Vida o Muerte: no es cuestión menor

Life-after-death

La segunda lectura y el evangelio de hoy, son muy exigentes; tanto, como para pensar, bien, que nos traemos entre manos aquellos que nos decimos seguidores de Jesús y, al mismo tiempo, hacer una parada -en seco- para cambiar el rumbo de nuestra historia en el camino de la fe. Sería muy importante hacer esa parada, porque nos suele suceder, que, no pocas veces, a la vuelta de la esquina, otras incluso antes, estamos olvidando todos los buenos deseos e intenciones de amar con que se nos arengó en la homilía dominical.

La segunda lectura nos recuerda que la mayoría de los que salieron de Egipto, gracias a la protección de Dios, no entrarían en la tierra prometida pese a que estaba destinada por el mismo Dios para ellos. Y esto porque siguieron, antes, los deseos de su corazón que el compromiso de obediencia que habían adquirido ante Moisés con Dios. Pero, es más, en esta lectura, S. Pablo nos advierte, que aquello que le sucedió al pueblo hebreo es un ejemplo de lo que nos va a pasar a nosotros si, al igual que el pueblo del antiguo testamento, seguimos en desobediencia dejándonos arrastrar por los malos deseos del corazón: Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

El evangelio es más de lo mismo, habla metafóricamente de arrancar de raíz la higuera que no de frutos. habría que preguntarse, entonces, si yo estoy dando frutos; frutos de amor, de comprensión, de paciencia, de perdón, de justificar y no criticar, de humildad, de no imponer mi criterio, de no sobresalir, etc. A pesar de estas lecturas tan exigente, que nos hablan de cambio y las consecuencias de no decidirse a trabajar en ello, no hay que desanimarse, sino más bien todo lo contrario, porque en otra parte de los evangelios, los discípulos le preguntan a Jesús: si estas son las exigencias de seguir a Dios, ¿Quién podrá salvarse? A lo que Jesús añade: Lo que para el hombre es imposible para Dios es posible. Y así es, Dios por medio de los sacramentos, es decir la vida de gracia santificante; y, también, por su Palabra y por la oración, nos va a ayudar a hacer posible esa determinación que hemos de tener para obedecer sus mandamientos y atender las obras de misericordia. Del mismo modo, Jesús, en el Evangelio de hoy, mediante una parábola, nos ofrece una nueva oportunidad: demos un año más a la higuera, a ver si, labrándola, sus raíces acogen ese abono de estiércol y agua, que, simbólicamente, representa la Palabra de Dios y la Eucaristía. Que así sea hermanos, atrapemos esa oportunidad, porque el tiempo se acorta y no sabemos ni el día ni a la hora que nos puede llamar el Señor.

Buen día, feliz domingo. P. CH.

Clikar en el enlace sobre los libros pequeñitos que aparecen en la margen izquierda; cada uno de ellos nos llevaran a una de las lecturas dominicales: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/

¿Te apuntas a la vida?

c797ff942cdfe2ef3ffa1f06c3fbe515

La lectura y el evangelio, nos traen hoy una gran lección, en primer lugar, que nuestra vida, si nos hemos doblegado a la voluntad de Dios, no está en manos de los que nos quieren anular o aniquilar, sino en las mismas manos de Dios; que, por lo general, siempre tiene un destino más alto sobre sus hijos que aquel que nosotros mismos hubiésemos podido imaginar en principio. En segundo lugar, nos invita a echar una mirada en nuestro interior; a salir de nuestra miopía, para no dejarnos conducir por los sentimientos de contrariedad, envidia o venganza, y a abrazar el consejo, por otra parte, de la persona enviada de Dios, en este caso a Jesús, el enviado del Padre, que antes de ser un impedimento u amenaza para nuestras vidas, es todo lo contrario, nuestra tabla de salvación. Así vemos que tanto José como Jesucristo, no mueren, ni se desesperan en la adversidad, cuando sus enemigos planean acabar con sus vidas (con Jesús lo intentaron en varias ocasiones y no lo consiguieron hasta que llegó la hora destinada por el Padre; y con José, pasa igualmente).

