Cap. IX. DESMONTANDO EL PENSAMIENTO ÚNICO. Fin de la autobiografía

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  1. RECAPITULACIÓN.  

Echando un vistazo hacia atrás, de lo vertido hasta ahora en esta autobiografía, para recapitular las ideas centrales de la misma, quiero terminar por donde comencé diciendo que mi deseo no es de juzgar a nadie (de hecho no he dado nombres reales) y si a alguien juzgo o pongo en evidencia y vulnerabilidad es a mí mismo; porque yo, al igual que hoy lo hacen muchos, defendí los postulados de la modernidad con contundencia, buscando en mi razonamiento cualquier tipo de argumento que pudiese avalar mi conducta. Todo ello, a pesar de que la vida que llevaba no me deparó la felicidad que por tanto tiempo añoré y que, a la postre, terminaría por hacerme esclavo de la lujuria, viviendo de espaldas a Dios, a la sociedad, a mis padres y a mí misma realidad. En definitiva, una trampa que identifica al hombre con el sentir y no con el ser: los sentimientos pueden variar y de hecho lo hacen; el Ser, en cambio, es permanente y, por lo mismo, es necesario desenterrarlo de todo aquello que lo oculta para descubrir el verdadero yo que hay detrás de toda falsa imagen, exaltación y trauma del pasado. Con esto no quiero decir que la atracción hacia las personas del mismo sexo no sea un sentimiento que esté presente y real en el individuo que lo experimenta; como real es también el sentimiento de alegría, tristeza, miedo, etc. La gente siente bien o mal hacia otras personas aun antes de conocerlas y eso no quiere decir que dicha percepción coincida con la realidad de la otra persona; como, igualmente, que un miedo sea infundado, o una tristeza producto de una amplitud de miras, etc. Se pueden poner muchos más ejemplos, de esto saben mucho los psicólogos y psiquiatras. Sin embargo, sacar a la luz los engaños que han llevado a la psiquis a sentir y expresarse de un determinado modo, es una tarea ardua que no todo el mundo está dispuesto a recorrer, entre otras cosas porque todo cambio entraña, renuncia, esfuerzo, recorrido, desaprendizaje y miedo a que no se cumplan las expectativas.

Siguiendo con la síntesis del libro, he de decir que a los veintiún años asumí como propia una identidad, la homosexual, porque esa era la imagen que otros me habían devuelto de mí por muchos años. Si asumo algo es porque ese algo no soy yo mismo y por tanto podría haber asumido igualmente otra identidad, por ejemplo, la de María Antonieta, la de un bebé, un perro o un reptil; de hecho, ya hay gente que se autoperciben de este modo. Lo normal y lo deseable, para la plenitud de una persona, sería que cada cual se encuentre y se adecue a su mismidad, de lo contrario nunca se va a sentir completo y complementado. De este modo, cuando apareció en mí un sentimiento de admiración hacia otro varón, hice una lectura desenfocada de la misma, que me llevó a dudar de mi condición sexual y de mi hombría por el bullying al que fui sometido. Después, tras algunos años más de acoso, integré en mí persona, como real, ese primer sentimiento de atracción, al cual fui retroalimentando en la misma medida que el acoso se prolongaba y nadie supo o pudo ayudarme. Con este cúmulo de contrariedades, finalmente, acepté lo que dictaminaba y ahora intenta imponer por la fuerza la cultura del momento: que el hombre no es lo que es, sino lo que cree que es o decide ser. Bajo este pensamiento subsiste el principio descartiano, que luego asumiría el existencialismo, de que la realidad no es en sí misma, no tiene identidad per se o sustancial, sino que subsiste en tanto, en cuanto, que yo la concibo en mi pensamiento. Tal vez Descartes no pretendió llegar tan lejos, pero es lo que se dedujo posteriormente de su máxima filosófica «pienso luego existo» o «pienso por tanto soy». ¿Acaso no existen o dejan de ser aquellos que se niegan al autoconocimiento y a la reflexión y sólo viven del, por, y para el fútbol; por no decir otro hobby o de un pensamiento cerrado (de una ideología)? Lo mismo podría decirse de aquellos que se pasan el día cazando Pokémons sin pensar que existe una realidad más allá de la virtual. ¿Deja, igualmente, de chocar un barco a la deriva contra un pequeño islote, porque en ese instante, en todo el planeta, nadie lo tenga presente en su pensamiento? ¿somos, entonces, lo que nos han hecho creer que somos y lo que nosotros mismos creemos que somos, o bajo los sentimientos y la percepción que uno tenga de sí mismo, subsiste una realidad sustancial, secuestrada por la educación, por los traumas, los deseos, las consignas, la curiosidad, las ideologías, los intereses económicos y la moda? 

Aquel sentimiento de atracción por las personas de mi mismo sexo lo asocié, inconscientemente, con un modo de ser (el estereotipo de la época) que terminaría transformándome en una persona ajena a mí mismo, miedosa, apocada y sin carácter. De aquella experiencia deduje más tarde −por la maleabilidad de la mente y su capacidad de adaptarse en medio de la hostilidad− que si el cliché de la época asociado al homosexualismo hubiese sido otro bien diferente, como por ejemplo el de jorobado, yo hubiese llevado la mayor joroba de entre todos los gais; no representando un papel, sino sintiendo realmente mi cuerpo en forma de bastón; de igual modo que si la etiqueta hubiese sido la de persona valiente, yo habría adoptado las características del héroe más intrépido a la sazón. Sin embargo, todavía hay algo más asombroso, si no hubiera tenido conocimiento de la existencia de la homosexualidad, en el momento que experimenté la primera atracción hacia otro hombre; ese sentimiento se hubiese diluido al poco tiempo por la imposibilidad de extrapolarlo a una realidad concreta: es la experiencia del niño que desiste pronto en su deseo de atrapar la luna por la imposibilidad de alcanzarla entre sus dedos. Lo que digo para mí lo digo para muchos otros que fueron igualmente acosados o abusados. Si mi vida tomó esta deriva, como consecuencia del acoso verbal, imagínate la de muchos niños y jóvenes que fueron violados en su entorno y en ocasiones por miembros, de su propia familia (lugar donde se producen, según todos los informes policiales, muchos de los abusos sexuales). De esta manera, no es de extrañar debido a los vínculos familiares entre agresor y víctima, que muchos de esos chicos asumieron, en su fuero interno, la idea que les condujo a pensar que los abusos sexuales padecidos fueron, en alguna medida, responsabilidad de ellos mismos; y esto porque es difícil entender que tu padre, tu hermano, tu primo, etc., sangre de tu sangre y carne de tu carne, pueda ser un depredador sexual, un monstruo. Adoptar esa posición no es algo inusual ni descabellado: el Síndrome de Estocolmo (está estudiado) existe para los que han sufrido un secuestro; de la misma forma que sucede con otras víctimas de abusos de poder, como en el caso de muchas mujeres maltratadas que, al rato de la agresión, defienden a su pareja, porque ellas mismas se sienten, antes que víctimas, culpables. De no ser cierto lo que comento ¿por qué un gran número de chicos violados terminaron luego aceptando el rol de la homosexualidad? 

