«Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

El Evangelio de hoy nos da una lección frente a las ofensas que recibimos de los demás mediante una parábola en la que un rey condona una deuda inmensa a su siervo, mientras que este último no actúa del mismo con un compañero que le debía menos, metiéndolo a la cárcel.
El rey cuando se enteró, indignado por no haber actuado con misericordia como él, lo mandó llamar para hacerle pagar también a él con la cárcel todo lo que anteriormente le había perdonado.
Sin duda que Dios actúa así con nosotros, nos ha perdonado todos nuestros delitos y pecados ¡y de que manera…! a precio de su sangre, con su vida. Por eso también nos pide que nosotros actuemos de igual modo con los que nos han lastimado, y no solo eso, sino cuántas veces sea necesario, puntualizando, a demás, que ese perdón sea de corazón; es decir verdadero y no una componenda de cara a la galería o por intereses personales. Y esto, porque el amor y el rencor son sentimientos que no se pueden enmascarar todo el tiempo, lo cual hace que ese falso perdón sirva de poco o de nada, ya que sigue dañando tanto al ofensor, que detecta que todo está igual, como al ofendido puesto que su sentimiento de rencor le deja una huella de amargura en su interior que le roba la paz.
Por coherencia, pues, no podemos buscar de Dios, lo que nosotros, por otro lado, no estamos dispuestos a dar, y aunque no sea fácil perdonar también debemos entender las debilidades de los demás que son las nuestras propias.

Oración: buenos días Dios y Señor mío, gracias por este nuevo amanecer y por esta nueva oportunidad que nos ofreces de perdonar de corazón. Haz que nunca nos cansemos de amar como tú lo haces; se tú nuestra medicina y arranca de nuestro interior las heridas y las huellas del pecado que otros dejaron en nostros y que hacen que pongamos un cerrojo en nuestro corazón para dar amor. Yo a mí vez pido perdón y te pido perdón, por cuántas veces herí a mis hermanos, tus hijos, y actúe desde la ira y el resentimiento. ¡Gracias Señor por tanto! Solo Tú, sanas mis heridas.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-22

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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