La iglesia vuelve a sus orígenes: El papa Francisco además de los gestos de caridad que le caracterizan, tomó la decisión de abandonar las zapatillas rojas. Gesto que aunque parezca irrelevante, no lo es: el color rojo es un símbolo del poder terrenal que tuvo la Iglesia; y, aunque hace tiempo dejó de ejercerlo, viene a significar con este rechazo, que la Iglesia vuelve a ser peregrina, y por este motivo su poder, solamente, estriba en comunicar al hombre los bienes espirituales para ir anticipando el Reino de Dios en el momento presente.
La iglesia, a demás, vuelve a sus orígenes; en este caso en negativo, porque vuelve a estar perseguida: los cristianos vuelven a ser arrojados a los leones, cada vez que un cristiano es encarcelado, asesinado, o asediado en un país por el simple hecho de confesar libremente su religión o de practicarla. Los cristianos igualmente vuelven a sus orígenes cuando aquí en nuestro país, obligan los rectores a cerrar capillas en las universidades: universidades, que, por otra parte, en su gran mayoría, derivaron de las escuelas catedralicias o escuelas monásticas que se formaron desde el siglo VI d. C. Los cristianos vuelven a ser perseguidos, cuando muchos esnobistas, hacen retirar la cruz de las escuelas, mientras sus casas están faltas de oxigeno por la numerosa cantidad de velas quemadas a las estatuas de budas que tienen por doquier. Todos estos snobs, deberían entender, que, el símbolo de la cruz, además de representar un episodio real y cultural en torno al cual se fragua gran parte de la civilización moderna, supera a todos los misticismos orientales: no hay un solo guía, un yogui espiritual del hinduismo, con más poder de introspección, más santo, más caritativo, más revolucionario, más entregado (pudiendo usar su poder, se dejó matar, para salvación de todos) y al que se le atribuyan más sanaciones y milagros que a Jesucristo. Y por si todo esto fuera poco, sus discípulos atestiguaron: que resucitó y vieron en Él al hijo de Dios; no solo por sus hechos, sino, también, mediante una experiencia real en el monte Tabor en la cual, Jesús, era señalado por el mismo Dios como el hijo amado al que, todos, debíamos escuchar. Por tanto, en las escuelas, pueden darse estas contradicciones: que los niños ignoren lo que representa un crucifijo para su civilización y cultura; aunque, por el contrario, las niñas puedan enseñar las braguitas impúdicamente en clase, los niños los slip. Y, todo ello, sin que a nadie se le pueda alterar la testosterona, o le puedan sobrevenir arcadas por el mal gusto. También los cristianos vuelven a sus orígenes cuando son asaltadas sus iglesias y símbolos sagrados para reivindicaciones contrarias al sentir del creyente, del mismo modo que se cuestiona en Canal Sur la presencia de un sacerdote en sus emisiones. Por el contrario, los padres, tienen que tragar programas de prensa rosa, telenovelas o gran hermano en horario infantil. Por otro lado, mientras los cristianos solamente podemos opinar en la calle e incluso manifestarnos, como cualquier otro colectivo (hasta ahora); los políticos secuestran la voluntad del pueblo, con su poder legislativo: estos, nos imponen normas, de sumo calado y transcendencia, sin consultar antes con pueblo en referéndum, como tampoco piden opinión a los diferentes colectivos en los que se integra la ciudadanía. Felicitémonos, también, porque el laicismo a diferencia del cristianismo a asumido como valores, la cultura de la muerte: el aborto; la eutanasia; la píldora del día después sin receta, como si de un caramelo se tratase; el derecho de elección del adulto por encima de la salud mental del menor, en el caso de adopción. Felicitémonos, porque, el poder civil, también ha secuestrado la objeción de conciencia para determinados profesionales, jueces, médicos, farmacéuticos, etc. Los cristianos, por tanto, volvemos a nuestros orígenes, solo que estos leones, como muchos ladrones, ahora son de guante blanco. Por lo que estamos observando, nos apoyaremos en la fe y pediremos al Espíritu Santo que surjan nuevos testigos, que, como los doce apóstoles, pongan al mundo otra vez patas arriba llamando a las cosas por su nombre ¿Acaso fue, Jesucristo, correctamente político con los poderes de su época?

Autor: Pedro Chaves Rico                         En Almendralejo 10/16/21014

Acerca de renaceralaluz

Decidí, hace mucho tiempo, vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos; es decir, intentar, en todo momento, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a la donación y, también, al amor para con los enemigos.

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