María Modelo de fe

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Nuevo Retiro virtual de los talleres de Oración y Vida del Padre Ignacio Larrañaga. María modelo de fe. Te puedes unir siguiendo este enlace. O por medio de Telegram con este otro enlace: https://t.me/joinchat/AAAAAE7LZ7bBzGlx3DB6nA

No a los sabios, ni a los iluminados.

ConocimientoNo, no es a los sabios (filósofos, políticos, teólogos, alquimistas, iluminados, científicos), ni a los prudentes (aquellos que anteponen en bienestar personal; la crítica, el no molestar, etc., a la verdad) a los que Dios revela su Ser, sino precisamente a aquellos que no cuentan para el mundo, a los pequeños (humildes, dóciles, confiados, vacíos de sí), aquellos que no se pueden jactar de sus estudios, porque apenas si alcanzaron a sacarse la primaria, aquellos que no tienen que guardar ningún prestigio, porque ya lo perdieron por su condición sociedad y personal, o porque su identidad la pusieron en Dios y no en la escala que Él les permitió conquistar.
Parece contradictorio que Dios oculte su Ser a aquellos que le están dando vueltas todo el día, a la ciencia, a los números, a lo oculto, o a las escrituras y se lo revele a aquellos que no entiende de astros, física, nanopartículas, historia, hebreo, latín o griego. Pero no, no es contradictorio, porque la palabra de Dios -las Escrituras- no es un libro de cábalas, un manual de buenas costumbres, un libro de historia, ni un jeroglífico impresionante que descifrar, ni tan siquiera un libro donde cultivar la inteligencia o adquirir conocimientos, entre otras cuestiones, porque este libro científicamente “desafía” las leyes de la naturaleza e incluso los hechos estrictamente históricos, ya que la mismas Escrituras remite a otros libros históricos de su época -denominados Anales- para completar todos los acontecimientos que acaecieron en determinada época o reinado del pueblo judío cf: (1 Reyes 15, 23). Ni tan siquiera es un instrumento del que uno se sirve para cambiar el modelo de sociedad, como está de moda entre algunos teólogos desde hace cincuenta años atrás (Su Palabra no es un instrumento en manos de ningún grupo de presión, ni de nadie para imponer algo, entre otras cosas porque Dios respeta la libertad del hombre, aunque su Iglesia la conduzca Él por medio del Espíritu Santo). Por el contrario, la Palabra de Dios -como las mismas Escrituras nos pone de manifiesto- es viva y eficaz; es decir, es actualmente viva (no se mueve en un plano teórico e ideológico desconectado de la realidad personal), el hombre no solo conoce intuitivamente que esa Palabra es Única y Verdadera, sino que es eficaz para su vida: lo hace Libre y eficiente para vivir en plenitud esa realidad -que es él mismo- creada para reproducir la imagen de Dios en él; una palabra tan eficaz, que como onda expansiva toca e impacta a todos aquellos que conviven con un cristiano lavado y purificado en la sangre del Cordero, que es Jesucristo.
Tampoco el Ser de Dios es revelado a aquellos que hagan más méritos ante Dios, porque si todos somos vasijas de barro ¿qué mérito podemos tener ante Él, que no sea otro, que un corazón disponible, para servirle?
Finalmente, Jesús, en el evangelio de hoy, nos propone encontrarnos con Él, que, a diferencia del mundo, del Demonio y de nuestra propia concupiscencia, nos trae también un yugo, pero no uno limitante ni gravoso de llevar como el de los anteriores, sino liviano y suave; el yugo de la humildad y la paciencia que apacigua todos los corazones, y que redunda en nuestro beneficio porque nos deja paz y nos conduce a la fraternidad. Jesús por otra parte, no habla con palabras huecas, el mismo se presenta como modelo de humildad y paciencia. Así fue, sin ningún tipo de enfrentamiento, ni revolución, partió la historia de la humanidad en dos mitades, y el corazón del hombre, también en un antes y un después: de la esclavitud del pecado, a la libertad de los hijos de Dios; de las tinieblas y oscuridad del mundo, a la luz de la Verdad y a la transparencia de vida; de la depresión y la incertidumbre, a la ilusión y a la esperanza; de la muerte a la resurrección

Evangelio según San Mateo 11,25-30.

Jesús dijo:
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.”
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”

Proselitismo ¿sí o no?

