Evangelio según San Mateo 13,44-46.
Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»

Comentario: hoy Jesús nos compara el Reino de los Cielos con lo más valioso que podemos tener en este mundo, algo que nos hace volcar todo nuestro corazón en él, porque al descubrilo sabemos que no hallaremos nunca, jamás, algo comparable a ese tesoro del Reino de Dios.
Así es para los que hemos conocido a Dios, sabemos que él tiene palabras de vida, no solo para alcanzar la Vida Eterna, sino que esas palabras se convierten también en la única brújula fiable que nos guía por esta vida terrena para no tropezar con la oscuridad del mundo y, el propio caos mental que en ocasiones se nos presenta. Hay muchas personas que no se acercan a Dios o no se entregan a él por completo, porque piensan que Dios les va a quitar algo, los va a dejar tristes porque no van a poder disfrutar de las cosas de este mundo, y no es así sino todo lo contrario: si Dios a creado un mundo tan bello es para que disfrutemos de él, siempre y cuando no convirtamos las cosas de este mundo en una idolatría como el Joven rico del Evangelio. Por otro lado, Dios en ningún momento nos impide estar gozosos y alegres, es más nos llama a entonar cantos e himnos, acordémonos del Rey David, de como bailaba y cantaba de gozo delante del Arca de la Antigua alianza. Dios no nos disminuye ni nos resta, Dios es el buen padre que va trazado una senda de amor, de paz, de equilibrio, de gozo y esperanza para con sus hijos. Él nos permite gozar de las cosas temporales, sin hacernos esclavos de las mismas, los hijos de Dios tienen «alas» como los ángeles y no son esclavo de nada de lo que en el orden de la creación es igual o inferior a ellos, es decir el universo entero, exceptuando a Dios creador y Señor del mismo. Dios es ese gran tesoro, ese hallazgo inesperado, que hace que todo lo demás a su lado, nos parezca insignificante comparado con Él. Dios no resta, Dios no quita, puedes danzar, bailar, cantar, gozar, dar gracias, saltar, respirar a pulmón lleno y, por esto mismo, puedes acercarte a él sin miedos; en definitiva, Jesús, hijo del Altísimo, es ese tesoro que por tanto tiempo has estado buscando. ¡Alabado sea el Señor que inflama nuestro corazón con la llama de su amor! ¡Bendito sea por siempre junto al Padre y al Espíritu Santo! ¡Gracias, Señor mio y Dios mío por librarnos de la muerte y el reino de las tinieblas! ¡Gracias por tu sangre derramada en mi rescate, gracias!

Buenos días Paz y Bien.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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