Ama más y es más constante aquel que obra por amor que el que lo hace por miedo al castigo. Que el Señor nos de la luz y él valor necesario para reconocer la belleza, la verdad y la sabiduría que hay en sus palabras para adherirnos a ellas libremente.

Miércoles de la 5a semana del Tiempo Ordinario
El Evangelio del día
San Marcos 7,14-23.
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!».
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: «¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?». Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: «Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre».

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella

De la perfección, VII (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad.sc©evangelizo.org
La perfección de un corazón puro
De veras es diferente odiar la mancha de los vicios y de la carne -porque se gusta el bien que está presente- a frenar las concupiscencias ilícitas en vista de la recompensa futura. Es distinto el temer un daño presente y el atemorizarse por los tormentos a venir. Es una perfección mucho más grande no querer alejarse del bien por amor al bien mismo, que no consentir al mal por miedo de sufrir otro mal. En el primer caso el bien es voluntario, en el segundo caso parece forzado, como arrancado con lucha contra una resistencia, por temor al suplicio o por apetito a la recompensa. En consecuencia, el que renuncia a las seducciones del vicio sólo por miedo, en cuanto desaparece el temor retorna al objeto de sus deseos. No tiene estabilidad en el bien. No tiene tampoco reposo en cuanto a la tentación porque no posee la paz sólida constante, otorgada por la castidad. Dónde reina el tumulto de la guerra, es imposible escapar al riesgo de ser herido. (…) Al contrario, el que ha superado los asaltos del vicio y goza desde entonces de la seguridad de la paz, está transformado en amor a la misma virtud. Permanecerá constante en el bien al que pertenece enteramente, ya que no existe a sus ojos más sensible daño que atente a la castidad de su alma. La pureza que tiene en el presente es su más querido y precioso tesoro. El castigo más grave sería ver perniciosamente robadas las virtudes o probar la mancha envenenada del vicio.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

Puedes dejar tu opinión sobre esta entrada

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s