El que conoce la historia completa de José, sabe el paralelismo que su vida, en el plano terrenal, guarda con la vida de Jesús, en el espiritual. José termino convirtiéndose en la segunda personalidad más importante del Imperio Egipcio y antes de vengarse de la traición de sus hermanos, terminó siendo su tabla de salvación cuando, a causa de una gran sequía que asoló Israel y no tenían recursos con que alimentarse, recurrieron a las provisiones de Egipto,; por consiguiente a José. Jesús, sometiendo su voluntad a la del Padre, de igual modo, no tomó venganza sobre los que acabaron con su vida (Padre perdónalos porque no saben lo que hacen) y finalmente se convirtió en tabla de salvación para la eternidad, para todo aquel que quiera subirse a ella.

Esto -como toda palabra de Dios- nos trae una enseñanza y un modelo al que seguir e imitar: 1. confiar en los planes de Dios sobre mi vida, aunque los desconozca (fe) sin temer las acechanzas y zancadillas de las personas y sin desesperarme ante las adversidades del camino 2. Aceptar al enviado de Dios aunque su mensaje me incomode (a José no solo lo rechazaron por ser el preferido de su padre, sino porque era especial y Dios se manifestaba en él a través de sueños) 3. Al desamor y a la traición responder con amor, tal y como hizo José con sus hermanos y Jesús -que es nuestro modelo por antonomasia- con aquellos que, incluso, estaban acabando con su vida.

Estas tres actitudes ante los acontecimientos nos traen paz, gozo y salvación ¿Te apuntas a la Vida?

Te dejo un enlace para que puedas ir a las lecturas de hoy. Cuando abras el enlace, en su margen izquierda verás la imagen de tres libros en pequeño para que clikes encima. Cada uno de ellos corresponde a una lectura:
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2019-03-22

¡Maldito el hombre que confía en el hombre!

Teamwork Join Hands Support Together Concept. Sports People Joining Hands.

Muchas frustraciones, demasiadas depresiones, muchas búsquedas infructuosas en pos del amor, mucho tiempo perdido esperando cambios ajenos, muchas disputas y enfados en el seno de las familias se hubiesen evitado, muchas personas idealizadas no nos habrían herido, muchos amigos no nos habrían decepcionado, etc., si de antemano hubiésemos conocido las escrituras, la hubiésemos memorizado e interiorizado y además hubiésemos creído en ella. ¿Por qué digo esto? pues por la enseñanza que nos deja la primera lectura de hoy, y que además se complementa con el evangelio como es habitual. La primera lectura nos dice, aunque parezca fuerte, que maldito el hombre que confía en el hombremientras su corazón se aparta del Señor. Por otra parte, la misma lectura nos muestra las consecuencias funestas de obrar así y, por el contrario, los veneficios de poner toda nuestra confianza en Dios. Solo basta echar una mirada al mundo para ver que la palabra de Dios es viva, verdadera y eficaz. Cuantos hogares rotos tenemos hoy en día, porque la pareja los decepcionó en un momento dado; cuantas personas (eso lo saben bien los médicos y los farmacéuticos) sostenidas a base de antidepresivos, porque un ser querido los traicionó; por otro lado, es alarmante como aumenta cada año el número de suicidios, yo conozco alguno personalmente, y el motivo el mismo, se sintieron decepcionados por la familia o por algún miembro de ésta que les falló. El Padre Ignacio larrañaga dice algo parecido con otras palabras: no esperes nada de nadie, pero espera todo de ti mismo. Yo puntualizo: con la ayuda de Dios. Y tiene mucha razón, cuando uno no espera nada de nadie, sólo de Dios y de tu propia entrega, no hay criatura humana que nos pueda defraudar. Eso no quita para que se le dé un voto de confianza a las personas, pero caso de que no cumplan solamente se fallan a si mismas, ya que, tanto tú como yo, no esperábamos nada de nadie.

