Miércoles de la 2a semana de Pascua.
El Evangelio del día
Evangelio según San Juan 3,16-21.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

Carta 27 al cardenal Jacobo Orsini (Lettres, Téqui, 1976)
*¡Únase al árbol de la Cruz!*
Lo que llevó a Dios a sacarnos de él mismo, de su infinita sabiduría, para que seamos felices y participemos de su felicidad suprema, es la caridad. Cuando el hombre perdió la gracia por su pecado, ese vínculo une y enlaza Dios a la naturaleza humana y lo injerta en nosotros. La vida fue injertada sobre la muerte, estábamos muertos y la unión a Dios nos dio la vida.

Desde que Dios fue así injertado en el hombre, el Hombre-Dios, ardiente de amor, corrió a la muerte ignominiosa de la Cruz. Sobre este árbol quiso ser injertado el Verbo encarnado y fue atado sobre la Cruz por amor y no por los clavos que habrían sido suficientes para retener al Hombre -Dios. El manso Señor subió a ese lugar para enseñarnos la doctrina de la verdad. El alma que la sigue no puede caer en las tinieblas. (…)

No duerma más, padre, usted es una columna débil por usted mismo. Únase al árbol de la Cruz, vincúlese por el amor, con una caridad inefable y sin límites con el Cordero inmolado que versa su sangre de todas las partes de su cuerpo. Que nuestros corazones se rompan, basta de dureza, de negligencia, el tiempo no duerme, él continúa su carrera. Permanezca con Dios por amor y santo deseo y no habrá nada que temer.

Buenos días nos de Dios. Demos gracias a Dios por un día más y por una nueva oportunidad de comenzar el camino o de reanudarlo a plena luz, la luz que calienta y alumbra más que el sol.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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