¿De verdad soy sabio?

Super interesante las lecturas de hoy, que te dejan descolocado para que resetees tu alma y además con un nuevo software.

Miércoles de la vigesimocuarta semana del Tiempo Ordinario

Carta I de San Pablo a los Corintios 12,31.13,113.
Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

Salmo 33(32),2-3.4-5.12.22
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Evangelio según San Lucas 7,31-35.
Dijo el Señor: «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!’.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!’.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

Subrayó esto último:

<<Pero la Sabiduría (se refiere a Jesús) ha sido reconocida como justa por todos sus hijos>>.

Buenos días nos de Dios.

No vayamos más allá de lo que está escrito.

La primera lectura de hoy y el comentario al evangelio. Desde los apóstoles hasta ahora el corazón del hombre no ha cambiado mucho y pocos son o somos nacidos de nuevo en el Espíritu. Hoy como ayer seguimos haciendo bandera de los sucesores de los apóstoles o de otros hombres y fomentando la discordia dentro de la misma Iglesia (signo de contradicción para los no creyentes y freno a la conversión para los llamados). Todo lo que hemos recibido es gratis y nadie puede vanagloriarse en ello. La humildad, no murmurar, el silencio y no especular con las Escrituras, Palabra de Dios (no ir más allá de lo que está escrito, como dice S. Pablo en la primera lectura) es el principio de la verdadera sabiduría, ya que estamos llamados a reproducir la imagen de Cristo, el único que nos ha comprado a precio de sangre. Por tanto, no debemos nada a nadie, solo a Cristo que nos ha liberado del yugo de nuestro pecado y del poder de Satanás en nuestra vida. No es la Palabra la que está al servicio nuestro y de nuestras categorías mentales, sino al contrario, nosotros al servicio de Ella. Si alguien busca comparaciones, que sea su propia vida la que de testimonio de Cristo con obediencia y con los frutos del Espíritu Santo.

Carta I de San Pablo a los Corintios 4,6b-15.

Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: “No vayamos más allá de lo que está escrito“, y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro.

En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres.
Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados.
Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes.
Nos agotamos, trabajando con nuestras manos.
Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos.
Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

Salmo 145(144),17-18.19-20.21.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;

El Señor está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad;


cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y los salva;

el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados.


Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre.

Evangelio según San Lucas 6,1-5.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”.
Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?”.
Después les dijo: “El hijo del hombre es dueño del sábado”.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

No hay asidero




Estamos en un tiempo que todo es confuso, parece que nos movemos sobre una tela de araña mal tejida donde nadie puede sostenerse. Tal vez los poderes públicos son los únicos que se mantienen en su línea, la de todos los tiempos y todos los siglos. Ya lo dijo Jesucristo a sus discípulos (Mateo 20:25): «Saben que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen». Lo que sucede en estos tiempos es que la información no solo nos llega desde esos poderes tiránicos, sino que la información viene de otras muchas fuentes, con lo cual no sabemos a qué atenernos. Yo diría que ahora el único asidero seguro es el sentido común si es que este sigue funcionando en nosotros, porque parece que ya poca gente apela a él, y muchas de ellas incluso lo han perdido al haber sido educadas en la fe ciega del voluntarismo, el positivismo y el sentimentalismo personal e inmanente del yoísmo, claudicando de las fuentes clásicas del conocimiento, a saber: la revelación, el conocimiento empírico (la ciencia, la medicina, la biología, etc) y la razón. Dichos canales de comunicación, no gubernamentales, a los que me refería anteriormente, no pocas veces, al igual que los poderes públicos no están libres de intereses, de ideología, de vanidad, y, sobre todo, de un sentimiento de revancha hacía unos poderes públicos tiránicos que no cuentan con la sociedad civil para nada. Todo lo anterior es caldo de cultivo, para que la verdad y las buenas intenciones que tienen en principio estos adalides de las redes sociales, los lleve a una posición tan extrema, que lo único que consiguen es desacreditarse a sí mismos opacando la parte verdad que realmente poseen en principio. No quiero ser uno más de ellos y siendo ecuánime, tengo que decir que siempre se encuentran, en esas mismas redes de comunicación (ya no tan libres como meses antes de la Covd 19) personas sensatas, bien informadas, independientes, libres de vanagloria e ideas preconcebidas y totalitarias (terreno de las ideologías), que no han perdido ese sentido común del que hablábamos (el seny, como le llaman los catalanoparlantes) avalado principalmente por el conocimiento empírico y las leyes naturales; confirmadas las mismas -para los que somos creyentes- por verdades universales reveladas por Dios al pueblo judío, y esclarecidas finalmente por Jesucristo en la historia (Dios mismo hecho hombre).

