Como espero la II venida del Señor

Evangelio según San Juan 5,31-47

Jesús dijo a los judíos:
Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría.
Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero.
Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió.
Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí,
y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida.
Mi gloria no viene de los hombres.
Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes.
He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir.
¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios?
No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza.
Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí.
Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿Cómo creerán lo que yo les digo?”.

Comentario:

Todos los cristianos esperamos la segunda venida del Señor. Oremos e impregnamosno de su Palabra, para que no nos pase como al pueblo de Israel, en la primera venida del Señor, que, el Mesías que anhelaban era solamente un libertador político que fijase la identidad de ese pueblo y no el Rey anunciado por los profetas que les daría la fuerza y el poder, para desinstalarlos de sus egoísmos, de su vida de pecado y su idolatría. Tendríamos que preguntarnos ahora nosotros ¿Qué le pido yo al Señor en el día de hoy? Le pido santidad, que me ayude a salir de los pecados más arraigados en mi, que me ayude a dejar mis servidumbres; es decir, mi idolatría, al dinero y a los placeres…. ¿Qué le pido al Señor? Es que tal vez aún no confío en su Palabra cuando nos dice: busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura (MT 6, 24-34)


Dios te bendiga y te guarde en el día de hoy y siempre.

¿Quieres curarte?

Evangelio según San Juan 5,1-3.5-16.

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres curarte?”.
El respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”.
Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”.
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”.
El les respondió: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina'”.
Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?'”.
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”.
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

Comentario: De la lectura de hoy podemos sacar varias conclusiones, en primer lugar, que Jesús se compadece de nuestros sufrimientos, él no es indiferente a todo aquello que nos menoscaba tanto físicamente como anímicamente, y por eso sale en nuestro auxilio incluso antes de que se lo pidamos. Pero, por otro lado, Jesús no hace nada sin contar con nuestra colaboración y libertad, respeta hasta las últimas consecuencias nuestra individualidad y capacidad de decisión y por eso le pregunta al paralitico ¿si desea curarse? Muchas veces nosotros queremos curarnos, pero no deseamos dar el salto de la fe, dejar nuestra camilla atrás, nuestro pasado, y empezar a andar confiando en que Jesús (no en nuestras pequeñas seguridades, ataduras a la postre) encontramos la salud, la libertad, el amor y la paz que tanto buscamos. En segundo lugar, observamos en este pasaje del Evangelio, como Jesús en una de las ciudades más habitadas de la época, no se olvida del rostro y de la salud integra de la persona. Sabe, porque repetidamente nos lo ha dado a conocer en otras curaciones y milagros, que lo más importante para el hombre es salvar el alma antes que su cuerpo; también porque conoce, como Dios que es, que el pecado además de la muerte espiritual, del rechazo a Dios, trae consecuencias para la salud física y en ocasiones incluso puede llevar a la muerte. No es suficiente, por tanto, haber creído una vez o haber tenido un encuentro personal con Jesús en un momento determinado de nuestra vida, sino que hay que perseverar en esa amistad con el Dios que lo puede todo, con Jesús. Pero además atendiendo a su Palabra para no abandonarnos a nuestra suerte, es decir a las consecuencias de salir del paraguas de la protección de Dios con todas sus promesas; Palabra que en el día de hoy nos recuerda que en adelante no peque más.    

 Oración: Señor en esta jornada y para siempre prometo no salirme de tu cobertura, mantener encendida la llama de mi amor por ti, que me lleva a amar al prójimo como tu deseas y, por otro lado, a lo más importante de todo, a trabajar por la salvación de mi alma alejándome de todo aquello que me conduzca a pecar. Padre, mi deseo es amarte con todo mi corazón, aunque como tú bien sabes, Satanás con todas sus trampas, y el mundo, me ponen ante muchas situaciones que me incitan al pecado; fortalece, pues, mi voluntad. Sé que para ello necesito no bajar la guardia manteniéndome estrechamente unido a ti con la meditación de tu Palabra en las Escrituras y la oración constante. Desde hoy y cada noche, como propósito, meditaré en todas esas ocasiones que me ponen en situación de pecado para, en lo sucesivo, cambiar de hábitos y si fuese necesario, también, de amistades que me llevan a deshonrarte por un lado y, por otro, como me has mostrado, a envenenar mi alma y enfermar mi cuerpo. Gracias Padre por haberme dado esta oportunidad de conocerte hoy, un poquito más, por medio de tu hijo Jesús; también, por un día más de vida para volver de nuevo al amor primero. Gracias, mil gracias…   

En ti esta la salvación y la condena

El evangelio de hoy nos habla claramente de la existencia, más allá de esta vida, de un lugar, otros les llaman estado del alma (no es el momento para debatir esto) donde pagaremos por no haber llevado una vida conforme a la voluntad de Dios y sus mandamientos. En ocasiones nos preguntamos qué siendo Dios infinitamente bueno y misericordioso permita la existencia de un lugar de castigo. Está claro que Dios no puede haber creado el mal, y que la existencia del mismo sólo es una consecuencia de la libertad que Dios ha dado a los hombres y a sus ángeles para que no sean autómatas programados sin alma ni voluntad: sin libertad el hombre se quedaría en otro animal más de la naturaleza para cumplir con sus actividades vegetativas innatas y sin tener consciencia de sí mismo y de su paso por el mundo.

Por consiguiente, es todo lo contrario, Dios amaba y ama tanto, que quiso crear al hombre a imagen suya, nos dice la biblia, con capacidad de amar y con actitudes para perseguir tareas nobles para el beneficio de todos. Esto mismo que pasa con Dios, sucede en el plano humano, un padre natural quiere siempre lo mejor para su hijo, pero no siempre el hijo entiende que su papá desee lo mejor para él y de este modo tiene que pagar en propia carne una experiencia negativa que su papá ya pasó durante su infancia o juventud.

El apartarnos de la voluntad de Dios trae consecuencias, porque no fuimos creado para el desamor sino todo lo contrario para amar, para amar incluso cuando las circunstancias no nos sean favorables. Esta es la lección que nos da el hijo de Dios frente a sus enemigos, hacer la voluntad del Padre y no devolver mal por mal: en esta actitud de confianza y entrega encontró él el camino de la vida, su resurrección y el retorno junto al Padre Eterno.

A Jesús como hombre no le fue fácil en todo momento, ya que era libre -como nosotros- y pudo buscar otra salida que no estuviese en concordancia con la voluntad del Padre, por eso dice en las Escrituras, que en el sufrimiento aprendió que significaba obediencia. Jesús tenía claro que lo más importante en la vida es tener comunión con Dios y que esa comunión la rompe la desobediencia, ya que Dios quiere lo mejor para nosotros, y supo en propia carne que obedecer lleva un sacrificio que finalmente trae todo lo contrario, la paz, la alegría y la vida Eterna.

