3er domingo del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 4,12-23.
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca».
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia

Libro de los Méritos de la Vida. Liber Vitae Meritorum (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire»)

Cristo Dios busca al hombre y lo renueva
Yo soy la fuerza de la divinidad desde antes de los tiempos, no tengo comienzo. Soy la fuerza con que Dios hizo todo, discerniendo y poniendo a prueba. Soy el espejo de la Providencia de todos y he resonado con fuerza inmensa, ya que soy la palabra que resuena -“Hágase”- con la que todo comenzó…

Vine como el fuego y reposé en el seno ardiente de la Virgen y en su carne inmaculada. Me encarné y así he devenido un coloso, con un valor que sobrepasa al de todo hombre… Salido del seno de la Virgen, inmerso en el agua, busqué al hombre y lo purifiqué…
He recorrido el círculo de mi vida renovando a los otros hombres. Tocando la figura del hombre que me ha tocado, establecí la justa relación. Con mi humanidad, até y destruí la fuerza del diablo, pero sólo me conocerá plenamente cuando yo ocupe mi trono para juzgar. Entonces, él estará totalmente anonadado.

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Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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