Hoy se repite unos de los evangelios de la navidad, la presentación del Niño Jesús en el templo, una prescripción con la que tenían que cumplir todos los padres Israelitas consagrando su hijo primogénito a Dios. Vemos así el grado de religiosidad de este pueblo que entrega a Dios el más preciso regalo que pueden poseer, su primer hijo varón. María y José, como unos padres más, hacen lo suyo y allí en el templo vuelven a certificar por las palabras de Simeón y De Ana, que ese niño era el Mesías que tanto esperaba el Pueblo de Israel.

Hoy nosotros, en buena parte, hemos heredado la fe de nuestros padres pero una gran mayoría ha perdido esa fe y vive como si Dios no existiese, y sin embargo hoy también, según la promesa de Jesús, aguardamos su segunda venida al mundo para la cual deberíamos preguntarnos si como Simón y Ana estamos preparados; si tenemos tan vivo el espíritu de Dios en nosotros, como pasa con Simeón en este Evangelio, para no ser engañados de falsos profetas que usan el nombre de Jesús en vano, presentando a un Jesús tan diferente al Jesús de Nazaret que, cuando esté venga, nos resulte imposible reconocerlo como el hijo de Dios, el que ha de venir a juzgarnos y a poner el orden y la paz al mundo que, finalmente, por nuestra resistencia a la conversión, hemos mal logrado.
Hoy Jesús, como ya en su día, seguramente volvería a lanzarnos la misma pregunta que ya hiciera a los suyos: cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?

Oración: buenos días mi querido Jesús, amigo y compañero, guía y maestro, hermano del alma y Señor al mismo tiempo, hoy quiero darte gracias porque veo tus palabras reales y factibles en mí, cuando hubo un tiempo que las veía imposible. Hoy te siento vivo en mí corazón y puedo certificar que para tí nada hay imposible y que tus palabras son verdaderas y realizables, solo que el hombre, a pesar de que el mundo se desmorona a sus pies, está tan ensimismado en sus cosas y con unos medios de comunicación tan encontrá a tú evangelio, que le resulta inalcanzable e incluso detestable la vida que tú le ofreces.
Te pido Señor que me conserves la fe que tengo hasta que tú vengas, o bien hasta que yo tenga que partir para el encuentro contigo. Sé que los tiempos están mal pero que eso no me paralice para seguir confiando en tí, ni para ser engañado de otros que puedan presentarse en tu nombre. Que el Espíritu Santo esté vivo en mí para poder reconocerte, como Simeón, en todo lo que procede de tí y en lo que no; en lo que es un engaño del diablo, tanto en el mundo, como en mí mente.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-02

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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