Las estadísticas son demoledoras y a la vez preocupantes de casos de abusos sexuales en niños y preadolescentes; más casos, incluso, de los que yo imaginaba en principio. Según un informe publicado en el libro “Abusos sexuales en niños y adolescentes”, de la doctora en Psicología Maribel Martínez, uno de cada cuatro niños; entre un 15% y un 20% de la población; de los cuales salen a la luz pública un 2% de los mismos. Un informe del periódico la Vanguardia, se aproxima al estudio de la anteriormente citada psicóloga. El extracto que he elegido para ser más conciso dice así: «El problema es que se ignora la magnitud de los abusos sexuales en España. En realidad, no hay registros fiables. Pero no se trata de casos aislados. La estadística con la que se trabaja fue la que proporcionó el Consejo de Europa en 2010 (de esto ha llovido ya bastante y cada vez se descubren más casos): uno de cada cinco niños sufre alguna forma de violencia sexual antes de cumplir los 18 años. En el mismo informe se afirmaba que el 85% de los abusadores son personas queridas y respetadas por la víctima. La familia sigue siendo el campo de batalla y de ahí la dificultad de la lucha».

La vida real es más cruda de lo que nos parece, esta son historias que suceden cada día en nuestro entorno y que sólo llegamos a conocer cuando nos interesamos por los amigos y, en la intimidad, ellos mismos nos descubren sus dramas. Después de conocer estos datos yo me pregunto: ¿sigue pareciéndonos inocua la violencia sexual, la pornografía y explotar el morbo en el espectador, presentándonos las vilezas humanas, con películas, series y videos, accesibles para todo el mundo, sobre todo a través de las nuevas tecnologías? ¿hasta qué punto puede ser contraproducente crear dudas en los niños sobre su propia sexualidad, más allá de las preguntas que salgan de su curiosidad infantil y en el nivel que para ellos les sea comprensible? 

Otro de los argumentos que se barajaban años atrás, el cual ya está en desuso porque no se ha podido demostrar científicamente, era el que preconizaba que la homosexualidad viene determinada por la genética. Si no se tiene claro que este hecho suceda con respecto a la genética, sí que se sabe en cambio con toda certeza, por una serie de patrones generales que se repiten en muchos homosexuales, la gran influencia que ha tenido en el desarrollo de esos sentimientos, la educación, la familia y el entorno. También hay que decir, que, si bien es verdad que la homosexualidad no es un virus que se contagia por el aire, sí que se sabe que se trata de una conducta que se puede aprender y asumir como propia. Muchos heterosexuales han pasado por situaciones en las que algún homosexual se les insinuó, lo cual estaría señalando, que de estar estos convencidos realmente que la homosexualidad viene determinada por la genética, no perderían el tiempo intentando seducir a personas heterosexuales, las cuales en ningún modo podrían modificar su conducta sexual en función, igualmente, de su propio determinismo genético. De facto he conocido en ambientes gais muchos homosexuales, más bien la mayoría que, por su aspecto físico, lo menos que podría sospecharse de ellos es que tuviesen un déficit de testosterona o cualquier otra mengua en su virilidad desde el vientre materno. Es más, por curiosidad y porque quería indagar más sobre este asunto, pregunté a algunos colegas acerca de su conducta amanerada; si era espontánea o forzada, a lo cual contestaron que en un primer momento se debía, más bien, a una impostura para atraer la atención de otros varones.

De este modo, como no se pudo probar científicamente que la atracción por las personas del mismo sexo es de procedencia genética, se intentó justificar años después ésta, mediante una recreación virtual de la realidad, por medio de la Teoría o Ideología de Género, la cual pretende impregnar a toda la sociedad de un pansexualismo que transforma al individuo en una masa amorfa manipulable, sin identidad propia (hombre, mujer) para intereses personales de unas minorías, como ya dijimos, generalmente intereses económicos y de poder o de dominio. Esto no lo digo yo, está avalado y documentado por una ex funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). La pueden encontrar en el buscador Google, con el nombre de Amparo Medina.

Sin embargo, de ese mismo invento ideológico surge luego una contradicción flagrante, cuando teoriza (especula) que cualquier persona puede elegir la identidad que desee. En parte es cierto por la plasticidad de la mente, pero a costa de anular y negar la propia identidad: la plastilina por mucho que estire y adopte muy variadas formas sigue siendo plastilina y nunca la imagen que adopta. La contradicción estriba en que se prohíbe de esta opción, paradójicamente, a las personas con AMS, que deseen para sí, adecuarse a la heterosexualidad, máxime siendo esta la que coincide con su propio sexo biológico. Alegan para ello que la homosexualidad no es una enfermedad, a lo cual habría que decir que la heterosexualidad tampoco y a estos últimos no solo se les permite elegir la identidad que deseen, sino que se les brinda, incluso, apoyo psicológico.  Como dice Mons Munilla: hemos llegado a la situación de destruir la libertad en nombre de la libertad.

Dicho lo anterior, el que un adulto se sitúe frente a lo que determina su propia naturaleza, dentro de unos límites cae bajo su responsabilidad. Sin embargo, si se trata de influir en el proceso de maduración y autoconocimiento de niños y jóvenes, hasta el punto de que se les permita extirpar o modelar sus genitales, a sabiendas que la misma ciencia y la mayoría de médicos lo desaconsejan, parece cuando menos fuera de toda comprensión y lógica humana; máxime como sabemos hoy −se puede indagar en internet− que ha habido transexuales que luego de operarse, al cabo de los años, se han arrepentido. ¿Alguien le daría a un niño una cuchilla para que se dé cortes en la piel porque se identifique con un zombi o un sadomasoquista? ¿se les permitiría, igualmente, que se arranquen el cabello (se dan casos) porque sientan placer al hacerlo o porque se les contraría y desean llamar la atención? ¿a nadie se le ocurriría pensar que esos niños no necesitan tratamiento psicológico? ¿por qué en estos casos sí y, sin embargo, en cuanto al cambio de sexo, que es aún un acto de mayor trascendencia y radicalidad no? 

