La discordias surgen de ver fuera, lo que no nos atrevemos a mirar dentro.

Las lecturas de hoy vuelven a ser más actuales que nunca. En un mundo en el que se siembra la división en todos los ámbitos donde el hombre se desenvuelve en el día a día, San Pablo, en la primera lectura, nos invita a la unidad y a trabajar, ante todo, por la salvación personal (trabajen nos dice: con temblor y temor por su salvación). Nosotros en cambio parece que hemos olvidado lo uno y lo otro: antes de haber rendido ante Dios, todos nuestros apegos materiales, vínculos afectivos, y apego a nuestra propia imagen y deseos irrefrenables de brillar, nos hemos constituimos en salvadores del mundo y de los demás, cuando la Palabra de Dios no nos toca -en muchas ocasiones- ni de perfil; es decir, lo de la paja en el ojo ajeno y no la biga en el nuestro. Ahora más que nunca utilizamos la plaza pública (en nuestro tiempo, las redes sociales) no ya sólo para murmurar, sino que juzgamos como si fuésemos Dios a los otros (sus intenciones), quitándoles la fama y sembrando un odio que nos divide y crea una sima de separación cada vez mayor para la paz y el entendimiento. Santa Teresita del Niño Jesús, en su comentario de hoy a las lecturas, nos da las claves para adentrarnos en nuestra salvación y por ende no estar en la batalla de la razón personal, de la división (yo sé más que tú, yo soy mejor que tú, yo me entrego más que tú, etc.), y estas son las siguientes: 1_ alejarse de todo lo que brilla (de lo que me dé notoriedad), 2_ amar nuestra pequeñez, como vemos Santa Teresita vas más allá de los consejos psicológicos, no habla de aceptarnos y no envidiar lo ajeno, ella nos habla de amar nuestra pobreza (cuanto más pequeño soy, más brilla mi Dios y más agradecido estoy por haberme elegido y atraído con tanto amor hacia Él, sin tener nada que ofrecerle), bueno una solo cosa sí que nos recomienda ofrecerle a Dios y es nuestra 3_ confianza plena en Él, y por último nos dice: deseemos no sentir nada, es decir aceptar lo que Dios quiera darnos en cada momento para nuestro crecimiento espiritual; si es gozo en el espíritu ¡alabado sea Dios!, si es sequedad y aridez espiritual ¡alabado sea igualmente Dios! Posiblemente, en este último caso, nos esté alejando de creernos merecedores de algo, y a su vez de endiosarnos a nosotros mismos.     

Carta de San Pablo a los Filipenses 2,12-18.

Queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente.
Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.
Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones:
así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como haces de luz en el mundo,
mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano.
Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría.
También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo.

Salmo 27(26),1.4.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Lucas 14,25-33.

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:
“Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar’.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)

carmelita descalza, doctora de la IglesiaCarta 197, del 17-09-1896

«El que de entre vosotros no renuncie a sus bienes no puede ser discípulo mío»

Querida hermana: ¿Cómo puedes preguntarme si puedes tú amar a Dios como le amo yo…?  Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, son las riquezas espirituales las que hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande… Yo sé muy bien que.. lo que le agrada a Dios en mi pobre alma es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro. Hermana querida…, comprende que para amar a Jesús…, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de este Amor consumidor y transformante… Con el solo deseo de ser víctima ya basta; pero es necesario aceptar ser siempre pobres y sin fuerzas, y eso es precisamente lo difícil, pues «al verdadero pobre de espíritu ¿quién lo encontrará? Hay que buscarle muy lejos», dijo el salmista… No dijo que hay que buscarlo entre las almas grandes, sino «muy lejos», es decir, en la bajeza, en la nada… Mantengámonos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada. Entonces seremos pobres de espíritu y Jesús irá a buscarnos, por lejos que nos encontremos, y nos transformará en llamas de amor… ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor… El temor ¿no conduce a la justicia…? Ya que sabemos el camino, corramos juntas. Sí, siento que Jesús quiere concedernos las mismas gracias a las dos, que quiere darnos gratuitamente su cielo.

Textos bíblicos y comentarios de Santa Teresita del Niño Jesús, tomados de: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

¿Quíen es nuestro enemigo?

La Palabra

San Pablo tenía claro quién es nuestro enemigo, y parece, como nos muestra hoy en una de sus cartas, que el verdadero enemigo no son las personas, estas pasan en nuestras vidas como los árboles que contemplamos subidos a un tren, al igual que los gobiernos; más bien son usadas por el verdadero enemigo del hombre, para intimidarnos o separarnos del camino de Dios.