He escuchado a algunas personas, a las cuales Dios les ha permitido tener una experiencia en vida de las realidades eternas, es decir, del Cielo y del Infierno, que el juicio prácticamente nos lo hacemos nosotros mismo una vez que hemos traspasado el umbral de esta vida en la tierra. Cuando uno llega a la presencia de Jesús, en pecado, en oscuridad, cuando por orgullo, vanidad, etc., no quiso reconocer en vida al hijo de Dios y rechazo su Palabra, una vez traspasado el umbral, como se ha dicho, de esta vida en la tierra, esa misma persona es incapaz de mantenerse en pie frente a la presencia de Jesús y en lugar de irse hacia Él, huye de su lado, no aguanta su presencia, la luz que emana de Él (una experiencia que no dicta mucho de la de Adán y Eva, una vez que desobedecieron a Dios se escondieron de Él).

El hombre es una unidad, nos decía Santo Tomás, sustancial entre alma y cuerpo, por eso mismo, más allá de esta vida, el alma sin el cuerpo queda atrapada y ya no tiene posibilidad de dar marcha atrás, o se condenó o se salvó, porque su dimensión es otra. De este manera, todo lo que podamos hacer para salvarnos, está en el ahora de la vida terrena, como nos relata el evangelio de hoy. Además, para aquellos que creen que el Infierno es un purgatorio más, la Palabra también nos pone de manifiesto, que hay una barrera infranqueable entre el lugar de los que se salvaron y de los que no. Por tanto, lo que nos transmite Jesús no es para asustar a nadie, sino todo lo contrario, para que nadie quede exento del Paraíso que nos aguarda, pues mediante esta Palabra nos viene a decir, que aún estamos a tiempo, que mientras hay vida hay esperanza, y es por eso que el entregó su vida por nosotros, para que nadie se condene.

A mi se me hace comprensible esa experiencia, que, a algunas personas Dios les ha concedido, en vida, de verlo cara a cara antes de que puedan condenarse, y a la vez comunicar al resto de la humanidad esa misma experiencia. Así tenemos, entre otros muchos, el caso de Marino Restrepo. Como sabemos a Jesús se le define también como la Luz Eterna, un símil que nos da a entender que en él no hay mancha, que todo es transparencia, la luz que nos hace caminar con paso firme sin extraviar el camino de donde no debimos salir nunca. Si Jesús es Luz Plena que lo inunda todo, la única manera de permanecer ante él es siendo también nosotros luz, aunque seamos un pabilo vacilante, pero a fin de cuentas luz; luz que se funde con el Todo. Que pasa por el contrario con la oscuridad, la oscuridad es la ausencia de luz, no tiene consistencia por sí misma si queda iluminada. Este ejemplo es el que podemos trasladar a nosotros, cuando una vez dejemos este mundo y nos situamos ante Jesús: si llegamos como almas que, en lugar de luz, solo llevan oscuridad, porque prefirieron por orgullo no reconocer al Hijo de Dios, Jesús de Nazaret y no abandonar su pecado …lo que sucede es que, como sombras, como oscuridad, para no quedar fundidos por la Luz y desaparecer, huiremos de ella, no podremos aguantar como oscuridad a Jesús, Luz Eterna. Es parecido también a la experiencia del secuestrado que ha permanecido en un zulo por parios días sin luz, sus ojos no soportan la luz de pleno día, quedarían cegados.

Evangelio según San Lucas 16,19-31.

Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'”.

Que reine el gozo: Tú delante yo detrás

Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les
dijo:
“Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos
sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día
resucitará”.
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró
ante él para pedirle algo.
“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu
Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.
“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”.
“Podemos”, le respondieron.
“Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi
izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha
destinado mi Padre”.
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre
ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor
de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate
por una multitud”.

Comentario a las lecturas:

La lectura de hoy vuelve a insistir sobre ese afán de sobresalir que todos, por lo general, en mayor o menor medida llevamos dentro y que tanto daño hace cuando se vuelve patológico. Jesús alecciona que entre sus seguidores no debe ser así, que nuestra actitud, a diferencia de las personas que no conocen a Dios, especialmente la de los poderosos, debe ser la de servicio. Es tan radical la Palabra de Dios, para que no nos quepa la menor duda, que nos dice que el que quiera ser primero que se haga esclavo al servicio de los otros.

Revisémonos y veamos si en nuestro devenir cotidiano procedemos al modo que Jesús nos pide o por el contrario lo hacemos como los tiranos. ¿ejerzo mi autoridad o mi trabajo, en el ámbito que sea, para imponer mi criterio sin aceptar la corrección o el debate? ¿Mi objetivo en la vida es la del trepa, hacerme visible y que me admiren por mis logros o mi “sabiduría”? ¿o, por el contrario, es dar lo mejor de mí, al servicio de los otros, y que sea Dios el que me otorgue el lugar que crea conveniente, según su sabio proceder, para mi salvación?

Hay otro tipo de personas que realmente no buscan sobresalir por adquirir poder o fama. A lo largo de la vida me he encontrado con personas con la autoestima tan herida, incluso yo he estado en esa tesitura en alguna ocasión, que tratan de dejar a los demás en evidencia no para ridiculizarlos o afearlos, sino para dar a entender que ellos son mejores que los demás y, por consiguiente, ganarse el aprecio del resto; es decir, para que los quieran y compensar, de este modo, la imagen paupérrima que tienen de sí mismos.

Tanto la primera actitud de conquistar el poder y la fama a cualquier precio, como nos muestra el mundo, como la segunda, buscar la autoafirmación destruyendo al prójimo con la crítica, son sumamente destructivas, en el primer caso porque se impide llegar al poder a las personas más valiosas, cuando no, si se ejerce con tiranía, nos privamos de aprender de los demás: todos somos imagen de Dios -que es uno solo- y por tanto nos complementamos en nuestra limitación. La segunda actitud también es sumamente peligrosa porque en lugar de ganar en autoestima lo que hacemos, cuando rebajamos a los otros, es la de ganarnos enemigos gratuitamente; y esto es así, porque no todo el mundo está capacitando para entender que, en lugar de un ataque frontal hacia su persona, lo que tratas es de llenar tus vacíos: la severidad con que te juzgas a ti mismo (no te perdonas, no aceptas tu historia) o tu carencia de cariño y afecto por parte de los que, según tú, deberían dártelo.


Salmo 31(30),5-6.14.15-16.


Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.


Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida.


Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen.

