Muchas veces los poderes del mundo se confabulan para apartar al justo del medio, incluso en ocasiones para darle muerte. Así sucede en el Evangelio de hoy, fariseos y herodianos rivales en su concepción política y religiosa de la sociedad hebrea, se unen y urden trampas para acusar a Jesús por cualquier motivo, incluso si lo que está haciendo es para la salud espiritual y física de alguien.
Jesús viendo el modo de proceder de ellos, en su naturaleza humana, se siente indignado por su dureza de corazón, de su falta de compasión por aquel hombre tullido al que desea curar.
En las antípodas de los intereses personales y sectarios de fariseos y herodianos, como vemos, está el corazón compasivo de Jesús que en cuanto entra en la Sinagoga se fija en aquel hombre para sanarlo, pero no solo se sitúa Jesús en las antípodas por su compasión por la persona sufriente y disminuida, sino porque al mismo tiempo, está libre de ataduras para hacer lo justo y obrar el bien, no antepone su comodidad, salvar su vida, o evitar un enfrentamiento para hacer lo correcto.
Herodianos y fariseos no solo tenían endurecido su corazón a causa de sus intereses temporales, sino también su entendimiento, porque Dios mismo se había encargado de dar al pueblo por medio de su antecesor y Patriarca Moisés, una ley (dado el caso de que el hombre tuviese embotada su conciencia y por ende perdido el sentido de lo que es justo) que estaba por encima de guardar el sábado; es decir lo que para nosotros es ahora santificar la fiesta o el domingo. Dicho mandato o mandamientos eran, como ya podemos imaginarnos, «amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo», a los cuales quedarían sometidos todos los demás.

Enseñanza: El Señor con este evangelio, con su ejemplo, nos está llamando a purificar nuestras intenciones, a revisar que motivos están detrás de mi forma de pensar y actuar, ¿hay pureza de corazón tras ellos, o por el contrario hay otras motivaciones ocultas? De dediquemos un tiempo a esta reflexión cada cierto tiempo.

Oración: Señor ante ti me presento un día más, un día más para agradecerte esta nueva oportunidad de conversión y, al mismo tiempo, agradecer también por tanta hermosura que has dejado en la creación: está mañana radiante de luz, de sonidos, de críos bulliciosos y despreocupados camino al cole; a esos padres y madres afanados en sus tareas, esperanzados, luchadores, preocupados tal vez por el futuro, todo en rededor está lleno de vida, de trinos de aves, de brisa fresca, de aroma a leña y combustión; todo está vivo y en ebullición, gracias Señor por tanta belleza, gracias.
Señor, algo más quiero decirte, concédeme el don del Espíritu Santo para discernir y purificar las intenciones de mi corazón, dame un corazón de niño alegre, confiado y bien intencionado. ¡Te quiero Señor tú eres toda mi vida, tómame y poséeme! ¡guardame Señor para la Eternidad y, así gozar de tu presencia y compañía en el paraíso! https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-19

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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