«Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es»

El hombre busca a Dios en lo extraordinario, en la pompa y el boato, porque en realidad no ha conocido a Dios y lo mide desde sus propios criterios y aspiraciones humanas.
Sí que es cierto que Dios es un Dios de poder, conduce la historia humana en la que él tendrá la última palabra por encima de todas las fuerzas del mal. De tal manera que este mismo evangelio de hoy nos lo pone de manifiesto al señalar que en esta ocasión no pudieron echar mano a Jesús para matarlo, a pesar de que ya andaban tras él, porque aún no había llegado su hora.
Pues sí, como quería apuntar anteriormente, Jesús no necesita demostrar nada ante el hombre porque no necesita justificarse ante ningún otro ser, ya que él mismo, es Dios (posee todo y encierra todo en sí mismo) y porque además son sus obras las que testifican por él y señalan su procedencia, como ya hemos visto en otros pasajes.
Es la búsqueda del poder, precisamente, la que pierde al hombre como estamos viendo en la invasión de Ucrania y como vemos, a demás, en cualquier otra guerra, personal, que iniciamos en la que somos incapaces de doblegar ese afán de imponernos sobre los otros.
Es por tanto la misión de Jesús, entre otras, mostrarnos que el único poder que cuenta en su Reino, es el del corazón, el no poder; que al igual que él se ha rebajado a la condición de hombre y se ha puesto al servicio de todos -incluso a riesgo de perder su vida- así debemos hacer nosotros con los demás, para que en lugar del odio y la ambición reine la paz y la colaboración: la caridad que no deja atrás a nadie.

¿Un mundo mejor es factible? La respuesta es sí, pero solo hay un camino posible, el camino de la sencillez y la humildad ya iniciado por el enviado del Padre, por Jesús: el camino de la conversión. El hombre, muy por el contrario, haciendo caso omiso a las enseñanzas evangélicas, ha iniciado otros caminos al margen de Dios para recrear el paraíso aquí en la tierra, y lo sigue intentado a pesar de los múltiples fracasos que va teniendo. Aún así no acaba de torcer su brazo obcecado, cual adolescente, en su orgullo y rebeldía.
Todos hablamos de sencillez y humildad, pero cuando lo encontramos deja rápidamente de seducirnos. El brillo que en realidad buscábamos no estaba en lo auténtico, en Dios, sino en estrellas fugaces: en nosotros mismo o a lo sumo en otros personajes humanos a los que les atribuimos más poder incluso que al mismo Dios.
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-01

Buenos Días, feliz viernes, paz y amor, sin precipitarnos en los afanes de este mundo porque Dios conduce nuestra historia y sabe de antemano que necesitamos. ¡Hay que volver a casa reconciliados!

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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