Que no te la cuenten

Que no te confundan, algunos están interesados en cambiar tu realidad. No les importas tú, sino mantener el poder a través del control de tu mente. Nada se mueve por azar, no seas ingenuo. Cambian las palabras y llaman amor a lo que es pura atracción física o sexo. Interrupción del embarazo a lo que es asesinato de un ser indefenso; algo que se interrumpe se puede reanudar, el gestante no. A la alteración, modificación y amputación del cuerpo cambio de sexo, pero la genética al final se impone por encima de los sentimientos, en todas las células de nuestra piel va inscripta la marca XX o XY. Al asesinato de ancianos muerte digna, cuando la dignidad es una cualidad interior del alma, a uno no lo hace más digno su modo de morir, sino como haya actuado en la vida y como se enfrente al reto de su propia muerte. ¿Que es lo próximo que viene la zoofilia, el matrimonio entre hombre y animal, o la pederastia que ya se está impulsando desde varias plataformas? La mentira se disfraza de verdad y a la verdad de mentira, ya lo dice la biblia, Satanás es el padre del engaño y la mentira.

Para finalizar quiero comunicarte, con el vídeo que inserto a continuación, que tu apariencia o tus sentimientos, no cambian tu realidad, y mucho menos lo que otros digan de ti, por encima de todo hay una realidad universal, que nos ha sido dada desde antes de nacer, contra la que no podemos luchar; si lo hacemos pagamos un alto precio, el de la autodestrucción. De todos modos, unas veces por orgullo y otras para justificar que no hemos perdido la vida fútilmente, nos negamos a reconocer esa misma destrucción, para no proceder de este modo hay que tener una buena dosis de valentía y estómago, algo de lo que una buena parte de la humanidad adolece.

De la pasividad a la impasibilidad

Acabo de leer un artículo de un escritor y paisano mío que habla del amor, el cual yo remarcaria, para hacer sangre  (soy guerrero y combativo de nacimiento); ¡el artículo… claro está! con una reflexión personal que me ha surgido de la lectura del mismo: desde hace tiempo, como dos décadas atrás, vengo observando en la sociedad un virus de inanición de los sentimientos del cual, me atrevería a asegurar, que está contagiado un noventa por ciento de la población, al menos de la población occidental.

Lo contrario al amor es la autocontemplación del yo, en eso están una gran mayoría de personas que, ensimismadas como narcisos, observan el mundo como algo ajeno a ellas. No se implican en nada (dicho de otro modo, solo viven para si mismas) permanecen pasivas -como estatua de bronce- que ve pasar la vida, aunque esta le salpique de excrementos. ¿Si así procede consigo, que puede esperar de ella aquel, que resguardado bajo su sombra, llora su soledad y sus penas? se ha vuelto tan antinatural y tan fría, a endurecido tanto el corazón, la autocontemplación, que ni siquiera se inmuta cuando otros desde fuera la visten de lucecitas, de retazos de cielo, de sabiduría y guirnaldas. Tan ensimismada se encuentra y tan temerosa a la muerte, que literalmente se muere porque no nació para vivir al resguardo de su fortaleza, sino libre para morir de amor, dando amor, en el campo de batalla de la vida que se le escapa.

La autocontemplación se ha vuelto tan ciega, tan sorda, que ya ni siquiera desea ser estatua que contempla, sino máquina (para ir con su época) en manos de alguien que apunta y dispara, sin piedad, a todo aquel que, como pájaro libre, vuela por su cuenta. 

Para ilustrar está observación nos podemos acompañar de unos versículos de la Biblia que describen a la perfección lo que ya sucedía por aquella época también: 

Mateo (11, 16-19)

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«¿A quién compararé esta generación?

Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras.

¡La Palabra de Dios, tan ilustrativa y atemporal como siempre…!

Concluyendo, solo me queda anotar, que alejados de la fuente que apaga toda sed y engendra toda semilla de amor universal y eterno en nosotros, de Jesús, nos volvemos estériles, cuando no inpasibles.

El artículo al que hacia referencia es el siguiente: https://www.arguments.es/lachispa/el-motor-de-mi-vida/

Ni huir ni mirar atrás, sino asumir.

Introducción a las lecturas

Hermanos, como decía ayer, la Palabra, la oración y el ayuno, de poco vale si no va acompañado de un cambio de vida cuyo fruto son las obras, puede que valga en un principio para acercarnos a Dios, pero no para quedarnos contemplando las alturas y, mucho menos, para contemplarnos a nosotros mismos con quejas y reclamos continuos a Dios. Es cierto que hemos estado bajo el peso de un yugo y unas cadenas, la de nuestro propio pecado o adicción, los cuales nos quitaban la libertad para amar a Dios y a los hermanos con la dedicación que se nos pide, fin y meta de todo hijo de Dios, ahora con más responsabilidad aún que hemos sido engendrado de nuevo por el sacrificio de la cruz. 

Ha llegado pues la hora, de mirar otra realidad que no sólo sea la mía, el pasado ya pasó y no tiene vuelta atrás, de lo contrario corremos el riesgo de tropezar como aquel que coje el arado y se desentiende, por momentos, del verdadero y único horizonte que tiene por delante; en nuestro caso, plasmar la identidad de Jesús en mi vida. De esta manera entonces, enfoquémonos, sí, en buscar la unión con Dios pero también atendamos la realidad del hermano herido en múltiples formas; y no solo eso, sino que abandonemos también ciertos pecados sociales de injusticia, con los cuales impedimos hacer un mundo más justo y mejor repartido, y esto pese a lo que hagan los demás, entre otros los políticos; ya que cada uno es responsable de sí mismo ante el tribunal de Dios. 

Primera lectura. Isaías 58,1-9a

Así habla el Señor Dios:

¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob!

Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo haría una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:

“¿Por qué ayunamos y tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?”. Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.

Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas.

¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso lo llamas ayuno y día aceptable al Señor?

Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;

compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.

Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.

Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: “¡Aquí estoy!”.

Salmo 51(50),3-4.5-6a.18-19.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.Contra ti, contra ti sólo pequé Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

Evang según S. Mateo 9,14-15.

Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”.

Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Comentario de S. Teodoro el Estudita (759-826) monje en Constantinopla

Catequesis 46, (Les Grandes Catéchèses, Spiritualité Orientale 79, Bellefontaine, 2002), trad. sc©evangelizo.org

Vendrá el tiempo…que ayunarán

Hijos bien-amados y hermanos: Dios que en su sabiduría gobierna todo y de forma excelente y sabia lleva a buen término las estaciones y los años, nos ha hecho conocer que ya ha llegado el tiempo de salvación y beneficio para las almas. (…) ¡Gracias sean dadas a quien nos ha revelado este tiempo y juzgado dignos de alcanzarlo! Por eso, en todo momento  debemos llevar una vida santa y pura  y observar los mandamientos de Dios, en particular actualmente. (…)

            Ya que es tiempo de purificación, ¡purifiquémonos! Ya que es tiempo de abstinencia, ¡hagamos abstinencia! No sólo de alimentos, porque no sería suficiente. Hagamos abstinencia (…) de envidiar la buena reputación de nuestro hermano y ponernos en cólera o irritarnos contra el prójimo. Hagamos abstinencia de no poner freno a nuestra lengua, dejándola correr como ella quiere. Se debe imponer ella misma los límites: no hablemos mucho ni en cualquier momento, hablemos sólo de temas convenientes. Nuestros ojos se deben guardar de miradas impúdicas. Nuestros oídos deberían permanecer cerrados, abriéndose sólo para escuchar lo que es agradable a Dios y él ama.

