Aborto y Masonería: muerte, satanismo y política sistemática de la Mentira

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¿Quien maneja los hilos de la historia desde hace varios siglos, los políticos o una elite mundial a los que estos obedecen ciegamente desde dentro de la masonería?
Sobre esta cuestión se ha vertido mucha tinta, y parece bastante verosímil -por el mismo testimonio de ex-masones- que no son los políticos elegidos por el pueblo en “democracia” los que rigen los destinos de la tierra, sino una elite mundial, a través de la masonería que coloca en los gobiernos nacionales y organismos internacionales a sus peones: políticos y altos funcionarios. Así queda de manifiesto en este articulo extraído de Infovaticana, como en algunos libros escritos por ex-masones y, también, vídeos que se pueden encontrar en youtube donde estos dan su testimonio de como funcionan las logias a través de su propia experiencia personal. Tampoco es de extrañar de una institución de puertas cerradas que se rige por el secretismo y la adhesión incondicional de sus miembros.
http://www.infocatolica.com/blog/caritas.php/1807021250-211-aborto-y-masoneria-muerte?fbclid=IwAR0mytQG8kQdPjTXvuPFYUritxwgHAgxXfhweVfXH1W8zrG9-B9RF_5_Oe8

La gravedad de mentir.

Repasando unas de mis entradas al blog a raíz del engaño que han sufrido muchos españoles a manos del Presidente de esta nación y del conjunto de diputados y afiliados del PSOE que con su apoyo o con su silencio han contribuido al fraude.  

mentira

Ex 23, 7: Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable.
Proverbios 12, 22: Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero los que practican la verdad gozan de su favor.
1 Juan 2:3-4; Si alguien dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

Mentir es uno de los pecados más graves, a los ojos de Dios. Lo conocemos por propia experiencia, el dolor que causa el sabernos defraudados, y también por los pasajes bíblicos que he mostrado anteriormente (de facto, no mentirás, forma parte de uno de los diez mandamientos dados por Dios a Moisés). Y debe ser así porque a diferencia de otros pecados, que se quedan en uno mismo -aunque todos afectan al cuerpo místico de Cristo- este, en concreto, no solo afecta a la persona que miente al perder su credibilidad, sino que atenta también, de lleno, contra la buena fe de la persona engañada y, por consiguiente, a la inocencia de esta. En ocasiones la persona mentirosa daña no solo a un individuo (que no es poco, ya que por mentir se ha llegado a acabar con el equilibrio emocional de muchas personas engañadas, tal vez conozcas algún caso) sino que puede afectar a multitudes.

Así sucede, cuanto el mentiroso es un político, un eclesiástico, un profesor, un futbolista, un pastor, etc., al que siguen multitudes -especialmente, ahora, por medio de las redes sociales- ya que no solo queda afectada a la credibilidad del mentiroso, (en quien sus seguidores habían depositado su confianza), sino que al mismo tiempo, queda gravemente dañado el grupo al que pertenece y representa. De hecho, no pocas personas abandonan las instituciones cuando algunos de sus cargos más relevantes mienten reiteradamente, o sus soflamas no están en consonancia con su estilo de vida. Y no solo eso, sino lo que arrastra parejo a dicha incoherencia, pués la persona defraudada, si carece de fuertes convicciones (las cuales solo pueden sostenerse en el tiempo cuando tenemos un sentido trascendente de la vida, especialmente si creemos en el Dios de la Revelación), termina imitando la conducta del mentiroso y, por ende, afectando este ciudadano de a pie, del mismo modo que su líder, al conjunto de personas con las que interactúa en su cotidianidad, es decir, al final la mentira termina siendo un virus social que va colonizando a toda la población sembrando la desconfianza de todos contra todos. Esto se observa, especialmente, en los países desarrollados donde los valores morales, se han ido sustituyendo (a traves de los medios de comunicación) por los materiales, principalmente por el dinero y el afán poder, a toda costa y sin escrúpulos:  y una de sus armas más letales para alcanzar dichos objetivos -como venimos comentando- es la mentira.  Esa desconfianza que crea la mentira, y que se extiende como la pólvora a toda la población, si eres un poco observador, se puede advertir en el rostro tenso y la mirada rígida -en ocasiones casi desafiante- en muchas de las personas con las que te cruzas por la calle, en el dia a dia. Hoy no solo se miente, sino que hemos llegado a una degradación moral tal, que se aplaude incluso la mentira y al mentiroso con un eufemismo que tiene el nombre de posverdad. De este modo, ya no interesa para nada la coherencia y la verdad (sustituida, en el presente, por el interés personal o corporativista), la verdad que nos edifica como personas y como sociedad; ni la realidad, ni la ciencia, ni la historia, ni la tradición, ni la ley, ni la comunión; si acaso nos interesamos por algo, es por el bienestar económico, en una huida constante -en el fragor de esa búsqueda de riqueza- de nuestro vacío interior existencial. Ya lo dice la Biblia: “No solo de pan vive el hombre” y muchos experimentan o hemos experimentado, mejor dicho,  en nuestra vida cotidiana este gran axioma como infalible; económicamente hemos estado bien pero por dentro estábamos rotos o viviendo una vida de conflictos interminables. 