Muchas y diferentes son las circunstancias y situaciones que llevaron a muchas personas, utilizando la terminología de las aves palmípedas y de la literatura, a creerse patos siendo cisnes para emprender un modo de vida y una conducta ajena a su propio ser con la que se identificarían luego de ser señalados y acosados; en algunos casos imperceptible a los ojos de los mismos que la sufrieron. De cualquier modo, aparte de mi propia experiencia personal, ya expuesta, no voy a profundizar más en este asunto, ya que existen investigaciones periodísticas y científicas que muestran, que desde que nacemos las personas manifiestan una serie de pautas de comportamiento y tendencias, bien diferenciadas en razón a su sexo biológico. Para mayor información dejo estos enlaces que lo certifican: 

https://www.youtube.com/watch?v=hGcNoCudL-Y&t=23s  

https://www.youtube.com/watch?v=yYR211SQcZg  

1ª parte https://youtu.be/2sblNk2aPzE  

2ª parte https://youtu.be/Me3okdm0C1M 

http://www.thenewatlantis.com/publications/number-50-fall-2016 

http://www.uccronline.it/2016/04/28/gli-studi-di-genere-smentiti-dallascienza-si-nasce-e-si-rimane-uomini-o-donne/  

Después de estos datos, solo me queda decir, que todo lo que se teoriza desde el más puro voluntarismo, atendiendo exclusivamente a los sentimientos y sin tener en cuenta la realidad y, más aún, las causas que las engendran −entre otras muchas las heridas afectivas− es como construir un edificio sin cimientos; el cual, por muy bello que nos los presenten, tarde o temprano terminará por derrumbarse: la pena es que al hacerlo se lleve, en primer lugar, a las personas más vulnerables, como siempre (a las que creyeron en profetas, mortales, de carne y huesos como ellos), y después a la misma civilización que lo engendró. 

Como consecuencia de lo ya expuesto se infiere, que hay cosas más apremiantes que programar y dirigir a los niños en un terreno tan íntimo y tan personal como la sexología, sujeta, por lo demás, a etapas evolutivas personales que en ningún caso deben soliviantarse. De este modo, pues, eduquemos a niños y jóvenes atendiendo, en primer lugar a sus raíces cristianas −que son las de todos− sobre las que está asentada nuestra civilización y la misma Declaración Universal de Derechos Humanos, para que puedan crecer vigorosos y sanos; y paralelamente en el respeto a las personas, sea cual sea su condición, lo cual no quiere decir que se tenga que compartir, al completo, todas sus propuestas y posicionamientos: eduquemos en el compañerismo y en salir en defensa de los más vulnerables, aquellos que son agredidos físicamente o verbalmente cada día por sus diferencias; enseñémosles a compartir los bienes aunque sea por puro egoísmo (la vida da muchas vueltas, hoy por ti y mañana por mí); mostrémosle, igualmente, que todo abuso de poder, desde la política, la prensa y la economía, tarde o temprano, se vuelve en contra de aquel que menoscaba a su prójimo; hay que decirles, también, que ciertas normas de urbanismo y convivencia son siempre necesarias, nos facilitan la vida a todos y ayudan a mantener un entorno tranquilo, armonioso y bello. Enseñémosles, con nuestro ejemplo, que defraudar, lo hagan los políticos o el pueblo, implica menos recursos disponibles para sanidad, infraestructuras, personas dependientes y cotizaciones a la seguridad social. Eduquemos en ecología ya que el planeta tierra es el hogar común de todos. Enseñemos, sobre todo y prioritariamente, en la escucha atenta de la persona que tenemos enfrente, no para refutar sus argumentos, sino para entender su posición y cómo llegó hasta ahí. Mostremos a niños y jóvenes que nuestro cuerpo tiene un proceso de maduración y de crecimiento que hay que respetar para no enfermar. Enseñémosle las consecuencias que traen las adicciones, lo fácil que es entrar en ellas y lo difícil que resulta dejarlas, por no haber sabido decir a tiempo no a los amigos, a la moda o la misma curiosidad. Por lo dicho, enseñémosles a respetar los límites, para que cuando estén fuera de la protección de los adultos sepan decir no a todo aquello que les pueda perjudicar. Enseñémosles, finalmente, que poseemos una conciencia, a la que hay que escuchar y obedecer, desde la honestidad, para contrarrestar el ego, el cual nos vuelve individualista y destructivos: Jesucristo, por ser Dios, es el guía que mejor nos enseña con sus palabras y con su propio ejemplo.

De esta manera podríamos seguir enseñando muchas cosas más, a niños y jóvenes, sin necesidad de imponerles, estructuras ideológicas artificiales, desmentidas por la misma realidad empírica y por la ciencia, que impiden que la propia vida fluya tal cual es y se manifiesta.

Mahmoud Abbas dijo en uno de sus discursos: «un hombre libre es el que defiende la libertad de otro y un hombre que ama a Dios es un hombre que ama a su prójimo». Que sea pues la persona libremente la que decida por sí misma como debe orientar su sexualidad y no un sistema de creencias que se deconstruye a sí mismo por las abundantes contradicciones en las que cae.  

Pue sí, la libertad, la voluntad y la razón, son las características principales que nos diferencian de los animales, y por ello, querido lector, haciendo uso de esas facultades que te definen como persona, en caso de que sientas AMS y desees explorar e indagar en sus causas, y ejerciendo tu libertad, quiero decirte que hoy hay medios (los que yo eché de menos en su día) para que tengas un conocimiento mayor de ti mismo y de tus sentimientos. Infórmate de lo que dicen las investigaciones y los nuevos avances psicológicos con respecto a las personas con AMS, muchos de los cuales, han sido explorados y descubiertos por psicólogos y psiquiatras que experimentaron y vivieron en propia persona durante años dicha atracción: la libertad viene del conocimiento, de contrastar teorías y datos, no de la creencia a ciegas de unpensamiento único, por muy excelente y sublime que sea la persona, la institución, o los medios que te lo hayan inoculado con sus dotes persuasivas. Por otro lado, la voluntad que acompaña al raciocinio, sin poder expresarla o ejercerla anula a la persona, de nada le aprovecha y la convierte en esclava de la maquinaria del estado, del grupo de pertenencia o de la persona a la que tenga idealizada. Hay alternativas a lo que comúnmente nos han hecho creer como un estado irreversible de la persona, bien por desconocimiento, bien por incredulidad, bien por fanatismo ideológico, bien por miedo, o simplemente como coartada en la búsqueda de otros intereses: casos hay recogidos en la literatura, y no pocos −más ahora en la época tecnológica a través de internet− de personas que cambiaron su orientación sexual. A partir de ahí cada quien es muy libre de negar los hechos, pero no acosta de la libertad de los otros. 