El evangelio redunda más en lo mismo, en esta ocasión haciendo hincapié, especialmente, en los bienes materiales; cuando ponemos nuestra confianza, no ya en las personas, sino en el dinero, para dejar de lado a Dios y sus enseñanzas a través sus profetas. Y en este pasaje quiero puntualizar algo saliendome un momento de la enseñaza biblica de hoy, es un asunto de suma importancia en el cual algunos teólogos modernos no creen o le quitan importancia, se trata del Infierno. Es el mismo Jesús el que nos advierte de su existencia con una parábola, y además nos muestra que no es un lugar (un estado del alma o llámese x) de paso, sino todo lo contrario un “lugar” sin salida; por eso dice: Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí.

Entrelazando una lectura y la otra, se puede sentenciar, firmemente: que pobre de aquellos (no les arriendo las ganancias) que confíen más en las palabras de los hombres (de los teólogos y sus gregarios) que en la palabra de Dios.

Textos biblicos de las lecturas de hoy 21/03/19:

Libro de Jeremías 17,5-10.

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Evangelio según San Lucas 16,19-31.

Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan.
Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento.
Abraham respondió: Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen.
No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán.

Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.

Acallar al profeta no te librará del juicio.

41350_N_25-03-11-0-31-05

Cuando alguien hablando de Dios te incomode con sus palabras, has de tener en cuenta que tal vez no sean sus palabras las que te molesten, sino la luz de tu conciencia. Entonces, con humildad, reconoce tu pobreza ante el Señor y pídele fuerzas para seguir en obediencia por el camino trazado por él; y éste, el Señor, que te ama hasta el punto de haber entregado su vida para que tú salves la tuya; es decir, con locura, atenderá tu petición. El juicio de cualquier manera ha de venir, más pronto que tarde, mates al profeta o lo pongas contra las cuerdas desprestigiando su integridad y enseñanza. Y no sólo el juicio, sino tu propia decadencia y la de la comunidad si no atiendes al grito de alarma del enviado de Dios.

Primera lectura de hoy del Libro de Jeremías (18,18-20):
Ellos dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras”.
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan!
¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Para orar con el salmo 31 (30)

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.

P. CH.

Anoche no tuve un sueño, tuve un regaló, la Palabra.

Este es mi hijo amado

Anoche, leyendo en el libro Conversión Permanente, del Padre Ignacio Larrañaga, editado para los guías de Talleres de Oración y Vida, se me invitaba al examen de conciencia y a la autocrítica. Creo que el evangelio de hoy invita a lo mismo, a revisar nuestra conciencia y a ver donde estamos parado -sin avanzar- a causa del autoengaño o las justificaciones, que, a fin de cuentas, es lo mismo.

Así es, muchas veces intento sustituir la voluntad de Dios, por mi propia voluntad; muchas veces caigo en la tiranía de mis pasiones y pereza espiritual, para sustituirla por ritos, rezos, misas, confesiones, rosarios, ayunos, hiperactividad, etc. Y no es que todo esto sea malo, al contrario, por medio de los sacramentos hallamos el camino de la gracia …y si no fuese por ellos, seguramente, hace ya mucho tiempo que hubiese desistido del Camino de la Salvación, del camino de la Vida.

El problema estriba cuando convertimos todas estas prácticas en rutinarias, en prácticas farisaicas sin buscar la santificación personal por medio de ellas. No se trata, como ya he dicho en otras ocasiones, de estar a buenas con Dios: como si a Dios se le pudiese comprar, al estilo humano, con dádivas externas vacías de contenido; en este caso de corazón, de alma. Pobres de nosotros… la medida de Dios es infinita y su voluntad perfecta, ni por mil vidas que viviésemos se puede comprar o sustituir su voluntad sobre nosotros, con una vida de prácticas religiosas o buenas acciones si, anteriormente, no buscamos la santificación personal, profundizando en el contenido de esas mismas prácticas y tratando, por otro lado, de establecer un trato intimo con Dios –un trato, profundo, pausado, dialogado, reflexivo, interiorizado, entregado, rendido, confiado a su voluntad– a través de su Palabra y de la oración.

De cualquier modo, hemos de tener en cuenta, que una cosa es estar de acuerdo con lo anteriormente expuesto -inteligible, pienso, para casi todo el mundo- y otra, como solemos decir popularmente, ponerse manos a la obra. No podemos conocer a Dios, si anteriormente no nos detenemos, en seco y con tiempo, a meditar cada día en las Escrituras (no vale el que otro lo haga por ti, ya que la palabra toca el corazón de cada persona de un modo diferente, pues como sabemos, por propia experiencia, la misma es viva y eficaz), y no podemos, por lo mismo, amar a Aquel que no conocemos.