En cuestión, deberíamos plantearnos, seriamente, como individuos, como padres, como educadores -algunos, aún más, por sus convicciones cristianas- si realmente merece la pena tener los cinco o diez euros más en la cartera que nos prometen los políticos al més (que al final también es un engaño porque nos lo sacan por otro lado: las cuentas son las cuentas), o aspirar y luchar por una sociedad sana, impregnada de valores, que aspire a algo más que a tener satisfechas sus funciones vegetativas resueltas, a saber: el comer, beber, respirar, excretar, reproducirse y morir sin más.

Pero este empuje solo lo puede dar la esperanza, la creencia en un Dios que se sitúa más allá de este mundo y que nos promete entrar a todos en Él, si nos empeñamos, en el presente (en la vida terrenal), en construir las realidades de lo que tendremos definitivamente y en abundancia después de la muerte en su Reino: paz, justicia, amor, caridad, comunidad, y gozo. No es imposible y está a nuestro alcance, lo conocemos  en el ejemplo y vida de los santos, (no eran superhombres, sino personas de carne y hueso, como los demás, qué, en su empeño de seguir el evangelio, a Jesús, transformaron su entorno y, en ocasiones, hasta el rumbo de la historia). 

Por eso me dirijo, ahora, especialmente a mis hermanos de credo: la pérdida de la fe (en las promesas que nos comunica la Palabra de Dios, y en aceptar sus enseñanzas tal cual) han llevado a muchos a una doctrina lait, acomodaticia, de moral de situación, relativista, y a un buenismo paternalista (de superioridad moral), de connivencia con los pecados sociales e individuales, que me ha planteado varios interrogantes y dudas, llegando a la conclusión de que este grado de corrupción e inmoralidad al que asistimos, no  sólo se debe a los Poderes públicos, a traves  de los medios de comunicación, sino también, aunque en menor medida, a las instituciones y las personas que, por varias décadas, tal vez generaciones, han estado al cargo de la educación de niños, de jóvenes y de personas adultas. Si mi reflexión no está desenfocada, creo que nos hemos quedado en la superficie del Evangelio, sin plantar cara a esos medios (sino más bien impregnándonos de ellos) -en el cumplimiento de unas normas doctrinales- sin profundizar en las Escrituras, y en el cambio de corazón que Dios nos pide a través de ellas. No obstante, todo hay que decirlo, en honor a la verdad, no me cabe la menor duda que en manos de otros, del estado, sin ir más lejos, aún hubiéramos estado mucho peor. Hagamos, pues, un mea culpa, empecemos de nuevo (con lo poco que nos queda) y démosle la importancia y el valor que tiene, en sí mismo, a lo sagrado. Y,  después, en manos de quién lo ponemos para transmitirlo. Aunque por otra parte, yo me pregunto: ¿Cómo le vamos a dar ese valor si no conocemos las Escrituras, y cómo influenciará un cambio en mi vida y, por extensión, en la sociedad, si no la medito, y cómo la voy a meditar, si no le dedico tiempo y me recojo en oración como Jesús y María, para dejarme sorprender en su lectura? Para concluir vuelvo a la Palabra de Dios (Mateo 4,4) Jesús le respondió: —Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