Hoy parece que, desde ciertos púlpitos, incluso desde el más alto de nuestra esfera católica, se nos dan mensajes parciales de la Palabra de Dios, y en ocasiones incluso algunos que nos hacen dudar de si no entran en contradicción con esta misma Palabra. Hace ya unas décadas se nos viene diciendo que la evangelización ha de ser por atracción y no por proselitismo. Estoy de acuerdo, en esta afirmación, siempre que todos tengamos un mismo concepto de la palabra proselitismo. Si entendemos por proselitismo, usar cualquier método de persuasión para que una persona se adhiera a nuestra fe católica, como puede ser la mentira, el chantaje con préstamos a personas económicamente necesitadas, o el más frecuente de todos, el chantaje emocional, como suelen utilizar muchas sectas protestantes, con el miedo al infierno o el miedo al fin del mundo, pues estoy de acuerdo, con esa afirmación. Pero no parece que todos entiendan así la palabra proselitismo. Meses atrás, leí la noticia de que un alto cargo de nuestra Iglesia Católica, no voy a dar nombre pues seguramente lo hizo por convicción, no me cabe la menor duda (convicción que raya más el hecho cultural, que de credo) reprendió a una señora tachándola de proselitista, la cual le acababa de decir, que dos personas conocidas suyas, de diferentes credos, las había logrado convencer para que se pasasen al catolicismo. Yo -claro está- me quedé estupefacto por esta reprimenda (de la que además alardeaba el personaje al que me refiero), porque si uno está convencido de la verdad que encierra su credo y no lo proclama, es como si se avergonzase del mismo y prefiriese que las demás personas permaneciesen el error. Por otro lado, soy consciente, que si la evangelización no va acompañada del ejemplo de la persona que proclama su fe, no tiene la misma eficacia que si esta persona la vive desde la coherencia, en ocasiones, incluso puede ser hasta contraproducente para su interlocutor. De cualquier modo, no hay que olvidar que ningún creyente alcanza, de todo, la meta del cristianismo, que consiste en ser la imagen fiel de Jesucristo. La fe es un camino que hay que recorrer unos van por delante y otros más atrás (todos somos pecadores) y por lo mismo no se nos puede exigir la perfección absoluta para dar testimonio de nuestra esperanza; es decir, de nuestra fe.  

Incluso la máxima del principio -evangelizar por atracción- tendría sentido en una sociedad, donde las personas no estuviesen replegadas sobre sí mismas; donde la comunicación sobre el credo de las personas, no se hubiese limitado o intentado restringir para el ámbito de la privacidad de cada quien (como sucede en la cultura occidental de los países más “desarrollados”) y las personas con las que interactuamos no sintiesen pudor de preguntarnos qué es lo que nos motiva a llevar una vida diferente al común de los mortales.

Por otro lado, tengo que decir, que hay personas muy entrañables y cariñosas, que cultivan cierto don para la comunicación, y que además son generosas, amables y serviciales, pero que, sin embargo, en muchos aspectos morales, bien por la cultura del momento, bien por flojera o bien por ignorancia, dejan mucho que desear con respecto a otros valores morales que estamos llamados a vivir desde el cristianismo. No obstante, parece que estas personas no dudan, en cambio, en proclamar sus ideologías mundanas o incluso sus apegos y apetitos carnales, sin ningún tipo de pudor, para atraernos hacia sus postulados o modo de vida. Ahora bien, yo me pregunto: ¿no es esto proselitismo? Si ellos no se esconden ¿por qué nosotros, estando convencidos de que andamos en el camino correcto para nuestra salvación presente y futura, habríamos de tapar nuestra luz -la lámpara de la que habla el evangelio- para que alumbre a todos los de la casa?  

En la lectura del Evangelio de hoy queda bien claro que Jesús no solo quería que sus discípulos hiciesen más discípulos (valga la redundancia) por atracción -de ahí que los envié con el poder para hacer milagros y sin provisiones (sin ostentación de bienes materiales) siendo la Providencia Divina su único apoyo, sino que además los envía a predicar de palabra: a proclamar que el Reino de Dios está cerca. Curioso que Jesús les diga, que está cerca, y no que les dijese ya está entre ustedes. Señal de que este Reino, solo llegaría plenamente, con su resurrección, una vez concluida la misión encomendada por el Padre.

