Introducción a las lecturas

Hermanos, como decía ayer, la Palabra, la oración y el ayuno, de poco vale si no va acompañado de un cambio de vida cuyo fruto son las obras, puede que valga en un principio para acercarnos a Dios, pero no para quedarnos contemplando las alturas y, mucho menos, para contemplarnos a nosotros mismos con quejas y reclamos continuos a Dios. Es cierto que hemos estado bajo el peso de un yugo y unas cadenas, la de nuestro propio pecado o adicción, los cuales nos quitaban la libertad para amar a Dios y a los hermanos con la dedicación que se nos pide, fin y meta de todo hijo de Dios, ahora con más responsabilidad aún que hemos sido engendrado de nuevo por el sacrificio de la cruz. 

Ha llegado pues la hora, de mirar otra realidad que no sólo sea la mía, el pasado ya pasó y no tiene vuelta atrás, de lo contrario corremos el riesgo de tropezar como aquel que coje el arado y se desentiende, por momentos, del verdadero y único horizonte que tiene por delante; en nuestro caso, plasmar la identidad de Jesús en mi vida. De esta manera entonces, enfoquémonos, sí, en buscar la unión con Dios pero también atendamos la realidad del hermano herido en múltiples formas; y no solo eso, sino que abandonemos también ciertos pecados sociales de injusticia, con los cuales impedimos hacer un mundo más justo y mejor repartido, y esto pese a lo que hagan los demás, entre otros los políticos; ya que cada uno es responsable de sí mismo ante el tribunal de Dios. 

Primera lectura. Isaías 58,1-9a

Así habla el Señor Dios:

¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob!

Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo haría una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:

“¿Por qué ayunamos y tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?”. Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.

Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas.

¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso lo llamas ayuno y día aceptable al Señor?

Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;

compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.

Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.

Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: “¡Aquí estoy!”.

Salmo 51(50),3-4.5-6a.18-19.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.Contra ti, contra ti sólo pequé Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

Evang según S. Mateo 9,14-15.

Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”.

Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Comentario de S. Teodoro el Estudita (759-826) monje en Constantinopla

Catequesis 46, (Les Grandes Catéchèses, Spiritualité Orientale 79, Bellefontaine, 2002), trad. sc©evangelizo.org

Vendrá el tiempo…que ayunarán

Hijos bien-amados y hermanos: Dios que en su sabiduría gobierna todo y de forma excelente y sabia lleva a buen término las estaciones y los años, nos ha hecho conocer que ya ha llegado el tiempo de salvación y beneficio para las almas. (…) ¡Gracias sean dadas a quien nos ha revelado este tiempo y juzgado dignos de alcanzarlo! Por eso, en todo momento  debemos llevar una vida santa y pura  y observar los mandamientos de Dios, en particular actualmente. (…)

            Ya que es tiempo de purificación, ¡purifiquémonos! Ya que es tiempo de abstinencia, ¡hagamos abstinencia! No sólo de alimentos, porque no sería suficiente. Hagamos abstinencia (…) de envidiar la buena reputación de nuestro hermano y ponernos en cólera o irritarnos contra el prójimo. Hagamos abstinencia de no poner freno a nuestra lengua, dejándola correr como ella quiere. Se debe imponer ella misma los límites: no hablemos mucho ni en cualquier momento, hablemos sólo de temas convenientes. Nuestros ojos se deben guardar de miradas impúdicas. Nuestros oídos deberían permanecer cerrados, abriéndose sólo para escuchar lo que es agradable a Dios y él ama.

            Si, mis hijos bien-amados. Los exhorto para que hagan de ustedes mismos un instrumento musical, un harpa agradable del Espíritu Santo. (…) Mantengan la paz entre ustedes. La tan venerable Cuaresma fatiga al cuerpo, es cierto. ¡Pero a causa del cuerpo no dejen que se les doblegue el coraje! (…) Como siempre, con un poco de paciencia, ¡no sentirán más el peso!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel 

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quire decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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