 

Metanioa

 

 

metanoia-post-2Que la luz que Jesucristo trajo al mundo te despierte. Porque al despertarte, cada día que comienza será una oportunidad  de renacer de nuevo y, por tanto, una ilusión apasionante.

Que, igualmente, jamás se transformen en rutinarios tus amaneceres y la suave caricia de los rayos de sol en un atardecer de invierno; ni el canto de los pajaritos, ni el juego de los niños, ni el abrazo de un anciano, ni la caricia de un padre, ni la ternura de una madre: cada uno de ellos regalos de Dios, el creador de todas las cosas.

Que tengas por tarea rescatar lo positivo de cada persona que se cruce en tu camino; especialmente apoyando y reconociendo sus virtudes. En la Biblia se nos dice que ellas fueron hechas a Imagen de Dios y, siempre, tendrán la oportunidad de rechazar la oscuridad, para que vuelva a brillar el rostro de Dios en ellas. Como sabemos los Dones de Dios son irrevocables: grandes pecadores se convirtieron y otros incluso llegaron a la santidad

No te olvides, así mismo, de saborear la comida detenidamente, aunque “solo” se trate de pan y agua. Compórtate con generosidad, siempre, porque el vínculo de hermandad que Jesús, nos regaló (haciéndonos a cada uno hijos predilectos del Padre Eterno) es más fuerte que los vínculos de sangre: <<Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre>> (Lc 8,21).

 

Para seguir ensanchando el corazón, te pediría, encarecidamente, que encuentres algún momento durante la jornada, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo alto y agradecer a Dios, por el milagro de la vida, el amor, la familia, la amistad; y tantos y tantos otros como la belleza, la poesía, la inocencia de un niño, la generosidad y el afecto de los humildes, de los limpios de corazón. Y por encima de todo, el amor con que nuestro Padre celestial, nos ha atraído hacia su hijo, dándonos a conocer y saborear el misterio de su Salvación.

También, para con tus hermanos, los hombres, no te avergüences de expresar el amor que sientes por ellos (no hay mayor regalo). No esperes que se mueran para resaltar sus virtudes, reconocer la ayuda que te prestaron y decirles que les quieres.

No alimentes tu rencor de conjeturas y malos pensamientos (la vida ya te ha demostrado en más de una ocasión, que estabas equivocado) de cualquier modo las personas pueden cambiar, las piedras, no. En cambio cuando te asalten las dudas, cuando las tinieblas pueblen tu mente y el recelo no te deje vivir, sal a pasear y, sin engañarte, mira en el fondo de tu corazón y descubrirás que no eres tan diferente a ellos <<El que esté libre de pecado que tire la primera piedra>>. Ya, disipados los rencores mira de nuevo fuera de ti: descubrirás que hay un bello atardecer donde extasiarse y que tú conciencia, ahora,  respira libre.