Este enemigo, como nos describe el apóstol, tiene que ver con los principados, potestades, espíritus del mal -de las tinieblas- que habitan en el espacio: es decir con lo que nosotros en la iglesia católica conocemos como los ángeles que se rebelaron contra la soberanía de Dios, el creador de ellos mismos y de todo cuanto existe.

Las personas que nos hacen daño, lo hacen -por lo general- buscando sus propio interés, sin tener en cuenta otras consideraciones, los espíritus que están en el aire, tienen una estrategia y una meta más alta, que es combatir la soberanía de Dios y su Reinado sobre la vida del hombre, no solo con la vista puesta en este mundo material, sino para la Vida Eterna; es decir separarnos definitivamente de nuestro creador, que nos hizo para el amor, la justicia, y para una vida plena, como la que tuvimos anteriormente antes del pecado del hombre.

La estrategia de este enemigo, como sabemos por otros pasajes bíblicos, es muy sutil, se disfraza de ángel de luz (el mal nos lo presenta con aspecto de bien) y aprovecha cualquier malestar físico, emocional, nuestra debilidades carnales e incluso a las personas, como ya dije, para obrar en nuestras mentes y llevarnos a la depresión, al miedo, a los complejos, a aislarnos de los demás, y lo peor de todo, a actuar en contra del mandato del amor que Jesús nos enseña: amor a Dios y al prójimo como a nosotros mismos.

La estrategia mayor de todas, en los últimos años, ha sido hacernos creer incluso que no existe, para así actuar a sus anchas. Pero como nos muestra el Evangelio de hoy, en palabras del mismo Jesús, éste separa muy bien, entre expulsar demonios y realizar curaciones. Hoy el demonio anda agazapado, sin dar muchas señales de su existencia, sin revelarse, porque tiene muy pocos enemigos, hombres que vivan en el Espíritu de Dios, y que la oración y el ayuno, para ellos, sea el motor de sus vidas.

La estrategia para combatir a este enemigo invisible, que no se deja ver ni tan siquiera en laboratorios, también nos la presenta el Apóstol Pablo, para que nada quede al azar, y las mismas son: la verdad (para los creyentes, la verdad es Jesús), la Justicia (la rectitud moral en nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos y con Dios), el escudo de la fe (no dudar de la palabra de Dios y sus promesas), la salvación (la esperanza en que lo material no es todo, que vivir conforme a Dios, tiene su recompensa, ya aquí en la tierra, pero sobretodo en la Eternidad) y para combatir a este enemigo de rostro amable, benevolente y transigente con nuestras debilidades, sobre todo, la Espada del Espíritu, que como dice S. Pablo es la Palabra de Dios (si desconocemos las Escrituras, estamos al albur de las personas o los medios que el Diablo utilice para sus fines).

Luego el Apóstol nos da otras recomendaciones, que nunca debemos olvidar para mayor gloria de Dios, entre otras, la de interceder unos por otros, y la de propagar el Evangelio.

Carta de San Pablo a los Efesios 6,10-20.

Hermanos, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.
Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz.
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.
Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos,
y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio,
del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!
Salmo 144(143),1.2.9-10.
Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha.
El es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies.

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,

porque tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor.
Evangelio según San Lucas 13,31-35.
En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: “Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte”.
El les respondió: “Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Comentario: Juliana de Norwich (1342-después de 1416) reclusa inglesa
Revelaciones del amor divino, cap. 31
«Cuántas veces quise reunir a tus hijos»

La sed espiritual de Cristo tendrá final. He aquí su sed: su deseo intenso de amor hacia nosotros, que durará hasta el juicio final. Ya que los elegidos, que serán la alegría y la felicidad de Jesús durante toda la Eternidad, están aún en parte aquí abajo, y, después de nosotros, habrá otros hasta el último día. Su sed ardiente es poseernos a todos en Él, para su gran felicidad – por lo menos, esto es lo que me parece a mí… En tanto que Dios, es la felicidad perfecta, bienaventuranza infinita que no puede ser aumentada ni disminuida… Pero la fe nos enseña que, por su humanidad, quiso sufrir la Pasión, sufrir todo tipo de dolores y morir por amor a nosotros y para nuestra felicidad eterna… En tanto que es nuestra Cabeza, Cristo está consagrado y no puede seguir sufriendo; pero, puesto que es también el cuerpo que une a todos sus miembros (Ef. 1,23), no está todavía completamente glorioso e impasible. Por eso, siente siempre este deseo y esta sed que sentía de Cruz (Jn 19,28) y que me parece, estaban en él desde toda la Eternidad. Y así se puede decir ahora y se dirá, hasta que la última alma salvada, haya entrado en esta Bienaventuranza. Sí, tan cierto es que hay en Dios misericordia y piedad, como que hay en Él esa sed y ese deseo. En virtud de este deseo, que está en Cristo, nosotros también lo deseamos: sin esto ninguna alma llega al cielo. Este deseo y sed proceden, me parece, de la infinita bondad de Dios, y su misericordia…; y esta sed persistirá en él, mientras estemos en la indigencia, atrayéndonos a su Bienaventuranza.