Considero que mucha veces ese caos informativo al que asistimos, aparte del gubernamental que a nadie se le oculta se mueve por el interés de mantenerse en el poder, el de muchos youtubers, bloggers, y demás influencers en redes sociales, viene propiciado, sobre todo, por tres motivos, uno porque se sitúan en el terreno de la especulación a partir de ciertos hechos reales (entre ellos hay personas incluso con preparación académica); otro porque confunden verdad con ideología y repiten con fe ciega lo que han oído de otros sin cuestionar nada, y el tercero por vanidad; es decir, una especie de rivalidad que se crea entre influencers con temáticas coincidentes, por mantener al alza el número de sus fans, y una imagen que luego tienen que mantener, a toda costa, aunque les lleve a claudicar de la moral y de la ética. Ni que decir, que entre ellos también se encuentran algunos que se sitúan en el campo de la pseudociencia y el esoterismo, terreno muy resbaladizo donde el sectarismo y la manipulación mental, son caldo de cultivo para muchos incautos, ávidos de remedios milagrosos que no conlleven sacrificio ni renuncia, y en los que las reglas las pone el mismo individuo al que se le eleva a la categoría de Dios.

Es el momento de discernir con que fuentes quedarse, yo principalmente me quedo con la Palabra de Dios, cuanto más la leo, más me percato de que toda la sabiduría que necesita el hombre para alcanzar la paz interior y la vida eterna está contenida en ella. No hay nada que haya pasado en mi vida, de lo que Dios no me estuviera avisando con su Palabra en las Escrituras. Del mismo modo que no hay nada que esté por venir, que, de igual modo, esté ya plasmado por escrito (por lo cual nada debe cogernos por sorpresa), Dios no miente y nos da el conocimiento y la sabiduría necesaria para navegar en este mundo con todo tipo de viento, a favor, en contra y huracanado. Las mejores rutas a tomar: la fe, la humildad, la mansedumbre y benignidad.

EN EL JUEGO DE LA VIDA…

A continuación del vídeo dejo varías reflexiones que me han surgido a raíz del mismo.