Que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea realizada, que no siempre sale bien, y hay que aceptarlo (soy limitado). Y que tu sueño lo entregues  en manos de Dios, porque solamente el Omnipotente, puede convertir tu debilidad en fortaleza en el nuevo amanecer. Ya nos lo dice en Joel 3,10: <<diga el débil: Fuerte soy. Y en Salmos 9,12 << Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío. …>>. O en Proverbios 29:25  <<El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.>>

Pon tu vida en el trabajo, pero no confundas tu trabajo con tu vida (un día te puede faltar tu trabajo o tu salud y de no haber puesto en práctica este consejo serás víctima de la depresión y la ansiedad) porque además se te han encomendado otras tareas: ejercer de padre, esposa, hijo, compañera, hermano, amigo, guia, educador, etc. Ni tampoco confundas el valor de las personas con su dinero y sus conocimientos, porque de ser así las conviertes en trastos de usar y tirar (y, como bien sabes, las heridas del alma son más difíciles de cicatrizar que las del corazón: en ocasiones llevan a algunas personas a la muerte).

Otro consejo -si me lo aceptas- querido amigo, es que no te creas más que nadie, porque, todos fuimos creados del mismo lodo. Y solamente, como se nos recuerda en las Escrituras, uno solo hay bueno y sabio, a saber, Dios mismo.

Además, no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio de nuestro Padre Eterno, que puede suspenderse en un abrir y cerrar de ojos. Si fuésemos realmente consciente de esto, bailaríamos y cantaríamos de alegría, sin dar importancia a cosas pasajeras que hoy son pero que mañana ni siquiera permanecen en el recuerdo. Tenemos que entrar en el misterio de Dios, con un sí confiado, (el mismo Fiat de la Virgen María) como un pequeñísimo homenaje a su Amor que nos acoge, nos abraza y nos bendice, gratuitamente.

Feliz aquel que tiene como propósito de vida amar como Jesús nos amo y nos ama; dando la vida.

Dios pasa, ahí va.

Buenos días. Feliz Navidad. Dios viene al mundo para traernos una esperanza realizable. Una esperanza de amor, paz, convivencia y Eternidad. Con sólo nuestras fuerzas es imposible. Pero lo que para nosotros es imposible, Jesús nos dice que Él lo hace factible por nuestra conversión: deseo sincero y empeño de renunciar al pecado y a la vida anterior dirigida por el ego. Dios nace, camina entre nosotros y se ofrece así mismo te para hacer el camino junto a ti, un año más, hasta que alcances la Meta. No dejes pasar esta oportunidad porque puede ser la última (no sabemos el Día ni la hora y los tiempos no son los más propicios). Lo que sí sabemos, de todos los que se han convertido a Dios en Espíritu y Verdad -y han renovado sus vidas en Cristo- es que ninguno de ellos se ha arrepentido. Por tanto no tengas miedo y suelta tus apegos y esclavitudes terrenales. Haz un examen sincero, de conciencia, de todos esos apegos: a las personas, al victimismo, al dinero, a la mentira, a la comodidad, a la propia imagen, al afan de protagonismo, al vicio… etc. Como dice el cardenal Sarah: cierra todas las puertas para dejar solo abierta la puerta de Dios. Un beso en Cristo 😘. Dios te bendiga. Nos vemos pronto, por aquí o en el cielo.

¡Que vacío tan grande vivir sin Esperanza, aferrado solamente a las realidades terrenales pasajeras…!

Pd. Gran lección para los que rigen los destinos de la tierra y para nosotros mismos la que nos muestra el vídeo de la entrada.

El Amor es la locura de Dios.

Buen dia Jesús mío y Dios mío. Ayúdame en este día, y siempre, a aceptar la contradicción: la limitación propia y ajena. Ayúdame a amar a los que no te aman; a los que han levantado un muro ante ti y ante tus profetas, ya que tú -en tu infinito amor- los hicistes libres y no esclavos: semejantes a tí. Abre los ojos de mi entendimiento y mi corazón, para depositar mi anhelo de conversión y cambio en la acción del E. Santo y no en la lógica de mi razón oscurecida por el pecado y por mi ego. Ante la presunción, Señor, hazme recordar, siempre, el abismo de donde me rescataste; y ante la tentación de bajar los brazos y los imposibles, creer en tu palabra (para Dios todo es posible). Por esto, para no desmayar y ser grato a tus ojos, te pido que aumentes mi fe y mi esperanza, aquella que no pueden dar los hombres, por su propia inconsistencia y condición limitada.

