LA GRAVEDAD DE MENTIR

mentira Ex 23, 7: Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable.
Proverbios 12, 22: Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero los que practican la verdad gozan de su favor.
1 Juan 2:3-4; Si alguien dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
Mentir es uno de los pecados más abominables, a los ojos de Dios, como se nos dice en proverbios (de facto entra en uno de los mandamientos del decálogo dado por Dios a Moisés). Y debe ser así porque a diferencia de otros pecados, que se quedan en uno mismo -aunque todos afectan al cuerpo místico de Cristo- este pecado, en concreto, no solo afecta a la persona que miente, porque pierde credibilidad, sino que atenta contra la buena fe de la persona a la que se le miente y a su inocencia. En ocasiones la mentira o la persona mentirosa daña más que a un solo individuo (que no es poco porque por una mentira grave se puede aniquilar a una persona), dependiendo del cargo que represente. De este modo sucede, en el caso de un político, de un eclesiástico, de un profesor, de un policía, etc., porque no solo se representa a sí mismo, sino a la institución o al grupo al que sirve o en el que trabaja, del cual andan pendiente muchas personas. Cuando se trata de un eclesiástico aún más, porque no sólo representa a una institución como es la Iglesia, sino a Dios mismo, que es mucho más grave. No pocas personas dejan de confiar en las instituciones cuando algunos de sus cargos mienten reiteradamente una y otra vez; o sus soflamas no están en consonancia con su modo de vida. Y no solo eso, sino lo que arrastra parejo a ello, en cuanto que, si la persona defraudada carece de fuertes convicciones (las cuales por lo general solo proceden de fe), termina imitando la conducta del mentiroso, degradando a la sociedad en la que vive, y propagando a su vez la mentira, es decir, la desconfianza de todos contra todos. Esto se nota muy bien, especialmente, en los países desarrollados, cuando notas en las facciones de las personas con las que te cruzas por las calles, tensión en su mirada y riguided en su rostro. Hoy no solo se miente, sino que hemos llegado a una degradación moral tal, que se aplaude la mentira y al mentiroso con un eufemismo que tiene el nombre de posverdad. De este modo, ya no interesa para nada la verdad, ni la realidad, ni la ciencia, ni la historia, ni los resultados, ni la ley, sino alcanzar mis metas personales (que en ocasiones las identifico con las de un grupo, para que mi conciencia no me reprenda y con un culpable), sin importar a quien me lleve por delante, aunque sea a miles de personas o a una nación entera. Volvemos a las andadas y hoy de nuevo como anteayer, propagando la mentira, se inocula el odio de todos contra todos hasta la destrucción.

El amor que se retiene es un cadaver que te lastima y deja mal olor.