Concluyo con unas palabras de la Venerable Madeleine Delbrêl:  ¿Cómo no evangelizar si el Evangelio está en nuestra piel, manos, corazón, cabeza? Debemos decir por qué tratamos de ser lo que queremos ser y tratamos de no ser lo que no queremos ser. Debemos predicar, porque predicar es decir públicamente algo sobre Jesucristo, Dios y Señor. No se puede amar y callar.

Evangelio según San Mateo 10,7-13.

Jesús dijo a sus apóstoles:
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.”
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Palabra + fe = Vida

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Interesante las enseñanzas que da San Pablo a su discípulo Timoteo, en la primera lectura de hoy.

La primera de ellas, es que la persecución contra el creyente es inherente a la vida del cristiano y prueba de su fidelidad, aunque a pesar de esa persecución (como las que había padecido Pablo) por el Nombre de Jesús, nuestra vida está en sus manos y no seremos abatidos por el enemigo, a no ser que Dios, por el motivo que sea -indudablemente siempre será para un mayor bien- lo consienta.

La segunda consideración a tener en cuenta, es que nos insta a ser fieles a las enseñanzas recibidas: Timoteo la recibió directamente de Pablo, y nosotros las hemos recibido, esa misma enseñanza, por las Escrituras y, también, por la Iglesia depositaria de la fe del Evangelio y de esas mismas enseñanzas de los apóstoles transmitidas de generación en generación, a través de los muchos siglos de existencia de la Iglesia.

La tercera enseñanza que nos muestra San Pablo, es que no se jacta de sí mismo, o de otros maestros, sino que vuelve a remitir a la enseñanza de las Escritura, y a la fe en Jesucristo. Es en la unión inseparable de estas dos fuentes, donde encontramos la sabiduría necesaria para nuestra salvación. Y esto, termina concluyendo Pablo, porque toda escritura está inspirada por Dios, y es útil para nuestro camino de perfección y de aquel al que se lo señalemos.

Oración: Señor Jesús, dame un corazón puro y desinteresado, para discernir tu Palabra tal y como Tú deseas mostrármela, para que no me busque a mi mismo en ella, sino sólo tu voluntad. Haz que tu Santo Espíritu penetre en mi corazón, como espada afilada, cuando esté meditando las Escrituras, para que esta se haga vida en mí y no quede yo confundido ante lo que no proviene de ti.

Propósito: me propongo desde ahora, que no pase un solo día sin escuchar e integrar tu Palabra en mi vida con toda mi fuerza, así como pedirte, por otro lado, que, en todo momento, agrandes mi fe en Ti, porque como dice en otra parte de las escrituras: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Él es el que prende a los sabios en su propia astucia.

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 3,10-17.

Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia,

así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor.
Por lo demás, los que quieren ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución.
Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos.
Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido.
Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.

Salmo 119(118),157.160.161.165.166.168.

Son muchos los que me persiguen y oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.

Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre. Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar.
Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.

Evangelio según San Marcos 12,35-37.

Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?

El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿Cómo puede ser hijo suyo?”. La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Itinerario de Vida

Itinerario_sardina

Interesante la primera lectura de hoy, que parece ir en contra de la última corriente de pensamiento. En primer lugar, se nos recuerda que, en el camino de la vida y la piedad, o santificación, no hay imposibles por muy inclinada que esté nuestra carne al pecado. Y el modo de lograrlo es acercándonos a la fuente del conocimiento ¿cuál el humano? no, el Divino manifestado en Dios y en Cristo Jesús. ¿Y donde podemos conocer a Dios y a Jesús? pues en las fuentes de la revelación que como bien sabemos o deberíamos saber se encuentran en La Palabra de Dios (la Biblia), la Tradición de la Iglesia y, por último, en el Magisterio de la Iglesia; el cual, en ningún momento, puede ir en contra de los dos anteriores sino esclarecerlos a la luz del don del Espíritu Santo operante de modo particular a partir de Pentecostés. Por lo tanto, acercándonos al conocimiento imprescindible de esas tres fuentes, también encontraremos la Gracia del Espíritu Santo -necesaria- por medio de la fe, para entrar en ese camino de perfección y santidad, que en muchas ocasiones rechazamos porque nos resulta infranqueable o inasumible por nuestros deseos concupiscentes o por nuestro corto razonamiento humano.