A pesar de lo expuesto, no deseo convertirme en un vendedor de humo, como tampoco es mi intención jugar con los sentimientos de nadie. Sé por propia experiencia que emprender este camino entraña un fuerte deseo de autoconocimiento, de voluntad y disciplina. Pero lo importante es que cada individuo ejerza su libertad sin ser coaccionado por su entorno: tanto por parte de los que desean que la persona con AMS cambie contra su voluntad, como por parte de aquellos que, desde la intolerancia de sus convicciones, les obligan cerrandoles cualquier vía de acceso para que puedan emprender un camino de autoconocimiento. En el fondo se trata de que la AMS no se convierta en fuente de dolor para nadie; tampoco, para los progenitores que son, en ocasiones, los que más sufren por sentirse, en algún caso, responsables, de que sus hijos tengan esa inclinación. Ante esos sentimientos de culpabilidad por parte de los padres, tengo que decir que en este asunto no existen culpables, solamente víctimas: víctimas de la curiosidad; víctimas de la soledad; víctimas del abuso sexual y del acoso en la infancia, como lo fui yo mismo; víctimas de la educación y de la cultura dominante; víctimas, por ignorancia de los padres, de sobreproteger, en unos casos y en otros de disciplinar, severamente, a los hijos. Víctimas de la timidez; víctimas de complejos corporales; víctimas de la pornografía; víctimas del relativismo, víctimas de los medios de comunicación, víctimas de la ignorancia, víctimas del hedonismo, víctimas…  

No obstante, yo aconsejo, si alguien desea emprender este camino, que no lo haga en solitario porque, probablemente, termine perdido, desorientado y sin respuestas. Hoy por hoy hay alternativas al pensamiento único de personas o grupos que acompañan y ayudan a las personas con AMS a conocerse mejor, a conocer mejor su mismidad y, sobre todo, a sanar las heridas de su pasado. De no hacerlo así, sería muy triste que llegases a la vejez, decepcionado, por aquello que no esperabas y que se te ocultó por el orgullo de muchos a no asumir la verdad; como dijera el filósofo español Ortega y Gasset, “toda realidad que se ignora depara su venganza”.

Y para aquellos que se consideren discípulos y seguidores de Cristo decirles, por otro lado, que no es tu condición o la mía la que nos hace indignos delante de Dios, sino nuestro ego, el apego a nuestro yo: no hemos sido nosotros los que nos hemos dado el ser y por eso mismo no podemos construir un mundo al margen de Dios en quien −como dice la biblia− vivimos, nos movemos y existimos. No podemos negar a Dios, la búsqueda de una salida diferente a la que nos dan los diseñadores de opinión, cuando Él a los treinta y tres años, entregó su vida para que yo, vasija de barro, pudiera vivir fuera de toda atadura. Lo que te propongo es fácil de llevarlo a la vida si comprendes antes, en toda su extensión, quién es Dios en relación al ser humano, como se vació por completo de sí mismo (de sus apegos) para darte la condición de hijo y heredero de su reino. Esto implica hacer la voluntad del Padre, o al menos intentarlo, como Jesús, teniendo en cuenta el primer mandamiento: «Amarás a Dios sobre todas las cosas».

Volviendo sobre las alternativas (para integrar tu vida sexual desde la perspectiva de Cristo) tengo que decir que existen muchas y variadas opciones que te ayudarán a hacerlo, hay comunidades en las que puedes integrarte tanto en la vida civil como en la eclesiástica, el mismo acompañamiento por parte de personas que están en tu situación o la han superado ya, te vendrá bien para no sentirte solo. Por otro lado, si por motivos laborales u otras circunstancias no puedes integrarte en uno de esos grupos o comunidades, el hecho de vivir solo no quiere decir que tengas que vivir aislado. A demás, has de tomar consciencia de que hay miles de personas viviendo solas, y otras que, aunque acompañadas, no reciben cariño de nadie y necesitan de ti: miles de ancianos en residencias no visitados, presos que no tienen quien les abra una perspectiva de redención y de esperanza; enfermos que no encuentran una persona que les dé una palabra de aliento o les resuelva un problema urgente; niños en la calle que necesitan un líder como tú que les saque de su miseria y les ponga en camino de una escuela, de una institución que los acoja, o de una parroquia. Si pudieras ver, por otro lado, con los ojos del espíritu que tu ángel está a tu lado protegiéndote o que el Señor te lleva tatuado en la palma de su mano −con las señal de los clavos− como parte de Él mismo para regalarte su paz, su amor y la abundancia de su corazón… te pondrías en marcha, ya mismo, sin necesidad de buscar una caricia sino de darla; de recibir un abrazo sino de entregarlo; de derramar una lágrima sino de secarla; de encontrar un compañero o compañera de camino, sino de ser el sostén de todos. Tampoco mendigarías la aprobación o el elogio de los demás, sino que tú mismo reforzarías la estima del débil impulsándolo a alcanzar sus metas; y en lugar de buscar un regalo, porque ya lo tienes (su nombre es Jesús) serias tú mismo el que regalases flores de esperanzas, alianzas de justicia, y abrazos de paz y de acogida. 

Ya, para concluir este epígrafe, te dejo con una serie de principios, que un día plasmara en mi blog (www.renaceralaluz.com) para que nadie te arrebate esa luz divina que llevas en tu interior.  

