En el Evangelio de hoy vemos como Dios sigue revelando la llegada de su hijo al mundo (la de aquel que existía junto al Padre y al E. Santo, desde la Eternidad y por quién fue creado todo cuanto existe), va revelando está venida a la gente que busca la Verdad, incluso a riesgo de poner en peligro su vida, como los Magos de Oriente, pero sobre todo a los más humildes y piadosos, a los últimos, a aquellos que no cuentan para los que creen poseerlo todo; es decir los dichos de las *bienaventuranzas*: primero a los pastores, luego a un anciano y en el evangelio de hoy a una viuda, que en aquella época, por su condición de mujer y viuda, era junto a los huérfanos los seres más indefensos y carentes de recursos de Israel. Pero es curioso que los dos últimos casos que nos muestra el Evangelio sé den en el Templo, lugar de reunión para los actos religiosos más relevantes de ese pueblo, allí donde acudió la familia de Nazaret y dónde el salmista también nos muestra la manifestación de Dios en su vida (Salmo 62, 3). Ana, el testigo que hoy nos anuncia la venida de Jesús, es una mujer que ante su indefensión, por su condición de viuda, pone toda su esperanza en lugar de los hombres en Dios, y lo hace cada día allí donde Dios ha buscado un lugar de oración y encuentro para manifestar su cercanía y amor por el hombre.
Por lo demás, el evangelio nos revela que Jesús crecía y se fortalecía en su casa junto a sus padres, como cualquier otro niño, pero que además lo hacía en sabiduría porque la gracia de Dios estaba con Él.

Oración: que nosotros Señor te busquemos especialmente donde tú te has querido quedar, y ahora, con una diferencia que no se daba en la antigua alianza, que en el templo estás también presencialmente, en la hostia consagrada, en cuerpo y alma. Señor dame la fortaleza suficiente, para buscarte en ese lugar de encuentro que tú has preparado para nosotros tan especial, ese lugar en el que no has escatimado, ni tan siquiera, tu presencia viva y real.

Que te busque diariamente allí, y que allí te encuentre como Simeón y Ana, y como tantos y tantos hombres de todas las épocas.

—–>https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2021-12-30

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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