Sábado de la 5a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 8,1-10.
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos».
Los discípulos le preguntaron: «¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?».
El les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes?». Ellos respondieron: «Siete».
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió.
En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa

Encíclica «Slavorum apostoli, 13
«Ut unum sint – que sean uno» (Jn 17,21)
Es un caso admirable y único ver como los dos santos Cirilo y Metodio, teniendo que actuar en situaciones tan complejas y precarias, nunca trataron de imponer a los pueblos eslavos a los que habían de predicar, ni la indiscutible superioridad de la lengua griega ni de la cultura bizantina, ni tampoco los usos y costumbres de la sociedad más adelantada en las que ellos habían sido formados y a los cuales, evidentemente, se sentían unidos y estaban acostumbrados. Impulsados por el gran deseo de reunir en Cristo a los nuevos creyentes, adaptaron a la lengua eslava los ricos y refinados textos de la liturgia bizantina, y armonizaron las sutiles y complejas elaboraciones del derecho greco-romano con la mentalidad y las costumbres de los nuevos pueblos…

Estando como estaban sujetos al Imperio de Oriente y siendo fieles dependientes del Patriarcado de Constantinopla, creyeron que su deber era también dar cuentas al romano Pontífice de su trabajo misionero y someter a su juicio la doctrina que profesaban y enseñaban, los libros litúrgicos compuestos en lengua eslava y los métodos que había adoptado para la evangelización de estos pueblos, para obtener de él la aprobación. Habiendo emprendido su misión bajo el mandato de Constantinopla, más tarde buscaron, en un cierto sentido, la confirmación de su trabajo, volviéndose hacia la Sede apostólica de Roma, centro visible de la unidad de la Iglesia.

Se puede decir que lo invocación de Jesús en su plegaria sacerdotal «ut unum sint – que sean uno» (Jn 17,21) representa su divisa misionera, con el mismo espíritu que las palabras del salmista: «¡Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos!» (Sl 116,1). Para nosotros, los hombres y mujeres de hoy, su apostolado expresa también una llamada ecuménica: nos invita a reconstruir, en la paz de la reconciliación, la unidad que ha sido gravemente comprometida después de la época de los santos Cirilo y Metodio y, en primer lugar, la unidad entre Oriente y Occidente.

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Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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