El AMOR no lleva cuenta del mal. Es justo celebrar la sanación de aquel que ya se daba por perdido

Sábado de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 15,1-3.11b-32.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia

Morales sobre Job (SC 212, Livre XII, Morales sur Job, Cerf, 1974)
«Traigan enseguida la mejor ropa” (Lc 15,22)
“Pero el hombre, cuando muere, queda inerte; el mortal que expira, ¿dónde está?” (Jb 14,10). ¿No hay un hombre sin pecado? Uno sólo, el que ha venido a este mundo sin nacer del pecado. Como estamos todos encadenados por el pecado, morimos todos al perder la justicia: somos despojados de la vestimenta de inocencia que se nos había acordado en el paraíso y como consecuencia somos consumidos por la muerte de la carne. (…)

Un padre ha querido cubrir esa desnudez de su hijo pecador, diciendo cuando volvió: «Traigan enseguida la primera ropa” (cf. Lc 15,22). Si, la primera ropa es la vestimenta de inocencia que el hombre recibió el día de su creación, para su felicidad. Para su desdicha, seducido por la serpiente, la perdió. Contra esta desnudez dice la Escritura: “Feliz el que vigila y conserva su ropa para no tener que andar desnudo, mostrando su vergüenza” (Apo 16,15). Guardamos nuestras vestimentas cuando conservamos en nuestro espíritu los preceptos de la inocencia. Si una falta nos hace presentarnos desnudos delante del juez, volvemos a la inocencia perdida y la penitencia nos devuelve nuestras vestimentas.

¿Cual es la piedra angular de mi vida, el creador o su creación?

El Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 21,33-43.45-46.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: «Respetarán a mi hijo».
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia».
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

San Buenaventura (1221-1274)

franciscano, doctor de la Iglesia

La Viña mística, cap. 3, § 5-10

“Lo cogieron, lo echaron fuera de la vid y lo mataron”

«Yo soy la vid verdadera» dice a Jesús (Jn 15,1)… Cavamos zanjas alrededor de esta vid, es decir cavamos trampas con astucia. Cuando se conspira para hacer caer a alguien en una trampa, es como si caváramos un hoyo delante de él. Por eso se lamenta diciendo: «Cavaron una fosa delante mío» (Sal. 56,7)… Veamos un ejemplo de estas trampas: «Trajeron a una mujer adúltera «ante el Señor Jesús» diciendo: ‘ Moisés nos ordenó lapidar a estas mujeres. ¿Y tú, qué dices? ‘ » (Jn 8,3s)… Y otro: «¿Está permitido, sí o no, pagarle el impuesto al emperador?» (Mt 22,17)… Pero descubrieron que estas trampas no perjudicaban la vid; al contrario, cavando estas fosas, ellos mismos cayeron dentro de ellas (Sal. 56,7)… Y siguieron cavando: no sólo las manos y los pies (Sal. 21,17), sino que perforaron su costado con una lanza (Jn 19,34) y pusieron al descubierto el interior de este corazón santo, que había sido herido por la lanza del amor. En el cántico de su amor, el Esposo dijo: «Heriste mi corazón, mi hermana, mi esposa» (Cant 4,9 tipos de Vulg). Señor Jesús, tu corazón ha quedado herido por amor a tu esposa, tu amiga, tu hermana. ¿Era necesario que tus enemigos lo hirieran más? ¿Qué hacéis, enemigos? ¿No sabíais que este corazón del Señor Jesús, golpeado, ya estaba muerto, desgarrado, y no podía padecer más por otro sufrimiento? El corazón del Esposo, del Señor Jesús, ya había recibido la herida del amor, la muerte del amor. ¿Qué otra muerte podría alcanzarlo?… Los mártires también se ríen cuando se les amenaza, se regocijan cuando se les golpea, triunfan cuando se les mata. ¿Por qué? Porque ya murieron por amor en su corazón, «muertos al pecado» (Rm 6,2) y en el mundo… El corazón de Jesús fue herido y murió por nosotros; la muerte física triunfó un instante, pero fue vencida para siempre. Ha sido aniquilada cuando Cristo resucitó de entre los muertos, porque «sobre Él la muerte no tiene ningún poder» (Rm 6,9).

