Que mal suena en estos tiempos la palabra obedecer

No te desviaras a derecha ni izquierda, dice el Señor, sin embargo él hombre siempre busca atajos por los que se pierde ¡no terminamos nunca de aprender!

Hoy en la primera lectura de la liturgia, S. Pablo previene a una de las Iglesias a la que llevó el evangelio de Cristo de los peligros de dejarse seducir por otros mensajes que mostraran a otro Cristo distinto al que él y los apóstoles habían predicado.
La palabra de Dios como sabemos es viva y eficaz; es decir, no nos deja indiferentes para adherirnos a ella o para rechazarla, y esto porque interpela personalmente a la conciencia de los hombres de todas las épocas.
Así como en tiempos de los apóstoles, hoy hay entre nosotros predicadores que con el espíritu de la serpiente nos seducen para mostranos un evangelio edulcorado; sin cruz y sin exigencias en unos casos, en otros un evangelio que solo busca lo morboso del mundo o de la misma Iglesia, para distraernos de lo que realmente importa; a saber, la conversión interior personal. Otros, en cambio, nos presentan un evangelio tramposo, con el espíritu del mundo, porque desconocen que la misericordia está, antes que nada, en el anuncio de la Verdad -del Evangelio de Cristo- y no en la trampa de nuestros deseos que confunden el bien con las propias creencias o los apetitos de la carne.
Luego tenemos el Evangelio de la Nueva Era y el ecologismo, donde Dios por un lado es el mismo hombre y por otro contradictoriamente se hace esclavo de la naturaleza. Él hombre al cual Dios proclamó como Señor de la Tierra que le había dado, debe ahora, si es necesario, inmolarse así mismo hasta extinguirse, para que todo vuelva a la edad de piedra. Parece mentira que los que rigen los destinos del mundo hayan olvidado que el ser humano con el poder que Dios le otorgó de la inteligencia, siempre ha encontrado recursos para sobrevivir a todas las adversidades planetarias, sino que se lo digan a los Israelitas que hicieron un vergel del desierto, o a los árabes ciudades mar a dentro, por no citar grandes inventos, como la rueda, la luz eléctrica, la imprenta o el 🛩️.
Tenemos los del Evangelio social, que está muy bien, pero a los cuales hoy Jesús también les recordaría que no solo de pan vive el hombre hay mucha gente con los estómagos llenos que son como muertos vivientes, estos y los otros, también tienen ansia de llenar su vacío Interior, su hambre de verdad, su sed de Dios.
Él secreto para no deviarnos está en la obediencia (no dejarse seducir) porque Cristo fue obediente hasta la muerte, a pesar de que también su carne fue tentada y rogó al Padre saltar por encima del valle del dolor y de la muerte.
Y es el mismo Jesús quien nos advierte que No es más el discípulo que su Señor.

Carta II de San Pablo a los Corintios 11,1-11.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran.
Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura.
Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo.
Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían!
Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran «apóstoles por excelencia».
Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos.
¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes?
Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes.
Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre.
Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya.
¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.

¿Feminicidio e ideología de género?

Si fuese cierto, como nos enseña la ideología de género, que el varón mata a la mujer, por su condición de mujer, no solo se contentaría el asesino con matar a su pareja, sino que seguiría matando a más mujeres por esta misma razón como así lo han demostrado estudios psiquiátricos en un número insignificante de asesinos en serie, cuyo late motiv, si que sería el de género. Pero hay que ser inteligente para no estar en el bucle de esta ideología que se nos ha impuesto desde arriba para entender lo más simple. Más explicación en el siguiente enlace: https://youtu.be/4IpOuBi9nxg

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo

Hoy Jesús en el evangelio no se apura en mostrar la conducta hipocrita con que se conducen los fariseos para quedar bien en alto su imagen ante los demás. Hoy también Jesús seguramente tendría que reprochamos lo mismo, en esta sociedad donde se vive de la imagen y oculta sus verdaderas creencias y convicciones propiciando que la mentira y la conveniencia triunfen por encima de la verdad y del bien (nadie quiere admitir que el rey va desnudo -como en el cuento- y sin embargo lo está, como lo está esta sociedad que se desmorona pero nadie habla de ello porque todos miran para otro lado. Lo que importa es salir en el selfie con una sonrisa ancha, tres capas de pintura y a los que van cayendo por el camino que les parta un rayo.
Así sigue creciendo el número de asesinatos, violaciones, suicidios, bullying, abortos, indigentes, emigración ilegal, etc, porque algunos han hecho de eso su negocio y evitan que en realidad se abra un debate sobre las causas verdaderas y profundas -que no ideológicas- que operan para que la situación de este declive moral en valores no revierta.

Sigue el enlace para ver el evangelio de hoy https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2023-06-21

Pero yo les digo: Amen a sus enemigos

Buenos días nos de Dios.
Te deseo un día lleno de paz y amor fuera de todo temor, porque el temor viene del Diablo (ese a quien muchos quieren ignorar, también del mundo que divide a los colectivos para sacar réditos políticos o privilegios a causa de las diferencias) si a alguien deberíamos “temer» es a Dios porque de él depende cuanto se mueve y existe y de Él es el juicio final.

El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella

De la perfección, IX (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958)

Amen a sus enemigos, para ser verdaderamente hijos
El que por la caridad llegó a la imagen y semejanza divina, se deleita desde entonces del bien mismo, por el gusto que encuentra. Con igual amor abraza la paciencia y la ternura. Las faltas de los pecadores no lo irritan más, sino que más bien implora su perdón, por la gran piedad y compasión que siente por sus enfermedades. Recuerda haber probado el aguijón de las pasiones hasta el día que la misericordia del Señor lo preservó. Sus propios esfuerzos no lo salvaron de la insolencia de la carne sino la protección de Dios. Por eso comprende que por los que se pierden no hay que experimentar cólera sino compasión. En la absoluta tranquilidad de su corazón, canta a Dios con este versículo del salmo: “Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre:

por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor” (Sal 116,16-17). O este otro versículo: “Si el Señor no me hubiera ayudado, ya estaría habitando en la región del silencio” (Sal 94,17).
Esta humildad de espíritu lo hace capaz de cumplir el precepto evangélico de la perfección: “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores” (Mt 5,44), hagan el bien a los que los odian. Por esto mereceremos llegar a la recompensa, no sólo portar la imagen y semejanza divina, sino más todavía, recibir el título de hijo: “Así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos” (Mt 5,45).

La caridad es el Alma de todas las Escrituras

Evangelio del día

Lunes de la 11a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,38-42.
Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Cesáreo de Arlés (470-543)
monje y obispo

«Yo les digo que no respondan al malvado»
«Quien observa toda la ley pero falta en un solo precepto, infringe el conjunto de la Ley» (St 2:10). ¿Cuál es ese único precepto sino el verdadero amor, la caridad perfecta? Es de ella que el apóstol Pablo ha dicho también: «Una sola formula contiene toda la Ley en su plenitud: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Pues la verdadera caridad es paciente en la adversidad y moderada en la prosperidad. Es fuerte en el doloroso sufrimiento, alegre en las buenas obras, perfectamente segura en la tentación. La caridad es mansa entre los verdaderos hermanos, y muy paciente entre los falsos. Es inocente en medio de las emboscadas; gime en medio de la maldad; respira en la verdad. Es casta en Susana casada, viuda en Ana, virgen en María (Dn 13, 1s; Lc 2:36). Es humilde en la obediencia de Pedro y libre en la argumentación de Pablo. Es humana en los testimonios de los cristianos, divina en el perdón de Cristo. Pues la verdadera caridad, hermanos muy queridos, es el alma de todas las Escrituras, la fuerza de la profecía, el armazón del conocimiento, el fruto de la fe, la riqueza de los pobres, la vida de los moribundos. Guárdenla entonces fielmente; aprécienla de todo su corazón y de toda la fuerza de su espíritu (Mc 12:30).

Hoy festividad del Inmaculado Corazón de Maria


El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 2,41-51.
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?».
Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Comentario: San Maximiliano Mª Kolbe (1894-1941)
franciscano, mártir

Conversaciones espirituales
Una Madre de corazón tierno
El corazón divino de Jesús, ardiente de amor por nosotros, pecadores, nos da como Madre y protectora a su propia Madre, la más graciosa, más amante, más santa entre los santos y los ángeles. A ella no le puede rechazar nada, porque es su Madre, incomparablemente digna y querida. Le ha dado un tan gran corazón que le es imposible no ver la más pequeña lágrima sobre la tierra, no preocuparse por la salvación y santificación de cada ser humano. He aquí el puente dispuesto hacia el sagrado corazón de Jesús. Si alguien ha caído en el pecado, ha sido atrapado por el vicio o despreciado las gracias de Dios, no sigue los buenos ejemplos, no presta más atención a las inspiraciones salvíficas para devenir digno de nuevas gracias, ¿debe desesperar? ¡Jamás! Ya que Dios le dio una Madre. Madre que con corazón tierno, vela sobre cada uno de sus actos, de sus palabras y pensamientos. Ella no mira si es digno de la gracia de la compasión. Como ella es esencialmente Madre de Misericordia, aunque no la llamen, ella se apura a ir donde hay más miseria en las almas. En las dificultades, las tinieblas, las enfermedades, el desánimo, recordemos que el Cielo se aproxima, cada día está más cerca. ¡Ánimo! Ella nos espera allá para estrecharnos contra su corazón. Es nuestra Madre más tierna, ahora y siempre, en la vida, la muerte y la Eternidad. ¡Recordemos esta verdad!

Oración: Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.

Si estás cansado, agobiado; si no puedes más, este mensaje es para ti

Hoy Jesús ora al Padre y agradece que su mensaje haya sido especialmente dado a entender a los más pequeños y humildes, tal vez porque el corazón de estos es semejante al del mismo Jesus; es decir, humilde y paciente. Un corazón que sólo espera de Dios Omnipotente, los que otros esperan del mundo. Un mundo caduco, hostil, limitado e imprevisible, un mundo que igual que te eleva te hace caer en el abismo de la enfermedad, la muerte, el vicio o la traición.
Jesús que sabe bien de que arcilla estamos hechos y que el mundo no nos puede dar lo que no tiene; es decir, Espíritu, Verdad y Vida, nos dice hoy: Ven a mí, hijo mío si estás cansado y agobiado de buscar y no encontrar, que yo te aliviaré, yo romperé tus cadenas, te liberaré de tus ataduras, porque mi yugo es suave y llevadero: no te ata, sino que te hace avanzar confiado y en paz hasta la meta final, principio, no de un nuevo desorden mundial, sino de la corona de Gloria, la Jerusalén Celestial, la patria definitiva, la que tú mismo has ido labrando dejándote conducir de mi mano en esta morada de paso, que es la tierra.

Sigue el enlace para ver las lecturas, el santoral y otras oraciones: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2023-06-16

El poder de la palabra

Las palabras se las lleva el viento dice un refrán, cierto es que se las lleva el viento pero hasta atravesar los pasillos más recónditos del alma y dejarla en muchos casos gravemente herida. Antes que existiese la psicología ya Jesucristo, sabía como Dios que era el efecto devastador de las palabras y por eso en el evangelio de hoy nos previene en contra de ello: hasta de las que puedan parecer más inofensivas.
Jueves de la 10a semana del Tiempo Ordinario
Evangelio según San Mateo 5,20-26.

Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

San Francisco de Asís (1182-1226)
fundador de los Hermanos menores

Primera Regla, 11
No amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. (1Jn 3,18)
Y guárdense todos los hermanos de calumniar y de contender de palabra (cf. 2Tim 2,14); más bien, empéñense en callar, siempre que Dios les dé la gracia. Ni litiguen entre sí ni con otros, sino procuren responder humildemente, diciendo: Soy un siervo inútil (cf. Lc 17,10). Y no sean coléricos, porque todo el que se deja llevar de la ira contra su hermano será condenado en juicio; el que dijere a su hermano: inbecil, será condenado por la asamblea; el que le dijere: Renegado, será condenado a la gehena de fuego (Mt 5,22).

Y ámense mutuamente, como dice el Señor: Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 15,12). Y muestren con obras (cf. Sant 2,18) el amor que se tienen mutuamente, como dice el apóstol: No amemos de palabra y de boca, sino de obra y de verdad (1Jn 3,18).

Y a nadie insulten (cf. Tit 3,2); no murmuren ni difamen a otros, porque está escrito: Los murmuradores y difamadores son odiosos para Dios (cf. Rom 1,29). Y sean mesurados, mostrando una total mansedumbre para con todos los hombres (cf. Tit 10 – 11 3,2); no juzguen, no condenen. Y, como dice el Señor, no reparen en los pecados más pequeños de los otros (cf. Mt 7,3; Lc 6,41), sino, más bien, recapaciten en los propios en la amargura de su alma (Is 38,15). Y esfuércense en entrar por la puerta angosta (Lc 13,24), porque dice el Señor: Angosta es la puerta, y estrecha la senda que lleva a la vida y son pocos los que la encuentran (Mt 7,14).

Sólo los amantes aman

La ley y los profetas son hitos que me señalan si estoy o no en el camino del Señor. Pero estos no me salvan, por cuanto que todos, como dice en otra parte de las Escrituras, pecaron. Solo me salva la gracia de Dios, que es la fortaleza que nos da el Espíritu Santo, por los méritos de Jesucristo en la cruz, la cual recibimos por el bautismo, la oración y el resto de los Sacramentos. Sin estar unidos a estas fuentes de Gracia que nos perfeccionan en el Amor, difícilmente podemos cumplir la ley y los profetas, por la misma naturaleza caída del hombre con tendencia al egoísmo y al mal por mucha voluntad que pongamos

Miércoles de la 10a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,17-19.

Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

San Jerónimo (347-420)
sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia

Homilía sobre el evangelio de Marcos, n° 9 – 8; SC 494
Cristo, el cumplimiento de la Ley y los profetas
Cuando leo el evangelio y encuentro testimonios de la Ley y de los profetas, no considero en ello otra cosa que a Cristo. Cuando contemplo a Moisés, cuando leo a los profetas es para comprender lo que dicen de Cristo. El día que habré llegado a entrar en el resplandor de la luz de Cristo y brille en mis ojos como la luz del sol, ya no seré capaz de mirar la luz de una lámpara. Si alguien enciende una lámpara en pleno día, la luz de la lámpara se desvanece. Del mismo modo, cuando uno goza de la presencia de Cristo, la Ley y los profetas desaparecen. No quito nada a la gloria de la Ley y de los profetas; al contrario, los enaltezco como mensajeros de Cristo. Porque cuando leo la Ley y los profetas, mi meta no es la Ley y los profetas sino, por la Ley y los profetas quiero llegar a Cristo.

Solo el madero que permanece junto al fuego pueder calentar y alumbrar

Martes de la 10a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,13-16.
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia

Una caridad ardiente como los rayos del sol
¡Oh queridísimos hijos, de perfume más suave que todos los aromas, escuchen mi advertencia durante el tiempo que ustedes tienen para elegir entre el bien y el mal y adoren su Dios con una sincera devoción! Les repito hijos queridos elevados como la aurora, en los que la caridad debe ser ardiente como rayos de sol, corran y apresúrense, queridísimos, en el camino de la Verdad, luz del mundo, Jesucristo, Hijo de Dios… Todas las virtudes obran con perfección en el Hijo de Dios encarnado, que nos dejó las huellas en el camino de la salvación. El hombre, pequeño o grande entre los fieles, podrá encontrar en él el escalón preciso para apoyar su pie y ascender en virtudes. Llegará a los mejores lugares, en los que sólo obramos gracias a las virtudes.

¡Dichosos vosotros cuando os persigan…!

«Una Iglesia que no es perseguida puede ser, en determinadas épocas, síntoma de una iglesia que dejó de profetizar».

Lunes de la 10a semana del Tiempo Ordinario
Evangelio según San Mateo 4,25.5,1-12.

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia

El Libro de las Obras Divinas, 6 (in “Hildegarde de 🙏🙏 Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012),
*Perseverar, con confianza en la felicidad*
Todas las virtudes tienen funciones diversas pero con una única finalidad: la felicidad. Las virtudes proceden una de otras en la formación de la integridad. Todas esas virtudes están en la ciencia de Dios (conocimiento interior e íntimo), tienden hacia esa ciencia y asisten al hombre en sus requerimientos, tanto espirituales como corporales. Cuando el temor del Señor inspira al hombre, comienza a honorar a Dios y progresa en la sabiduría realizando las obras buenas y justas.

A Dios lo afecta la confianza del hombre en él. En la medida que el hombre tiene una constante confianza en Dios, eleva sin cesar sus pensamientos hacia él. Es por su constancia que los espíritus de los fieles adquieres la fortaleza. (…) La fe confiada atrae a ella todas las virtudes y hace correr en el vaso (el corazón) el vino (el Espíritu) que sirve de bebida a los hombres. Por eso los creyentes exultan de alegría, confiados en la esperanza de la vida eterna. Llevan como estandartes las buenas obras que han realizado.

Sedientos de la justicia divina, succionan de su seno la santidad y sólo se sienten saciados si se deleitan sin cesar con la contemplación de Dios, ya que la santidad sobrepasa el entendimiento de los hombres. Cuando el hombre acepta la integridad, busca vivir según la verdad. Se olvida a sí mismo, gusta y bebe las virtudes que lo hacen fuerte. (…) Los hombres de fe aman a Dios y este amor ignora la lasitud y es perseverante en la beatitud.

Dios no es relativista, ni buenista.

Hoy las Escrituras y el comentario a la misma, nos revelan como Jesús no fue un profeta más del Antiguo Testamento o un líder espiritual humano y mortal como lo fueron Buda, Mahoma, Gandhi, Lutero, Luther King, etc. Sino el mismo hijo de Dios, creador de todo y que ya existía en la eternidad junto al Padre antes de ser engendrado en carne humana por ser él mismo, Dios. Es por esta razón, por la que no todas las creencias, Iglesias o religiones tienen idéntico valor ya que, mientras unas están conducidas por el errático pensamiento humano, incluso en algún caso por influencias satánicas, la que funda y trae Jesucristo está dirigida por el Espíritu de la Verdad. Así Jesús dice de si mismo: « YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; *nadie* viene al Padre, sino por mí (Juan 14,6).» Si Jesús es Dios como vemos, también tenemos que tener en cuenta estás palabras de Isaías: «Yo soy el Señor, *no hay otro;* fuera de mí no hay Dios*» (Isaías 45,5)
Estas verdades se ven bien plasmadas en el Evangelio y comentario de hoy a la lectura: sigue el enlace : https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2023-06-10

Si conoces la teoría, y la ves buena ¿Porqué no pasas a la práctica?

Jueves de la 9a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 12,28-34.
Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?».
Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;
y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos».
El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,
y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios».
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Venerable Madeleine Delbrêl (1904-1964)
laica, misionera en la ciudad.

Raíces evangélicas (Communautés selon l’Évangile, Seuil, 1973),
*Amar de todo corazón en el corazón de Jesús*
“Tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” (cf. Mc 12,30-31). Para el hombre, todo amor es una cuestión del corazón. Sin el corazón del hombre no hay amor humano. Sin Jesús no seríamos capaces de amar a Dios con un amor que sea el amor de su criatura humana. Porque nuestro corazón estaba pervertido, porque ignorábamos qué es un corazón convertido, tornado hacia Dios, ofrecido a Dios. Jesús explicando y mostrándolo, nos ha revelado cómo debe vivir, debe actuar, el hombre de corazón convertido.

Porque hemos visto y tocado a Jesús, Dios hecho hombre, podemos encontrar Dios en nuestro corazón. El amor personal de Jesús por nosotros y nuestro amor por él, el corazón a corazón con él, es nuestro acceso al amor de Dios. Somos incapaces e ignorantes para poder y saber cómo “amar al Señor, Dios, con todo el corazón” sin la contemplación e imitación del corazón de Jesucristo. (…)

Para saber lo que es un corazón puro y un corazón bueno, es necesario mirar a Jesús. Sólo él lo sabe, sólo él lo enseña, sólo él lo da. Gracias a él aprendemos con qué amor podemos amar a Dios y conocemos con qué amor Dios ama a los hombres. En un corazón a corazón con sus compañeros, Jesús ha revelado el acceso al amor de Dios. También en un corazón a corazón, Jesús nos revela y hace vivir el misterio del amor de Dios. En ese corazón, Jesús nos muestra su corazón puro y bueno, el corazón que llegará a ser nuestro corazón convertido.

Seréis como ángeles del cielo. ¡Por cierto, no ahora como enseña la Nueva Era!

Sin duda alguna todo creyente debe aspirar a un mundo mejor, pero teniendo presente tres realidades, que el hombre no es Dios y por tanto sin contar con Él, sus proyectos se apartan del bien que persiguen por la misma naturaleza de pecado del hombre. Es por eso que Jesús ya advirtió, entre otras realidades terrenas de que «los pobres siempre estarían entre nosotros». Lo segundo a tener en cuenta, es que el hombre tiene una dimensión espiritual, sin la cual difícilmente puede sobrellevar las contrariedades de su misma naturaleza limitada, de ahí que en el presente la causa más común de muerte entre los jóvenes es el suicidio, y ésto a pesar de que materialmente nunca han estado mejor que ahora. Tercero, entender que el hombre no es Dios el cual crea de la nada nuevas realidades y, por consiguiente, lo mejor para que la persona no se frustre más pronto que tarde, es que el hombre intenté adecuarse a su misma realidad natural y no al contrario, es decir que la naturaleza de la persona se adecue al engaño de su mente (y todos tenemos experiencia de los engaños que esta nos juega) como sucede con la ideología de género.

La lectura de hoy nos hacen recordar, para que nuestra esperanza siempre esté en lo más alto a pesar de la existencia limitante de cada día, que nos aguarda más allá de esta vida otra (ahora sí, no condiciona por nuestra naturaleza humana terrenal) en la que seremos como ángeles del cielo: criaturas, pero criaturas a las que el mal, ni las rozará de lejos.
Sigue el enlace para ver las lecturas
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2023-06-07

¿Cuál es mi trampa, mi huida hacia delante?

Martes de la 9a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 12,13-17.
Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones.
Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?».
Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario».
Cuando se lo mostraron, preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Respondieron: «Del César».
Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

San Pedro Crisólogo (c. 406-450)
obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia

Sermón 148; PL 52, 596
¿De quién es este rostro?
Hombre, ¿por qué te consideras tan vil, tú que tanto vales a los ojos de Dios? ¿Por qué te deshonras de tal modo, tú que has sido tan honrado por Dios? ¿Por qué te preguntas tanto de dónde has sido hecho, y no te preocupas de para qué has sido hecho? ¿Por ventura todo este mundo que ves con tus ojos no ha sido hecho precisamente para que sea tu morada?.Para ti ha sido creada esta luz que aparta las tinieblas que te rodean; para ti ha sido establecida la ordenada sucesión de días y noches; para ti el cielo ha sido iluminado con este variado fulgor del sol, de la luna, de las estrellas; para ti la tierra ha sido adornada con flores, árboles y frutos; para ti ha sido creada la admirable multitud de seres vivos que pueblan el aire, la tierra y el agua, para que una triste soledad no ensombreciera el gozo del mundo que empezaba. Y el Creador encuentra el modo de acrecentar aún más tu dignidad: pone en ti su imagen (Gn 1,26), para que de este modo hubiera en la tierra una imagen visible de su Hacedor invisible y para que hicieras en el mundo sus veces, a fin de que un dominio tan vasto no quedara privado de alguien que representara a su Señor. Más aún, Dios, por su clemencia, tomó en sí lo que en ti había hecho por sí y quiso ser visto realmente en el hombre, en el que antes sólo había podido ser contemplado en imagen; y concedió al hombre ser en verdad lo que antes había sido solamente en semejanza... La Virgen concibió y dio a luz un hijo (Mt 1,23-25).

¿Qué hará el dueño de la viña?

Si algo tienen las Escrituras es que su mensaje es para los hombres de todos los tiempos. Con la parabola de hoy Jesús está hablando del Padre y de si mismo. Dios quiere que demos frutos de conversión y nunca se cansa de enviarnos mensajeros y de darnos oportunidades como lo hizo en la antigüedad por medio de los profetas. Jesús quiere cambiar el corazón egoísta y homicida de los vendimiadores por un corazón confiado y noble que se identifique con la propuesta de Jesús. La más sublime de todas «amar al enemigo», porque sólo amando, es como hacemos presente el Reino de Dios en la tierra y conseguimos la paz: primero de nuestro corazón y luego la paz con el entorno y las demás personas. Y lo conseguimos porque Dios es nuestro garante cuando hacemos su voluntad.
El reloj va dejando lentamente horas atrás, no dejemos que también pase la nuestra , porque sus agujas nunca girán en sentido contrario. Y nosotros tenemos las horas contadas.

Lunes de la 9a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 12,1-12.
Jesús se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía.
Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes.
Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.
Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’.
Pero los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra’.
Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.
¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular:
esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?».
Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Comentario: San Buenaventura (1221-1274)
franciscano, doctor de la Iglesia

La vid mística, c. 5, 4-5 (atribuida, erróneamente, a San Bernardo)
«Yo soy la vid verdadera» (Jn 15,1)
¡Oh dulce Jesús, en qué estado te veo! Muy dulce y muy amable, único Salvador de nuestras viejas heridas, ¿quién te ha condenado a una muerte tan amarga? ¿Quién, pues, te hace sufrir estas heridas, no sólo tan crueles sino tan ignominiosas? Dulce vid, buen Jesús, ahí tienes el fruto que tu viña te da. (…)Hasta el día de tus bodas, has esperado, pacientemente, que ella te diera racimos, y no te da más que espinas (Is 5,6). Te ha coronado de espinas y te ha rodeado de las espinas de sus pecados. Esta viña, que ya no es tuya sino que ha pasado a ser una viña extranjera, ¡cuán amarga se te ha vuelto! Ha renegado de ti gritando: «No tenemos más rey que al César» (Jn 19,15). Después de haberte echado del viñedo de tu ciudad y de tu heredad, esos viñadores te han dado muerte: no de un golpe, sino después de haberte agotado con el largo tormento de la cruz, haberte torturado con las heridas de los latigazos y de los clavos. (...) Oh, Señor Jesús (...), tú mismo has entregado tu alma a la muerte –nadie te la puede quitar, eres tú mismo quien la da (Jn 10,18). (...) ¡Admirable intercambio! El Rey se da por el esclavo, Dios por el hombre, el Creador por la criatura, el Inocente por los culpables.

