Todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo

A Jesús lo seguía una gran multitud buscando sanación; dice la Palabra que incluso se arrojaban a él para tocarlo. Hoy también tenemos nuestros ídolos, se buscan en redes sociales, conciertos, simposios, seminarios de iniciación que nos prometen el conocimiento (como en el paraíso) del bien y del mal; el mismo truco de Satanás para este tiempo, pero como sabemos el hombre es el único animal que tropieza hasta tres veces en la misma piedra.
El hombre busca salida a su crisis existencial e incluso a sus enfermedades por todos lados menos en la fe de sus antepasados. No obstante, nadie puede dar lo que no tiene: nadie tiene el don de la Vida, porque nadie se ha dado la vida a si mismo; de Dios procede todo, el da y quita, y si poseemos algo es por delegación de Díos, fuera de él -cualquier cosa que brille y que no acepte la revelación de Dios que culmina en Jesús con todo lo que dice- se convierte en un reclamo engañoso que nos deja siempre vacíos.
Aunque la gente no quiera admitir que es infeliz, y se tome multitud de selfies para demostrarnos lo contrario, la Palabra de Dios es bien clara respecto ha esto; solo en el podemos encontrar la Vida y por eso dice en otra parte: «el que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama». Puede que tengamos por gracia de Dios algún don desde que fuimos engendrado en el vientre de nuestra madre, pero lo estaremos mal gastando, si no es para mayor gloria de Dios, porque con él nos podemos condenar.

Jesús ha resucitado, está vivo y además se ha querido quedar entre nosotros, él es el mismo que sanaba en Galilea, porque Dios es inmutable y no cambia; por tanto, Él es también hoy, nuestro refugio, nuestra sanación, nuestra luz, nuestra esperanza, la fuerza poderosa que nos acompaña. De este modo, entonces, arrojémonos a sus pies, en el sagrario, para declarar al igual que hacían los demonios que Jesús, es el hijo de Dios, pero que adiferencía también de los demonios, solo Él puede devolvernos la salud, el amor, la belleza y el bien como imagen suya que somos y ahora por su sangre derramada en la cruz, también sus hijos.

*Oración*: hoy Señor me postró ante ti, para declarar que tú eres el hijo de Dios, él único Señor y Salvador de mi vida y de mi alma. Te declaro mi amor y mi fidelidad incondicionalmente, sé que tengo la tentación de hacer de cualquier cosa y de cualquier persona un «ídolo» que, sin darme cuenta, me separe poco a poco de tí. Te pido que tus ángeles me guíen por el camino de la Vida, y me aparten de la tentación y de las trampas que me tiende el enemigo. Señor nuevamente pido que me des la luz del Espíritu Santo para no dejarme seducir por aquellos que prometen algo que solo tú puedes dar.
¡Papá confieso que sin ti nada puedo, tócame, pronuncia una palabra y quedaré sano! ¡Señor en ti he puesto mi confianza, ábreme el entendimiento y no quedaré defraudado! ¡Amén, Aleluya!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-20

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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