 Señor estamos saturados de oír hablar de amor y de misericordia, pero qué difícil me resulta amar como tú amas; sin intereses de por medio. No solamente no pongo la otra mejilla, sino que, incluso, me cuesta no devolver mal por mal. Si, Padre, que fácil me es, ser amable con aquel que es amable conmigo, ser cariñoso con el me brinda su amistad; guardar respeto a aquellos que respetan mi privacidad y mi espacio. Qué fácil, por otra parte, Señor, me resulta ejercer la misericordia con el dinero que me sobra, con la ropa que ya no me pongo, y de compartir el tiempo que igualmente me sobra. Pero qué difícil me resulta, en cambio, compartir aquello a lo que estoy apegado (sobre todo a mí mismo) que otros necesitan urgentemente ¡Y eso que el juicio del que soy examinado todos los días, también el final, sólo versa sobre el amor que he retenido; aquel que me he guardado. ¡Señor, qué difícil me resulta, no dejarme llevar por el rencor cuando me critican; qué cuesta arriba, no rechazar a quién me envidia, qué arduo no hacer el vacío al que me incomoda, que dificultoso no contestar a aquel que desea humillarme en público, qué quemazón no reaccionar con irá ante aquel que solo me busca para acusarme de los fallos y nunca pone en alza mis virtudes! ¡Cuánto de tu amor Señor, en definitiva, dejó de entregar cada día…! Por eso vengo a confesarme en público y ante ti, que lo ves todo, de que no amo, de que práctico la misericordia con cuentagotas, de que siempre perdono fuera de tiempo, de que me no me quedo callado, practicando la humildad, recogiendo en silencio como tú madre María, las espadas hirientes que laceran mi alma ante las traiciones que nos depara la insignificancia humana en los otros. ¡Cuántos años llevan hablándonos de misericordia y qué pocas veces me examino de ella cuando llega la noche! ¡Cuántas me han hablado de caridad y he hablado de la misma! y cuantas veces he ultrajando tus enseñanzas Jesús mio con críticas al prójimo y juicios temerarios.
Sin embargo, tú Señor y Dios mío, me has declarado puro, entregando tu sangre a cambio de la mía en la cruz, porque ves mis deseos sinceros de cambio. Por ello, cómo respuestas a tu inmenso amor, te suplico de rodillas, que me hagas sensible a tus palabras para ponerlas luego en práctica; que las escuché y que las acoja en mí como buena tierra arada. O mejor como lo hacia tu propia madre, guardándolas y examinándolas en el corazón, sin pasar por ellas de largo. Señor hazme fuerte como Cirineo para cargar con las cruces que los demás no quieren cargar, sus propias cruces; hazme sensible para ayudar en tiempo propicio al que lo necesita. Señor, por último, quiero pedirte que sanes mi historia de dolor, pero que me libres, ante todo de mis egoísmos, de mis miedos y de mis dudas.

Tiempos dificiles.

Tiempos dificiles para la Iglesia de Jesucristo. En cierta ocasión escuché una profecía que hablaba de que llegaría un tiempo (el tiempo ya se ha cumplido) en que los católicos se parecerían a los protestantes y los protestantes a los católicos. Así es porque en este presente para algunos teólogos católicos, todo, prácticamente todo lo que está en las Sagradas Escrituras, hasta lo que está meridianamente claro, es reinterpretable. Del mismo modo que se realza hasta la sublimación ciertos aspectos de las enseñanzas de Jesucristo para obviar otras o pasar de puntillas por ellas. Al Papado, por otra parte, se le pretende desposeer de su principio de autoridad para dárselo a las iglesias particulares o, cuando no, al sentir individual de cada persona. Si esto es así ¿porqué he de obedecer a mi obispo, si da igual que obedezca al Papa? o ¿porqué debo atender a la interpretación de unos teólogos y no a la de otros, o a la que la propia Iglesia ha ido marcando durante 21 siglos de existencia? Si las escrituras sólo se escribieron para los teólogos y entendidos (es decir para los que pueden reinterpretar lo que está claro como el agua) que sentido tienen las palabras de Jesús cuando dice (Lucas 10, 21): En aquella misma hora Él se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. De lo dicho anteriormente se desprende que el principio de autoridad (bien entendido, claro está) se está dinamitando desde dentro de la propia Iglesia, cuando en otras épocas los disidentes dieron la cara enfrentándose frontalmente a la Iglesia o se salieron de ella para constituir una nueva. Por otra parte, tampoco es algo que nos caiga por sorpresa, ya que estos tiempos fueron anunciados en los evangelios (Mateo 24:24), por el apóstol Pablo y también por el Papa Pablo VI (al que dentro de muy poco se va a canonizar) cuando dijo que “el humo de satanás ha entrado en la iglesia”. A los protestantes al menos les queda la autoriadad de la Biblia, porque la nuestra lo mismo vale para inferir todo lo contrario de lo que en ella está escrito. Al hilo de lo que acabo de comentar aprovecho para pasar este video de un profeta de nuestro tiempo, dotado de ciencia infusa por una experiencia mística, que cuenta con una fundación, Peregrinos del Amor -con el visto bueno de la santa sede- el mismo que recorre el mundo, incasablemente, dando conferencias de todo cuanto le quedó infuso por el Espíritu Santo en su experiencia mística.