¡Alabado seas Padre por tu amor! ¡Gracias a tu amor soy libre y por tanto persona; responsable de mi voluntad y de mis actos! ¡Bendito seas Dios mio, por despojarte de tu condición para hacerte siervo: obediente al Padre y esclavo de la voluntad de los hombres; aquellos que te asesinaron porque tus palabras, les devolvía la imagen, como un espejo, de su propia iniquidad. Sin embargo, el hombre, no aprendió la lección, se repite en la historia con los mismos actos. Pasó, también, con el protomártir Esteban, cuyos asesinos se tapaban los oídos para no escucharle, y sigue pasando hoy cuando la gran mayoría de los hombres no quieren saber de moral y ascesis, y otros tantos de los que te siguen, acomodan tu Palabra a sus miedos, o a la tiranía de su lógica personal y de su concupiscencia.

Un abrazo Señor ¡Que tu nacimiento, niño Jesús llene nuesta vida de renovada esperanza! Porque sé que para muchos hombres y mujeres de buena voluntad; esta venida al mundo, no ha sido en vano. ¡Ven con poder Espíritu Santo e introdúcenos en la Verdad, en el  Misterio de lo que aún no entendemos, con un nuevo Pentecostés que nos saque de la comodidad y de los miedos!

Lectura del día.  Hechos de los apóstoles (6,8-10;7,54-60):

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y, con estas palabras, expiró.

Sal 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17

R/.A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirigeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R/.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R/.

No es ciencia ficción

Pongo este título -No es ciencia ficción- al comentario de la primera lectura de hoy, porque es realmente lo que pienso acerca de lo que se describe en la misma. El Reino de paz, amor, justicia y vida, que Jesús vino a traernos no es sólo para después de la muerte, en la Eternidad. Ese Reino lo tenemos ya, y no se ha hecho efectivo porque el hombre mayoritariamente, de nuevo, como en el paraíso, no ha tenido en cuenta la palabra de Dios; en nuestro caso la palabra de Jesús y su poder. ¡Ni ha tenido en cuenta su Palabra, ni las consecuencias que se derivan de la desobediencia (temor de Dios), a pesar de que tenemos el precedente de Adán y Eva; del pueblo Israelita, en su travesía por el desierto; e incluso en la primera comunidad cristiana, en el matrimonio Ananías y Safira cuando murieron, repentinamente, después de que fuese puesta al descubierto la doblez de su corazón!. En los hechos de los apóstoles descubrimos también que la profecía de Isaías se cumple (primera lectura de hoy) cuando el apóstol Pablo, después de un naufragio del que salió ileso, es mordido por una víbora sin que el efecto del veneno le causase daño alguno (lo que nos recuerda al niño de pecho retozando junto al escondrijo de la serpiente) o las sanaciones que se daban, solamente con que la sombra del apóstol Pedro pasase sobre los enfermos; de igual modo vemos, en el momento presente, por el testimonio de muchas personas, la libertad y la paz que ha traído a sus vidas el abrazar la fe en Jesucristo y vivir en obediencia: sin doblez de corazón. Pero si interesante y esperanzadora es la segunda parte de esta lectura, más incluso, para mí, es la primera, donde se nos dice que no Juzgará por las apariencias, ya lo sabemos por el encuentro de Jesús con la mujer adúltera, la samaritana, etc. ¿Qué pasaría si no juzgásemos a las personas, como Jesús, por las apariencias, por las etiquetas, o por su historia pasada? ¿o si hiciésemos justicia a los sencillos y humildes, como el mismo Jesús hizo ante la humillación del Centurión que le pedía sanidad para su criado?