            Si, mis hijos bien-amados. Los exhorto para que hagan de ustedes mismos un instrumento musical, un harpa agradable del Espíritu Santo. (…) Mantengan la paz entre ustedes. La tan venerable Cuaresma fatiga al cuerpo, es cierto. ¡Pero a causa del cuerpo no dejen que se les doblegue el coraje! (…) Como siempre, con un poco de paciencia, ¡no sentirán más el peso!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel 

Y yo ¿cómo amo?

Es muy habitual escuchar decir entre los cristianos de nuestro tiempo la celebre frase de S. Agustín ama y haz lo que quieras y la verdad que tenia toda la razón del mundo, si amamos haríamos cualquier cosa que no ofendiese a Dios, ni menoscabara la integridad física o moral del hermano. Pero esta frase en ocasiones se utiliza para todo lo contrario, más que para agradar a Dios y someter nuestra voluntad a la de Dios, para contentarnos a nosotros mismos como queda reflejado en el comentario de las lecturas de hoy de S. Gertrudis. Y esto sucede porque en nuestra cultura tenemos un concepto del amor que, por lo general, se suele confundir e identificar con los sentimientos, algo muy alegado de lo que se nos muestra en Jeremías (17, 9-10) El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo? Yo Yahveh, examino el corazón, analizo los pensamientos más íntimos, para pagarle a cada uno según su conducta, según el fruto de sus obras. De este modo pues, si queremos saber en realidad que es amar tenemos que ir a la fuente primera del amor, al agua que salta a la vida eterna y que colma toda sed, y beber de esa agua que tanto añoraba la mujer samaritana aún sin saberlo. Esa fuente como ya puedes imaginarte no es otra que Jesús, Él cual, a diferencia del ser humano, nos enseña que el amor no es buscarse a si mismo, sino que el amor verdadero es el amor de salida, el amor oblativo, el que entrega la vida a la voluntad del Padre Eterno, incluso por encima de toda comprensión y lógica humana, como tener que dar la propia vida si llegara el caso. Por esto, para saber si estamos amando realmente o si nuestro corazón traicionero nos lleva a buscarnos a nosotros mismos (todo lo contrario de negarse a si mismo) hagamos un análisis de vida a la luz de los mandamientos dados por Dios a Moisés, fuente de vida como el propio Jesús porque ambos provienen de Dios, y están en Dios como una unidad (en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios). Y dice la primera lectura de hoy, que en su cumplimiento, también, nos va la vida o la muerte. Y ello porque todo lo que proviene de Dios esta hecho y diseñado por amor y para nuestro propio bien. Así pues, hermanos no enfoquemos nuestra vida en tal o cual pecado, enfoquemos nuestra vida en amar oblativamente como Jesús (el último lugar para mí y el primero para Dios y los hermanos), y para saber si realmente lo estamos haciendo bien, hagamos de vez en cuando un examen, profundo, a la luz de los Diez mandamientos.

Deuteronomio 30,15-20.

Moisés habló al pueblo diciendo:
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.
Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán.
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.

Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.

Evangelio según San Lucas 9,22-25.

Jesús dijo a sus discípulos:
“El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.
Después dijo a todos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?

Comentario por Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301) monja benedictina

El Heraldo, Libro III, (Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org” Que tome su cruz y me siga” Estando enferma, en la cercanía de una fiesta, Gertrudis expresó al Señor el deseo de un alivio para poder celebrarla. Sin embargo, se sometía sin reservas a su entera voluntad. El Señor le dio esta respuesta: “Expresando tu deseo y sobre todo remitiéndote a mi voluntad, es cómo si me condujeras a un jardín de delicias, con canteros floridos y acogedores. Pero debes saber que si escucho tu deseo, para que puedas participar en la celebración, sería cómo si yo te siguiera al cantero de tu elección. Si al contrario, no te escucho y perseveras en la paciencia, es cómo si me siguieras al cantero de mi elección. En el estado de deseo en medio del sufrimiento, encuentro más reconocimiento hacia mí que en el de una piedad cumplida.

Extraído de https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Jesús rompe todos los esquemas

La lectura de hoy parece contradecir el carácter de Jesús siempre compasivo, atento y amable a los reclamos de las personas más vulnerables tanto en sus necesidades físicas como en las heridas psicoafectivas que la vida de pecado ha dejado en sus corazones. En el caso que nos ocupa hoy sucede lo contrario, es como si Jesús quisiera desentenderse de aquella mujer que no forma parte del pueblo destinado en un primer momento (el pueblo judío) a conocer la intimidad de Dios y los designios para entrar a gozar de su Reino. Pero si observamos atentamente a la lectura de hoy y a la vida de Jesús, nos daremos cuenta de que no es así, en primer lugar, este modo de actuar de Jesús sugiere, que lo que deseaba transmitir al resto de los allí presentes es que siendo ellos los llamados en primer lugar a conocer las buenas noticias que el traía para salvar sus vidas, no debían desaprovechar esa oportunidad ahora que el mismo Dios estaba presente ante sus ojos, era por tanto el momento idóneo, como reza el proverbio, de subirse al carro. Y, en segundo término, no era desprecio hacia la mujer, porque esta no era indiferente para Jesús, si lo hubiese sido, hubiera pasado de largo sin más, sin haber entablado una conversación con esta, como hacia con todos aquellos que le salían al paso, pobres, ricos, leprosos, posesos, ladrones, mujeres de mala vida, y un largo etc. El modo de actuar de Jesús no es el de dejarse llevar por los prejuicios, como en nuestra época, que tenemos muy bien interiorizado aquello de que al enemigo ni agua, y de este modo en lugar de conocer la interioridad y las razones de los otros, de los que piensan diferentes a mí, pasamos de largo de ellos, cuando no los criticamos duramente y levantamos un muro infranqueable, donde deberíamos haber tendido un puente, para desactivar todas las guerras.

De este modo Jesús entabla una conversación con una mujer que para los de su mismo pueblo es considerada -por su paganismo y etnia- como un perrito, inmerecedora de cualquier favor. Pero, es más, con esta oportunidad que Jesús le ofrece de alegar en su favor, para escudriñar su corazón y lo que le aflige, esta mujer, mostrando una fe y humildad inconmensurable obra el milagro que anhelaba por manos de Jesús, y de este modo adelanta y se coloca por encima de los allí presentes y de los destinados a conocer, en primer lugar, las primicias del Reino de Dios que Jesús vino atraerles.