EL PESO DE LA CULPA

pornografia-pecado-mortal-afecta-vidaTodos sabemos que Jesús murió por nuestros pecados, es decir para conmutarnos la pena por cada uno de nuestros pecados. Y no solo eso, sino que Jesús nos dice que aquel que confiese su pecado será purificado de toda maldad (1 Juan 1, 9). Esto es así de sencillo y de claro, aunque no terminamos de creerlo de todo, atendiendo a nuestro modo de actuar. Así es, puesto que pensamos que nos salvamos en virtud del cumplimiento de la ley de Dios (de nuestro merito), sin tener en cuenta que es la misma ley la que nos condena porque nadie está libre de pecado. La ley se interpone entre nosotros y la gracia de Jesucristo que es superior a nuestras tendencias e inclinaciones: la ley nos condena porque nadie ha sido capaz de vivir según la ley, sino Jesucristo el único Justo ante Dios Padre. Es la fe en Cristo entonces, vivir bajo sus promesas, tal y como ABRAHAM creyó en la promesa de Dios la que nos da Vida en Cristo, con él cual formamos un solo cuerpo, al haber sido revestidos de Cristo por el bautismo. Y si formamos un solo cuerpo con él, también hemos recibido su mismo Espíritu, el cual nos conducirá a causa de nuestra fe a la meta de la santidad y la Vida eterna, imposible por otro lado bajo el imperio de la ley que solo sirve para señalar nuestro pecado ante Dios.
Me diréis a qué viene todo esto, pues tiene una simple explicación, estaba yo muy apesadumbrado esta tarde por haber pecado. ¡Y como no…! ahí intervino el Diablo para persuadirme de no seguir en el seguimiento de Cristo, de que no tenia remedio, como si fuese yo por mis méritos y no por los méritos de Cristo en la cruz, que perdono ese pecado y todos los anteriores, el que me dio una nueva vida hace años atrás y me abrió las puertas del cielo. Pero Dios que comenzó su obra en mi desde el vientre de mi madre no me dejó tirado en medio de mi miseria. De este modo le pedí una palabra de aliento en las Escrituras, como otras tantas veces, para salir adelante en la acusación que me hacia el diablo para desistir, para abandonar en mi fragilidad. Y esa palabra vino a mí por el Espíritu Santo, que me mostró, a través de la carta a los Galastas cap 3 y de 1 de Juan 1, 9-10, lo que anteriormente he querido comunicarles, que es Cristo que se ha hecho uno con nosotros por el bautismo, el que nos purifica de todo pecado, nos da una nueva vida de hijos, y él que puede vencer la tendencia del pecado en nosotros, como ya lo hizo en su misma persona, por medio de su Espíritu, que obra en nosotros la Santidad. El que cree esto se salvará, porque ha creído en la promesa de Jesús y ha asumido su propia debilidad para confesar su pecado, su incapacidad para salvarse por sí mismo. Dios te bendiga hoy y siempre en el nombre todo poderoso de Jesucristo.

No estás solo, no temas

NO ESTÁS SOLO, NO TEMAS  (Isaías 41:10)
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No temas, porque yo estoy contigo;

no te desalientes, porque yo soy tu Dios.

Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,

sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.

Ciertamente, como he escuchado muchas veces, una cosa es oír la palabra de Dios y otra, bien diferente, experimentarla en el corazón.

Ayer fui testigo de ello -como otras veces- que el Señor me ha dado a conocer que, efectivamente, Él es fiel y cumple su palabra cuando lo tienes por meta, vida y fin de tu existir.

Todos sabéis que estos días, especialmente para las personas mayores, son un poco tristes porque recordamos a familiares ya fallecidos; también porque es tiempo de revisión debido a que se acerca el nuevo año y, mirado hacia atrás, vemos que no todos nuestros proyectos se han podido realizar.

Que importante es fiarse de Dios. Sin fe, se nos dice en la Escritura, es imposible agradar a Dios, por eso debemos pedirle constantemente que aumente nuestra fe. Así es y así fue como lo experimenté ayer en la soledad en mi hogar. Las personas hacen verdaderas locuras para no experimentar la soledad en su vida y su vacío existencial, también hubo un tiempo en el cual yo mismo actué descerebradamente para no sentir ese abismo de soledad.

