Hoy celebra la Iglesia la Anunciación del Señor, por eso el Papa ha elegido está solemnidad para consagrar a Ucrania y a Rusia al corazón de María.

Evangelio según San Lucas 1,26-38.

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.

Comentario: Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

María, tierra fecunda
¡Dios llama a la puerta de tu libertad!
María, en ti aparece hoy la fuerza y la libertad de Dios. Después de la deliberación del Consejo divino, tan grave y grandioso, el ángel es enviado a ti para revelar el misterio de ese Consejo y pedir tu adhesión. El Verbo sólo desciende en tu seno cuando has dado tu consentimiento. Espera a la puerta de tu voluntad, que quieras abrir al que desea venir en ti. No habría jamás entrado si no le hubieras abierto con tu respuesta: “Yo soy la servidora del Señor. Que se cumpla en mí lo que has dicho” (Lc 1,38).

¡Prueba evidente de la fuerza de la libertad de nuestra voluntad! Sin ella no se puede producir ni mal ni bien. Tampoco existe demonio o criatura que la coaccione al pecado, si ella no quiere. Nada la puede forzar a realizar el bien si ella lo rechaza. Si, la voluntad humana es libre y nada la puede reducir al mal o llevar al bien sin su consentimiento. María, el Dios eterno llamó a la puerta de tu voluntad y si no hubieras querido abrir, no se hubiera encarnado en ti.

Ruborízate alma mía, viendo hoy a Dios mismo emparentarse a ti en María. Hoy puedes ver que aunque fuiste creada sin haberlo pedido, sólo serás salvada si lo consientes. Dios llama a la puerta, espera que María consienta en abrir.

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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