«Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos»

Jesús al final de este evangelio nos dice que toda la ley y las enseñanzas de los profetas consiste en hacer por los demás lo que nosotros de seríamos que hiciesen por nosotros.
De esta manera, esos mandamientos que Dios da a través de Moisés, es el diseño perfecto -aunque se nos hagan a veces cuesta arriba- para recibir de los hermanos el tratamiento y el amor que en muchas ocasiones, como mendigos, buscamos.
Así, pués, que lo mejor es lanzarnos primero nosotros a amar, como nos propone la lectura de hoy, y como Dios mismo lo ha hecho, cuando sin ningún merecimiento de nuestra parte, envió a su hijo a dar la vida por nosotros, y como aún, en el presente lo sigue haciendo, invitándonos cada día a participar en el trono de su gloria. Es más hoy nos invita también a pedirle con toda confianza como si de nuestro padre natural se tratase, es decir, sin miedo, abundantemente y con insistencia; porque si un padre siendo malo sabe dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más nos dará Él que es suma bondad.

El profeta Isaías compara ese amor de Dios también, con la ternura de una madre hacía su bebé, y nos lo muestra con estas palabras: Sión decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Conmueven estás palabras, pero más aún si volvemos atrás en la lectura del profeta y sustituimos el nombre de Sión por el nuestro propio.

No nos cansemos pués de amar, ni de pedir, como Dios tampoco se cansa de buscarnos y de amarnos. Hagámoslo así hermanos mientras estemos a tiempo, el amor echa fuera el miedo, y no esperemos, como se desprende de la lectura, que sean los otros los que den el primer paso.

Oración: Gracias Padre amado, por un día más de vida, por ese amor que no se gasta y no se cansa de amar y que espera con infinita paciencia, casi con fe ciega -al igual que una madre- esa misma fidelidad y respuesta de amor por nuestra parte en algún momento. Gracias Padre, hoy te pido por el cese de todas las guerras, también las que libramos con nosotros mismos y el entorno más cercano, que la compasión y tú amor sean nuestra guía y nuestro aliento, pero sobre todo te pido porque nos aumentes la fe, y busquemos la santidad como tu deseas para nuestro propio bien.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-10

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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