1- Pensamos que somos libres cuando en realidad estamos siendo dirigidos, por los que poseen el poder y el “conocimiento”, con señuelos que nos distraen de la intención real que esconden tras los mismos. Lo más bochornoso es que cuanto más libre te crees más esclavo eres, porque ni siquiera te planteas que te pueden estar manipulando.
2- Hay frases hechas incrustadas en el pensamiento colectivo, que en lugar de hacernos avanzar como personas y como sociedad nos llevan al individualismo (a la sociedad del descarte; a tratar las personas como objetos) Hay juegos en los que, si ganamos todos, todos saldremos beneficiados, como el “juego de la vida”.
3- El orgullo, la soberbia y el resentimiento, son sentimientos, que nos llevan al desencuentro intergeneracional y en ocasiones incluso son espoleado, a propósito, por los gobernantes como arma de manipulación de masas. De esta manera, mientras los de abajo estén enfrentados todo el tiempo, los unos contra los otros, se olvidan de quienes realmente los están controlando, oprimiendo y manipulando para mantener sus privilegios elitistas.
4- Mejor es mirar a la gente de frente y con las cartas bocarriba, ya que, por lo general, todo lo que se hace por la espalda se vuelve en contra de uno mismo. Siempre hay alguien que te observa y te pagará con la misma moneda. Por otro lado, hay gente más experimentada que tú y es capaz de leer rápidamente tus movimientos soterrados para neutralizarte.
5- Nada bueno es fácil, o casi todo lo bueno conlleva un gran esfuerzo. No parece ser la máxima de nuestra época, donde todo lo queremos en el momento y sin esfuerzo. Muchos venden su alma y su cuerpo para conseguir el triunfo fácil. La pena es que esto trae siempre daños colaterales, el pecado no solo se queda en el que lo comete, sino que toca de una forma u otra a todos los que están alrededor.
6- Nunca se cierran de todos los caminos: Este adagio sí que me lo apropio. Aún cuando se cierren los caminos, siempre te quedará la libertad individual de revelarte contra ello, o por el contrario aceptar y asumir, de buen grado, los hechos consumados. No obstante, la última palabra la tiene siempre Dios.
7- Al final tampoco ganó la partida el viejo, como parece. No la ganó el viejo, porque cosechó lo que antes sembró con señuelos: renunció a los verdaderos valores que había recibido, es decir, a la bondad, la belleza, la lealtad, la trascendencia, la compasión, etc., por el valor que enseñó a sus hijos, lo bueno es lo útil, el único valor por el que se rige la sociedad actual. Y de ahí, que, si ya no eres útil a mis intereses, te aborto, te excluyo de mi círculo, me divorcio, te ignoro, te envío al geriátrico, o simplemente te pongo una inyección y te mato.
8- Claro que la joven tampoco gana, porque en cien años, como dice el refrán, todos calvos jjjjj.
9- ¿Moraleja, no será también la Covid 19, fruto de una sociedad que solo se rige por intereses de poder y económicos?
10- De todos modos, hay que ser positivo y pensar que mientras hay vida hay esperanza, nunca es tarde para rectificar y volver a la verdadera fuente de la Sabiduría y de la Paz, que a estas alturas todos tenemos claro donde está aunque no todos estén dispuestos a aceptar por temor a perder su batallita personal.
11- Y hablando de partidas, la gran santa española y Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, decía: que al final de la jornada -es decir, de la vida- AQUEL QUE SE SALVA SABE Y EL QUE NO, NO SABE NADA.

María Modelo de fe

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No a los sabios, ni a los iluminados.