DECÁLOGO PARA VOLAR ALTO, MUY ALTO:

  1. El pájaro echa a volar en su justo momento; pero aprende a volar saltando al vacío en el vértigo del primer descenso.
  2. Si nunca emprendes el vuelo, nunca sabrás cuáles son tus límites y si los tienes.
  3. Recuerda en todo momento que el cielo es muy espacioso y todos tienen un sitio donde batir sus alas; no creas, pues, que por contener a otros antes que tú levantases el vuelo, dejarás de encontrar tu propio espacio.
  4. Cuando te digan que tú no puedes, míralos fijamente a los ojos, quizás estén diciendo que ellos no podrían, normalmente las personas hablan por lo que ven dentro de ellas y no porque conozcan los tesoros que Dios puso en ti.
  5. Piensa que, aunque el punto de salida esté más fácil para algunos (algún árbol cercano para hacer pruebas, un amigo que le instruyó), el mantenerse por mucho tiempo en el aire depende de tesón, entrenamiento y confianza.
  6. Ten presente, también, que las dificultades son compañeras en el viaje de la vida, pero si quieres sobrevivir y llegar a tu meta no tienes otra opción que desafiarlas. Recuerda, por esto mismo, el recorrido largo y dificultoso de las aves migratorias.
  7. Copiar el vuelo de otros te podrá ayudar a subir. Pero experimentar por ti mismo, vuelos inéditos, te ayudará a permanecer en el aire por más tiempo.
  8. Si no llegas lejos, no pasa nada, las aves primerizas no recorren grandes distancias hasta después de varios intentos. Por otro lado, has de saber que las circunstancias también cuentan: día de mucho viento, poca visibilidad, sol intenso, cálculo erróneo en las dificultades que presenta el recorrido, etc. Traducido al argot humano diríamos: no estar en el lugar idóneo, en el momento apropiado y con las personas convenientes.
  9. Si no lo logras, después de muchos ensayos, quédate con el lado positivo: al menos tú lo intentaste y, por consiguiente, no lamentarás en tu ancianidad el no haber puesto en valor tus capacidades.
  10.  Aún en la derrota, pon en valor, que siempre te quedará la opción de sustituir las alas por los pies; y si no puedes andar porque te falle uno, existen las muletas. Y como última opción, recuerda que también se avanza en silla de ruedas; lo importante es, como decía S. Teresa de Calcuta, no detenerse jamás.

Conclusión: el mundo te necesita porque tú formas parte del mismo y Dios te puso en él con un propósito; basta una sonrisa en determinados momentos para salvar una vida. Tengo la certeza de que tú no los dejarás caer a ellos, lo intuyo porque he sufrido tanto como tú. Ahora solamente me resta felicitarte, pues hay mucho de bueno en ti, eres un hijo amadísimo de Dios y llevas su impronta en tu corazón. Además, no te olvides de que Jesucristo ya pagó con su sangre el precio de tu libertad, por lo cual tu pasado no existe para Él y, por lo mismo, deja de tener poder sobre ti. Tu hermano y amigo Jesús, solamente espera que lo creas así, y te decidas a vivir conforme a su voluntad. ¡Ánimo y adelante! unidos a él todo lo podemos. Ámate en tu pobreza humana y déjala caer en sus manos. 

Antes de pasar al último epígrafe, creo que muy interesante, por cierto. Quería pedirte, si es posible, que colaborases con una fundación nacida en Colombia para atender a niños con VIH, única en el mundo dedicada exclusivamente a esta tarea tan encomiable. Te voy a remitir directamente a su página web, si algún apartado para donar no está activo busca otro, y si deseas más información también puedes ponerte en contacto por teléfono con la fundación. Quiero aclararte, para no llevarte a error, que no llames por cuestión de esta autobiografía, ya que yo no pertenezco a dicha organización. El pedir esta colaboración es por cuestión de solidaridad con estos niños inocentes.

http://www.positivosporlavida.org/

2. ALEGATO FINAL

Antes de dar por concluida esta autobiografía quiero hacer un pequeño alegato en defensa de algo que forma parte del proyecto de Dios, pues de este modo, nos lo dejó prescrito Jesús cuando nos dice en (Mateo 16, 18): “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. 

La Iglesia al haber sido fundada por Jesucristo y ser depositaria de la Tradición Apostólica y de los Santos Padres, es la encargada de dar a conocer la buena noticia de la redención y salvación traída por su fundador. Además de dicha misión, tiene el deber, porque el Espíritu Santo la asiste desde sus comienzos, de esclarecer las Escrituras allá donde se cree controversia y de preservar, por otro lado, de toda manipulación que se quiera hacer de la misma. La Iglesia, por consiguiente, no se inventa nada nuevo, ni es su deseo fastidiar a nadie, ni entra dentro de sus cálculos trabajar con lo correctamente político para ocultar la verdad revelada por Dios; o, al menos, no debería. 

La Iglesia es conocedora de que el Reino de Dios no es aquel que el hombre recrea a su modo en su naturaleza caída, sino que es el que Dios mismo nos mostró en la persona de Cristo. Si Jesús dijo: no he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento; de la Iglesia habría que decir que no ha sido creada para cambiar la palabra de Dios sino para darla a conocer y llevarla a término. El motivo, el mismo que descubrimos en su lectura, la cual nos hace saber que la Palabra de Dios no está sujeta al tiempo y, por lo mismo, a la moda con los cambios culturales que se vayan dando en cada época: Mateo 24, 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Dicho lo anterior, la Iglesia como cuerpo místico de Dios, asistida por el Espíritu Santo, nos aclara en su magisterio, que el juicio que ella hace sobre las personas con AMS, no es hacia el individuo que siente atracción por los de su mismo sexo, ya que Dios no ha venido a condenar a nadie, sino a salvar a todos. El juicio que hace la Iglesia se centra sobre las relaciones sexuales fuera del matrimonio, enseñando así una verdad revelada en las Escrituras para todos aquellos que deseen vivir conforme a la voluntad de Dios, que afecta igualmente a los heterosexuales.

De cualquier manera, hay que señalar que la ley ha de observarse desde la misericordia, ya que la ley sin que se asuma libremente, con amor y por amor, más que liberar oprime a la persona y la llena de amargura. De no ser así Jesucristo nunca hubiese salvado a la mujer sorprendida en adulterio de las garras de los fundamentalistas de su tiempo ateniéndose a la ley; o habría entrado, del mismo modo, en diálogo con la mujer samaritana; porque si de un pez mandó el Señor a Pedro extraer una moneda para pagar el tributo al César ¿cómo no iba a extraer agua del pozo sin necesidad del cubo de la samaritana? Jesús se acerca a las personas escudriñando su corazón sin tener en cuenta la apariencia que lo envuelve, es decir, su pasado y su etiqueta; aunque no por ello deja de mostrar a todo el mundo la verdad, el vacío de sus corazones y el laberinto al que los arrojó la vida. Jesús, como luz que es, detecta rápidamente donde está la oscuridad que nos envuelve a ti y a mí, y nos ilumina con su Palabra para sacarnos de los laberintos de oscuridad donde otros o nosotros mismos nos hemos metido. En Él observamos, por otro lado, que no existe trampa ni engaño, aunque nos muestre la verdad al desnudo; que su Palabra, por otra parte, no es pasajera, sino que permanecerá con nosotros en la Eternidad, donde gozaremos de la plenitud de Dios, sin necesidad de nada más que satisfaga nuestro anhelo de ser y felicidad, porque las carencias ya no formarán parte de nuestra vida, ahora, inmortal.