Así pues, este Evangelio nos deja la enseñanza de aquello que mueve el corazón de Dios, por encima de todo: no es la pertenencia a un pueblo, a una clase, a una religión, a una práctica, etc., lo que lo activa es la fe y la humildad de todas las personas que temen a Dios y se reconocen nada ante su poder, señorío, majestad, gloria e infinita misericordia. Bien claro de que esto es así, lo vemos en otro pasaje bíblico (Marcos 6, 1-6)  Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

La Cruz signo de contratación

Será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.
En el evangelio de hoy S. Lucas, nos describe lo que está pasando hoy, y ha pasado desde que el cristianismo echó a andar por el siglo I, salvo algunos periodos de la historia, y no es otra cosa que la cruz y el que está clavado en ella, es signo de contradicción para muchos. Hoy como antaño miles de personas mueren en África y otros continentes a causa de su fe en Cristo, pero resulta no menos alarmante y contradictorio, que esta persecución vuelve a occidente, a países que se consideran “democráticos” y “tolerantes” persiguiendo la libertad de expresión, censurando redes sociales, imponiendo multas y hasta pena de cárcel en algunos países para aquellos que no comulguen con las tesis de lo correctamente político, quemando iglesias como en Chile y en Francia, asesinando a cientos de sacerdotes en México, asaltando iglesias en Argentina y vilipendiado y atentando contra la integridad física de los que las defienden, quitando crucifijos en España no solo de los colegios sino de la vía pública, y llevando a juicio a obispos por prestar apoyo y acompañamiento a personas que voluntariamente querían abandonar un modo de vida con el que no estaban agusto.
¿Y todo esto para qué? Hoy lo dice bien claro el evangelio: PARA QUE SE MANIFIESTEN LOS PENSAMIENTOS ÍNTIMOS DE MUCHOS, es decir, el fanatismo, el resentimiento, la intolerancia, la decadencia moral, el odio, la venganza, el libertinaje y la tiranía del que ejerce el poder.

Evangelio según San Lucas 2,22-40.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

La discordias surgen de ver fuera, lo que no nos atrevemos a mirar dentro.

Las lecturas de hoy vuelven a ser más actuales que nunca. En un mundo en el que se siembra la división en todos los ámbitos donde el hombre se desenvuelve en el día a día, San Pablo, en la primera lectura, nos invita a la unidad y a trabajar, ante todo, por la salvación personal (trabajen nos dice: con temblor y temor por su salvación). Nosotros en cambio parece que hemos olvidado lo uno y lo otro: antes de haber rendido ante Dios, todos nuestros apegos materiales, vínculos afectivos, y apego a nuestra propia imagen y deseos irrefrenables de brillar, nos hemos constituimos en salvadores del mundo y de los demás, cuando la Palabra de Dios no nos toca -en muchas ocasiones- ni de perfil; es decir, lo de la paja en el ojo ajeno y no la biga en el nuestro. Ahora más que nunca utilizamos la plaza pública (en nuestro tiempo, las redes sociales) no ya sólo para murmurar, sino que juzgamos como si fuésemos Dios a los otros (sus intenciones), quitándoles la fama y sembrando un odio que nos divide y crea una sima de separación cada vez mayor para la paz y el entendimiento. Santa Teresita del Niño Jesús, en su comentario de hoy a las lecturas, nos da las claves para adentrarnos en nuestra salvación y por ende no estar en la batalla de la razón personal, de la división (yo sé más que tú, yo soy mejor que tú, yo me entrego más que tú, etc.), y estas son las siguientes: 1_ alejarse de todo lo que brilla (de lo que me dé notoriedad), 2_ amar nuestra pequeñez, como vemos Santa Teresita vas más allá de los consejos psicológicos, no habla de aceptarnos y no envidiar lo ajeno, ella nos habla de amar nuestra pobreza (cuanto más pequeño soy, más brilla mi Dios y más agradecido estoy por haberme elegido y atraído con tanto amor hacia Él, sin tener nada que ofrecerle), bueno una solo cosa sí que nos recomienda ofrecerle a Dios y es nuestra 3_ confianza plena en Él, y por último nos dice: deseemos no sentir nada, es decir aceptar lo que Dios quiera darnos en cada momento para nuestro crecimiento espiritual; si es gozo en el espíritu ¡alabado sea Dios!, si es sequedad y aridez espiritual ¡alabado sea igualmente Dios! Posiblemente, en este último caso, nos esté alejando de creernos merecedores de algo, y a su vez de endiosarnos a nosotros mismos.     

Carta de San Pablo a los Filipenses 2,12-18.

Queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente.
Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.
Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones:
así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como haces de luz en el mundo,
mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano.
Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría.
También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo.

Salmo 27(26),1.4.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Lucas 14,25-33.

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:
“Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar’.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)

carmelita descalza, doctora de la IglesiaCarta 197, del 17-09-1896

«El que de entre vosotros no renuncie a sus bienes no puede ser discípulo mío»

Querida hermana: ¿Cómo puedes preguntarme si puedes tú amar a Dios como le amo yo…?  Mis deseos de martirio no son nada, no son ellos los que me dan la confianza ilimitada que siento en mi corazón. A decir verdad, son las riquezas espirituales las que hacen injusto al hombre cuando se apoya en ellas con complacencia, creyendo que son algo grande… Yo sé muy bien que.. lo que le agrada a Dios en mi pobre alma es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro. Hermana querida…, comprende que para amar a Jesús…, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, más cerca se está de las operaciones de este Amor consumidor y transformante… Con el solo deseo de ser víctima ya basta; pero es necesario aceptar ser siempre pobres y sin fuerzas, y eso es precisamente lo difícil, pues «al verdadero pobre de espíritu ¿quién lo encontrará? Hay que buscarle muy lejos», dijo el salmista… No dijo que hay que buscarlo entre las almas grandes, sino «muy lejos», es decir, en la bajeza, en la nada… Mantengámonos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada. Entonces seremos pobres de espíritu y Jesús irá a buscarnos, por lejos que nos encontremos, y nos transformará en llamas de amor… ¡Ay, cómo quisiera hacerte comprender lo que yo siento…! La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al amor… El temor ¿no conduce a la justicia…? Ya que sabemos el camino, corramos juntas. Sí, siento que Jesús quiere concedernos las mismas gracias a las dos, que quiere darnos gratuitamente su cielo.

Textos bíblicos y comentarios de Santa Teresita del Niño Jesús, tomados de: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

¿Quíen es nuestro enemigo?

La Palabra

San Pablo tenía claro quién es nuestro enemigo, y parece, como nos muestra hoy en una de sus cartas, que el verdadero enemigo no son las personas, estas pasan en nuestras vidas como los árboles que contemplamos subidos a un tren, al igual que los gobiernos; más bien son usadas por el verdadero enemigo del hombre, para intimidarnos o separarnos del camino de Dios.

