Jueves de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'».

San [Padre] Pío de Pietrelcina (1887-1968)
capuchino

¡Almas santas, ofrézcanme agua fresca!
Soporta tu exilio ya que Dios lo quiere. ¡Gran cosa para ti! Viviré en esta vida, mi Jesús, y la esperanza y el silencio serán mi fuerza, mientras dure esta miserable vida. Mi Creador y mi Dios, en la espera, haga arder en mi corazón la bella llama de su amor… Oh único centro de toda mi felicidad, Dios mío, ¿cuánto tengo que esperar todavía?… Vea Señor que mi mal no tiene remedio… Oh Señor, ¿cuándo? ¿Cuándo? ¿Hasta cuándo?

¡Oh almas santas que libres de todo tormento son ya felices en el Cielo en el manantial de soberanas bondades, cuánto quisiera también esa felicidad! Por piedad, ya que están tan cerca de la fuente de la vida, ya que me ven morir de sed en este mundo de abajo, ofrézcanme un poco de esta agua tan fresca.

Almas afortunadas, lo confieso: he malgastado mi parte, he guardado mal la piedra tan preciosa. Pero ¡viva Dios! ¡Siento que hay un remedio para esta falta! Almas bienaventuradas, háganme el favor de ayudarme. Como no pude encontrar en el reposo y en la noche lo que mi alma necesitaba, me levantaré como la esposa del Cantar de los Cantares y buscaré al que mi alma ama “Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma” (Ct 3,2). Lo buscaré siempre, lo buscaré en todo, y no me detendré hasta haberlo encontrado en el linde de su Reino…

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Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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