mama

HOMENAJE A MI MADRE
Ya sé que no hiciste una gran carrera…Ni falta que te hacía.
Ya sé que no te dieron ningún premio…Ni falta que te hacía.
Ya sé que no fuiste la más guapa, ni la más resuelta…Ni falta que te hacía.
Sin embargo quiero hacer un homenaje en tu memoria, por tu generosidad y entrega a los tuyos, aunque del mismo modo, a todos aquellos que te necesitaron en un momento dado.
Yo te reconozco porque llenabas el plato de tus hijos aunque al tuyo llegase apenas nada.
Yo te amo, porque siempre arrimaste el hombro para enfrentarte al mundo con tal de que tu prole saliese adelante; sin temer a los más doctos o encumbrados.
Yo alabo, igualmente, tu presteza pora tener siempre a punto un plato caliente y un rincón en tu casa para dar cobijo a los que vinian de fuera a visitarte. Y tu ingenio en sacar un lecho en los sitios más insospechados para que todos descansasen como en su propia casa.
Yo aprecio tu disponibilidad para estar siempre atenta en mantener contentos a todos. ¡De qué forma los escuchabas en sus problemas y les dabas consejos sabios, que sorprendian viniendo de una persona no ilustrada. Y, especialmente, como los atendías en sus dolencias y necesidades económicas, para que sus expectativas se cumpliesen! También admiro tu respeto y asentimiento para aceptar el camino que tomé en la vida. Sabias de antemano que la herencia más grande que los padres pueden dejar a sus hijos son la educación y las alas, alas para emprender su propio vuelo.
Admiro tu sencillez: nunca quisiste aparentar lo que no tenías, y por ello nunca viviste por encima de tus posibilidades.
Del mismo modo, como madurabas, al igual que aprendiz disciplimado, con el paso de los años estando siempre atenta a las lecciones que te daba el libro de la vida y tu gran capacidad de adaptación.
Por otro lado, me rindo ante tu gran abnegación frente al dolor y tu gran resistencia ante los contratiempos y desdichas del devenir cotidiano.
Recuerdo como todos nos apoyábamos en ti. En cambio tú apenas si te quejabas de tus pesadumbres.
También sé de tu generosidad por boca de un vecino tuyo en el fatídico y conocido, en España, año del hambre. Y, por otro lado, tu mediación entre disputas y chismorreos vecinales para guardar la armonía y la paz en el barrio.
Y por último resaltar tu ejemplo de madurez llevada con dignidad. Tan es así, que a una señora le hiciste perder el miedo a envejecer y por eso te dedico una hermosa poesía; ésta fue, tú amiga Paqui, ¿recuerdas?

Ya me despido, y aunque se que hay algún “pero” que objetar ¿quién está libre de culpa…?
Sin embargo estoy agradecido de que Dios me pusiese en tu regazo, me diese tu cobijo, tu sombra, tu aliento, tus entrañas de madre, tu paciencia para con mis equivocaciones y tu aceptación de mí ser sin condiciones.
Un beso madre, y sigue cuidando de todos ahí arriba… Te necesitamos.

Dios nos hizo a su semejanza, por eso el amor de los padres, puede ser el más parecido al amor de Dios. En este pasaje bíblico, se describe así.

Estaba yo en el vientre y el Señor me llamó; en las entrañas maternas y pronunció mi nombre y me dijo: tú eres mi servidor de quien estoy orgulloso.
Mientras yo pensaba: en vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis días; en realidad mi derecho lo defendía el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza.
Así dice el Señor: “te hago luz para que mi mensaje alcance por donde vayas; en tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he defendido”. Porque el Señor consuela y se compadece… Decía yo: me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado…” ¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella te olvide, yo no te olvidaré. Mira, en mis palmas te llevo tatuado, tu figura está siempre ante mí, Yo, el Señor, no defraudo a los seres que esperan en mí y sabrá todo el mundo que yo soy tu salvador…”

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quire decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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  1. Anónimo dice:

    Ana soto no podías tener mayor homenaje para tu Madre y mayor ejemplo de humildad para muchos.un abrazo te queremos.

  2. Ángel dice:

    Preciosa reflexión muchas gracias hermano. Que Dios te bendiga hoy y siempre!

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