Pues aquí está, ante nosotros, esta lectura tan esclarecedora de lo que nos estamos perdiendo (lo que se está perdiendo la humanidad), por rechazar de nuevo, la Palabra de Dios, Jesús, y todo aquello que vino a inaugurar, con su evangelio; con su muerte y resurrección (un Reino que nunca tendrá fin, de Amor, Paz, Vida y Justicia.

Sí, efectivamente, haríamos mucho bien: se iría materializando ese Reinado de Dios en la Tierra, de paz, vida y justicia, si no hiciésemos el vacío al humilde, al sencillo, al indefenso, mirándolo desde nuestra “altura”, o desde la cultura del descarte (aborto, eutanasia, etc) que tanto nos recuerda, ahora, el Papa Francisco. Del igual modo, pasaría con el pobre, nadie tendría que pasar necesidad, si no estuviésemos tan apegados, a los bienes que Dios pone en nuestras manos y desde los cuales un día seremos, también, juzgados.

Que Dios te bendiga hoy y siempre, un abrazo desde el corazón de hermano en Jesucristo

Lectura del libro de Isaías (11,1-10):

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y entendimiento,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor.
Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias
ni sentenciará de oídas;
juzgará a los pobres con justicia,
sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra;
pero golpeará al violento con la vara de su boca,
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura,
y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero,
el leopardo se tumbará con el cabrito,
el ternero y el león pacerán juntos:
un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente,
y el recién destetado extiende la mano
hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago
por todo mi monte santo:
porque está lleno el país del conocimiento del Señor,
como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
será elevada como enseña de los pueblos:
se volverán hacia ella las naciones
y será gloriosa su morada.

¡Oh Cruz Gloriosa!

Interesante el comentario de Benedicto XVI a la memoria del apóstol Andrés. La cruz que es rechazada por el mundo, es precisamente la que nos acerca a Cristo y desde la cual expandimos su misma Luz. Cuando aceptamos las consecuencias de nuestros pecados o la de los hermanos, abrazamos nuestra condición limitada y la justicia que se deriva de nuestra desobediencia. En la cruz Jesús borró nuestros pecados, pero pagó un gran precio por ello con su propia vida. Con la aceptación de nuestras cruces, fruto del propio pecado, y del ajeno, asumimos nuestros errores y apagamos la honda expansiva del de los hermanos. Esta es la única manera de parar el mal que hay en el mundo,  entonando el mea culpa, el Yo Pecador… desde un corazón sincero y, realmente, arrepentido que asume su historia con sus consecuencias: la Cruz que detiene y vence el mal. Cuando nos venga la tentación y la desolación, acordemonos de Jesús lacerado en esa cruz aceptando y asumiendo (deteniendo) en sí, la sinrazón del género humano atentando contra la vida de un inocente. Hay tantos inocentes hoy, crucificados, por los que dar la vida y no relajarse ante las tentaciones, y las contrariedades de la vida… ¡Cuantas injusticia Padre…! Cuánta víctimas de aborto, de divorcio, de abusos, de malos tratos, de falsas denuncias, de políticos que facilitan la propagación del vicio entre la juventud, llámese casas de apuestas; de medios de comunicación sin escrúpulos, manipuladores de la verdad y agentes del mal para subvertir los auténticos valores de la sociedad, etc, etc.

¡Espíritu Santo, haz que que venga pronto tu Reino de Paz, Amor y justicia, para que sean liberados todos los inocentes que seguimos crucificando cada día con nuestro egoísmo!

Busca en el calendario de la página las lecturas del día 30 de Noviembre, sábado. https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Habla, pueblo habla

Nos jugamos mucho en estas elecciones y no solo en lo económico que, como vemos, mes a mes, la economía se contrae, el paro va en aumento y todas las previsiones de los expertos reducen el crecimiento de nuestro PIB con respecto a años anteriores. Sin embargo, sigue el derroche de dinero para aumentar el clientelismo de diversos colectivos, entre ellos el feminista y LGTB; y, además  amordazándose a los sindicatos afines a la ideología de Pedro Sánchez, regándolos con subvenciones millonarias procedente de los impuestos de todos los españoles. Por otro lado, se sigue subvencionando a los partidos políticos, algunos de los cuales se dedican a abrir heridas del pasado, para dividir a los españoles y mantenerlos entretenidos con mitos o leyendas ocultando los hechos reales del pasado.   