Este enemigo, como nos describe el apóstol, tiene que ver con los principados, potestades, espíritus del mal -de las tinieblas- que habitan en el espacio: es decir con lo que nosotros en la iglesia católica conocemos como los ángeles que se rebelaron contra la soberanía de Dios, el creador de ellos mismos y de todo cuanto existe.

Las personas que nos hacen daño, lo hacen -por lo general- buscando sus propio interés, sin tener en cuenta otras consideraciones, los espíritus que están en el aire, tienen una estrategia y una meta más alta, que es combatir la soberanía de Dios y su Reinado sobre la vida del hombre, no solo con la vista puesta en este mundo material, sino para la Vida Eterna; es decir separarnos definitivamente de nuestro creador, que nos hizo para el amor, la justicia, y para una vida plena, como la que tuvimos anteriormente antes del pecado del hombre.

La estrategia de este enemigo, como sabemos por otros pasajes bíblicos, es muy sutil, se disfraza de ángel de luz (el mal nos lo presenta con aspecto de bien) y aprovecha cualquier malestar físico, emocional, nuestra debilidades carnales e incluso a las personas, como ya dije, para obrar en nuestras mentes y llevarnos a la depresión, al miedo, a los complejos, a aislarnos de los demás, y lo peor de todo, a actuar en contra del mandato del amor que Jesús nos enseña: amor a Dios y al prójimo como a nosotros mismos.

La estrategia mayor de todas, en los últimos años, ha sido hacernos creer incluso que no existe, para así actuar a sus anchas. Pero como nos muestra el Evangelio de hoy, en palabras del mismo Jesús, éste separa muy bien, entre expulsar demonios y realizar curaciones. Hoy el demonio anda agazapado, sin dar muchas señales de su existencia, sin revelarse, porque tiene muy pocos enemigos, hombres que vivan en el Espíritu de Dios, y que la oración y el ayuno, para ellos, sea el motor de sus vidas.

La estrategia para combatir a este enemigo invisible, que no se deja ver ni tan siquiera en laboratorios, también nos la presenta el Apóstol Pablo, para que nada quede al azar, y las mismas son: la verdad (para los creyentes, la verdad es Jesús), la Justicia (la rectitud moral en nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos y con Dios), el escudo de la fe (no dudar de la palabra de Dios y sus promesas), la salvación (la esperanza en que lo material no es todo, que vivir conforme a Dios, tiene su recompensa, ya aquí en la tierra, pero sobretodo en la Eternidad) y para combatir a este enemigo de rostro amable, benevolente y transigente con nuestras debilidades, sobre todo, la Espada del Espíritu, que como dice S. Pablo es la Palabra de Dios (si desconocemos las Escrituras, estamos al albur de las personas o los medios que el Diablo utilice para sus fines).

Luego el Apóstol nos da otras recomendaciones, que nunca debemos olvidar para mayor gloria de Dios, entre otras, la de interceder unos por otros, y la de propagar el Evangelio.

Carta de San Pablo a los Efesios 6,10-20.

Hermanos, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.
Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz.
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.
Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos,
y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio,
del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!
Salmo 144(143),1.2.9-10.
Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha.
El es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies.

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,

porque tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor.
Evangelio según San Lucas 13,31-35.
En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: “Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte”.
El les respondió: “Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Comentario: Juliana de Norwich (1342-después de 1416) reclusa inglesa
Revelaciones del amor divino, cap. 31
«Cuántas veces quise reunir a tus hijos»

La sed espiritual de Cristo tendrá final. He aquí su sed: su deseo intenso de amor hacia nosotros, que durará hasta el juicio final. Ya que los elegidos, que serán la alegría y la felicidad de Jesús durante toda la Eternidad, están aún en parte aquí abajo, y, después de nosotros, habrá otros hasta el último día. Su sed ardiente es poseernos a todos en Él, para su gran felicidad – por lo menos, esto es lo que me parece a mí… En tanto que Dios, es la felicidad perfecta, bienaventuranza infinita que no puede ser aumentada ni disminuida… Pero la fe nos enseña que, por su humanidad, quiso sufrir la Pasión, sufrir todo tipo de dolores y morir por amor a nosotros y para nuestra felicidad eterna… En tanto que es nuestra Cabeza, Cristo está consagrado y no puede seguir sufriendo; pero, puesto que es también el cuerpo que une a todos sus miembros (Ef. 1,23), no está todavía completamente glorioso e impasible. Por eso, siente siempre este deseo y esta sed que sentía de Cruz (Jn 19,28) y que me parece, estaban en él desde toda la Eternidad. Y así se puede decir ahora y se dirá, hasta que la última alma salvada, haya entrado en esta Bienaventuranza. Sí, tan cierto es que hay en Dios misericordia y piedad, como que hay en Él esa sed y ese deseo. En virtud de este deseo, que está en Cristo, nosotros también lo deseamos: sin esto ninguna alma llega al cielo. Este deseo y sed proceden, me parece, de la infinita bondad de Dios, y su misericordia…; y esta sed persistirá en él, mientras estemos en la indigencia, atrayéndonos a su Bienaventuranza.

Los tiempos no pintan y los testigos claudican


Hoy el evangelio y su comentarista, San John Henry Newman, nos invitan a estar preparados, como el buen empleado fiel, para que nuestra alma esté preparada para el regreso de nuestro Señor Jesucristo, pues él mismo prometió su regreso. Los tiempos no pintan bien, y por lo mismo nos avisó Jesús de que estuviésemos atentos a los signos de cada época. Y en nuestro tiempo, estos signos nos muestran, entre muchos otros, que la gente no quiere estar sujeta a nada, y ellas mismas determinan lo bueno y lo malo, según los deseos de sus pasiones y su propia concepción del mundo. No se puede buscar la paz, la prosperidad, al margen de Dios porque él hombre nada entre los intereses personales y afectivos y su propia limitación cognitiva. Es por ello que las Escrituras nos pone en guardia con estas palabras: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Él es EL QUE PRENDE A LOS SABIOS EN SU propia ASTUCIA.

Estemos preparados con la llama encendida del arrepentimiento, el perdón, la misericordia, la justicia,  la verdad (Jesús) y del amor, de aquel amor que no juzga, ni lleva cuenta el mal recibido, del amor que pone su confianza en Dios, porque de cualquier manera no sabemos ni el día ni hora: o bien de la vuelta de Jesús o de nuestra muerte temporal.
Por otro lado, en este mismo evangelio Jesús nos dice: Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Dios con este ejemplo nos da a entender que si somos fieles a su Palabra nos hará administradores de todos sus bienes. ¿No es impresionante? !administradores de todos los bienes de Dios… Uauu¡ Es el momento de pedir fe al Señor para creernos esto, tal y como creyeron los santos.