No hay nada más que mirar en nuestros pensamientos -¿qué tal si salieran a la luz y fuesen conocidos de todos?- también nuestras acciones, para que todos se diesen cuenta de lo que somos en realidad, nada: vacío, necesidad, temores, insatisfacciones, etc. Pues bien, ningún otro vacío, es decir ninguna otra cosa creada, ningún otro hombre o mujer, puede dar lo que no tiene. ¿Quién puede llenar, entonces, esa vasija de barro inconsistente y quebradiza que soy yo? Sólo Aquel que está lleno, Aquel que hizo la vasija y la puede reparar cada vez que se rompe. Dios es mi alfarero, pero también el agua que da contenido a mi vasija y el sentido de mi existencia: ¿de qué vale una vasija vacía, sin el agua o el contenido que cubra toda su necesidad de ser llenada? Pues bien, así me sentí yo ayer, llenado de Dios en mi soledad (muy al contrario que cuando actué a mi modo, buscando donde no hay) y además viendo una película, típica de la navidad, lacrimosa donde chico y chica, aparentemente, encuentran a la persona ideal que andaban buscando en medio de su soledad.

Anoche experimenté, en esa situación que invitaba a entristecerse, por la propia soledad de no estar acompañado de otra persona, que había elegido la mejor compañía, que no necesitaba buscar a la desesperada calor humano, ni reconocimiento como otras veces, que sólo me sentia atado a la necesidad de Dios y que esa compañía estaba colmando ese otro vacío de compañía humana, que sólo Dios puede completar totalmente. El gozo me inundaba anoche, en esa experiencia de Dios, llenando mi vacío existencial y me sentía afortunado de tenerle y de ir conociendo que, una vez más, Dios, por medio de su hijo Jesucristo, cumple sus promesas y no te deja sólo, a pesar de que experimentes tu pobreza y la aceptes, porque esa pobreza es tu realidad y la mía; mientras la de Dios es, la plenitud Infinita.

Sectarismo: ahora más que nunca

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Hace ya tiempo que me vengo preguntando a que se debe que nuevamente proliferen en el panorama español y mundial los fundamentalismos y totalitaristas. Esta misma pregunta le hacia el otro día a un amigo estudiante de psicología, el cual me ponía una metáfora para que entendiese este resurgimiento (desconozco si extraída de sus mismos estudios). DE la misma se infería que cada persona se identifica con un grupo humano, en su lucha por la supervivencia. En concreto los que gozan de privilegios se identificarían entre sí, para que no acedan a ellos, otro grupo carente de los mismos, y a su vez estos, los que no disponen de recursos, se sentirían afines entre ellos, por intentar hacerse con el medio de su pervivencia de los privilegiados. El ejemplo grafico que me proponía para que lo entendiese mejor consistía en visualizar un espacio en el que se hallaba una hoguera ‒no demasiado grande, por cierto‒ en el cual las personas que estaban en primera fila, intentaban conservar su posición en detrimento de los que estaban en segunda, los cuales no podían calentarse; y, por supuesto, estos últimos pujando por arrebatar, a su vez, la posición a los primeros. De ahí, según él, nacía la necesidad de identificarse con un grupo y el fanatismo por eliminar a aquellos por los que se siente amenazado. Esta respuesta, si bien explicaba en parte mi pregunta, no daba aún una contestación eficaz y global al comportamiento de algunas personas en la sociedad, en su modo de interactuar con los que no pertenecen a su grupo; atendiendo, especialmente, a que no se avienen a razones y siempre te argumentan con el patrón diseñado por su ideología o su jefe de fila. De hecho, este fenómeno se da individualmente hasta en colectivos humanos que no están catalogados como sectarios como, sucede con ideologías o grupos que ya, en si mismos, son de pensamiento acabado y no admiten discusión y mucho menos oposición. De este modo, la metáfora del fuego tendría sentido si todos los humanos tuviesen esta actitud de clase, de casta, en la que se forman anillos cerrados e infranqueables, que deben eliminarse unos a otros para sobrevivir: sin embargo, todos conocemos la existencia, desde tiempos inmemoriales, del proverbio que preconiza que la unión hace la fuerza. Hay grupos humanos y personas que han abierto el paso a otros, caso de la transición española, sin necesidad de eliminar al que supuestamente tenía el fuego en ese momento o al que no lo tenía, según identificación. Entonces, por lo ya comentado, se deduce que, bajo el modo de interactuar de las personas, se encuentran patrones de conducta comunes. Así los fanáticos se dejarían guiar, unas veces, por los sentimientos de afecto e identificación y, otras por miedo e instinto; mientras que los segundos, las personas libres, lo harían, en cambio, por saberse manejar en una relación natural y no predeterminada entre razón, intuición y constatación, a la vez, de las pruebas que arrojan los hechos, la naturaleza de las cosas y la historia. En resumidas cuentas, las personas se dejan llevar, bien, por el instinto y por los sentimientos de pertenencia a un grupo o, bien, por su capacidad de utilizar, libremente, su propia capacidad de raciocinio. De este modo, para que una filosofía o ideologia totalitaria arraigue en una persona, y le incapacite para ejercer su propia libertad con posibilidad de mantener un dialogo razonable con su oponente y salir de su círculo viciado y endogámico, se esconde una personalidad, en unos casos insegura, por lo cual necesita una base sólida donde afianzarse para dominar al resto; y, en otros, una personalidad sometida, a la que se le ha ganado para la causa grupal o gremial, anteriormente, por lazos afectivos muy fuertes, tales como, por ejemplo, vínculos familiares, amistades fuertemente enraizadas, o lazos de dependencia como pueden ser los trato de favor.