Por otra parte, para alcanzar esa unión con Dios, en los últimos tiempos, parece que se nos está trazando un camino a la inversa de lo que nos pone de manifiesto esta primera lectura del apóstol Pedro (de ahí la necesidad de conocer las Escrituras y meditarlas en profundidad). Así es, mucho se nos ha insistido en las últimas décadas tanto dentro de la Iglesia, como incluso en el mundo, con la corriente que trajo el movimiento hippie, acerca del amor. Claro que, para entender este concepto, deberíamos de nuevo adentrarnos en los evangelios, porque para Jesús amar va mucho más allá de un sentimiento (que es lo que nos presenta el mundo), sino que implica también una tarea, un empeño, un esfuerzo, una ascética o renuncia, lo que se ha dado en llamar amor oblativo, y en muchas ocasiones, también, la corrección fraterna y la verdad -para que nadie se pierda por falta de conocimiento- aunque eso me reste popularidad o conlleve, por otro lado persecución. Pero no es del significado de la palabra amor, tal y como se entiende desde el Evangelio de lo que quería hablar, sino de ese camino inverso por el que se nos lleva hoy; de este modo, parece que para el apóstol Pedro, el amor, es el colofón final (posiblemente también la consecuencia) de todo un itinerario que viene antes, y del cual hoy casi no se habla o se prescinde, bien por miedo a ser rechazado o porque yo mismo soy más del mundo que del Espíritu. Y el camino que nos presenta Pedro, antes de llegar al amor, es, a saber: el de la fe (examinemonos como estamos de Fe), seguido de la virtud (o moral), el conocimiento (del que ya hemos hablado), la templanza, la perseverancia, la piedad, la confraternización, y por último, el amor.

Oración: Gracias Señor por tu Palabra, ella me lleva, una vez más, a la verdad, a la identificación y unión contigo, a renovar mis fuerzas y seguir apostando por Ti. Gracias por tus promesas, porque efectivamente, he conocido que solo en Ti, está la vida y hay vida. ¡Alabado y bendecido seas por siempre mi Señor y Salvador Jesús!

Epístola II Carta de San Pedro 1,2-7.

Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.
Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria.
Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.
Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento;
al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad;
a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.

No he venido a Juzgar al mundo, sino a salvarlo.

camino iluminado por rayos de solJesús se presenta como la luz del mundo. Él es la luz porque no procede de este mundo, está en un nivel superior, el de la Eternidad, que es la Dimensión de la inmortalidad, la dimensión única y exclusiva de Dios. Estaba junto al Padre y una de las pruebas que nos da de ser la Luz que viene a iluminar a los hombres, es que no ha venido al mundo en nombre propio, es decir a representarse a si mismo, porque si así fuese, podría hacerlo buscando algún tipo de interés personal. Otro dato que nos revela para decir que es la Luz que viene a iluminar las tinieblas que cubren al hombre es, que, por proceder del Padre, por conocerlo -por experiencia propia y no de oídas- puede testificar que sus mandatos, los del Padre (no es una opción aunque a pesar de todo Dios nos ha dado libre albedrío y de ahí se deriva el que el hombre tenga que afrontar un juicio después de esta vida), son vida para el hombre, y no una vida cualquiera sino una Vida ya en la Eternidad de Dios (fuera de todo límite). Los limites los pone el hombre cuando en lugar de acoger la Luz -a Jesús que viene a mostrarnos la Voluntad y las Palabras que el Padre le ha revelado para la salvación del hombre- este permanece indiferente o contrario a estas Palabras de Vida. Algo también a resaltar de este evangelio de hoy, quizás lo más llamativo y tranquilizante, es que Jesús, no ha sido enviado, para Juzgar a nadie, no está observándonos por una mirilla, para ver donde caemos e ir anotando con una x, como en la escuela, nuestros fallos, sino muy al contrario, ha venido para salvarnos. Como dice en otra parte del evangelio (en 1 juan 2,1): Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Podemos estar entonces tranquilos, de que Jesús no está ahí, señalando con el dedo nuestras faltas, nuestros fallos, nuestro pecado, no viene a hurgar en tu herida, sino a sanarla, a borrarla, a darte, en definitiva, una vida nueva, un comenzar cada día desde cero sin dedo acusador, cuando tú reconoces tus fallos ante Él y tu deseo de entrar en su voluntad, viviendo de su Palabra. Mas que nuestras faltas (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) lo que nos mantendrá en las tinieblas y en la oscuridad de este mundo y en la eternidad, es nuestra incredulidad o el rechazo a conocer y vivir la Palabra de Jesús, lo que es lo mismo que rechazar a Jesús, porque en Él ambas cosas se identifican, su Palabra con su Persona.

