«Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.»

Jesús nos enseña con el evangelio de hoy la diferencia entre cómo funcionan las cosas en su Reino en contraposición al modelo que sigue el mundo. Y nos muestra dicha diferencia, por medio de la petición que hace a Jesús la madre de dos de sus discípulos, la cual no escapa a la mentalidad pagana o mundana de su tiempo que, en definitiva, es la misma de todas las épocas desde que el hombre fue afectado por su pecado.

La Madre de los zebedeos pide para sus hijos ocupar los primeros lugares en el Reino de Jesús, en el Reino terrenal que los Judíos (al modo del Rey David) esperaban que les traería el Mesías.

Jesús, en cambio, que lo que pretende instaurar es un Reino espiritual (Reino que solo él puede dar como único y verdadero Dios existente en la Trinidad) y no al modo humano, de fuerza y dominio de los gobernantes sobre sus súbditos y de los poderosos sobre los débiles (mundo en el que todos tengan y encuentren su sitio, en una igualdad real, que no de palabras) les dice que el que quiera ser el primero en su Reino se haga el servidor de todos, porque los que pretendan ser los primeros en él serán los últimos. Y así será, no para la otra vida después de la muerte, como dicen algunos, sino que también en el presente veremos los frutos de este Reino que Jesús inauguró después de su resurrección. Así es, porque tanto su Reino como Él mismo, no están sujetos al tiempo ni al espacio; atendiendo de este modo y según sus promesas las necesidades de todos los que les son fieles y están en obediencia.

Oración: buenos días mi querido Jesús, gracias por este nuevo día de amor y paz que nos das, paz y amor muy diferente a la que dan los poderosos, que, por lo general, solo está sujeta a su ganancia personal.
Que diferente, Padre Eterno, le hubiese ido a este mundo, si todos hubiésemos atendido, empezando por mí, las palabras de tu amadísimo hijo: cuántas guerras entre naciones se hubiesen evitado, cuántas guerras fraticidas, cuántas familiares, cuántas en cualquier ámbito social, ya sea laboral, vecinal, gremial y, hasta, eclesial por esa herida del pecado que nos lleva a buscar el protagonismo, cuando no imponer nuestro criterio personal -a cualquier precio- por encima de ponernos a la cola, como tú nos pides hoy, simplemente a servir.

Gracias Jesús por tus enseñanzas, te amo, aunque no lo suficiente, y te pido que me hagas consciente de cuántas veces me busque a mi mismo por encima de buscar tu Reino, que es el bien de todos.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-16

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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