ConocimientoNo, no es a los sabios (filósofos, políticos, teólogos, alquimistas, iluminados, científicos), ni a los prudentes (aquellos que anteponen en bienestar personal; la crítica, el no molestar, etc., a la verdad) a los que Dios revela su Ser, sino precisamente a aquellos que no cuentan para el mundo, a los pequeños (humildes, dóciles, confiados, vacíos de sí), aquellos que no se pueden jactar de sus estudios, porque apenas si alcanzaron a sacarse la primaria, aquellos que no tienen que guardar ningún prestigio, porque ya lo perdieron por su condición sociedad y personal, o porque su identidad la pusieron en Dios y no en la escala que Él les permitió conquistar.
Parece contradictorio que Dios oculte su Ser a aquellos que le están dando vueltas todo el día, a la ciencia, a los números, a lo oculto, o a las escrituras y se lo revele a aquellos que no entiende de astros, física, nanopartículas, historia, hebreo, latín o griego. Pero no, no es contradictorio, porque la palabra de Dios -las Escrituras- no es un libro de cábalas, un manual de buenas costumbres, un libro de historia, ni un jeroglífico impresionante que descifrar, ni tan siquiera un libro donde cultivar la inteligencia o adquirir conocimientos, entre otras cuestiones, porque este libro científicamente “desafía” las leyes de la naturaleza e incluso los hechos estrictamente históricos, ya que la mismas Escrituras remite a otros libros históricos de su época -denominados Anales- para completar todos los acontecimientos que acaecieron en determinada época o reinado del pueblo judío cf: (1 Reyes 15, 23). Ni tan siquiera es un instrumento del que uno se sirve para cambiar el modelo de sociedad, como está de moda entre algunos teólogos desde hace cincuenta años atrás (Su Palabra no es un instrumento en manos de ningún grupo de presión, ni de nadie para imponer algo, entre otras cosas porque Dios respeta la libertad del hombre, aunque su Iglesia la conduzca Él por medio del Espíritu Santo). Por el contrario, la Palabra de Dios -como las mismas Escrituras nos pone de manifiesto- es viva y eficaz; es decir, es actualmente viva (no se mueve en un plano teórico e ideológico desconectado de la realidad personal), el hombre no solo conoce intuitivamente que esa Palabra es Única y Verdadera, sino que es eficaz para su vida: lo hace Libre y eficiente para vivir en plenitud esa realidad -que es él mismo- creada para reproducir la imagen de Dios en él; una palabra tan eficaz, que como onda expansiva toca e impacta a todos aquellos que conviven con un cristiano lavado y purificado en la sangre del Cordero, que es Jesucristo.
Tampoco el Ser de Dios es revelado a aquellos que hagan más méritos ante Dios, porque si todos somos vasijas de barro ¿qué mérito podemos tener ante Él, que no sea otro, que un corazón disponible, para servirle?
Finalmente, Jesús, en el evangelio de hoy, nos propone encontrarnos con Él, que, a diferencia del mundo, del Demonio y de nuestra propia concupiscencia, nos trae también un yugo, pero no uno limitante ni gravoso de llevar como el de los anteriores, sino liviano y suave; el yugo de la humildad y la paciencia que apacigua todos los corazones, y que redunda en nuestro beneficio porque nos deja paz y nos conduce a la fraternidad. Jesús por otra parte, no habla con palabras huecas, el mismo se presenta como modelo de humildad y paciencia. Así fue, sin ningún tipo de enfrentamiento, ni revolución, partió la historia de la humanidad en dos mitades, y el corazón del hombre, también en un antes y un después: de la esclavitud del pecado, a la libertad de los hijos de Dios; de las tinieblas y oscuridad del mundo, a la luz de la Verdad y a la transparencia de vida; de la depresión y la incertidumbre, a la ilusión y a la esperanza; de la muerte a la resurrección

Evangelio según San Mateo 11,25-30.

Jesús dijo:
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.”
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”

Proselitismo ¿sí o no?

Hoy parece que, desde ciertos púlpitos, incluso desde el más alto de nuestra esfera católica, se nos dan mensajes parciales de la Palabra de Dios, y en ocasiones incluso algunos que nos hacen dudar de si no entran en contradicción con esta misma Palabra. Hace ya unas décadas se nos viene diciendo que la evangelización ha de ser por atracción y no por proselitismo. Estoy de acuerdo, en esta afirmación, siempre que todos tengamos un mismo concepto de la palabra proselitismo. Si entendemos por proselitismo, usar cualquier método de persuasión para que una persona se adhiera a nuestra fe católica, como puede ser la mentira, el chantaje con préstamos a personas económicamente necesitadas, o el más frecuente de todos, el chantaje emocional, como suelen utilizar muchas sectas protestantes, con el miedo al infierno o el miedo al fin del mundo, pues estoy de acuerdo, con esa afirmación. Pero no parece que todos entiendan así la palabra proselitismo. Meses atrás, leí la noticia de que un alto cargo de nuestra Iglesia Católica, no voy a dar nombre pues seguramente lo hizo por convicción, no me cabe la menor duda (convicción que raya más el hecho cultural, que de credo) reprendió a una señora tachándola de proselitista, la cual le acababa de decir, que dos personas conocidas suyas, de diferentes credos, las había logrado convencer para que se pasasen al catolicismo. Yo -claro está- me quedé estupefacto por esta reprimenda (de la que además alardeaba el personaje al que me refiero), porque si uno está convencido de la verdad que encierra su credo y no lo proclama, es como si se avergonzase del mismo y prefiriese que las demás personas permaneciesen el error. Por otro lado, soy consciente, que si la evangelización no va acompañada del ejemplo de la persona que proclama su fe, no tiene la misma eficacia que si esta persona la vive desde la coherencia, en ocasiones, incluso puede ser hasta contraproducente para su interlocutor. De cualquier modo, no hay que olvidar que ningún creyente alcanza, de todo, la meta del cristianismo, que consiste en ser la imagen fiel de Jesucristo. La fe es un camino que hay que recorrer unos van por delante y otros más atrás (todos somos pecadores) y por lo mismo no se nos puede exigir la perfección absoluta para dar testimonio de nuestra esperanza; es decir, de nuestra fe.  