Los tiempos no pintan y los testigos claudican


Hoy el evangelio y su comentarista, San John Henry Newman, nos invitan a estar preparados, como el buen empleado fiel, para que nuestra alma esté preparada para el regreso de nuestro Señor Jesucristo, pues él mismo prometió su regreso. Los tiempos no pintan bien, y por lo mismo nos avisó Jesús de que estuviésemos atentos a los signos de cada época. Y en nuestro tiempo, estos signos nos muestran, entre muchos otros, que la gente no quiere estar sujeta a nada, y ellas mismas determinan lo bueno y lo malo, según los deseos de sus pasiones y su propia concepción del mundo. No se puede buscar la paz, la prosperidad, al margen de Dios porque él hombre nada entre los intereses personales y afectivos y su propia limitación cognitiva. Es por ello que las Escrituras nos pone en guardia con estas palabras: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Él es EL QUE PRENDE A LOS SABIOS EN SU propia ASTUCIA.

Estemos preparados con la llama encendida del arrepentimiento, el perdón, la misericordia, la justicia,  la verdad (Jesús) y del amor, de aquel amor que no juzga, ni lleva cuenta el mal recibido, del amor que pone su confianza en Dios, porque de cualquier manera no sabemos ni el día ni hora: o bien de la vuelta de Jesús o de nuestra muerte temporal.
Por otro lado, en este mismo evangelio Jesús nos dice: Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Dios con este ejemplo nos da a entender que si somos fieles a su Palabra nos hará administradores de todos sus bienes. ¿No es impresionante? !administradores de todos los bienes de Dios… Uauu¡ Es el momento de pedir fe al Señor para creernos esto, tal y como creyeron los santos.

Dios es grande y poderoso, ¡Alabado y glorificado sea por siempre! Nos quemaran las iglesias pero no el espíritu, Dios lo hizo en su infinita sabiduría inmaterial y eterno (incombustible). ( Evangelio del día 21/10/2020

Evangelio según San Lucas 12,39-48.

Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”.
Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”.
El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.”Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San John Henry Newman (1801-1890)

teólogo, fundador del Oratorio en InglaterraPPS, t. 4, Nº 22

“Estad preparados.”

Nuestro Señor nos ha hecho esta advertencia en el momento en que estaba a punto de dejar este mundo, por lo menos de dejarlo visiblemente. Preveía los cientos de años que podían transcurrir antes de su retorno. El conocía su propio destino, el del Padre; dejar gradualmente este mundo y su propio curso, retirando poco a poco las prendas de su presencia misericordiosa. Preveía el olvido en que caería, incluso entre sus discípulos…Preveía el estado del mundo y de la Iglesia tal como los vemos hoy, donde su ausencia prolongada ha hecho creer que ya no volvería nunca más… Hoy, nos susurra al oído con gran misericordia que no nos fiemos de aquello que vemos, que no participemos en la incredulidad general, que no nos dejemos arrastrar por el mundo, sino de “velar y orar en todo tiempo” (Lc 21,36) y de esperar su venida. Este aviso misericordioso tendría que estar siempre en nuestro corazón por ser tan necesario, solemne y urgente. Nuestro Señor había anunciado su primera venida; y sin embargo, fue una sorpresa cuando apareció. Volverá de modo más imprevisto aun en su segunda venida, sorprenderá a los hombres, pues no ha dicho nada sobre el espacio de tiempo que media antes de su vuelta y nos encomienda la vigilancia y la guarda de la fe y del amor. .. No debemos sólo creer sino velar; no sólo amar sino velar; no sólo obedecer sino velar. Velar ¿porqué? Por el gran acontecimiento de la venida de Cristo. Nos parece un deber particular esta invitación a velar, no sólo creer, temer, amar y obedecer, sino también velar; velar por Cristo, velar con Cristo.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

La mejor palabra, en ocasiones, es la que se calla

Tus palabras pueden ser mi tumba o el trampolín para mis logros, no seas impulsivo a la hora de pronunciarte para acusarme, especialmente con aquella persona que te tiene idealizado. ¿Quiénes son estas personas idealizadas para los niños? en primer lugar los padres, después hermanos mayores, seguidos de tutores y profesores.