Con este preámbulo quería signar, que, por haber experimentado, en propia persona, como siente y vive un varón con atracción por las personas de su mismo sexo, comprendo que haya muchos chicos con dicha tendencia sexual, que no entiendan la postura de la Iglesia. No obstante, ante esa falta de empatía y comprensión del mensaje de la Iglesia, tengo que dar a conocer que la misma, al igual que Jesús, no te persigue ni te rechaza por tu orientación sexual; quedando su postura bien explícita en el catecismo católico en los números 2357-2359. Nunca podremos entender el posicionamiento de Dios, en las Escrituras, y el de la misma Iglesia, con respecto a las relaciones entre iguales, si no hemos entendido, antes, que el orden de las cosas −el sentido del bien y del mal− le viene dado al hombre de antemano por el hecho de ser criatura; lo que quiere decir, que no fue el hombre el que se dio a sí mismo el ser y el existir. El problema estriba en que el hombre al romper su relación con Dios, que es Luz, queriendo ocupar su lugar, se vio privado de la Luz y, por lo mismo, fue perdiendo paulatinamente el conocimiento de su propia realidad y rompiendo todos los tabúes que Dios había puesto en su corazón para su propio beneficio. De este modo, en la misma medida que se alejaba de Dios, se iba adentrando en la oscuridad de su insignificancia y supuesta autosuficiencia. Sin embargo, Dios, a pesar de la rebeldía del hombre, por amor, mandó a su hijo al mundo para reorientarnos hacia la única verdad que existe, El mismo, y al estado de plenitud para el que nos creó. Y con Jesús aprendemos a morir al ego; la principal causa del mal. Ese fue el amor que nos enseñó Jesucristo, morir a nuestro individualismo para dar luz y vida a este mundo en descomposición y poder decir, al final de la jornada, he cumplido: (Lucas 17, 10) «Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho».  

Sin embargo, una cosa es no estar de acuerdo con el posicionamiento de la Iglesia con respecto a la práctica homosexual (que por otro lado no es suyo) y otra, bien diferente, que se la ataque con violencia, cuando trata de exponer su doctrina y cuando, por otro lado, en ningún caso puede imponer sus dogmas a nadie, ni siquiera a sus propios feligreses. Hay un argumento que reitera lo ya comentado: la Iglesia, al no poseer ninguno de los tres poderes en los que se divide un estado de derecho, carece de herramientas para llevar a cabo lo que entiende, ésta, que debe ser preservado a causa de la voluntad de Dios y la ley natural. Muy al contrario de lo que sucede con las normas del estado, que ya sean para bien o para mal del ciudadano, son de obligado cumplimiento para todos. Por lo ya expuesto podemos inferir, en todo caso, que son los gobiernos los que obligan al pueblo, coercitivamente, a través del poder judicial y ejecutivo a cumplir las leyes entren estas o no en conflicto con las propias creencias del gobernado, con sus intereses, y hasta con sus posibilidades económicas. En concreto me viene a la memoria la promesa de los dirigentes de un partido político en España que, en campaña electoral, prometieron consultar en referéndum todas las leyes que fuesen de especial trascendencia para la vida de los ciudadanos, pero que luego, una vez llegaron al poder, no sólo incumplieron dicha promesa, sino que aprobaron leyes de especial calado para la vida de los ciudadanos, sin tan siquiera consultar a las diferentes corrientes de pensamientos que por entonces se daban en el país (buena señal, esta, de que esas leyes, iban a contracorriente de la opinión general y el sentir de sus gobernados).

El peligro del hombre de este tiempo, prepotente en muchos casos, viene por un lado de su ambición desmedida por el poder y el dinero y, por otro, de sus exiguos conocimientos. Esto es así porque, en el presente siglo y en el anterior, los estudios, tanto básicos como universitarios, se han dividido y subdividido hasta tal grado, que ahora sólo se aspira a conocer una rama del saber y, dentro de ella, una realidad específica. Lo cual se traduce en que se puede saber mucho de economía, deporte, sanidad, etc. y muy poco de filosofía, ética, psicología, ciencia, religión, historia o biología. De este modo, por esa falta de conocimiento de todas las áreas y resortes que constituyen e inciden en la persona y en el universo, para que realmente ambos alcancen su plenitud o se aproximen a él, el hombre se va envileciendo hasta convertirse en un peligro para sus mismos semejantes; máxime si este ocupa algún cargo público de especial relevancia. Esto que acabo de exponer lo explica detalladamente el filósofo Español José Ortega y Gasset en su ensayo: La Barbarie del Especialismo

De lo expresado anteriormente se infiere, que pretender acallar la doctrina de la Iglesia, que atañe a la dimensión espiritual del hombre, orientada a sus feligreses, prioritariamente, y que por otra parte no tiene ningún poder coercitivo contra la voluntad de los mismos(situación de la que me alegro, dicho sea de paso, pues en eso consiste el libre albedrío de los hijos de Dios) es, cuando menos, un atentado contra la libertad de opinión y de cátedra, tan repugnante como en siglos postreros lo fue el oscurantismo y marginación al que fueron sometidos las minorías; entre las mismas, negros, Judíos, gitanos, homosexuales, leprosos o personas discapacitadas físicas e intelectualmente.