Oración: Te doy gracias Jesús, por haberme hecho experimentar en primera persona, que tu Palabra es Luz para mi caminar por este mundo, una luz que me ha alumbrado en los momentos más difíciles de mi vida por medio de tu Palabra en los Evangelios. Palabra que se convierte en el bálsamo que cicatriza mis heridas y que me pone al descubierto las trampas de este mundo y como salvarlas. Gracias Jesús, porque me has comprado con el precio de tu sangre, para que viva en la alegría y en el gozo de los redimidos, de los que andan en la luz: en tu Luz que es Vida y salvación Eterna.

Evangelio según San Juan 12,44-50.

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

¿Soy luz o tinieblas?

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Jesús, según la primera lectura, nos trae una nueva vida, y en el evangelio nos revela que serán nuestras obras las que nos juzguen. Sabremos que no seremos juzgado por nuestras obras, cuando estás -todas- podamos sacarlas a la vista de todos sin avergonzarnos. Ellas serán luz y guía para el resto de los hombres, como Jesús lo es para nosotros. Ante estas dos enseñanzas de hoy cabría preguntarse. ¿El hecho de haberme acercado a Jesús, ha inaugurado una nueva vida en mi, o por el contrario estoy igual que antes de conocerlo anhelando las mismas cosas y aferrándome  a las mismas seguridades que nos da el mundo? ¿Alguien que no me conozca podría deducir por mis palabra, obras y conducta, ante otra persona atea o agnóstica, que soy un hijo de la luz y, por ende, hijo de Dios? ¿Ante cualquier adversidad reacciono con paz, fe, esperanza, en la confianza de que Dios está conmigo, o cualquier cosa me desborda, como aquellos que solo creen en las seguridades que les dan las personas o las cosas terrenales?
Nacer de nuevo es cambiar el, yo soy como soy, por el yo soy otro Cristo. Así como decía Jesús el que me ve a mí a visto al padre, que la gente pueda decir el que ve a fulanito, está viendo a otro Jesús.
Oración: te pedimos Jesús que nos ayudes a cambiar los deseos y las obras de las tinieblas que están en nuestro corazón y en nuestras manos, por deseos y obras según tu corazón libre, consumido en las llamas del amor. Que el que me vea te vea, y que el incrédulo se acerque a mi, para conocer la fuente de donde emana mi gozo, mi paz y mi sabiduría. Dame Señor, la fe suficiente, para vivir en tu voluntad, y la sabiduría necesaria, para ver que es posible, como ha sido posible a lo largo de la historia en muchos otros hombres, los superhéroes, solo son un invento de la imaginación y de la industria del entretenimiento, los demás somos falibles y débiles que con nuestra determinación y la ayuda del Espíritu Santo -con tu gracia- les podremos alcanzar. Amén.

Lecturas de hoy https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Urgente Covd 19, todos implicados.