Si de algo te debes cuidar y proteger, es de tu lengua.

Tiene tus cabellos contados ¿lo sabías?

Evangelio de hoy.

Nuestra vida no está en manos del azar, ni del destino, ni en nuestros cálculos y previsiones, ni siquiera en manos de nuestros enemigos o incluso de Satanás, que como sabemos por el libro de Job, Dios dijo a Satanás: <<Pero a mi siervo Job, no lo toques>> Dios deja al hombre a su libre albedrío, pero tiene un destino y un tiempo para aquellos que le aman. <<Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros>>. Sigue el link del día 16/10/2020.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?fbclid=IwAR2bOAWKdIfdK1NHf0uwGTUceKYw_cbe9u69CdkINL-BgqtVp55ll-xMrSQ

Se me olvidaba, tampoco la Covd 19, que solamente podrá tocarnos si está en sus planes, en los planes de Dios, o Él lo permite.

Un minuto de filosofía (2)

Tiene una explicación, se elige ser dependiente de un amo o del estado, unas veces por comodidad, y otras porque la libertad entraña riesgos, y la psiquis humana, muchas veces, sobre todo cuando se han tenido experiencias traumáticas, se rige más por los miedos que por la confianza en uno mismo. En ocasiones, también, esa dependencia viene porque otro té ha lobotomizado el cerebro conquistando, antes, tu corazón. Como dije la libertad entraña riesgos, pero también sacrificios, asumir responsabilidades, y poner en juego todas mis capacidades; aquellas que me hacen crecer como persona, ya que el protagonista de tu historia -de tu vida- en primera instancia eres tú mismo; ya lo dice el refrán: nadie escarmienta -aprende- en cabeza ajena. Ser esclavo es cómodo, te asegura la subsistencia pero te convierte en un autómata y en un vegetal al servicio del poder. Y no fuimos puesto en este mundo para eso, ya que tenemos una capacidad intelectiva que nos asemeja a Dios, la misma que nos distancia de animales y vegetales. Con la inteligencia, se nos ha dado poder para elegir ser libres y, por consiguiente, para descubrir quien soy, de donde vengo, cual es mi misión, donde tengo mis límites y decisión para asumir riesgos

Recela de una sociedad en la que todos piensen lo mismo, sobre todo en temas que atañen a los derechos fundamentales de la persona. Donde no hay discrepancia, o hay manipulación o hay apatía por conocer el mundo que nos rodea y, a su vez, por conocernos a nosotros mismos.

Decía Salustio: «Poca gente desea la libertad, la mayoría desea tan sólo un amo justo»

¿De verdad soy sabio?

Super interesante las lecturas de hoy, que te dejan descolocado para que resetees tu alma y además con un nuevo software.

Miércoles de la vigesimocuarta semana del Tiempo Ordinario

Carta I de San Pablo a los Corintios 12,31.13,113.
Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

Salmo 33(32),2-3.4-5.12.22
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Evangelio según San Lucas 7,31-35.
Dijo el Señor: «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!’.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!’.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

Subrayó esto último:

<<Pero la Sabiduría (se refiere a Jesús) ha sido reconocida como justa por todos sus hijos>>.

Buenos días nos de Dios.

No vayamos más allá de lo que está escrito.

La primera lectura de hoy y el comentario al evangelio. Desde los apóstoles hasta ahora el corazón del hombre no ha cambiado mucho y pocos son o somos nacidos de nuevo en el Espíritu. Hoy como ayer seguimos haciendo bandera de los sucesores de los apóstoles o de otros hombres y fomentando la discordia dentro de la misma Iglesia (signo de contradicción para los no creyentes y freno a la conversión para los llamados). Todo lo que hemos recibido es gratis y nadie puede vanagloriarse en ello. La humildad, no murmurar, el silencio y no especular con las Escrituras, Palabra de Dios (no ir más allá de lo que está escrito, como dice S. Pablo en la primera lectura) es el principio de la verdadera sabiduría, ya que estamos llamados a reproducir la imagen de Cristo, el único que nos ha comprado a precio de sangre. Por tanto, no debemos nada a nadie, solo a Cristo que nos ha liberado del yugo de nuestro pecado y del poder de Satanás en nuestra vida. No es la Palabra la que está al servicio nuestro y de nuestras categorías mentales, sino al contrario, nosotros al servicio de Ella. Si alguien busca comparaciones, que sea su propia vida la que de testimonio de Cristo con obediencia y con los frutos del Espíritu Santo.

