Porque te reprochas tantas cosas y eres tan duro juzgando tú pasado y tú imposible regeneración cuando hace tiempo Dios llega cada día a tú casa, por medio de este evangelio, se sienta a la mesa a hablar contigo y te dice: a mi vista no tienes precio ni pasado por el que pagar, ni etiquetas porque todo conmigo es posible, yo hago nueva todas las cosas. Es más, tú eres la niña de mis ojos un diamante en bruto que deseo adquirir para que tú infelicidad termine y tú alegría rebose hasta la eternidad.

Viernes de la 13a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 9,9-13.
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he vendido a llamar a los justos sino a los pecadores.
Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

Himno a la misericordia (Jésus Christ notre Résurrection, Cerf, 1980),
¡Misericordia que das vida!
¡Oh misericordia eterna, que cubres las faltas de tus criaturas! No me asombra escuchar a los que salen del pecado mortal para volver a ti, que les hayas dicho: “Jamás me acordaré de tus ofensas”. ¡Oh misericordia que procede de tu Divinidad, Padre eterno, que con poder gobiernas al mundo entero! En tu misericordia fuimos creados y en tu misericordia la sangre de tu Hijo nos ha recreado. Tu misericordia nos protege e hizo luchar a tu Hijo en el leño de la cruz, la vida luchó contra la muerte y la muerte contra la vida. Combate en el que la vida venció a la muerte del pecado, la muerte del pecado toma la vida corporal del Cordero inmaculado. ¿Quién permanece vencido? La muerte. ¿Quién la causó? Tu misericordia. Tu misericordia da la vida. Difunde la luz que hace conocer la clemencia para toda criatura, justos y pecadores. Tu misericordia brilla sobre los santos en las alturas del cielo y si miro la tierra, abunda tu misericordia. Mismo en las tinieblas del infierno alumbra tu misericordia, ya que no infliges a los damnificados toda la pena que merecerían. Tu misericordia suaviza la justicia. Por misericordia nos has lavado en la sangre, por misericordia has querido vivir con tus criaturas. (…) ¡Misericordia, el corazón se inflama al pensar en ti! Donde sea que me vuelva, sólo encuentro misericordia.

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Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para darme sin medida al prójimo. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos.

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