coronavirus

Hace unos días enviaba unas sugerencias, vía wassap, para tratar de que se tomaran en consideración algunas medidas más, frente al coronavirus, con tal de contener su expansión, pero parece que no le ha llegado a la gente, puesto que no dejo de observar el mismo comportamiento, también es posible que yo no me haya sabido explicar bien. Ahora quiero rectificar, sustituyendo la palabra terraza por balcón, y hacer que circule de nuevo.
Hay algo que no entiendo, y en lo cual nadie ha caído. Y es en lo siguiente: el porqué no se recomienda o incluso se prohíbe cantar y charlar desde los balcones de bloques de pisos. Lo digo no por lo molesto del canto, sino porque al hablar y cantar se esparce la saliva, cayendo la misma a los vecinos de más abajo, incluso he visto muchos de ellos, con la cabeza vuelta hablando con los de pisos superiores. “Hasta cierto punto puede que sea necesario un poco de distracción y que se toquen las palmas e incluso que se ponga música” (aunque tal vez no le parezca tan saludable a los familiares de los difuntos por Covd 19) con no demasiado volumen para no molestar a los profesionales de la sanidad que les toque descansar a esa hora en sus casas; pero no así, que la gente aproveche para hacer tertulia por el motivo ya expresado. Lo mismo pasaría con el vecino del balcón contiguo, si no hay una separación de más de metro y medio como recomiendan las autoridades. De no llevarse a cabo estas medidas, que alguien me explique de qué sirve el confinamiento si tenemos el mismo peligro dentro de casa que fuera, cual es la diferencia entre hablar con alguien en la calle sin mascarilla, a corta distancia, o en charlar con el vecino de balcón inferior o del costado, también sin protección. Otro detalle a tener en cuenta, para las personas que sacan a pasear el perro sería, si no es urgente, no contestar o hacer llamadas de móvil en la calle, ya que es otra vía para esparcir nuestra saliva y, por ende, el coronavirus en el aire y por el suelo, lo que hace que posteriormente otros viandantes se lo lleven pegado en la suela de sus zapatos o que los niños, si da permiso el gobierno para que salgan unas horas a la calle dentro de unos días, la toquen con sus manos al arrastrarse por el suelo.
Esto lo escribí hace unos días, el motivo de retomarlo es que ya se ha consumado el levantamiento de restricciones que había para mantener aislados a los niños en casa; tal vez porque el gobierno ha sucumbido a la presión de algunos medios de comunicación de masas, y no tanto, así, porque los expertos hayan dado el visto bueno. Lo que recomiendan la mayoría de expertos es que mientras no se hagan tests a la población en su conjunto lo mejor es la cuarentena. Algo que es de sentido común porque es casi imposible contener a un niño de tirarse al suelo, o de tenerlo controlado durante todo el tiempo para que no se vaya donde están otros niños o los padres de estos, y que, al mismo tiempo, se lleve sus manos a la boca, nariz, o a los ojos. Ni siquiera desinfectando las calles todos los días, las mismas quedarían libres del virus ya que, como he expresado anteriormente, la gente de camino al comercio, o paseando el perro, se tiran horas hablando por el teléfono y expulsando, por ende, la saliva al suelo. ¿Cuántas de estas personas saben si han pasado el coronavirus, cuántas si lo están pasando y cuántas son ya “inmunes”? yo diría que el 99% de la población lo ignora, por las mismas
quejas de los sanitarios en redes sociales y por la prensa, que nos comunican que apenas si están llegando estos tests al personal sanitario y a las personas de riesgo. Por lo dicho, si la gente desconoce si es portadora, si no hay tests, y por las medidas de desconfinamiento sin garantía, al paso que vamos, la encerrona, para la mayoría de ciudadanos, puede llegar hasta finales de años o hasta que no haya una vacuna en el mercado, máxime viendo la fotografía que estamos viendo desde el domingo por las calles y plazas, niños jugando al fútbol, sin guantes ni mascarilla y padres agrupados haciendo tertulia, es posible que guardando un poco de distancia, pero los niños yendo de unos a otros sin control alguno (España es diferente, ya lo sabíamos y así nos va). Esperemos que Europa no se canse de conceder créditos para salvar nuestra economía, a causa de nuestra cultura de procrastinar los deberes, porque de lo contrario, algunos van o vamos a pasar más necesidad que en el año del hambre, cuando salgamos de esta: los que salven ¡claro está!P. S. Esta mañana al hilo de lo que vengo diciendo, comentaba un policía en Canal Extremadura Radio, el cual ya ha pasado el coronavirus junto con su familia, que él no sacaría a su hija menor a la calle, hasta más adelante, cuando los niños y los padres no salgan en tropel y la situación esté más controlada. Habría que preguntarse pues, cuál no habrá sido la experiencia vivida, a demás de la información que posea, que ni siquiera habiendo pasado todos la enfermedad, se atreva a sacar a su hija a la calle.

P. S. Esta mañana al hilo de lo que vengo diciendo, comentaba un policía en Canal Extremadura Radio, el cual ya ha pasado el coronavirus junto con su familia, que él no sacaría a su hija menor a la calle, hasta más adelante, cuando los niños y los padres no salgan en tropel y la situación esté más controlada. Habría que preguntarse pues, cuál no habrá sido la experiencia vivida, a demás de la información que posea, que ni siquiera habiendo pasado todos la enfermedad, se atreva a sacar a su hija a la calle.