Incluso la máxima del principio -evangelizar por atracción- tendría sentido en una sociedad, donde las personas no estuviesen replegadas sobre sí mismas; donde la comunicación sobre el credo de las personas, no se hubiese limitado o intentado restringir para el ámbito de la privacidad de cada quien (como sucede en la cultura occidental de los países más “desarrollados”) y las personas con las que interactuamos no sintiesen pudor de preguntarnos qué es lo que nos motiva a llevar una vida diferente al común de los mortales.

Por otro lado, tengo que decir, que hay personas muy entrañables y cariñosas, que cultivan cierto don para la comunicación, y que además son generosas, amables y serviciales, pero que, sin embargo, en muchos aspectos morales, bien por la cultura del momento, bien por flojera o bien por ignorancia, dejan mucho que desear con respecto a otros valores morales que estamos llamados a vivir desde el cristianismo. No obstante, parece que estas personas no dudan, en cambio, en proclamar sus ideologías mundanas o incluso sus apegos y apetitos carnales, sin ningún tipo de pudor, para atraernos hacia sus postulados o modo de vida. Ahora bien, yo me pregunto: ¿no es esto proselitismo? Si ellos no se esconden ¿por qué nosotros, estando convencidos de que andamos en el camino correcto para nuestra salvación presente y futura, habríamos de tapar nuestra luz -la lámpara de la que habla el evangelio- para que alumbre a todos los de la casa?  

En la lectura del Evangelio de hoy queda bien claro que Jesús no solo quería que sus discípulos hiciesen más discípulos (valga la redundancia) por atracción -de ahí que los envié con el poder para hacer milagros y sin provisiones (sin ostentación de bienes materiales) siendo la Providencia Divina su único apoyo, sino que además los envía a predicar de palabra: a proclamar que el Reino de Dios está cerca. Curioso que Jesús les diga, que está cerca, y no que les dijese ya está entre ustedes. Señal de que este Reino, solo llegaría plenamente, con su resurrección, una vez concluida la misión encomendada por el Padre.

Concluyo con unas palabras de la Venerable Madeleine Delbrêl:  ¿Cómo no evangelizar si el Evangelio está en nuestra piel, manos, corazón, cabeza? Debemos decir por qué tratamos de ser lo que queremos ser y tratamos de no ser lo que no queremos ser. Debemos predicar, porque predicar es decir públicamente algo sobre Jesucristo, Dios y Señor. No se puede amar y callar.

Evangelio según San Mateo 10,7-13.

Jesús dijo a sus apóstoles:
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.”
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Palabra + fe = Vida

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Interesante las enseñanzas que da San Pablo a su discípulo Timoteo, en la primera lectura de hoy.

La primera de ellas, es que la persecución contra el creyente es inherente a la vida del cristiano y prueba de su fidelidad, aunque a pesar de esa persecución (como las que había padecido Pablo) por el Nombre de Jesús, nuestra vida está en sus manos y no seremos abatidos por el enemigo, a no ser que Dios, por el motivo que sea -indudablemente siempre será para un mayor bien- lo consienta.

La segunda consideración a tener en cuenta, es que nos insta a ser fieles a las enseñanzas recibidas: Timoteo la recibió directamente de Pablo, y nosotros las hemos recibido, esa misma enseñanza, por las Escrituras y, también, por la Iglesia depositaria de la fe del Evangelio y de esas mismas enseñanzas de los apóstoles transmitidas de generación en generación, a través de los muchos siglos de existencia de la Iglesia.