Lo ya comentado, llevarlo a término, no es difícil ni imposible si comparamos el tiempo que dedicamos al móvil o al ocio, con el tiempo que dedicamos a nuestra salvación; es decir, a lo más grande y definitivo que nos puede suceder en esta vida terrenal, y en la futura junto a Dios. Si fuésemos lo suficientemente conscientes de esto, haríamos de nuestras vidas una oración constante, una busqueda permanente de la presencia de Dios.

Oración: Hoy Señor siento un gozo inefable, me gustaría traspasar el corazón de cada ser humano para que entendiese el amor con que tú nos miras (del polvo y la nada me hiciste; del polvo y la nada viniste, y vienes a rescatarnos, con nuestro permiso), la esperanza que has puesto en cada uno de nosotros, la estela que vas marcando para que, ninguno se pierda ¿Cómo vas a olvidarnos, como no vas a intentar rescatarnos, una y mil veces, si nos has comprado a precio de sangre, de la Tuya: a precio de herida, de humillación, de desprecio?

¡Despierta hermano…! el mundo nos tiene sumido en una quimera; engañados con deseos imprescindibles, con vienes igualmente irrenunciables, con ideales inviables porque no tienen en cuenta la naturaleza caída del hombre y a Aquel que lo puede liberar de su propia naturaleza; en definitiva, con cadenas y Dioses falsos que coartan nuestra libertad, para ser la mejor versión que Dios ideó para cada uno de nosotros. Hombres que viven para amar y dan la vida por el amor primero, único y verdadero que es Jesucristo. Hombres que, por la acción del Espíritu Santo en sus vidas, llegan ellos mismos a transformarse en amor, en pan, a semejanza de su maestro, el Mesías, el Salvador.

Enlace al Evangelio de hoy  12-02-2019

P. CH.

Directo al corazón, la gravedad de mentir

Repasando algunas de mis entradas

mentira Ex 23, 7: Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable.
Proverbios 12, 22: Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero los que practican la verdad gozan de su favor.
1 Juan 2:3-4; Si alguien dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
Mentir es uno de los pecados más graves, a los ojos de Dios, como se nos dice en proverbios (de facto entra en uno de los mandamientos del decálogo dado por Dios a Moisés). Y debe ser así porque a diferencia de otros pecados, que se quedan en uno mismo -aunque todos afectan al cuerpo místico de Cristo- este pecado, en concreto, no solo afecta a la persona que miente, porque pierde credibilidad, sino que atenta contra la buena fe de su interlocutor y por consiguiente a su inocencia. En ocasiones la mentira o la persona mentirosa daña no solo a un individuo (que no es poco, porque por mentir se ha llegado a acabar con el equilibrio emocional de muchas personas) según el cargo que ocupe. Así sucede, cuanto el mentiroso es un político, un eclesiástico, un profesor, un policía, un pastor, etc., ya que no sólo se representa a sí mismo, sino a la institución o al grupo al que sirve o en el que trabaja; si se trata de un eclesiástico o un pastor es aún más grave, porque no sólo representa a una institución como la Iglesia, sino a Dios mismo. No pocas personas dejan de confiar en las instituciones cuando algunos de sus cargos más relevantes mienten una y otra vez, o sus soflamas no están en consonancia con su modo de vida. Y no solo eso, sino lo que arrastra parejo a ello, en cuanto que la persona defraudada, si carece de fuertes convicciones (las cuales solo pueden sostenerse cuando tenemos un sentido trascendente de la vida), termina imitando la conducta del mentiroso y, por ende, afectando este individuo, del mismo modo, al conjunto de personas con las que interactúa en su cotidianidad, es decir, sembrando la desconfianza de todos contra todos. Esto se observa, especialmente, en los países desarrollados cuando adviertes en las facciones de las gentes con las que te cruzas en las calles, que su mirada esta rígida y su rostro tenso; eso siempre y cuando no vayan absortos en sus pensamientos. Hoy no solo se miente, sino que hemos llegado a una degradación moral tal, que se aplaude la mentira y al mentiroso con un eufemismo que tiene el nombre de posverdad. De este modo, ya no interesa para nada la verdad, ni la realidad, ni la ciencia, ni la historia, ni la tradición, ni el bienestar del pueblo, ni la ley, sino alcanzar mis metas personales, qué en unas ocasiones las identifico con las de un grupo para que mi conciencia no me reprenda, y en otras con un culpable, igualmente, huyendo del remordimiento. Por este camino, pues, volvemos a las andadas y al fariseismo, a buscar un chivo expiatorio, para salirme del camino de la Vida, el camino señalado por Jesucristo, hijo de Dios, Verdad encarnada del Padre en palabras y en obras.