Dios es grande y poderoso, ¡Alabado y glorificado sea por siempre! Nos quemaran las iglesias pero no el espíritu, Dios lo hizo en su infinita sabiduría inmaterial y eterno (incombustible). ( Evangelio del día 21/10/2020

Evangelio según San Lucas 12,39-48.

Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”.
Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”.
El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.”Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San John Henry Newman (1801-1890)

teólogo, fundador del Oratorio en InglaterraPPS, t. 4, Nº 22

“Estad preparados.”

Nuestro Señor nos ha hecho esta advertencia en el momento en que estaba a punto de dejar este mundo, por lo menos de dejarlo visiblemente. Preveía los cientos de años que podían transcurrir antes de su retorno. El conocía su propio destino, el del Padre; dejar gradualmente este mundo y su propio curso, retirando poco a poco las prendas de su presencia misericordiosa. Preveía el olvido en que caería, incluso entre sus discípulos…Preveía el estado del mundo y de la Iglesia tal como los vemos hoy, donde su ausencia prolongada ha hecho creer que ya no volvería nunca más… Hoy, nos susurra al oído con gran misericordia que no nos fiemos de aquello que vemos, que no participemos en la incredulidad general, que no nos dejemos arrastrar por el mundo, sino de “velar y orar en todo tiempo” (Lc 21,36) y de esperar su venida. Este aviso misericordioso tendría que estar siempre en nuestro corazón por ser tan necesario, solemne y urgente. Nuestro Señor había anunciado su primera venida; y sin embargo, fue una sorpresa cuando apareció. Volverá de modo más imprevisto aun en su segunda venida, sorprenderá a los hombres, pues no ha dicho nada sobre el espacio de tiempo que media antes de su vuelta y nos encomienda la vigilancia y la guarda de la fe y del amor. .. No debemos sólo creer sino velar; no sólo amar sino velar; no sólo obedecer sino velar. Velar ¿porqué? Por el gran acontecimiento de la venida de Cristo. Nos parece un deber particular esta invitación a velar, no sólo creer, temer, amar y obedecer, sino también velar; velar por Cristo, velar con Cristo.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

La mejor palabra, en ocasiones, es la que se calla

Tus palabras pueden ser mi tumba o el trampolín para mis logros, no seas impulsivo a la hora de pronunciarte para acusarme, especialmente con aquella persona que te tiene idealizado. ¿Quiénes son estas personas idealizadas para los niños? en primer lugar los padres, después hermanos mayores, seguidos de tutores y profesores.

Si de algo te debes cuidar y proteger, es de tu lengua.

Tiene tus cabellos contados ¿lo sabías?

Evangelio de hoy.

Nuestra vida no está en manos del azar, ni del destino, ni en nuestros cálculos y previsiones, ni siquiera en manos de nuestros enemigos o incluso de Satanás, que como sabemos por el libro de Job, Dios dijo a Satanás: <<Pero a mi siervo Job, no lo toques>> Dios deja al hombre a su libre albedrío, pero tiene un destino y un tiempo para aquellos que le aman. <<Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros>>. Sigue el link del día 16/10/2020.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?fbclid=IwAR2bOAWKdIfdK1NHf0uwGTUceKYw_cbe9u69CdkINL-BgqtVp55ll-xMrSQ

Se me olvidaba, tampoco la Covd 19, que solamente podrá tocarnos si está en sus planes, en los planes de Dios, o Él lo permite.

¿De verdad soy sabio?

Super interesante las lecturas de hoy, que te dejan descolocado para que resetees tu alma y además con un nuevo software.

Miércoles de la vigesimocuarta semana del Tiempo Ordinario

Carta I de San Pablo a los Corintios 12,31.13,113.
Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

Salmo 33(32),2-3.4-5.12.22
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Evangelio según San Lucas 7,31-35.
Dijo el Señor: «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!’.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!’.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

Subrayó esto último:

<<Pero la Sabiduría (se refiere a Jesús) ha sido reconocida como justa por todos sus hijos>>.

Buenos días nos de Dios.

No vayamos más allá de lo que está escrito.

La primera lectura de hoy y el comentario al evangelio. Desde los apóstoles hasta ahora el corazón del hombre no ha cambiado mucho y pocos son o somos nacidos de nuevo en el Espíritu. Hoy como ayer seguimos haciendo bandera de los sucesores de los apóstoles o de otros hombres y fomentando la discordia dentro de la misma Iglesia (signo de contradicción para los no creyentes y freno a la conversión para los llamados). Todo lo que hemos recibido es gratis y nadie puede vanagloriarse en ello. La humildad, no murmurar, el silencio y no especular con las Escrituras, Palabra de Dios (no ir más allá de lo que está escrito, como dice S. Pablo en la primera lectura) es el principio de la verdadera sabiduría, ya que estamos llamados a reproducir la imagen de Cristo, el único que nos ha comprado a precio de sangre. Por tanto, no debemos nada a nadie, solo a Cristo que nos ha liberado del yugo de nuestro pecado y del poder de Satanás en nuestra vida. No es la Palabra la que está al servicio nuestro y de nuestras categorías mentales, sino al contrario, nosotros al servicio de Ella. Si alguien busca comparaciones, que sea su propia vida la que de testimonio de Cristo con obediencia y con los frutos del Espíritu Santo.

Carta I de San Pablo a los Corintios 4,6b-15.

Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: “No vayamos más allá de lo que está escrito“, y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro.

En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres.
Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados.
Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes.
Nos agotamos, trabajando con nuestras manos.
Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos.
Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

Salmo 145(144),17-18.19-20.21.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;

El Señor está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad;
cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y los salva;

el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre.

Evangelio según San Lucas 6,1-5.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”.
Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?”.
Después les dijo: “El hijo del hombre es dueño del sábado”.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

