Life-after-death

La segunda lectura y el evangelio de hoy, son muy exigentes; tanto, como para pensar, bien, que nos traemos entre manos aquellos que nos decimos seguidores de Jesús y, al mismo tiempo, hacer una parada -en seco- para cambiar el rumbo de nuestra historia en el camino de la fe. Sería muy importante hacer esa parada, porque nos suele suceder, que, no pocas veces, a la vuelta de la esquina, otras incluso antes, estamos olvidando todos los buenos deseos e intenciones de amar con que se nos arengó en la homilía dominical.

La segunda lectura nos recuerda que la mayoría de los que salieron de Egipto, gracias a la protección de Dios, no entrarían en la tierra prometida pese a que estaba destinada por el mismo Dios para ellos. Y esto porque siguieron, antes, los deseos de su corazón que el compromiso de obediencia que habían adquirido ante Moisés con Dios. Pero, es más, en esta lectura, S. Pablo nos advierte, que aquello que le sucedió al pueblo hebreo es un ejemplo de lo que nos va a pasar a nosotros si, al igual que el pueblo del antiguo testamento, seguimos en desobediencia dejándonos arrastrar por los malos deseos del corazón: Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

El evangelio es más de lo mismo, habla metafóricamente de arrancar de raíz la higuera que no de frutos. habría que preguntarse, entonces, si yo estoy dando frutos; frutos de amor, de comprensión, de paciencia, de perdón, de justificar y no criticar, de humildad, de no imponer mi criterio, de no sobresalir, etc. A pesar de estas lecturas tan exigente, que nos hablan de cambio y las consecuencias de no decidirse a trabajar en ello, no hay que desanimarse, sino más bien todo lo contrario, porque en otra parte de los evangelios, los discípulos le preguntan a Jesús: si estas son las exigencias de seguir a Dios, ¿Quién podrá salvarse? A lo que Jesús añade: Lo que para el hombre es imposible para Dios es posible. Y así es, Dios por medio de los sacramentos, es decir la vida de gracia santificante; y, también, por su Palabra y por la oración, nos va a ayudar a hacer posible esa determinación que hemos de tener para obedecer sus mandamientos y atender las obras de misericordia. Del mismo modo, Jesús, en el Evangelio de hoy, mediante una parábola, nos ofrece una nueva oportunidad: demos un año más a la higuera, a ver si, labrándola, sus raíces acogen ese abono de estiércol y agua, que, simbólicamente, representa la Palabra de Dios y la Eucaristía. Que así sea hermanos, atrapemos esa oportunidad, porque el tiempo se acorta y no sabemos ni el día ni a la hora que nos puede llamar el Señor.

Buen día, feliz domingo. P. CH.

Clikar en el enlace sobre los libros pequeñitos que aparecen en la margen izquierda; cada uno de ellos nos llevaran a una de las lecturas dominicales: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quire decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida.

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