Pedro Chaves Rico

 

JESÚS SÍ, IGLESIA NO

san_pedro_cabeza_de_la_iglesia¿Porqué decimos Cristo Iglesia no o, por otro lado, es más importante obedecer a Jesús que a la Iglesia, si ambos no se contraponen, ni están en litigio, sino que buscan y persiguen el mismo fin y les asiste el mismo Espíritu? Hay varias razones que motivan a tomar esta posición: en lo que se refiere a Cristo, porque hemos fabricado en el pensamiento un Dios que se acomoda a mi ideología y a mis intereses personales, un Cristo subordinado a mi concepción de Dios, del mundo o a mi forma de vivir. En cuanto al rechazo hacia la Iglesia se debe unas veces a los escándalos que provocan algunos de sus miembros, otras porque estorba a los intereses de poder de los políticos (la iglesia en su labor profética incomoda); y por último a la mala imagen que de ella presentan novelistas y periodistas con diversos fines, normalmente ideológicos y económicos: el morbo vende. En cuanto a los escándalos habría que decir que algunas personas se han infiltrado en la Iglesia para tener una tapadera, debido a su buena imagen, donde encubrir sus debilidades, y otros en cambio, no siendo malo esto que voy a subrayar, un lugar donde buscar refugio para aliviar su soledad, su angustia, o el milagro para sanar de su enfermedad. En definitiva, muchos nos hemos aproximado a Jesús y a su Iglesia de forma interesada, algo que forma parte de la condición humana, lo malo es cuando nos quedamos estancados ahí, y después de conocer a Jesús, por medio de la Iglesia, no optamos por el cambio y renovación de vida que nos pide y nos ofrece Jesucristo a través de su palabra y de su esposa, que es la Iglesia.

Ahora bien, yo me pregunto ¿porque decimos Jesús sí iglesia no, cuando el mensaje de Jesús y el de la Biblia (si aún creemos que esta es Palabra de Dios) es, si cabe, más radical que el de la misma Iglesia, la cual como bien sabemos su única misión es ayudar a vivir el evangelio de Cristo en comunidad, a conservar la tradición de los apóstoles y de la iglesia primitiva y, por último a fijar la doctrina aclarando las Escrituras cuando estas se mal interpreten intencionadamente o no? Con un poco de lógica, no es difícil de adivinar, Jesús no está ahora entre nosotros, se ha ido junto al Padre Eterno para que la Salvación y el Reino que él nos trajo (paz, amor, justicia, verdad y vida), mediante su Palabra y su sacrificio en la cruz, sea parte también del proyecto del hombre, no como una imposición de Dios, sino como una tarea a realizar y una conquista de cada individuo (asistido por el Espíritu Santo) que se adhiere, libremente, al proyecto de Dios que culminará en la Eternidad en toda su plenitud. Como decía san Agustín: Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti; es decir, en contra de tu voluntad. Pero como Jesús se ha ido y hace las cosas, por lo general, de modo natural -contando con el hombre y respetando su libre albedrío (no a lo Harry Potter)- va a respetar esa libertad que nos ha dado, para que hagamos incluso, muy a su pesar, un uso sesgado, partidista e interesado (muchas veces mediante el auto-engaño) de su Palabra. Muy al contrario, de lo ya comentado, es lo que sucede con la Iglesia, que al acompañarnos en nuestro devenir cotidiano a lo largo de los siglos, puede -porque así se le ha conferido- sentar doctrina y llamarnos a obediencia. Por tanto, Dios se vale del mismo orden natural del mundo y de las reglas de los hombres, para que no erremos en el camino que nos conduce a la Plenitud de Vida que nos propone. De este modo queda claro, porqué decimos la Iglesia no o la Iglesia en parte, mientras que aprobamos a Jesús siempre: porque a Jesucristo “lo puedo manejar a mi antojo” interpretando las escrituras a conveniencia. Lo que yo veo aquí es falta de fe o ignorancia; puesto que si bien Jesús no va a aparecer para amonestarte en persona, si que habrá un Juicio particular y con consecuencias, atendiendo a la misma palabra de Dios, después de la muerte.

