«El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada»

En el evangelio de hoy Jesús sigue dando testimonio de si mismo, nos muestra a diferencia de las religiones panteístas -para las cuales todo es Dios- la separación que hay entre Él y la criatura, por eso hoy Jesús se da a conocer a los Judíos como Yo Soy, nombre con el cual se reveló también Dios a Moisés, desde la zarza ardiendo, para liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto (Éxodo 3,13-14). Y si Jesús es el Yo Soy, es porque nosotros no somos, necesitamos aceptarlo con todo nuestro corazón para que él nos pueda dar su Vida, su Ser, como así lo viene haciendo desde siglos por medio de su Palabra y de la Eucaristía a los que han creído: Juan 6,56 (El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él).

De esta manera Jesús sigue marcando en el evangelio de hoy las diferencias entre Él y los hombres, para decir a continuación, que, quien no le acepta permanecerá en su pecado, será como ciego que lo buscará y no lo encontrará hasta que de nuevo se manifieste en toda su gloria y esplendor, como ya se manifestara en la hora de su muerte y su resurrección con todas los acontecimientos sobrenaturales que acontecieron en ese momento. Momento que para algunos ya será tarde, bien porque hayan fallecido, bien porque no puedan sobrevivir al “resplandor» de esta nueva y definitiva manifestación.

Finalmente el evangelio termina con estas palabras: «Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.»
Hoy para muchos es el momento de dar el paso, de creer en Jesús, porque Dios se ha manifestado una vez más por medio de sus palabras que son Eternas, son vida. Hoy de nuevo llegan a nosotros estás, sus palabras, para resonar con toda nitidez en nuestro corazón, como ya pasará en es día y a esa hora en la que Jesús hablaba ante los fariseos.

Oración: buenos días Señor mío y Dios mío, gracias por un día más de vida, por esta nueva oportunidad que nos das de amar y edificar, de sonreír y de construir la paz dejando atrás la mochila de nuestro yo; de nuestro orgullo, vanidad y derrotismo.
Señor, necesitamos de tu Santo Espíritu, hoy clamamos por Él, ¿porque si nosotros no somos, como podemos desde la nada tener vida en tí? Sabemos que nos ha hecho libres y en esa libertad que te entregamos nos unimos a tí y te decimos cómo María ¿He aquí la esclava (o) del Señor, hágase conmigo según tu sabía voluntad.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-05

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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