Pero como decía, anteriormente, nos jugamos mucho más que lo económico, están en juego nuestras libertades, y la defensa de la vida, el cerco cada día es más fuerte contra todos aquellos que se salgan del Pensamiento Único, es decir de las leyes que establecen ciertos gobiernos, presionados por organismos internacionales, por lobbies de poder y medios de comunicación que viven de explotar el morbo, para hacer aflorar, con ello, los instintos más primarios y bajos del ser humano. De igual modo, la libertad de conciencia y deontológica cada día está más amenazada para profesionales no solo con el aborto, sino con la introducción, ahora, en el programa electoral del PSOE, de una ley para legalizar la eutanasia: no solo representa una amenaza para los profesionales sino para todas aquellas personas que se les convenza de que son un estorbo, por su edad o su enfermedad para la sociedad (en algunos países, ni siquiera forma parte ya de una decisión del paciente o de sus familiares, sino de un Juez o un tribunal, que al más puro estilo nazi decide, motu proprio, quien es acto para vivir y quien no). La amenaza para la libertad de expresión viene igualmente con el nuevo delito de odio, una caza de brujas, que se ha introducido ya en muchas autonomías, para que nadie pueda opinar, ni siquiera con argumentos científicos, en contra de la Ideología de Género. Delito sin embargo que no puede servir cuando se trata de atacar al varón, blanco, hetero-patriarcal, bla, bla…, incluso suprimir este delito para cuando el ataque sea contra la iglesia o contra algún miembro de la misma, como también propone algún partido de la izquierda; es decir la ley del embudo. Ahora bien, yo me pregunto: cuando no existe incitación al odio, cuando no existe agresión física, ni insulto, contra una persona o un determinado colectivo, supongamos el feminista, sino que se trata de contrastar evidencias, argumentos científicos y de sentido común, contra una determinada proposición ideología ¿cuál es la vara de medir, entonces, del odio, si este, como el amor, es una cualidad interna del alma, invisible a los “rayos x”; a los ojos del hombre?. Por cierto, yo he conocido a algunos adúlteros, que eran super cariñosos y amabilísimos con sus mujeres, y nadie podría sospechar, ni siquiera sus propias mujeres, su doble juego ¿Como se puede medir, vuelvo a repetir, el odio o el amor, dónde está el baremo, quien fue el mesías que lo inventó? ¿Se puede decir que usted odia a su padre, a su madre, o a su hijo, porque no le concede, o no está de acuerdo con él en todo lo que propone? ¿de igual manera se puede decir que usted odia a un colectivo, minoritario, porque no está de acuerdo en todo lo que este le proponga no solo para él sino para toda la sociedad y en su modo de contradecir la pura realidad empírica?