La tercera enseñanza que nos muestra San Pablo, es que no se jacta de sí mismo, o de otros maestros, sino que vuelve a remitir a la enseñanza de las Escritura, y a la fe en Jesucristo. Es en la unión inseparable de estas dos fuentes, donde encontramos la sabiduría necesaria para nuestra salvación. Y esto, termina concluyendo Pablo, porque toda escritura está inspirada por Dios, y es útil para nuestro camino de perfección y de aquel al que se lo señalemos.

Oración: Señor Jesús, dame un corazón puro y desinteresado, para discernir tu Palabra tal y como Tú deseas mostrármela, para que no me busque a mi mismo en ella, sino sólo tu voluntad. Haz que tu Santo Espíritu penetre en mi corazón, como espada afilada, cuando esté meditando las Escrituras, para que esta se haga vida en mí y no quede yo confundido ante lo que no proviene de ti.

Propósito: me propongo desde ahora, que no pase un solo día sin escuchar e integrar tu Palabra en mi vida con toda mi fuerza, así como pedirte, por otro lado, que, en todo momento, agrandes mi fe en Ti, porque como dice en otra parte de las escrituras: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Él es el que prende a los sabios en su propia astucia.

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 3,10-17.

Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia,

así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor.
Por lo demás, los que quieren ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución.
Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos.
Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido.
Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.

Salmo 119(118),157.160.161.165.166.168.

Son muchos los que me persiguen y oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.

Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre. Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar.
Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.

Evangelio según San Marcos 12,35-37.

Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?

El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿Cómo puede ser hijo suyo?”. La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Itinerario de Vida

Itinerario_sardina

Interesante la primera lectura de hoy, que parece ir en contra de la última corriente de pensamiento. En primer lugar, se nos recuerda que, en el camino de la vida y la piedad, o santificación, no hay imposibles por muy inclinada que esté nuestra carne al pecado. Y el modo de lograrlo es acercándonos a la fuente del conocimiento ¿cuál el humano? no, el Divino manifestado en Dios y en Cristo Jesús. ¿Y donde podemos conocer a Dios y a Jesús? pues en las fuentes de la revelación que como bien sabemos o deberíamos saber se encuentran en La Palabra de Dios (la Biblia), la Tradición de la Iglesia y, por último, en el Magisterio de la Iglesia; el cual, en ningún momento, puede ir en contra de los dos anteriores sino esclarecerlos a la luz del don del Espíritu Santo operante de modo particular a partir de Pentecostés. Por lo tanto, acercándonos al conocimiento imprescindible de esas tres fuentes, también encontraremos la Gracia del Espíritu Santo -necesaria- por medio de la fe, para entrar en ese camino de perfección y santidad, que en muchas ocasiones rechazamos porque nos resulta infranqueable o inasumible por nuestros deseos concupiscentes o por nuestro corto razonamiento humano.

Por otra parte, para alcanzar esa unión con Dios, en los últimos tiempos, parece que se nos está trazando un camino a la inversa de lo que nos pone de manifiesto esta primera lectura del apóstol Pedro (de ahí la necesidad de conocer las Escrituras y meditarlas en profundidad). Así es, mucho se nos ha insistido en las últimas décadas tanto dentro de la Iglesia, como incluso en el mundo, con la corriente que trajo el movimiento hippie, acerca del amor. Claro que, para entender este concepto, deberíamos de nuevo adentrarnos en los evangelios, porque para Jesús amar va mucho más allá de un sentimiento (que es lo que nos presenta el mundo), sino que implica también una tarea, un empeño, un esfuerzo, una ascética o renuncia, lo que se ha dado en llamar amor oblativo, y en muchas ocasiones, también, la corrección fraterna y la verdad -para que nadie se pierda por falta de conocimiento- aunque eso me reste popularidad o conlleve, por otro lado persecución. Pero no es del significado de la palabra amor, tal y como se entiende desde el Evangelio de lo que quería hablar, sino de ese camino inverso por el que se nos lleva hoy; de este modo, parece que para el apóstol Pedro, el amor, es el colofón final (posiblemente también la consecuencia) de todo un itinerario que viene antes, y del cual hoy casi no se habla o se prescinde, bien por miedo a ser rechazado o porque yo mismo soy más del mundo que del Espíritu. Y el camino que nos presenta Pedro, antes de llegar al amor, es, a saber: el de la fe (examinemonos como estamos de Fe), seguido de la virtud (o moral), el conocimiento (del que ya hemos hablado), la templanza, la perseverancia, la piedad, la confraternización, y por último, el amor.

