Hoy Jesús nos habla de los últimos, de los excluidos y proscritos como consecuencia de su fe y su testimonio por el Reino del Hijo de Dios, porque ellos serán, como lo fue el mismo Jesús, recompensados con una corona de gloria, una corona Eterna que no se marchita; para recibir, en abundancia y sin límites, todo lo que aquí en la tierra les correspondía y que a causa del mal uso de la libertad, con maldad y en ocasiones también con alevosía, le negaron sus mismos conciudadanos. Como hemos dicho, Dios respeta la libertad que Él mismo otorgó a los hombres. Dios, por tanto, respeta sus propias leyes, no actúa como un mago, a impulsos, por capricho o por necesidad de ser admirado, sin embargo, Dios es un Dios de Justicia y la Justicia solo brota del corazón que ama, y es por ello que, finalmente, dará a cada uno la recompensa que por sus obras haya levantado, si es que antes, claro, no se arrepiente para que Dios actúe en su misericordia, como así lo demostró Jesús a lo largo de su vida con pecadores como uno de los dos ladrones con él crucificado o con la mujer adúltera.
Hoy por tanto, Jesús con sus palabras, nos lleva a hacer un examen de conciencia, porque los justos por su causa -entre ellos los profetas- claman justicia desde el corazón del Padre, y puede que nosotros, desdé nuestro corazón descarnado por los celos y la envidia, cuando no por nuestra insensibilidad, egoísmo o comodidad, los estemos apartando, rechazando, en ocasiones hasta destruyendo, para no oír esa voz del profeta que, no busca acusarnos, sino todo lo contrario, nuestra salvación como Jesús, y un lugar, también, para todos aquellos que ahora a causa de nuestro egoísmo son privados de los recursos que Dios puso en la Tierra para todos, porque todos para Dios, sin excepción somos el legado de su creación y llamados a participar de sus bienes; el más preciado de todos el de ser sus hijos adoptivos por el bautismo y herederos del Reino Eterno de Dios, por la sangre que Cristo pagó por este mismo pecado y por otros.
Así pués podré matar o apartar al que da testimonio de Dios y pone mi conciencia frente a un espejo, pero no por eso voy a escapar de la Justicia de Dios que lo ve todo y da a cada uno según sus obras.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-09-07

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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