Pero este poder que tiene la iglesia de discernir, corregir, rectificar, fundamentar, disciplinar y apartar, estaría fuera de lugar si se lo hubiese dado ella así misma, que no es el caso. Es un poder que le ha dado Jesucristo a Pedro como fundamento y a sus apóstoles; el cual, además se ha ido transfiriendo de generación en generación, en la historia de la iglesia, hasta nuestros días a sus sucesores. En las escrituras se pone de manifiesto en varias ocasiones lo ya comentado, en una de ellas Jesús delega en Pedro su misma autoridad diciéndole: (Mateo 16, 18-19) Ahora yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo». Jesús no delega condicionalmente, y además lo hace con solemnidad y énfasis, colocándose a sí mismo en primera persona (Ahora yo te digo).

Por otro lado, sabemos, también por las Escrituras, que la Iglesia es presentada en varios pasajes como la Esposa del Cordero, es decir la Esposa de Jesús, ¿y que nos dice S. Pablo de esta esposa en Efesios (5, 31-32) comparándola a un matrimonio? «Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia». Si forman un solo cuerpo ¿cómo podemos nosotros, pobres mortales, dividir ese cuerpo y otorgar más crédito a uno que a otro, si es el mismo Jesús, quien la guía, la purifica, la alimenta, y ha delegado en ella su misma autoridad?

Para hacer más énfasis en lo que acabo de decir y con mucha más documentación les dejo a continuación el siguiente enlace, donde se pone de relieve el celo de la Iglesia por el rebaño de Cristo, personificado en la persona del padre Luis Toro, nombrado por el Papa Francisco Apóstol de la Misericordia. El celo no solo por el rebaño en general, sino por cada persona en particular, como aquí manifiesta el padre ante un joven mormón, con mucho dolor de su parte, para que no se pierda en el engaño de una secta sin fundamento y en la trampa de la individualidad de los sentimientos personales (el suicidio también es un sentimiento). El video no tiene desperdicio de principio a fin, dura tres horas, por eso te recomiendo, o bien que te tomes tu tiempo, o que lo veas por etapas. En él se ve una demostración, más, de como las puertas del Infierno no prevalecerán sobre la Iglesia, la iglesia católica, la única fundada por Cristo.

La Iglesia Catolica recoje de algún modo este mandato de Jesús en los numeros 112 y 113 del Catecismo, confirmar en el siguient enlace cf: https://w2.vatican.va/content/dam/wss/archive/catechism_sp/p1s1c2a3_sp.html

Felicitación navideña para todos mis seguidores, Dios los bendiga.

Preciosa canción muy bien interpretada

¡Tarde me hallé, tarde te encontré, Señor¡

La PalabraSan Agustín de hipona lo dice de otra manera, con una experiencia mucho más real y viva de Dios que yo: Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva…

