Muchas veces hemos convertido la oración en una letanía de peticiones sin fin, y todos los días repetimos lo mismo como si Dios no nos escuchará, y bien está, si por otro lado no descuidasemos la alabanza, la adoración, la acción de gracias, los salmos, la contemplación y la escucha de la Palabra reposada y en silencio para descifrar la voluntad de Dios en mi vida y el camino que me va trazando. El cual, por otro lado, es una respuesta en muchas ocasiones a eso mismo que no ceso de pedir.

No se puede sostener una amistad cuando no se da un intercambio (no hay una escucha reciproca del amigo), y sólo lo tengo como medio de desahogo y refugio en momentos de crisis, algo que no está mal, pero como sabemos la amistad conlleva también complicidad, agradecimiento de palabras y obras, realzar las virtudes y bondades del amigo, que, en el caso de Dios, ha deir acompañada, como ya anticipabamos, de cantos, alabanzas, imnos, adoración, respeto y temor (en el buen sentido, este último, del término, reconociendo nuestra nada ante la plenitud del Todo).

El que mucho habla mucho hierra, dice el refrán, postrémonos ante Dios, pobres, humildes, pidiendo al Espíritu que sea él el que interceda por nosotros y ore en nosotros como mejor convenga para no ofender a Dios.

De esta manera, hoy Jesús nos enseña en el Evangelio la oración del Padre Nuestro, que, dicha de corazón y reflexivamente para llevarla a la vida, encierra todo lo necesario para no desfallecer en la transitoriedad de este mundo que Dios nos ha regalado para hacernos, no solo seres vivientes y conscientes, sino lo más grande de todo, hijos suyos para la Vida Eterna.

También recomiendo leer hoy el comentario que aparece después del Evangelio. Los Santos, siempre aportación un plus por su unión estrecha con el Espíritu de Dios.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-06-16

Acerca de renaceralaluz

Decidí hace ya mucho tiempo vivir una vida coherente en razón de mis principios cristianos, lo que quiere decir que intento, en la medida que alcanzan mis fuerzas, llevar a la vida lo que el corazón me muestra como cierto: al Dios encarnado en Jesucristo con sus palabras, sus hechos y su invitación a salir de mi mismo para donarme sin medida. Adagio: El puente más difícil de cruzar es el puente que separa las palabras de los actos. Correo electrónico: 21aladinoalad@gmail.com

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