Así, pues, no pierdas el tiempo, dialogando con quien te responde con frases hechas, con slogans, con evasivas, con conceptos preconcebidos o con su sujetivismo, sin atender a la logica, a la historia, a la naturaleza de las cosas, sin poder argumentar no desde lo que creo, espero y deseo, sino desde lo que me muestra, tanto mi razón y mi mundo interior, como lo que existe fuera de ellos.

 

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Yo tambien estuve a punto de hacerlo

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Yo también estuve a punto de hacerlo.

Sí, yo también estuve a punto de arrojar la toalla, en un combate a vida o muerte entre seguir la oscuridad (hacerle caso a mi vacío y amargura interior) o seguir la luz de Cristo.

Y créeme que la línea que separa el abismo de la cima es tan delgada como el filo de una navaja. Ya sabes que el abismo atrae más que la cima, cuando estás al borde del precipicio. Así estuve yo y no salté por pura misericordia de Dios, porque lo había conocido con anterioridad y sabía que me ofrecía una salida. Pero resulta evidente, que arrojar la toalla, abandonarse, cuando todo está en oscuridad es más fácil que luchar y poner rumbo a la esperanza y a las promesas de Cristo. Desde luego que a esta situación no se llega, como piensan algunos, por mala suerte, porque el destino ha sido cruel contigo, o porque tus enemigos andaran al acecho. Ha esta situación se llega, por tu vida de pecado y por la mía, porque confiaste; es decir confié más en mí y en las mentiras del mundo que en Dios; porque amar cuesta, no es fácil si se trata del verdadero amor; de dar tu vida por los hermanos especialmente por Aquél que, antes, la ha dado por ti y por mí para que vivamos eternamente en su paz. Me produce estupor que algunas madres y padres crean que lo mejor para sus hijos es que conozcan a Cristo cuando estos lleguen a la mayoría de edad, cuando ni siquiera ellos mismos creen que Jesucristo sea la solución para sus vidas, sino la del gurú de moda del momento. Cuando esos padres le han robado el lugar a Dios, se han erigido a si mismos en la única autoridad de sus hijos ¿quién calmará el deseo de venganza, de lujuria y de acaparar de sus hijos después de que los padres fallezcan, estén lejos, o descubran que sus mismos padres se condujeron con mentiras, y antepusieron su ego, a lo verdaderamente justo, noble, valioso y al verdadero amor?  Tiempos difíciles nos esperan si no reconducimos la situación, si no nos convertimos, porque hasta esos mismos padres salpicará el despropósito de sus hijos, si es que no les está salpicando ya, de algún modo, sin que ellos se enteren al andar en tinebla.