Para terminar este alegato en favor de la Iglesia, voy a hacerlo desde una perspectiva que pocas veces se contempla. La Iglesia, en contra de lo que se pueda pensar, es la más tolerante de todas las instituciones, colectivos y organizaciones existentes, incluso más que aquellas que se tienen por tolerantes. Así es, puesto que a las puertas de sus templos e instituciones pueden acercarse, entrar, participar y pedir ayuda personas de cualquier rango, posición social, ideología y nacionalidad (es lo que ha venido sucediendo usualmente desde que se fundó), sin que importe cual sea su raza o condición sexual, nadie le pedirá un carnet para entrar al templo o un certificado de antecedentes penales; ni preguntará si colabora altruistamente o económicamente con ella; de igual modo, pueden asistir a sus celebraciones personas de otras religiones y de cualquier tipo de creencia, siempre y cuando se comporten con un mínimo de respeto, como es de esperar en casa ajena. No se expulsan a los homosexuales del templo o de las asambleas, por su tendencia sexual, sino que, por el contrario, se les invita a participar de todas las actividades eclesiales, exceptuando aquellas que por su estado de vida sea incompatible con la voluntad divina y, por tanto, con el propio ser de la Iglesia. Además, nadie les va a señalar por el hecho de no comulgar, sino todo lo contrario, del mismo modo que nadie pide explicaciones a aquellos heterosexuales que, por el motivo que sea, tampoco se acercan a recibir dicho sacramento. Por otro lado, a las celebraciones de la Iglesia, a diferencia de las de otros grupos humanos, ideológicos, filantrópicos, gremiales exotéricos y políticos, puede asistir todo el mundo, incluso personas con deficiencias físicas y mentales. Detrás del hermetismo y falta de transparencia en el que se envuelven muchos movimientos solo puede haber sectarismo y manipulación mental; algo que no sucede con las celebraciones eclesiales que son de puertas abiertas para sus feligreses y todo aquel que quiera unirse a ellas. Por último, remarcar que los mandamientos de Dios son universales; es decir, de obligado cumplimiento para todos y, por lo mismo, no se enuncian con la idea de fastidiar a un colectivo concreto, la fornicación es un pecado que desaprueba el Juicio de Dios, independientemente que la persona sea heterosexual u homosexual. Dicho lo anterior, el Concilio Vaticano II nos advierte que la última norma válida entre Dios y el hombre es su conciencia; la cual, por otro lado, debe estar bien formada, para que se adecue a la Verdad revelada por Dios en las Escrituras y el Magisterio de la Iglesia. A continuación, dejo una os lecturas bíblicas que nos ayudarán para orientar los dictámenes de nuestra conciencia: El apóstol Pablo nos recuerda (1Cor 4, 4): “Cierto que mi conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor”. Mientras que Juan nos dice: “Y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia” (1 Jn 3,19-20). Dios queda siempre por encima de nuestra percepción tanto en la autocomplacencia, como en el reproche. Por lo tanto, ante las dudas que albergue nuestra conciencia acudamos a la Palabra de Dios, a la Tradición y al Magisterio. Y si aun así no sientes la necesidad de vivir conforme a la Palabra de Dios o no te sientes con fuerza para ello, no te preocupes, porque ningún cura, ni obispo, ni monja te impondrá nada contra tu voluntad, tal y como ya hiciese Jesús, mientras estuvo entre los hombres, con aquellos que decidieron no aceptar sus Palabras. De todos modos, te vuelvo a insistir, lo que para ti es imposible, Dios lo puede hacer posible, atendiendo a su misma enseñanza. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta, que cualquier grupo humano de ámbito civil, tiene unos estatutos y unas normas que se deben cumplir gusten o no gusten a todos sus asociados; no puedo entender, por tanto, porque a la Iglesia se le pide que sea anárquica, para que cada acampe a sus anchas y decida, según su criterio, que debe ser lícito y que no, dentro de su seno, para sus feligreses. Tampoco entiendo que se le quiera coartar su derecho a opinar; cuando desde hace décadas, la misma Iglesia, ha sido una de las instituciones más vilipendiada en los medios audiovisuales, en la prensa y en la literatura.    

Después de lo comentado, a punto de echar el telón a este relato autobiográfico, y mirando hacia atrás, he podido descubrir con toda nitidez, cómo opera Dios en la vida de una persona y como lo hacen los bajos instintos y las fuerzas del mal en el hombre. Ambos poderes, son dos torbellinos con fuerzas tan poderosas, arrebatadoras y contrapuestas, que quien se deja seducir por una de ellos, termina sin reconocerse a sí mismo en un antes y un después. Así sucede, cuando pones tu confianza en Dios sin cortapisas, ya que aquello que antes te parecía imprescindible y te esclavizaba, acaba convirtiéndose en algo superfluo y prescindible. En los dos lados de la balanza estuve y por eso puedo dar fe del modo de operar de uno y de otro; cuál de ellos te hace esclavo de ti mismo, y cuál, en cambio, te devuelve la libertad; cuál de ellos te exonera de tus errores y cual te condena, aunque se trate del, o de los que te impulsaron a caer en lo más bajo. En paralelo a esto, me viene a la memoria esta sentencia, que hizo en su día, el Cardenal Francis George: «la sociedad civil lo permite todo, pero después no perdona nada; la Iglesia, en cambio, no permite todo, pero lo perdona todo».

Concluyo con una noticia que, recientemente, me llamó poderosamente la atención, por si aún queda duda de lo que supone vivir sin tener a Jesucristo como el referente válido y eficaz de tu vida. La noticia informaba de un hecho acontecido hace años, en Estados Unidos, en el que un niño de trece años asesinó a otro de cuatro estrangulándolo, con sus propias manos, para rematarlo después con una piedra de doce quilos. El motivo que alegó entonces el asesino y que sigue alegando −a pesar de las muchas justificaciones de su defensa para sacarlo de la cárcel− fue el de la venganza: resarcirse en la persona del crío que asesinó, del acoso al que él mismo fue sometido por otros niños en el colegio. Su declaración, luego de 23 años en la cárcel, sigue siendo la misma que ya hiciera días después de cometer el crimen. Copio a continuación un pequeño extracto de la publicación donde aparecen sus mismas palabras: “Smith ha basado estos años su discurso en que la ira había ido germinando en su interior a causa de los abusos sufridos en el colegio: «Empecé a creer que yo no era nada ni nadie. Sentí que cuando iba a la escuela iba al infierno, porque eso es lo que era para mí…». Sin embargo, cuando se le ha preguntado por qué cometió el asesinato la respuesta siempre ha sido igual de ambigua: «Porque en vez de herirme a mí, el daño se lo estaban haciendo a otra persona por una vez» Sobre si disfrutó durante el asesinato, la contestación de Eric no deja lugar a dudas incluso hoy después de muchos años: «En ese momento, sí». 

A mí, personalmente, al contrario que al redactor de la noticia, no me parece ambigua la respuesta, ya que la expresa sin rodeos, sin titubear y con total claridad.