¿Que es el paso por la Tierra comparado con la Eternidad?

Jueves de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia

Morales sobre Job (SC 212, Livre XII, Morales sur Job, Cerf, 1974)
¡Pasar a la vida eterna!
El hombre ha sido fortificado por un tiempo, porque por un cierto tiempo recibió la fuerza de vivir en este mundo, para pasar a una vida eterna en la que ningún límite pondrá un término a su vida. Pero en esa breve duración en la que fue fortificado, se puso en estado de encontrar en la eternidad una alegría sin fin o los suplicios que soportará sin escapar jamás. Es porque fue fortificado por un cierto tiempo que Job agregó estas justas palabras “Cambiarás su rostro y lo despedirás”. El rostro del hombre ha cambiado cuando su belleza fue destruida por la muerte. Es despedido, porque está obligado a pasar al mundo de la eternidad, dejando los bienes que ha adquirido. Cuando llega, ¿qué pasará con esos bienes adquiridos trabajosamente y que lo habían hecho señor? Lo ignora. Por eso estas palabras: “Se honra a sus hijos, pero él no lo sabe; si son envilecidos, él no se da cuenta” (Jb 14,21). Si los que están todavía vivos ignoran en qué lugar se encuentran las almas de los muertos, tampoco los muertos saben cómo está ordenada la vida en la carne de los que los sobreviven: la vida del espíritu está muy alejada de la vida en la carne. Si corporal e incorporal se oponen en su naturaleza, son también distintos en su conocimiento. Esta distinción no es válida para las almas santas. Si ellas ven en sí mismas la irradiación del esplendor de Dios todopoderoso, no podemos pensar que haya fuera de ellas una existencia que ignoran.

Y al tercer día resucitó abriendo las puertas del cielo para todo aquel que lo acepta y lo sigue

Miércoles de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
«Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará».
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa

Pequeño diario (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)
Cuando Jesús crucificado cambia mi debilidad en fuerza poderosa
Cuando el dolor toma toda mi alma y el horizonte oscurece como la noche, y el corazón está rasgado por la gehena del suplicio, Jesús crucificado, Tú eres mi fuerza.

Cuando el alma por el dolor oscurecida,
Redobla sus esfuerzos y lucha sin respiro,
Y el corazón agoniza en amargo tormento,
Jesús crucificado, Tú eres la esperanza de mi salvación.

Así los días pasan,
Y el alma baña en un mar de amargura,
Y el corazón se funde en lágrimas,
Jesús crucificado, Tú brillas para mí como la aurora.

Y cuando el cáliz desborda de amargura,
Y que todo se conjuró en su contra,
Que el alma desciende al Jardín de los Olivos,
Jesús crucificado, en Ti tengo mi defensa.

Cuando el alma sintiendo su inocencia,
Acepte de Dios esas pruebas,
Y que el corazón por el tormento es capaz devolver amor,
Jesús crucificado, cambia mi debilidad en fuerza poderosa.

Agradar a los hombres o a Dios, que ve en lo oculto

Martes de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 23,1-12.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara

Salmo 40 (Méditations sur les psaumes, Nouvelle Cité, 2002).
“No tienen más que un maestro y todos ustedes son hermanos” (Mt 23,8)
“A nadie llamen “padre” porque no tienen sino uno, el Padre celestial” y “todos ustedes son hermanos” (cf. Mt 23,8-9). Lo dice claramente mi Señor Jesús: todos los hombres forman una gran familia. Todos son hermanos, Dios es el Padre común. Todos deben tener unos por otros los pensamientos, las palabras, los actos que un buen padre desea que sus hijos tengan entre ellos.

El amor que el mejor de los padres desea ver reinar entre sus hijos, he aquí el amor que debemos tener a todos los hombres, sin excepción. Nuestro modelo, Jesús, nos da el ejemplo: Dios viene sobre la tierra para mostrarnos bajo forma humana cómo quiere que cada hombre ame a los otros hombres. ¿Qué hace Jesús? Vive treinta cuatro años y da su sangre en medio de los más terribles tormentos para la santificación y salvación de todos los hombres. No solamente de todos en general sino de cada uno en particular. Por eso, de cada uno podemos decir: por este hombre Jesús murió, para salvarlo y santificarlo. Luego de dar el precepto del amor, Jesús ha dado el ejemplo. Cómo dijo San Pablo, por Cristo “han sido comprados, ¡y a qué precio! (cf. 1 Cor 6,20).

Cada hombre es nuestro verdadero hermano en Dios. Cada hombre fue amado tanto y estimado tan altamente por Jesús, que murió por él. Todo hombre debe aparecernos como hermano y un hermano que está como cubierto por un manto de Sangre de Jesús.

Les volcarán en el regazo una medida, desbordante.

Lunes de la 2a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 6,36-38.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

Eres ese fuego que siempre arde (Jésus Christ notre Résurrection, Cerf, 1980),
“Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso” (Lc 6,36)
¡Oh amor inefable! ¡Tierno amor! ¡Fuego eterno! Eres ese fuego que siempre arde. Soberana y eterna Trinidad, eres la integridad sin defecto, la simplicidad sin sombra, la sinceridad sin disfraz posible. Dirige la mirada de tu misericordia sobre tus criaturas. Comprendo que la misericordia te pertenece y en todo lugar sólo encuentro tu misericordia. He aquí por qué corro a ti y grito ante tu misericordia: “¡Oh Dios, ten misericordia del mundo!”. Padre eterno, quieres que te sirvamos según tu voluntad y fijes tú mismo las vías de tus servidores. Nos enseña que no podemos de ninguna forma juzgar el estado íntimo de una criatura según sus obras exteriores, sino que debemos guiarnos por tu voluntad, sobre todo para tus servidores unidos a tu voluntad y transformados en ella. Es feliz el cristiano que mira en tu luz las vías y las obras infinitamente variadas de tus servidores. Cualquier sendero que tome, si sigue realmente tu verdad, correrá por el camino de fuego de tu amor. (…) ¡Oh Divinidad eterna! ¡Es verdad que la misericordia te pertenece totalmente! (…) Por misericordia, hoy mismo, has querido hacerme conocer a mí, despreciable, que para nada podemos juzgar las intenciones de la criatura razonable. Variadas hasta el infinito son las vías que trazas según tu deseo, como lo has mostrado en mí mismo. ¡Gracias te sean dadas, mi Dios!

La profusión de su amor irradia más que la luz del sol

2o domingo de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 17,1-9.
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo».
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia

El Libro de las Obras Divinas (Le Livre des Œuvres divines, in “Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012)
¡Contempla el rostro del Amor celeste!
Dios, Creador del universo, modeló al hombre a su imagen y semejanza. Él es figura de todas las criaturas, superiores e inferiores. Dios amó de tal amor al hombre, que le reservó el lugar del que había sido expulsado el ángel caído. Le atribuyó toda la gloria, todo el honor que ese ángel había perdido, al mismo tiempo que su salvación. He aquí lo que te muestra el rostro que tu contemplas…esta figura simboliza el Amor del Padre celeste.

Ella es el amor: en el seno de la energía de la divinidad perenne, en el misterio de sus dones, ella es la maravilla de una insigne belleza. Si ella tiene la apariencia humana, es porque el Hijo de Dios se hizo carne para arrancar al hombre de la perdición, gracia al servicio del amor. He aquí por qué ese rostro es de tal belleza y claridad: es el rostro de la eterna belleza, del eterno amor. Te sería más fácil contemplar al sol que contemplar ese rostro. La profusión de amor irradia, luz de una luminosidad sublime y fulgurante. Va más allá de nuestros sentidos, de una manera inconcebible para todos los actos de la comprensión humana, que habitualmente aseguran el conocimiento al alma.

Solo un credo, el de El hijo de Dios, hace la diferencia: Amar al que te odia es la solución.

Sábado de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella

De la perfección, Conferencias (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958),
Esforcémonos en progresar hasta la caridad de Dios
El precepto del Salvador nos invita a la semejanza con el Padre: “Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mt 5,48). En los grados inferiores, a veces el amor del bien se interrumpe cuando la tibieza, satisfacciones o placeres llegan a debilitar el vigor del alma y hacen perder de vista el temor del infierno o el deseo de la felicidad futura. Sin embargo, constituyen peldaños del progreso, aprendizajes. Si al principio hemos evitado el vicio por el temor al castigo o la esperanza de la recompensa, no es posible pasar al grado de la caridad porque “En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, ya que el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor. Nosotros amamos porque Dios nos amó primero” (1 Jn 4,18-19). Ningún otro camino nos eleva a la verdadera perfección. Como Dios nos ha amado el primero, importándole sólo nuestra salvación, así debemos amarlo únicamente por su amor. Esforcémonos con total ardor de subir del temor a la esperanza, de la esperanza a la caridad de Dios y al amor de las virtudes. Vayamos hacia la afección al bien por él mismo y permanezcamos en él, inmutables, tanto como es posible a la naturaleza humana.

Callar en ocasiones es mejor que dejarse arrastrar por el orgullo y la irá

Viernes de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 5,20-26.
Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella

De la amistad, Conferencias (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958),
“En la conmoción, acuérdate de tener piedad” (Hab 3,2)
Cualquiera sea la injuria que reciba, el monje guardará la paz, no sólo sobre los labios, sino en el fondo de su corazón. Si se siente apenas turbado, que se contenga en un silencio absoluto y siga exactamente lo que dice el salmista: “Tú no me dejas conciliar el sueño, estoy turbado, y no puedo hablar” (Sal 77,5); “Yo pensé: «Voy a vigilar mi proceder para no excederme con la lengua; le pondré una mordaza a mi boca, mientras tenga delante al malvado». Entonces me encerré en el silencio, callé, pero no me fue bien: el dolor se me hacía insoportable…” (Sal 39,2-3).

No tiene que detenerse a considerar el presente. Sus labios no deben proferir lo que le sugiere la cólera o lo que le dicta su corazón exasperado. Más bien, que repase en su espíritu la gracia de la caridad anterior o que vuelva su mirada hacia el avenir para ver, en espíritu, la paz nuevamente. Que se esfuerce a contemplarla en el momento que se sienta emocionado, con el pensamiento que ella va a volver sin demora.

Mientras se reserve para la suavidad de la concordia cercana, no sentirá la amargura de la querella presente. Dará de preferencia la respuesta de la que no tendrá que acusarse a sí mismo ni a ser reprendido por su hermano cuando la amistad se restablezca. De esta forma cumplirá la palabra del profeta: “En la conmoción, acuérdate de tener piedad” (Hab 3,2).

Pide, busca y llama porque serás colmado

Jueves de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Jesús dijo a sus discípulos:
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars

Sermón para el Vº Domingo de Pascua (Sermons de Saint Jean Baptiste Marie Vianney, Curé d’Ars, II, Ste Jeanne d’Arc, 1982),
El poder de la oración
El motivo que debe llevarnos a recurrir a la oración, es que todo resulta para nuestro beneficio. El buen Dios quiere nuestra felicidad y él sabe que sólo la oración puede procurarlo. Además, mis hermanos, ¡qué mayor honor para una vil criatura -como nosotros- que Dios quiera abajarse hasta ella, permaneciendo con ella familiarmente como un amigo con su amigo! Vean la bondad de su parte al compartir nuestras preocupaciones, nuestras penas. Ese buen Salvador se apresura a consolarnos, a sostenernos en nuestras pruebas o, mejor dicho, sufre por nosotros. Díganme, mis hermanos, el no rezar, ¿no sería querer renunciar a nuestra salvación y a nuestra felicidad sobre la tierra? Porque sin la oración sólo podemos ser infelices y con la oración estamos seguros de obtener todo lo que nos es necesario para el tiempo y la eternidad, como vamos a verlo.Digo primeramente, mis hermanos, que todo es prometido a la oración y, en segundo lugar, que la oración obtiene todo cuando ella está bien hecha. Es una verdad que Jesucristo nos repite casi en cada página de la Sagrada Escritura. La promesa de Jesucristo es formal: “Pidan y recibirán, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá…Todo lo que pedirán a mi Padre en mi Nombre, lo obtendrán si lo piden con fe” (cf. Mt 7,7; 21,24). Jesucristo no se contenta con decirnos que la oración bien hecha lo obtiene todo. Para convencernos, lo asegura con promesa “Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá” (Jn 15,16). Según las palabras del mismo Jesucristo, me parece mis hermanos, que sería imposible dudar del poder de la oración.

Dios salvará su misión en tí, a pesar de tus temores.

Miércoles de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 11,29-32.
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: «Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 14 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)
El signo del profeta Jonás
“Demuéstrenos que es posible la resurrección de un hombre muerto desde hace tres días y que un hombre puesto en el sepulcro pueda resucitar luego de tres días”, decía alguien. Si buscamos en esas circunstancias precisas, un testimonio que lo pruebe, el Señor Jesús mismo lo ofrece en los Evangelios: “Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt 12,40, cf. Jon 3,1). Cuando escrutamos la historia de Jonás, la semejanza parece fuertemente significativa. Jesús fue enviado para proclamar la penitencia: así fue igualmente enviado Jonás. Pero Jonás huyó, despreocupándose del resultado, mientras que Jesús permaneció de todo corazón para predicar la penitencia salvadora. Jonás dormía sobre el barco y resollaba mientras la tempestad agitaba el mar. Durante el sueño de Jesús, el mar se despertó providencialmente para revelar el poder del que dormía. (…) Jonás fue echado en el vientre del monstruo. Jesús descendió espontáneamente dónde se encontraba el monstruo místico de la muerte. Descendió espontáneamente para que la muerte rechazara -vomitará- a los que había engullido, según dice la Escritura: “¿Y yo voy a rescatarlos del poder del Abismo? ¿Voy a redimirlos de la muerte?” (Os 13,14). (…) Creo que Jonás fue preservado, ya que “para Dios todo es posible” (Mt 19,26). Creo también que Cristo resucitó de entre los muertos. Son numerosos los testimonios de este hecho, tanto de las Sagradas Escrituras como de la acción manifestada hasta nuestros días por el que ha resucitado, único descendido a los infiernos para remontar luego. Porque descendió en la muerte y muchos cuerpos santos que estaban muertos fueron resucitados por él. (…) Ya que tenemos las profecías, la fe nos habite.

Que vuestra oración sea sincera y de corazón, no una rutina o una especie de amuleto para salvar la situación

Martes de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella

De la oración, XVIII (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958)
“Padre nuestro que estás en los cielos, que tu Nombre sea santificado”
“Padre nuestro”. Confesamos con nuestros labios que el Dios y Señor del universo es nuestro Padre. Así hacemos profesión de haber sido apelados de la condición servil a la condición de hijos adoptivos. Continuamos diciendo: “Que estás en los cielos”. El tiempo de nuestra vida no es más que un exilio y esta tierra, una tierra extranjera que nos separa de nuestro Padre. ¡Huyamos de ella y con todo el ardor de nuestro deseo, apresurémonos hacia la que proclamamos región donde reside nuestro Padre! Una vez llegados a la dignidad de hijos de Dios, arderemos con la ternura que está en el corazón de todos los buenos hijos. Sin mirar más nuestros intereses, tendremos sólo pasión por la gloria de nuestro Padre. Le diremos “Que tu Nombre sea santificado”, testimoniando así que su gloria es todo nuestro deseo y alegría. Imitamos de este modo al que dijo “El que habla por su cuenta busca su propia gloria, pero el que busca la gloria de aquel que lo envió, ese dice la verdad y no hay nada de falso en él” (Jn 7,18). (…) Estas palabras “Que tu Nombre sea santificado”, podrían también interpretarse en el sentido que Dios es santificado por nuestra perfección. Decirle “Que tu Nombre sea santificado”, sería como pedirle “Padre, vuélvenos tales que meritemos conocerte, comprender la grandeza de tu santidad o, por lo menos, que esta santidad irradie en nuestra vida espiritual”. Entonces se cumplirán estas palabras: “Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo” (Mt 5,16).