Como a Dios no se le puede engañar, y si uno lo hace con los hombres, a quienes nos engañamos es, ante todo, a nosotros mismos; porque la verdad siempre termina por abrirse paso. Tengo que decir, que tarde empecé a conocer a Dios, porque a mar, lo que se dice amar a Dios, es una palabra que, hoy por hoy, aún me queda demasiado grande. Alguno se extrañará de que diga esto, porque todo el que me conoce sabe que Dios, de un modo u otro, siempre estuvo en mi pensamiento. Pues bien, no se equivocan, porque realmente es cierto; sin embargo, una cosa es tener a Dios en el pensamiento y otra muy distinta, ser un verdadero discípulo de Jesús y, sobre todo, amarlo. Pienso que un discípulo que decide seguir a su maestro o guía, si lo hace, es porque cree que le puede ayudar a alcanzar el objetivo que busca. El discípulo, para serlo, antes que plantearse amar a su maestro (en el buen sentido del término, entiéndaseme) lo que procura con denuedo, además de aprender las lecciones teóricas, es obedecer en todo a su gurú e imitarlo para alcanzar cuanto antes las metas anheladas, que suelen coincidir con la misma perfección del maestro. Lo de la empatía y el cariño vendrá después, si tiene que venir, caso de que haya una relación de complicidad.

Más adelante se comprenderá porqué he escrito el preámbulo anterior. Ahora, Dios mediante, voy a contar algo que durante la oración me quitaba el sosiego esta tarde: pues bien, estaba yo cavilando sobre lo siguiente, sobre que fuerza mayor había estado afectando mi vida para que hubiese tenido que afrontar tantas y tantas adversidades como me han ido llegando a través de los años (ya sé que cada uno tiene las suyas, pero a mí, como es natural, me duelen las mías) y porqué aún, a día de hoy, sigo con tantas incertidumbres en mi vida de cristiano.

Al igual que en otras ocasiones fui a indagar en la Biblia, para ver si el Espíritu Santo tenía a bien aclararme dicha situación, eligiendo una página al azar en la misma; sin embargo, está vez, a diferencia de otras, no hubo respuesta ya que me la tenía reservada para más adelante. Así sucedió, horas más tardes, cuando me dirigí a leer la lectura de la Palabra del día; allí el Señor me abrió los ojos para rebelarme a qué se debía que mi trayectoria por la vida, sobre todo en algunas etapas (bastantes prolongadas, por cierto), hubiese sido cuasi de pesadilla. La Palabra de Dios, hablándome en positivo, porque no enumeraba mis pecados sino lo que había dejado de hacer bien, me estaba poniendo de manifiesto, lo que ya comentaba al principio de este artículo, que había sido un mal discípulo, un discípulo indisciplinado; un discípulo que había seguido mi propio consejo o, cuando menos, el consejo de mi Maestro a medias. En esa lectura se hallaba el quid para que, aún en el presente, no desaparezcan de todo mis miedos y complejos, a pesar de haber dado un salto cualitativo en el seguimiento de Jesús.

La lectura que corrió el velo de mi desinteligencia y desasosiego, la que ha dado argumento para este artículo, fue la de Isaías (48,17-19): Esto dice el Señor, tu libertador, el Santo de Israel: «Yo, el Señor, tu Dios, te instruyo por tu bien, te marco el camino a seguir. Si hubieras atendido a mis mandatos, tu bienestar sería como un río, tu justicia como las olas del mar, tu descendencia como la arena, como sus granos, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido aniquilado, ni eliminado de mi presencia».

Pd: Sabemos, no obstante, que Jesucristo después de Isaías, por su sangre, selló un nuevo pacto con el hombre, para que retomara en cualquier momento, por la misma obediencia, el camino de la libertad, del amor, de la paz y de la justicia.

Oración: Señor por esta palabra que hoy me das, me comprometo estar más comprometido con tu Palabra para indagar en ella tu voluntad divina, siempre perfecta y eficaz. Deseo amarte como tú mereces Señor aunque lo haga un poco tarde. Y, desde el fondo de mi corazón, ya casi me surgen las palabras de San Agustín, pero aún no me atrevo a pronunciarlas.

Pedro Chaves Rico

Evangelio de hoy -gracias a la constancia salvarán sus vidas-

http://www.rezandovoy.org/reproductor/adulta/110

Esta es una forma nueva y diferente de acceder al evangelio a través de reflexiones en audio, acompañadas de música relajante que te llevarán a meditar la palabra en silencio, con más profundidad y con menos distraciones.

Para acceder al audio pulsa en el enlace que aparece a continuación y seguidamente en la fecha del dia. http://rezandovoy.org/