Pues sí, estas son las propuestas de la mayoría del arco de partidos políticos en España, que nos proponen leyes restrictivas contra la libertad de expresión -con multas y con cárcel- contra aquellos que se manifiestan pacíficamente ante una clínica abortiva, por ejemplo; o contra aquellos, otros, que opinan y argumentan contra leyes que atentan contra la integridad moral de sus hijos en los colegios, por la introducción de la Ideología de Género, por ejemplo; o por la discriminación del hombre frente a la mujer -la presunción de inocencia- ante cualquier acusación sin pruebas de un delito de violencia de “genero”. Y la última que viene, si gana la Izquierda, en la que solo se podrán contar del Franquismo, lo malo, obviando la propia historia, y hecha a la medida de personas que ni siquiera vivieron en ese periodo histórico porque aún no habían nacido.  Así, pues, si no estamos asistiendo a una dictadura, en cubierta, que alguien me lo explique. Y podría seguir hablando de los medios de comunicación, subvencionados directa e indirectamente por los gobiernos autonómicos, o de las últimas declaraciones de Pedro Sánchez, donde el subconsciente le jugó una mala pasada y puso contra las cuerdas al poder judicial, diciendo que dependía del gobierno, etc, etc, etc. El problema es que esto no tiene visos de solución, porque la mayoría de partidos están conformes y satisfechos con esta dictadura, real y mediática, con apariencia de democracia, porque piensan que es suficiente con pedir nuestro voto cada cuatro años (últimamente cada 6 meses) sin contar luego con la ciudadanía entre elección y elección.

Esto es lo que tenemos, el peligro está ahí y esconder la cabeza como el avestruz, no quita para que te pase por encima la apisonadora.

Lo ideal seria no votar, hasta que nos dotásemos de una democracia, donde el pueblo eligiese directamente a sus representantes y, por otra parte, fuese el mismo pueblo el que propusiese las leyes de las que desea dotarse. Pero, no obstante, considero que no votar o dar tu voto a aquellos que, claramente, quieren coartar y restringir tus libertades, es contribuir a un panorama muy poco halagüeño, sobre todo, por lo que estamos viendo en Latinoamérica; es decir, que el gobierno de izquierda que va entrando últimamente en esos países, no sale, luego, ni a tiros, por más que lleve al país a la miseria. Y dice el refrán que «Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar»

https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Ciudadano_hacia_la_Rep%C3%BAblica_Constitucional

 

¿Miedo a la vejez de tus padres?

Para los que apoyan directamente o indirectamente la eutanasia. Para aquellos que un día sustituirán el deber y el amor por un rato de placer, de ocio, o para heredar -convenciendo a sus padres, dependientes, que pidan la eutanasia- les recomiendo que lean estas palabras surgidas de un corazón agradecido:

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”.

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo.
Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.

Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana -todo corredor ahora está lejos.
Es cuando uno de los padres, antes dispuesto y trabajador, fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos.

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo.
Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en el baño.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.
No podemos dejarlos ningún momento.

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación.

Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.
Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.

En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho.

Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

– ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

Carlos Fuentes.

Donde está mi tesoro, allí está mi corazón

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En la primera lectura y en el salmo, se nos habla de asegurar la Vida Eterna, y no la terrena, con las ganancias materiales, porque esta es la raíz de todos los males: incluso de la pérdida de la fe. Nos habla también de armonizar la piedad con la sana doctrina traída por Jesucristo. Como dice en otra parte del Evangelio: no podemos servir a Dios y al dinero. Servir al dinero es someterse en muchos casos a la inmoralidad del que te paga (bien al político que encumbras, bien al empresario privado que te contrata). Servir al dinero, por otra parte, nos recuerda la lectura, que nos acarrea grandes males ya en esta vida (lo vemos, especialmente, en la división que trae a las familias, en los negocios y a la hora de heredar), pero también nos condena para siempre, en la eternidad, a permanecer en oscuridad, lejos del Amado, según la Palabra de Dios. Por último, el Evangelio y una hermosa catequesis de S. Juan Pablo II como comentario, nos recuerda la dignidad de la mujer y su colaboración con el hombre, para la introducción y posterior evangelización del mundo. Esta lectura me traslada a mi, personalmente, a la armonía de la familia de Nazaret donde todos (Jesús, José y María, con su fe, su amor y voluntad) en estrecha unidad, alumbraron al nuevo hombre que quedaría, posteriormente, redimido por la Sangre de Cristo en la cruz, para vivir en el amor y de la Gracia. ¡Alabado sea Dios por siempre que nos da su gozosa serenidad!
Seguir las lecturas en el siguiente enlace: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel