11951120_10207261316280098_5952298251646657531_nDon Miguel vivía en la ciudad y tenía un almacén. Don Justino vivía en una finca y elaboraba una harina de mandioca muy apreciada. Un día los dos se pusieron de acuerdo para intercambiar sus productos. Justino proveería de harina a Miguel, mientras que Miguel le daría sal a cambio.
Así sería el acuerdo: un kilo de harina por un kilo de sal. Todo fue bien durante algún tiempo. Un día al comerciante empezó a desconfiar: será verdad que esta harina pesa un kilo? Tiene volumen, pero peso, yo no sé. Para salir de dudas, puso la harina en la balanza. De hecho, la balanza (verificada por el inspector pocos días antes)
Apenas marcaba 800 gramos. No lo pensó dos veces. Corrió hasta el comisario. Al día siguiente, el campesino fue llamado a presentarse en la delegación para explicar el caso. Un poco avergonzado, habló: Señor comisario, nunca he tenido intención de engañar a nadie, ni siquiera a un tonto. Dios lo sabe. Nuestro trato era cambiar un kilo de harina por un kilo de sal, pero yo no tengo balanza en mi casa. Por eso inventé una balanza de tipo casero. En esa balanza campesina, el contrapeso de la harina era el mismo paquete de sal que me mandaba el comerciante…. Porque yo pensaba que la sal pesaba un kilo completo.
El comisario se volvió hacia el comerciante y le dijo: Ahora saque usted mismo sus conclusiones. Yo ya saqué las mías…
Autor Desconocido.

Seamos coherentes, si pedimos amor, comprensión, afecto, solidaridad, escucha, perdón, tolerancia, atención, consideración, libertad, compañía, etc; demos lo mismo. Y si somos incapaces de dar, al menos guardemos silencio para no romper la armonía.
De cualquier modo, si deseas hacer lo correcto, da sin pedir porque amar consiste en eso; lo demás es un intercambio de intereses.
Este cuento o relato se puede aplicar a todas las parcelas en las que interactúa el ser humano; la familia, el trabajo, la amistad, la fe, e incluso la política: No puedo exigir justicia si yo no la practico.
SALMO 127: Canto de peregrinación. De Salomón.
01_ Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los albañiles; si el Señor no custodia la ciudad en vano vigila el centinela.
02_ Es inútil que ustedes madruguen; es inútil que velen hasta muy tarde y se desvivan por ganar el pan: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
03_ Los hijos son un regalo del Señor, el fruto del vientre es una recompensa;
04_ como flechas en la mano de un guerrero son los hijos de la juventud.
05_ ¡Feliz el hombre que llena con ellos su aljaba! No será humillado al discutir con sus enemigos en la puerta de la ciudad.

Acerca de renaceralaluz

Decidí, hace mucho tiempo, vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos; es decir, intentar, en todo momento, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a la donación y, también, al amor para con los enemigos.

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