Pues bien, después de leer esto pensé, por mi propia experiencia, que el guion de este suceso habría sido otro bien distinto, si este niño de trece años, hubiera conocido antes a Jesús (el príncipe de la paz como alguien le ha llamado) y le hubiese tenido como su maestro y guía. Creo que Smith dice la verdad, puesto que yo mismo sentí en ocasiones debido al acoso, sino esos impulsos de asesinar, sí el sentimiento de estar viviendo un infierno. Mi vida, en cambio, tomó otros derroteros porque Jesucristo me acompañaba en mi soledad y alimentaba mi esperanza en un futuro mejor (como así sucedió). Mostrándome, además, a muy temprana edad, el camino del perdón y luego, más tarde, llevándome a la reconciliación conmigo mismo y a la aceptación de mi pasado. A consecuencia del asesinato perpetrado por Eric Smith o por otras personas víctimas de acoso, como asesinatos múltiples o el propio suicidio, yo apelo a la sensatez de los padres que hayan leído esta autobiografía para que se decidan por alimentar a sus hijos con los bienes espirituales que nos trae la fe en Jesucristo, de igual modo que les proveen de alimento para su cuerpo. Aplazarlo para el futuro, en la madurez, como pasó con Eric Smith, puede ser de consecuencias nefastas e irreversibles. Nadie podrá elegir de mayor lo que desconoce o lo que le ha llegado distorsiona o sesgadamente, por personas adoctrinadas en contra de la Iglesia, o por aquellas, otras, que tuvieron un desencuentro puntual con la misma.  Se puede conocer más, acerca de la vida de Eric Smith, en el siguiente enlace:

http://www.abc.es/historia/abci-mirada-asesino-pelirrojo-13-anosperturbadora-historia-eric-smith-201609070333_noticia.htm  

Lo normal ante el acoso, a temprana edad, no es la venganza, sino, lamentablemente, el suicidio. Para muestra te dejo este enlace.

https://www.elmundo.es/madrid/2016/01/20/569ea93246163fd12b8b4626.html

Querido hermano en Cristo, hasta aquí llegaron mis vivencias hasta el día de hoy, omitiendo algunos hechos de menor relevancia que ocuparían gran espacio sin demasiado aliciente para ti. Lo que será mañana de mí lo dejo en manos de Dios. De cualquier modo, lo que venga no ha de sorprenderme demasiado, pues escrito está en la Palabra de Dios todo lo que puede acaecer a aquellos que viven en la libertad de los hijos de Dios: el Señor es veraz y no miente, de ahí nace mi consuelo. Y porque no miente y creí en sus promesas, finalmente pude vivir libre de los apegos afectivos y carnales, viviendo en castidad, y sin sentimientos autodestructivos como los tuve anteriormente a entregarme a la voluntad de Dios. Pero no solamente me sacó de la adicción, sino que me dio amigos con los que compartir mi fe, sin necesidad de estar el día buscando la compañía de otras personas por internet, en la calle, o en lugares de ambiente. Una cosa te pido, encarecidamente, que ores por mí para que pueda llegar a la meta que Dios tiene destinada para todos; a saber, la Salvación Eterna. Hermano tenemos una responsabilidad muy grande ante Dios y ante nosotros mismos; tenemos un gran tesoro a nuestro alcance, un gran porvenir, una gran herencia, una inmensa esperanza, un amor inagotable para compartir. Todo esto lo tienes en Jesús, él te espera con los brazos abiertos, para darte la vida que te mereces como hijo redimido por el precio de su sangre. El camino a casa, en cambio, nadie lo puede hacer por ti, pero no temas, Jesús te guiará con la luz de su Palabra, de la Iglesia y del Espíritu Santo, poniendo personas a tu lado −si lo pides con fe− que te acompañen en ese itinerario. 

3. MENCIÓN ESPECIAL

Quiero agradecer a Dios por las personas que me tendieron una mano en los momentos difíciles y, muy especialmente, por la familia que me dio; por mis padres, a los que ya he elogiado en las páginas de este libro, pero de igual modo por mis hermanos. Cada uno de ellos aportó algo bueno y noble a la familia y, particularmente, a mí por muchos años: a mi hermana la mayor le agradezco su cariño, apoyo, y amistad durante mi infancia y parte de mi juventud; a mi hermano su arrojo y su nobleza, pero también su trabajo para ayudar con su aportación en la economía familiar; a mi hermana la pequeña, finalmente por su templanza, su silencio y equilibrio, algo que agrada mucho a nuestro Señor Jesús. Dios los bendiga y los guarde para la Salvación Eterna, a ellos y a sus familias.

Colosenses 1, 17-23:

Él existe antes de todas las cosas, y todo subsiste en él; y él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, para que en todo tenga la primacía; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Antes a causa de sus pensamientos y sus malas obras, ustedes eran extraños y enemigos de Dios. Pero ahora él los ha reconciliado en el cuerpo carnal de su hijo, entregándolo a la muerte, a fin de que ustedes pudieran presentarse delante de él como una ofrenda santa, inmaculada e irreprochable. Para esto es necesario que ustedes permanezcan firmes y bien fundados en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por la Buena Noticia que han oído y que fue predicada a todas las criaturas que están bajo el cielo y de la cual yo mismo, Pablo, fui constituido ministro.

PÁGINAS WEB A CONSULTAR:

http://omosessualitaeidentita.blogspot.com.es/ http://www.narth.com/  

http://www.lucaditolve.it/

http://elenalorenzo.com/?page_id=65

http://www.esposiblelaesperanza.com/   

 http://www.castosporamor.org/

http://www.almas.com.mx/

http://www.mscperu.org/homosexual/homo_esperanza/guia_curar_homosexualidad.htm

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Teología del cuerpo de San Juan Pablo II.
  2. El rol del pediatra en el desarrollo pleno de la identidad sexual del niño – Christian Schnake                                 
  3. Cartas a David. Acerca de la AMS. Jutta Burggraf  
  4. ABC para comprender la homosexualidad – Objetivo Chaire       
  5. Comprendiendo la homosexualidad – Jokin de Irala
  6. La masculinidad sale del armario,
  7. Guía para padres para la prevención de la homosexualidad
  8. El don de la sensibilidad. Elaine Aron
  9. El crítico interno y la autoaceptación. Tara Brach, Rick Hanson, Kristín Neff, y otros.
  10. Vergüenza y perdida del apego. J. Nicolosi.
  11. Homosexualidad y esperanza. Gerard van den Aardweg.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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