Carta I de San Pablo a los Corintios 4,6b-15.

Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: “No vayamos más allá de lo que está escrito“, y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro.

En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres.
Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados.
Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes.
Nos agotamos, trabajando con nuestras manos.
Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos.
Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

Salmo 145(144),17-18.19-20.21.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;

El Señor está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad;
cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y los salva;

el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre.

Evangelio según San Lucas 6,1-5.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”.
Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?”.
Después les dijo: “El hijo del hombre es dueño del sábado”.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

No hay asidero




Estamos en un tiempo que todo es confuso, parece que nos movemos sobre una tela de araña mal tejida donde nadie puede sostenerse. Tal vez los poderes públicos son los únicos que se mantienen en su línea, la de todos los tiempos y todos los siglos. Ya lo dijo Jesucristo a sus discípulos (Mateo 20:25): «Saben que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen». Lo que sucede en estos tiempos es que la información no solo nos llega desde esos poderes tiránicos, sino que la información viene de otras muchas fuentes, con lo cual no sabemos a qué atenernos. Yo diría que ahora el único asidero seguro es el sentido común si es que este sigue funcionando en nosotros, porque parece que ya poca gente apela a él, y muchas de ellas incluso lo han perdido al haber sido educadas en la fe ciega del voluntarismo, el positivismo y el sentimentalismo personal e inmanente del yoísmo, claudicando de las fuentes clásicas del conocimiento, a saber: la revelación, el conocimiento empírico (la ciencia, la medicina, la biología, etc) y la razón. Dichos canales de comunicación, no gubernamentales, a los que me refería anteriormente, no pocas veces, al igual que los poderes públicos no están libres de intereses, de ideología, de vanidad, y, sobre todo, de un sentimiento de revancha hacía unos poderes públicos tiránicos que no cuentan con la sociedad civil para nada. Todo lo anterior es caldo de cultivo, para que la verdad y las buenas intenciones que tienen en principio estos adalides de las redes sociales, los lleve a una posición tan extrema, que lo único que consiguen es desacreditarse a sí mismos opacando la parte verdad que realmente poseen en principio. No quiero ser uno más de ellos y siendo ecuánime, tengo que decir que siempre se encuentran, en esas mismas redes de comunicación (ya no tan libres como meses antes de la Covd 19) personas sensatas, bien informadas, independientes, libres de vanagloria e ideas preconcebidas y totalitarias (terreno de las ideologías), que no han perdido ese sentido común del que hablábamos (el seny, como le llaman los catalanoparlantes) avalado principalmente por el conocimiento empírico y las leyes naturales; confirmadas las mismas -para los que somos creyentes- por verdades universales reveladas por Dios al pueblo judío, y esclarecidas finalmente por Jesucristo en la historia (Dios mismo hecho hombre).

Considero que mucha veces ese caos informativo al que asistimos, aparte del gubernamental que a nadie se le oculta se mueve por el interés de mantenerse en el poder, el de muchos youtubers, bloggers, y demás influencers en redes sociales, viene propiciado, sobre todo, por tres motivos, uno porque se sitúan en el terreno de la especulación a partir de ciertos hechos reales (entre ellos hay personas incluso con preparación académica); otro porque confunden verdad con ideología y repiten con fe ciega lo que han oído de otros sin cuestionar nada, y el tercero por vanidad; es decir, una especie de rivalidad que se crea entre influencers con temáticas coincidentes, por mantener al alza el número de sus fans, y una imagen que luego tienen que mantener, a toda costa, aunque les lleve a claudicar de la moral y de la ética. Ni que decir, que entre ellos también se encuentran algunos que se sitúan en el campo de la pseudociencia y el esoterismo, terreno muy resbaladizo donde el sectarismo y la manipulación mental, son caldo de cultivo para muchos incautos, ávidos de remedios milagrosos que no conlleven sacrificio ni renuncia, y en los que las reglas las pone el mismo individuo al que se le eleva a la categoría de Dios.

