¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
Así, con estás palabras señalaban y acusaban a Jesús de no ser observante de los preceptos de la ley de Moisés a causa de sus discípulos. Ya lo vimos en el Evangelio de ayer, en el cual también acusaban a Jesús de ser poco rigorista con sus discípulos; a lo cual él respondo, eufemísticamente, que no era necesario; especialmente porque él representa el vino nuevo (un nuevo tiempo) que a su vez requiere odres nuevos (un pensamiento renovado).
En realidad el fondo de la cuestión para los fariseos en este caso como en otros, no estaba tanto en cumplir la ley para agradar a Dios, sino en cuanto que la misma sirviera de coartada para quitarse a alguien de encima que representara un peligro para sus intereses de clase (por decirlo en lenguaje actual), así como ya veremos más adelante en otros pasajes bíblicos, una escusa también, ante Dios, para lavar sus conciencias de otros preceptos o mandamientos que debían estar por encima de normas superficiales de conveniencia social.
Jesús a esas palabras acusatorias de los fariseos, como conocía su corazón embotado y cerrado para recibir la novedad del Evangelio, en lugar de darles una catequesis o un sermón, les responde con un hecho histórico que recogen la Escrituras, donde su líder histórico por excelencia, el rey David, también se saltó la ley; remarcando a demás: «que el sábado o la Ley, se hizo en beneficio del hombre, y no para que esta lo aplastara», como sucede en este caso donde los discípulos de Jesús, sintiendo hambre, entraron en un sembrado a comer espigas.

Enseñanza: Tanto hoy como ayer, muchas veces buscamos la norma, los estatutos o el consenso social, para acusar a alguien, a una persona que nos incómoda. Convertimos a dicha persona en enemigo, porque a nuestro parecer o bien viene a quitarnos protagonismo o, cuando no, por su modo de proceder y actuar, hace que yo me cuestione ciertas cosas de mi vida que debería cambiar, y a las cuales no estoy dispuesto a renunciar; es decir, se convierte en un testigo de cargo para mí conciencia.

Oración: hoy vengo ante ti Señor a pedirte perdón, por todas las veces que por envidia o inseguridad en mi mismo, me convertí en acusador de mi hermano señalando y criticando con cualquier pretexto; incluso yo mismo, en ocasiones, me ponía de modelo de integridad para resaltar su falta. De esta manera te digo Papá que me hago el propósito desde hoy, ante ti, de no ser nunca más motivo de escándalo y tropiezo para otros; de guardar con silencio sus faltas, y de corregirlo en privado sopesando al mismo tiempo, con sumo cuidado mis palabras para que, después de dicha corrección, se sienta más que un gusano un príncipe y un hijo muy amado tuyo.
Señor, líbrame de la envidia, ayudame a reconocer el mérito y el trabajo de los hermanos y al mismo tiempo dame el valor para verme tal y como soy -para aceptarme- y de este modo no presentar a los otros como escusa para esconder mis propios defectos.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-18

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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