El evangelio de hoy nos relata dos milagros espectaculares de Jesús, uno de ellos la resurrección de una joven y otro la sanación de una mujer con flujo de sangre a la que nunca antes, y por muchos años, habían podido curar los médicos. También vemos en el relato de estos dos hechos, como en otros tantos que aparecen a lo larco de los evangelios, la importancia de la fe para que Dios actúe. En cualquier caso hay que señalar también, que Dios es libre para obrar y sanar sin fe por parte del hombre acusa de su compasión y bondad sin límites.
Aún así el mayor milagro que le podemos pedir a Dios es el de nuestra conversión, porque esta es un pasaje para la vida eterna y para encontrar, a su vez, la paz que tanto deseamos en la tierra.
Pero en ocasiones nos preguntamos qué sucede para que mi cambio sea tan pequeñito, para que sean finalmente mis impulsos y mi pecado el que me arrastre a lo que no quiero hacer, como ya dijera S. Pablo. Y una de la respuesta es, al igual que en este pasaje de la biblia, la fe, en el caso que ocupa la falta de ella, y la otra nuestra pereza o flojedad para enterrar al hombre viejo, al hombre que solo vive para sí mismo.
La fe es un don de Dios, pero también una semilla que nosotros podemos y debemos cultivar, para que ese regalo de Dios que nos acompañó en cualquier momento de la vida no se muera por falta de cuidado.
La pregunta que sigue a estas dos afirmaciones es la siguiente ¿Que hacer para que mi voluntad y mi fe aumenten?
La primera es muy sencilla, para poner algo en marcha, solo es necesario ponerlo en marcha; es decir, no dejar para otro día lo que tengo que hacer ya. Y si para ello tengo que imponerme una disciplina y trazar un itinerario por escrito lo hago para comenzar cada día de nuevo hasta lograr que cambien mis malos hábitos.
La otra es la fe, que también requiere de una disponibilidad nuestra, no podemos creer y esperar en aquel que no conocemos. Y para esto es necesario que yo busqué a esa persona, me haga el encontradizo con ella, indague sobre su vida, sus hechos, sus pensamientos, y lo haga personalmente para verificar por mi mismo que es cierto todo lo que me han comentado a favor o en contra de esta persona.
Lo que acabo de describir, bien podrían parecerse las actitudes que presenta un fan de un artista o de un deportista. Pero así sucede también con Jesucristo, que es Dios, pero al mismo también persona, y persona además cercana que ha dado la vida por cada uno de nosotros y por eso mismo quiere y desea que no se pierda lo que con tanto sacrificio ofreció al Padre, a tí y a mí.
Salgamos, pues, al encuentro con Jesús, no se puede amar lo que no se conoce, y a Jesús lo conocemos a través de su palabra, en la biblia, la palabra de Dios no solo son los evangelios, también Jesús se sirve del antiguo testamento, para háblanos de él, o como en el caso del Joven Rico, para mostrarle el camino de la perfección, de los mandamientos, cuya culminación era entregar el corazón -amar a Dios sobre todas las cosas- algo para lo que el joven, enamorado de sus riquezas, no estaba disponible. También la revelación sigue con los hechos de los apóstoles y sus cartas, con el apocalipsis, y con la Iglesia, fundada por Jesús, cuya cabeza es el mismo Jesucristo y cuya misión, es precisamente la de acompañarnos en esa búsqueda de Jesús, sin adulterar y cambiar su mensaje.

*Oración:* buenos días mi amado Jesús, un día más te busco porque necesito de tu cercana compañía, quiero compartir contigo todos los anhelos de mi corazón, tú ya sabes cuáles son, amarte cada día más y purificar mis intenciones y mi espíritu en tu nombre y en tu sangre preciosa, mediante la comunión, en el sacrificio eucarístico.
Padre tú ya sabes que en mis solas fuerzas nada puedo, y por eso me pongo a tus pies, para que tú me ilumines, me acompañes y por tu amado hijo Jesucristo, aumentes mi fe, mi voluntad y mi caridad para con mis hermanos. Padre muy amado, gracias por todo, aquí estoy a tus pies, para recibir tu Santo Espíritu. ¡Te amo!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-01

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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