Es el momento de discernir con que fuentes quedarse, yo principalmente me quedo con la Palabra de Dios, cuanto más la leo, más me percato de que toda la sabiduría que necesita el hombre para alcanzar la paz interior y la vida eterna está contenida en ella. No hay nada que haya pasado en mi vida, de lo que Dios no me estuviera avisando con su Palabra en las Escrituras. Del mismo modo que no hay nada que esté por venir, que, de igual modo, esté ya plasmado por escrito (por lo cual nada debe cogernos por sorpresa), Dios no miente y nos da el conocimiento y la sabiduría necesaria para navegar en este mundo con todo tipo de viento, a favor, en contra y huracanado. Las mejores rutas a tomar: la fe, la humildad, la mansedumbre y benignidad.

EN EL JUEGO DE LA VIDA…

A continuación del vídeo dejo varías reflexiones que me han surgido a raíz del mismo.

1- Pensamos que somos libres cuando en realidad estamos siendo dirigidos, por los que poseen el poder y el “conocimiento”, con señuelos que nos distraen de la intención real que esconden tras los mismos. Lo más bochornoso es que cuanto más libre te crees más esclavo eres, porque ni siquiera te planteas que te pueden estar manipulando.
2- Hay frases hechas incrustadas en el pensamiento colectivo, que en lugar de hacernos avanzar como personas y como sociedad nos llevan al individualismo (a la sociedad del descarte; a tratar las personas como objetos) Hay juegos en los que, si ganamos todos, todos saldremos beneficiados, como el “juego de la vida”.
3- El orgullo, la soberbia y el resentimiento, son sentimientos, que nos llevan al desencuentro intergeneracional y en ocasiones incluso son espoleado, a propósito, por los gobernantes como arma de manipulación de masas. De esta manera, mientras los de abajo estén enfrentados todo el tiempo, los unos contra los otros, se olvidan de quienes realmente los están controlando, oprimiendo y manipulando para mantener sus privilegios elitistas.
4- Mejor es mirar a la gente de frente y con las cartas bocarriba, ya que, por lo general, todo lo que se hace por la espalda se vuelve en contra de uno mismo. Siempre hay alguien que te observa y te pagará con la misma moneda. Por otro lado, hay gente más experimentada que tú y es capaz de leer rápidamente tus movimientos soterrados para neutralizarte.
5- Nada bueno es fácil, o casi todo lo bueno conlleva un gran esfuerzo. No parece ser la máxima de nuestra época, donde todo lo queremos en el momento y sin esfuerzo. Muchos venden su alma y su cuerpo para conseguir el triunfo fácil. La pena es que esto trae siempre daños colaterales, el pecado no solo se queda en el que lo comete, sino que toca de una forma u otra a todos los que están alrededor.
6- Nunca se cierran de todos los caminos: Este adagio sí que me lo apropio. Aún cuando se cierren los caminos, siempre te quedará la libertad individual de revelarte contra ello, o por el contrario aceptar y asumir, de buen grado, los hechos consumados. No obstante, la última palabra la tiene siempre Dios.
7- Al final tampoco ganó la partida el viejo, como parece. No la ganó el viejo, porque cosechó lo que antes sembró con señuelos: renunció a los verdaderos valores que había recibido, es decir, a la bondad, la belleza, la lealtad, la trascendencia, la compasión, etc., por el valor que enseñó a sus hijos, lo bueno es lo útil, el único valor por el que se rige la sociedad actual. Y de ahí, que, si ya no eres útil a mis intereses, te aborto, te excluyo de mi círculo, me divorcio, te ignoro, te envío al geriátrico, o simplemente te pongo una inyección y te mato.
8- Claro que la joven tampoco gana, porque en cien años, como dice el refrán, todos calvos jjjjj.
9- ¿Moraleja, no será también la Covid 19, fruto de una sociedad que solo se rige por intereses de poder y económicos?
10- De todos modos, hay que ser positivo y pensar que mientras hay vida hay esperanza, nunca es tarde para rectificar y volver a la verdadera fuente de la Sabiduría y de la Paz, que a estas alturas todos tenemos claro donde está aunque no todos estén dispuestos a aceptar por temor a perder su batallita personal.
11- Y hablando de partidas, la gran santa española y Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, decía: que al final de la jornada -es decir, de la vida- AQUEL QUE SE SALVA SABE Y EL QUE NO, NO SABE NADA.