No hay asidero




Estamos en un tiempo que todo es confuso, parece que nos movemos sobre una tela de araña mal tejida donde nadie puede sostenerse. Tal vez los poderes públicos son los únicos que se mantienen en su línea, la de todos los tiempos y todos los siglos. Ya lo dijo Jesucristo a sus discípulos (Mateo 20:25): «Saben que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen». Lo que sucede en estos tiempos es que la información no solo nos llega desde esos poderes tiránicos, sino que la información viene de otras muchas fuentes, con lo cual no sabemos a qué atenernos. Yo diría que ahora el único asidero seguro es el sentido común si es que este sigue funcionando en nosotros, porque parece que ya poca gente apela a él, y muchas de ellas incluso lo han perdido al haber sido educadas en la fe ciega del voluntarismo, el positivismo y el sentimentalismo personal e inmanente del yoísmo, claudicando de las fuentes clásicas del conocimiento, a saber: la revelación, el conocimiento empírico (la ciencia, la medicina, la biología, etc) y la razón. Dichos canales de comunicación, no gubernamentales, a los que me refería anteriormente, no pocas veces, al igual que los poderes públicos no están libres de intereses, de ideología, de vanidad, y, sobre todo, de un sentimiento de revancha hacía unos poderes públicos tiránicos que no cuentan con la sociedad civil para nada. Todo lo anterior es caldo de cultivo, para que la verdad y las buenas intenciones que tienen en principio estos adalides de las redes sociales, los lleve a una posición tan extrema, que lo único que consiguen es desacreditarse a sí mismos opacando la parte verdad que realmente poseen en principio. No quiero ser uno más de ellos y siendo ecuánime, tengo que decir que siempre se encuentran, en esas mismas redes de comunicación (ya no tan libres como meses antes de la Covd 19) personas sensatas, bien informadas, independientes, libres de vanagloria e ideas preconcebidas y totalitarias (terreno de las ideologías), que no han perdido ese sentido común del que hablábamos (el seny, como le llaman los catalanoparlantes) avalado principalmente por el conocimiento empírico y las leyes naturales; confirmadas las mismas -para los que somos creyentes- por verdades universales reveladas por Dios al pueblo judío, y esclarecidas finalmente por Jesucristo en la historia (Dios mismo hecho hombre).

Considero que mucha veces ese caos informativo al que asistimos, aparte del gubernamental que a nadie se le oculta se mueve por el interés de mantenerse en el poder, el de muchos youtubers, bloggers, y demás influencers en redes sociales, viene propiciado, sobre todo, por tres motivos, uno porque se sitúan en el terreno de la especulación a partir de ciertos hechos reales (entre ellos hay personas incluso con preparación académica); otro porque confunden verdad con ideología y repiten con fe ciega lo que han oído de otros sin cuestionar nada, y el tercero por vanidad; es decir, una especie de rivalidad que se crea entre influencers con temáticas coincidentes, por mantener al alza el número de sus fans, y una imagen que luego tienen que mantener, a toda costa, aunque les lleve a claudicar de la moral y de la ética. Ni que decir, que entre ellos también se encuentran algunos que se sitúan en el campo de la pseudociencia y el esoterismo, terreno muy resbaladizo donde el sectarismo y la manipulación mental, son caldo de cultivo para muchos incautos, ávidos de remedios milagrosos que no conlleven sacrificio ni renuncia, y en los que las reglas las pone el mismo individuo al que se le eleva a la categoría de Dios.

Es el momento de discernir con que fuentes quedarse, yo principalmente me quedo con la Palabra de Dios, cuanto más la leo, más me percato de que toda la sabiduría que necesita el hombre para alcanzar la paz interior y la vida eterna está contenida en ella. No hay nada que haya pasado en mi vida, de lo que Dios no me estuviera avisando con su Palabra en las Escrituras. Del mismo modo que no hay nada que esté por venir, que, de igual modo, esté ya plasmado por escrito (por lo cual nada debe cogernos por sorpresa), Dios no miente y nos da el conocimiento y la sabiduría necesaria para navegar en este mundo con todo tipo de viento, a favor, en contra y huracanado. Las mejores rutas a tomar: la fe, la humildad, la mansedumbre y benignidad.

EN EL JUEGO DE LA VIDA…

A continuación del vídeo dejo varías reflexiones que me han surgido a raíz del mismo.

1- Pensamos que somos libres cuando en realidad estamos siendo dirigidos, por los que poseen el poder y el “conocimiento”, con señuelos que nos distraen de la intención real que esconden tras los mismos. Lo más bochornoso es que cuanto más libre te crees más esclavo eres, porque ni siquiera te planteas que te pueden estar manipulando.
2- Hay frases hechas incrustadas en el pensamiento colectivo, que en lugar de hacernos avanzar como personas y como sociedad nos llevan al individualismo (a la sociedad del descarte; a tratar las personas como objetos) Hay juegos en los que, si ganamos todos, todos saldremos beneficiados, como el “juego de la vida”.
3- El orgullo, la soberbia y el resentimiento, son sentimientos, que nos llevan al desencuentro intergeneracional y en ocasiones incluso son espoleado, a propósito, por los gobernantes como arma de manipulación de masas. De esta manera, mientras los de abajo estén enfrentados todo el tiempo, los unos contra los otros, se olvidan de quienes realmente los están controlando, oprimiendo y manipulando para mantener sus privilegios elitistas.
4- Mejor es mirar a la gente de frente y con las cartas bocarriba, ya que, por lo general, todo lo que se hace por la espalda se vuelve en contra de uno mismo. Siempre hay alguien que te observa y te pagará con la misma moneda. Por otro lado, hay gente más experimentada que tú y es capaz de leer rápidamente tus movimientos soterrados para neutralizarte.
5- Nada bueno es fácil, o casi todo lo bueno conlleva un gran esfuerzo. No parece ser la máxima de nuestra época, donde todo lo queremos en el momento y sin esfuerzo. Muchos venden su alma y su cuerpo para conseguir el triunfo fácil. La pena es que esto trae siempre daños colaterales, el pecado no solo se queda en el que lo comete, sino que toca de una forma u otra a todos los que están alrededor.
6- Nunca se cierran de todos los caminos: Este adagio sí que me lo apropio. Aún cuando se cierren los caminos, siempre te quedará la libertad individual de revelarte contra ello, o por el contrario aceptar y asumir, de buen grado, los hechos consumados. No obstante, la última palabra la tiene siempre Dios.
7- Al final tampoco ganó la partida el viejo, como parece. No la ganó el viejo, porque cosechó lo que antes sembró con señuelos: renunció a los verdaderos valores que había recibido, es decir, a la bondad, la belleza, la lealtad, la trascendencia, la compasión, etc., por el valor que enseñó a sus hijos, lo bueno es lo útil, el único valor por el que se rige la sociedad actual. Y de ahí, que, si ya no eres útil a mis intereses, te aborto, te excluyo de mi círculo, me divorcio, te ignoro, te envío al geriátrico, o simplemente te pongo una inyección y te mato.
8- Claro que la joven tampoco gana, porque en cien años, como dice el refrán, todos calvos jjjjj.
9- ¿Moraleja, no será también la Covid 19, fruto de una sociedad que solo se rige por intereses de poder y económicos?
10- De todos modos, hay que ser positivo y pensar que mientras hay vida hay esperanza, nunca es tarde para rectificar y volver a la verdadera fuente de la Sabiduría y de la Paz, que a estas alturas todos tenemos claro donde está aunque no todos estén dispuestos a aceptar por temor a perder su batallita personal.
11- Y hablando de partidas, la gran santa española y Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, decía: que al final de la jornada -es decir, de la vida- AQUEL QUE SE SALVA SABE Y EL QUE NO, NO SABE NADA.