Juan (8, 10-12):                                                                                                                                   Incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante». Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida.

 

HOY HE APRENDIDO


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Hoy he conocido :

1. Que Dios nos instruye y construye en la necesidad y en la privación, antes que en la abundancia como entienden los hombres que han de proceder con sus hijos: Deuteronomio (29, 4-5): Durante cuarenta años, Yavé los ha hecho caminar por el desierto, sin que se les hayan gastado los vestidos, ni se haya roto de puro viejo el calzado de sus pies. No tenían pan que comer, ni vino o licor fermentado que beber, y así fue como descubrieron que yo, Yavé, soy el Dios de ustedes.

2. Que Dios finalmente saca al hombre de la adversidad y lo cuida con un cariño superior al de la madre más solícita. Deuteronomio (32, 10-12) Lo encontró en el desierto, en la soledad rugiente, y lo cubrió, lo alimentó, lo cuidó como a la niña de sus ojos. Como un águila cubre a sus polluelos, y revolotea sobre ellos, así él extendió sus alas y lo tomó y lo llevó sobre sus plumas. Sólo Yavé lo guiaba, no estaba con él ningún dios ajeno.

3. Que cuando el hombre reconoce a Dios, le obedece, y se convierte a Él de todo corazón, Dios lo colma de bendiciones y promesas. Deuteronomio (30, 7-10): Entonces Yavé, tu Dios, hará caer todas estas maldiciones sobre tus enemigos, contra los que te hayan perseguido porque te odian. Tú volverás a escuchar a Yavé y pondrás en práctica todos sus mandamientos, que yo te prescribo hoy. Yavé, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todo lo que hagas, multiplicará a tus hijos y las crías de tus ganados; tu tierra será fecunda y tendrás de todo en abundancia. De nuevo se complacerá Yavé en tratarte bien, como hizo con tus padres, porque tú habrás vuelto a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y guardarás sus mandamientos y sus normas, en una palabra, lo que está escrito en el libro de esta Ley

4. Que los mandatos de Dios son realizables: Deuteronomio (30, 11) Este mandamiento que yo te doy no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance.

 

 