El orgullo la trampa de la inteligencia

Sábado de la 8a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 11,27-33.
Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él
y le dijeron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?».
Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.
Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?».
Ellos se hacían este razonamiento: «Si contestamos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘¿Por qué no creyeron en él?’.
¿Diremos entonces: «De los hombres’?». Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta,
respondieron a Jesús: «No sabemos». Y él les respondió: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas».

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia

Livre XII, Morales sobre Job (SC 212, Morales sur Job, Cerf, 1974)
La trampa del orgullo
“Yo te voy a explicar, escúchame; déjame contarte algo que vi” (Jb 15,17). Lo propio del arrogante, es nunca tener el sentimiento de la honestidad, aunque sea leve, sin someterlo al servicio del orgullo. Eleva su propia inteligencia sobre él mismo sólo para caer en la trampa del orgullo, lleno de vanidad. Se cree más sabio que los sabios, reivindica el respeto hacia él como el que vale más, pretende enseñar con aire de autoridad. Por eso esta palabra: “Yo te voy a explicar, escúchame; déjame contarte algo que vi” (Jb 15,17). (…)

Con estas palabras, Job afirma: “El malvado se atormenta todos los días de su vida, muy pocos años están reservados al hombre cruel” (Jb 15,20). Dicho de otra forma, ¿por qué enorgullecerse de una certeza cuando la pena de la incerteza es lo propio de la condición humana?

Los últimos, serán los primeros y por mucho más tiempo

Martes de la 8a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
Evangelio según San Marcos 10,28-31.
Pedro le dijo a Jesús: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros».

Comentario: León XIII (1810-1903)
papa 1878-1903

Carta encíclica «Rerum novarum»,

“Desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno… y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.”
Para los cuales, sin embargo, si siguen los preceptos de Cristo, resultará poco la amistad y se unirán por el amor fraterno. Pues verán y comprenderán que todos los hombres han sido creados por el mismo Dios, Padre común; que todos tienden al mismo fin, que es el mismo Dios, el único que puede dar la felicidad perfecta y absoluta a los hombres y a los ángeles; que, además, todos han sido igualmente redimidos por el beneficio de Jesucristo y elevados a la dignidad de hijos de Dios, de modo que se sientan unidos, por parentesco fraternal, tanto entre sí como con Cristo, «primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8,29). De igual manera que los bienes naturales, los dones de la gracia divina pertenecen en común y generalmente a todo el linaje humano, y nadie, a no ser que se haga indigno, será desheredado de los bienes celestiales: «Si hijos, pues, también herederos; herederos ciertamente de Dios y coherederos de Cristo» (Rom8,17).

Aquí tienes a tu madre

Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
El Evangelio del día
Evangelio según San Juan 19,25-34.

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca.
Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.

Misal Romano
Prefacio de la Santísima Virgen María V
María, modelo y Madre de la Iglesia

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
y glorificarte como es debido
en esta celebración de la Virgen María.

Ella, al aceptar tu Palabra con su corazón inmaculado,
mereció concebirla en su seno virginal
y, al dar a luz a su propio Creador,
preparó el nacimiento de la Iglesia.

Ella, aceptando junto a la cruz el testamento del amor divino,
adoptó como hijos
a todos los hombres nacidos a la vida sobrenatural
por la muerte de Cristo.

Ella, unida a los Apóstoles
en espera del Espíritu Santo prometido,
asoció su oración a la de los discípulos
y se convirtió en modelo de la Iglesia orante.

Elevada a la gloria de los cielos,
acompaña a la Iglesia peregrina con amor maternal,
y con bondad protege sus pasos hacia la patria del cielo,
hasta que llegue el día glorioso del Señor.