Pido por el bien de todos, más responsabilidad a los padres, y que hagas correr está información, al menos que se sepa, para que no actuemos desde la ignorancia. Gracias.

Indiferencia

amor-escultura-noche

Hoy me he dado cuenta

de cuán ligero pasa la vida.

No va más allá de un suspiro,

no más lejos de una mirada.

Mirada de suplica, de amor, tal vez de recelo.

Puedes ser feliz y no saberlo,

estar triste y no notarlo,

sentir y no querer,

o querer sentir y no poder.

¿Y si no lloramos, no afirmamos o suspiramos?

¿para que me quieres a tu lado?

mejor me voy a los montes,

a las riberas de los ríos, y a los prados.

mejor escuchar la melodía de los pájaros.

mejor dejarme abrazar por el viento.

Sin sentimientos,

sin suspiros del compañero de viaje,

sin palmada en el hombro,

ni siquiera un reproche.

sin palabras dulces y sinceras

sin tan siquiera un quebranto

¿como puedo alcanzarte?

hay diosas de metal

pero prefiero las de barro

al menos estas últimas lloran

y en su llanto deshacernos y transformarnos.

¿Qué es tu vida, pues?

¿Una mentira al descubierto?

¿Un sueño que termina?

Y si es sueño… nada es.

banco

Mujer, ¿porqué lloras?

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Del evangelio de hoy me sorprenden dos hechos significativos, en primer lugar, la pregunta que el Resucitado hace a María Magdalena: ¿que buscas? Jesús ya había hablado con anterioridad a sus discípulos de que resucitaría y, seguramente, a demás de ellos a las mujeres que le seguían. Sin embargo, sus ojos aún estaban enceguecidos -como los nuestros- por los contratiempos de esta vida terrenal, sin poder elevarse por encima de ellos y contemplar que en medio de la tragedia Dios sigue llevando su plan adelante para con nosotros, un plan que trasciende nuestro dolor, nuestras dudas, nuestros miedos y el rechazo de nosotros mismos y nuestra historia de dolor. ¿Que buscas Mujer…? Jesús también nos pregunta ¿Que buscas, Pedro, José, Elena, Víctor, Encarna, Diego, Piedad ¿Qué buscas hombre…? ¿Porqué desesperas…? ¿No te avisé en mi evangelio que todo esto por lo que atraviesas hoy tendría que pasar, pero que yo estaría siempre contigo? ¿No te advertí que en este mundo tendrías que pasar por tribulación pero que la muerte no es el final? De muchas cosas os he hablado, pero seguís mirando hacia el suelo, y no os eleváis para contemplar al Resucitado, a aquel que tiene y posee la Vida, la única necesaria, como le dijo un día Jesús a Marta.

La otra cosa que me llama la atención es que Jesús Resucitado, ahora más que nunca estaba llevando el plan de redención encomendado por el Padre, es decir: liberarnos de la muerte que lleva consigo el pecado, para hacernos criaturas nuevas; puras como el niño que acaba de dar a luz la madre embarazada. No hay reproches para los discípulos, los ha lavado en su sangre de la negación de días antes, del abandono sufrido por ellos cuando más necesitaba oír: contigo hasta la muerte Raboní, aquí estoy a tu lado. Es impresionante las palabras con que se dirige a los apóstoles cuando le habla a María: Jesús sigue pobre y humilde aún en su nueva condición de resucitado y a pesar de haber llevado esta obra impagable de redención por cada uno de nosotros que le costó su propia vida. Jesús no retiene para si el título de Mesías o de Raboní, sino que eleva a sus discípulos -lavados en su sangre- a la condición de hermanos, a su misma condición (María: ve a decir a mis hermanos) y le recalca -para que no tengan ninguna duda- que el Padre suyo no es distinto al nuestro, y que el Dios suyo es nuestro Dios. Es decir: que el mismo Dios y Padre que le ha dado vida y fuerza para llegar a la meta -y que acaba de resucitarlo- es el mismo Dios que nos guiará y nos dará fuerza y vida a nosotros para llegar a su misma meta, la meta de la Resurrección Eterna junto al Padre en el Cielo.

Evangelio según San Juan 20,11-18.

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. María respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”.
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”.
Jesús le dijo: “¡María!”. Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”, es decir “¡Maestro!”.
Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: “Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes”
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.