Señor hoy muchos hombres quieren poner tus mandamientos a precio de saldo, sin embargo, en la primera lectura Tú nos recuerdas que tus mandamientos no son superiorres a nuestras fuerzas y que están al alcance nuestro: en mi boca y en mi corazón. Te pido Señor que nunca, nuca, yo engañe a mi corazón y que mi boca no sirva de instrumento para predicar palabras de hombres o sugerencias del Diablo. Los hombres son como veletas, ninguno más grande a otro, porque todos participan de la misma naturaleza y, por cuánto, todos, también, pecaron y no están exentos de error. Señor tú Palabra es mi pilar y mi fundamento, la roca y el, único, refugio donde estoy a salvo (así, lo he experimentado en mi vida). Qué yo te siga conociendo y amando más cada día, para no defraudar las expectativas que tú pusiste en mi, dando tu sangre y tu vida a cambio de la mía.

¡Aún, Señor, me siento débil y temeroso como un niño, pero seguiré asido de tu mano confiando en tí…! ¡Bendito seas Señor por enamorarme tanto! A ti la honra y la gloria por siempre! Amén.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quire decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Correo electrónico: karpenss@hotmail.com

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