Homilía Domingo XIII del Tiempo Ordinario Ciclo A

Sagan, Peter 264-Tour 2012En la segunda lectura de hoy San Pablo se basa en el sacramento del Bautismo para enseñar con más urgencia la vida nueva que deben vivir los cristianos.
La muerte y resurrección de Cristo fueron una realidad histórica, mientras que nuestra muerte y paso a la vida nueva, en el bautismo, han sido una realidad sacramental, para que vivamos en unión con Cristo la vida de Dios. Y Pablo recuerda a los cristianos, que todos tienen que morir al pecado y vivir para Dios. Tienen que entrar decididamente en la vida nueva de Cristo Resucitado y para entrar en esa vida nueva es necesario rechazar todo tipo de pecado. Lo cual solamente podemos lograr por la gracia de Dios, por la oración y por el sacrificio.
Estaba en Fátima el fin de semana pasado y una de las santas nuevas de la Iglesia, Santa Jacinta de Fátima, poco antes de su muerte, comentó: “Si los hombres sólo supieran lo que es la eternidad, cómo harían todos los esfuerzos posibles para enmendar sus vidas”.
Y para cambiar la vida, el primero paso a la conversión es el bautismo, y por este sacramento somos hermanos y discípulos de Cristo. Sin embargo ser discípulo de Jesús viene con un precio, tiene sus exigencias. Y Jesús en el evangelio de hoy exige a los suyos que le prefieran a él por encima de todos y de todo. Más aún, que le prefieran a la misma vida. El que quiere conservar a su vida la perderá, mientras que el que renuncie a ella por Cristo, la ganará.
No es que tengamos que rechazar la familia, o que Jesús esté aquí aboliendo el cuarto mandamiento. Ni nos está invitando a descuidar la defensa de nuestra vida. Pero tenemos que subordinarlo todo a nuestro seguimiento de Jesús. Las demás cosas son secundarias.
Cuando tengamos que optar entre nuestra fidelidad a Cristo y la incomprensión o hasta las persecuciones familiares o sociales, tendremos que optar claramente por Cristo, como han hecho tantos mártires de todos los tiempos. Como cristianos podemos aprender de los deportistas de hoy en día. Ellos para conseguir su premio, tienen que renunciar a otras opciones que son menos importantes que la meta que se han propuesto. Para ganar el premio el deportista, su vida es exigente. Poco viene fácilmente en este mundo, incluso nuestra salvación.
Así nos pasa a los discípulos de Jesús. No nos propone un cristianismo fácil, sino exigente y radical. Jesús nos dice que tendremos que tomar la cruz y seguirle, negamos a nosotros mismos, renunciar incluso a la vida, sí es el caso, para encontrar la verdadera felicidad y la vida.
¿No es el caso de tantos millones de mártires de todos los tiempos, también actuales, que han sido perseguidos por su fe y se han mantenido fieles, dando testimonio de Cristo, incluso con su vida? Pensemos en los cristianos en países como Siria, Egipto e Irak de hoy quienes dan testimonio de la fe verdadera y del único Dios. Uno y Trino. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¿No es el caso de tantos cristianos que renuncian a una fácil carrera social o comercial porque se pide de ellos que renieguen de valores cristianos en los que creen firmemente? Pensamos en los panaderos cristianos de América del Norte, que prefieren perder su empresa, o pagar una multa o ir a la cárcel porque se niegan a hacer tartas para matrimonios gay.
El seguimiento de Cristo no comporta sólo consuelo y bendiciones de Dios. Supone muchas veces renuncias y sacrificios. Hay continuas ocasiones, en la vida personal o familiar o social, en que nos encontramos ante situaciones complicadas en las cuales podemos aceptar o no la cruz, optar por los valores del evangelio o por lo más fácil de este mundo. Hoy Cristo nos dice que debemos optar por él, por encima de intereses económicos o de lazos familiares, sí queremos alcanzar la vida. Ser cristiano es exigente.
Que el Señor nos ayude de ser exigente como cristianos y nos da la fe y la gracia para que podemos dar testimonio de él en cualquier momento y dificultad de nuestra vida personal, familiar o social.

 

EL FASCISMO DEL LOBY LGTBI

imagesMultas al que disienta, cierres de colegios o decomiso de libros: así es la futura ley LGTBI nacional. El lobby LGTB ha redactado una ley a su imagen y semejanza para que sea aplicada a nivel nacional.  Esta es la nueva cara del fascismo:
http://www.religionenlibertad.com/multas-que-disienta-cierres-colegios-decomiso-libros-57655.htm

Hoy hay alternativas al sentimiento o deseo por las personas del mismo sexo, como las terapias reparatipas, comunidades de jóvenes que deciden la vía del celibato, y otros que se entrega a una causa noble. El loby LGTBI al más puro estilo inquisitorial trata de prohibir que la persona que tenga estos sentimientos haga una terapia reparativa, aun cundo está sea buscada libremente por el mismo individuo. Esto es como prohibirle a un miope que se opere de la vista.
Lo que pretende ahora el lobby gay equivaldría a que las autoridades aprobaran una ley para quemar o decomisar todos los libros que hablan en contra de la iglesia o de algunos de sus dogmas. De ser así, las bibliotecas se reducirían, al menos, en un tercio de sus libros y muchos escritores que han vivido del morbo y del cuento de criticar y mofarse de la Iglesia, estarían arruinados por las multas. Empezaron quemando libros y terminaron asesinando hombres: Hitler, Stalin y Mao Zedong, entre otros. https://es.wikipedia.org/wiki/El_libro_negro_del_comunismo