Oración: Gracias Señor por tu Palabra, ella me lleva, una vez más, a la verdad, a la identificación y unión contigo, a renovar mis fuerzas y seguir apostando por Ti. Gracias por tus promesas, porque efectivamente, he conocido que solo en Ti, está la vida y hay vida. ¡Alabado y bendecido seas por siempre mi Señor y Salvador Jesús!

Epístola II Carta de San Pedro 1,2-7.

Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.
Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria.
Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.
Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento;
al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad;
a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.

No he venido a Juzgar al mundo, sino a salvarlo.

camino iluminado por rayos de solJesús se presenta como la luz del mundo. Él es la luz porque no procede de este mundo, está en un nivel superior, el de la Eternidad, que es la Dimensión de la inmortalidad, la dimensión única y exclusiva de Dios. Estaba junto al Padre y una de las pruebas que nos da de ser la Luz que viene a iluminar a los hombres, es que no ha venido al mundo en nombre propio, es decir a representarse a si mismo, porque si así fuese, podría hacerlo buscando algún tipo de interés personal. Otro dato que nos revela para decir que es la Luz que viene a iluminar las tinieblas que cubren al hombre es, que, por proceder del Padre, por conocerlo -por experiencia propia y no de oídas- puede testificar que sus mandatos, los del Padre (no es una opción aunque a pesar de todo Dios nos ha dado libre albedrío y de ahí se deriva el que el hombre tenga que afrontar un juicio después de esta vida), son vida para el hombre, y no una vida cualquiera sino una Vida ya en la Eternidad de Dios (fuera de todo límite). Los limites los pone el hombre cuando en lugar de acoger la Luz -a Jesús que viene a mostrarnos la Voluntad y las Palabras que el Padre le ha revelado para la salvación del hombre- este permanece indiferente o contrario a estas Palabras de Vida. Algo también a resaltar de este evangelio de hoy, quizás lo más llamativo y tranquilizante, es que Jesús, no ha sido enviado, para Juzgar a nadie, no está observándonos por una mirilla, para ver donde caemos e ir anotando con una x, como en la escuela, nuestros fallos, sino muy al contrario, ha venido para salvarnos. Como dice en otra parte del evangelio (en 1 juan 2,1): Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Podemos estar entonces tranquilos, de que Jesús no está ahí, señalando con el dedo nuestras faltas, nuestros fallos, nuestro pecado, no viene a hurgar en tu herida, sino a sanarla, a borrarla, a darte, en definitiva, una vida nueva, un comenzar cada día desde cero sin dedo acusador, cuando tú reconoces tus fallos ante Él y tu deseo de entrar en su voluntad, viviendo de su Palabra. Mas que nuestras faltas (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) lo que nos mantendrá en las tinieblas y en la oscuridad de este mundo y en la eternidad, es nuestra incredulidad o el rechazo a conocer y vivir la Palabra de Jesús, lo que es lo mismo que rechazar a Jesús, porque en Él ambas cosas se identifican, su Palabra con su Persona.

Oración: Te doy gracias Jesús, por haberme hecho experimentar en primera persona, que tu Palabra es Luz para mi caminar por este mundo, una luz que me ha alumbrado en los momentos más difíciles de mi vida por medio de tu Palabra en los Evangelios. Palabra que se convierte en el bálsamo que cicatriza mis heridas y que me pone al descubierto las trampas de este mundo y como salvarlas. Gracias Jesús, porque me has comprado con el precio de tu sangre, para que viva en la alegría y en el gozo de los redimidos, de los que andan en la luz: en tu Luz que es Vida y salvación Eterna.

Evangelio según San Juan 12,44-50.

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.