Jesús, a diferencia del hombre, apuesta por los mas pequeños y necesitados

Lunes de la 1a semana de Cuaresma
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 25,31-46.
Jesús dijo a sus discipulos:
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’.
Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’.
Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’.
Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’.
Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’.
Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara

Sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, anthologie, Seuil, 1958), trad
“Todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”
“Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer” (Mt 25,35). Nuestro Señor nos da aquí el verdadero motivo de la limosna, el más poderoso de todos, aunque haya otros. Hay que dar para obedecer la orden de Dios, hay que obedecer para imitar a Jesús que tanto ha dado, que da tan generosamente. Hay que dar porque el amor de Dios nos obliga a reportar el amor que tenemos por él sobre los hombres, sus hijos amados. Hay que dar por bondad, únicamente para practicar y cultivar esta virtud, que tenemos que querer, porque es un atributo de Dios. Es una de las bellezas divinas, es una perfección de Dios, en consecuencia es Dios mismo. Pero el motivo más entrenador y ardiente de todos para dar, es que todo lo que hacemos a nuestro prójimo, lo hacemos a Jesús mismo. Esto significa cambiar, reformar toda nuestra vida, dirigir todas nuestras acciones, palabras, pensamientos… “El Rey responderá: Todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40).

El Suicidio de las Hermanas Gemelas

Analizado, desde la sensibilidad humana y perspicacia que caracteriza a Luis del Val. Sigue el enlace de la Cade Cope:

https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/la-fotografia-de-luis-del-val/noticias/luis-del-val-pediria-las-escuelas-que-dejen-las-matematicas-expliquen-que-vida-juego-verdad-20230223_2567627

Tú también estás llamado a la plenitud, a la libertad y al Reino.

Sábado después del Miércoles de Ceniza
El Evangelio del día
Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme».
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: «¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?».
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa

Pequeño diario (Petit journal, La Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)
¡Que los corazones se vuelvan con confianza hacia tu misericordia!
Dios de gran misericordia, tú que enviaste a tu Hijo único como la más grande prueba de amor y misericordia insondable, no rechazas a los pecadores. Al contrario, con tu insondable misericordia les abriste el tesoro del que pueden sacar en abundancia, no sólo la justificación, sino toda la santidad que el alma llega a alcanzar.

Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se tornen hacia ti con confianza hacia tu misericordia infinita. Nadie se justificará ante ti si tu misericordia inconmensurable no lo acompaña. Cuando tú desvelarás el misterio de Tu misericordia, la eternidad será poco para agradecerte como conviene.

¡Cómo es dulce tener en el fondo del alma lo que Iglesia nos ordena creer! Cuando mi alma está inmersa en el amor, resuelvo claramente e instantáneamente las cuestiones más difíciles. Sólo el amor es capaz de pasar precipicios y cimas de montañas. El amor, una vez más, el amor.

Ayunar fortaleza del alma

Viernes después del Miércoles de Ceniza
El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 9,14-15.
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?».
Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 3 (Les catéchèses, coll. Les pères dans la foi 53-54, Migne, 1993), trad.
“Vendrán días en que el Esposo les será quitado,…”
“Alégrense cielos y que la tierra exulte” (Is 49,13) por los catecúmenos que serán rociados con el hisopo y purificados con el hisopo místico, por la fuerza del que durante su pasión bebió del hisopo y la caña. ¡Que las potencias celestes estén felices y que las almas que se unirán al Esposo místico se preparen! Escuchen la voz del que grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor” (Is 40,3). (…)

“¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos” (So 3,14-15). “Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos” (Ez 36,25), dice el Señor, que lavará las manchas de sus hijos e hijas, con un espíritu de juicio y un espíritu de fuego. Los ángeles cantarán entorno a ustedes con estas palabras “¿Quién es esa que sube del desierto, reclinada sobre su Amado?” (Ct 8,5). El alma antes esclava ha asumido al Maestro como hermano adoptivo, afirmando su sincera elección: “¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres!…Tus dientes, como un rebaño de ovejas esquiladas que acaban de bañarse: todas ellas han tenido mellizos y no hay ninguna estéril” (Ct 4,1.2). Mellizos, ya que doble es la gracia. Porque la gracia realizada por el agua y el Espíritu y es anunciada por el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Puedan ustedes al término de su ayuno, instruidos por nuestras enseñanzas, cargados de frutos de sus buenas obras, compañeros irreprochables del Esposo espiritual, obtener la remisión de sus pecados. Gracias al Dios al que pertenece la gloria, que comparte con el Hijo y el Espíritu Santo, por los siglos de siglos. Amén.

Quedas libre ¡Te absuelvo de toda culpa!

No hay que cargar con la culpa porque el pasado no tiene vuelta atrás por mucho que nosotros nos empeñemos en removerlo. En el cristianismo no hay precio que pagar, no existe el karma expiatorio porque Jesús ya pagó en la cruz con, su sangre, el precio de nuestro pecado. Todas las acciones tienen sus consecuencias tantos las buenas como las malas pero ellas son inherentes a nuestra elección, es decir a nuestra libertad, algo muy diferente al karma o al castigo. A lo sumo lo que nos queda es pedir perdón y comenzar una nueva vida en Jesús y su Evangelio. Mateo 5,45 *Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.*

Miércoles de Ceniza


El Evangelio del día
Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 2 (Les catéchèses, coll. Les pères dans la foi 53-54, Migne, 1993.), trad.
Cierra tu puerta y reza
Evita cuidadosamente una vana desconfianza con respecto a la conversión. ¿Puedes saber lo que logra la conversión? ¿Puedes saber la potencia del arma de la salvación y aprender lo que logra la confesión? Ezequías, con su conversión, hizo cambiar una decisión divina ya tomada. “En aquellos días, Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: Así habla el Señor: Ordena todos los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más” (2 Re 20,1; Is 381). Ezequías no evitó la penitencia. La palabra de la Escritura le vino a la memoria “En la conversión y en la calma está la salvación de ustedes” (Is 30,15). Se volvió hacia la muralla y desde su lecho llevó su pensamiento al cielo (el espesor de un muro no retarda las oraciones que se elevan desde un corazón piadoso): “Señor, acuérdate de mí” (Is 38,3). Es suficiente para que yo cure, que te acuerdes de mí. (…) El hombre al que la sentencia del profeta había sacado toda esperanza de sobrevivir, se vio atribuir quince años más. Mientras tanto, el sol retrocedía, en testimonio. Así, el sol retrocedió a favor de Ezequías y el sol se eclipsó a favor de Cristo. No retrocedió sino que se eclipsó, mostrando la diferencia entre los dos: Ezequías y Jesús. El primero tuvo el poder de anular una sentencia d Dios, ¿Jesús no acordaría el perdón de las faltas? Vuélvete y llora sobre ti mismo, cierra tu puerta y reza para que tus faltas te sean remitidas. Dios apartará de ti las llamas ardientes: la confesión de las faltas posee la fuerza de apagar el fuego y domesticar leones. (…) Confiesa al Señor tus faltas de todo corazón, para obtener el perdón de pecados pasados, recibir el don celeste y ser heredero del Reino de los cielos, con todos los santos, en Cristo Jesús, a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

¿Que es lo que más te diferencia de un animal?

️️En una conferencia, un estudiante universitario preguntó a la antropóloga Margaret Mead, cuál consideró que era el signo más antiguo de civilización en una cultura.

El estudiante esperaba que Mead hablara de lanzas, ollas de arcilla o piedras de moler. Pero no, Mead respondió que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que había sido roto y luego curado.

Mead explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Eres una presa fácil para los depredadores y saqueadores. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso se cure.

Un fémur roto y curado es evidencia de que alguien se dio al trabajo de quedarse con quién se lo rompió, apretó la herida, lo llevó a un lugar seguro y ayudó a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien necesitado es donde comienza la civilización de nuestra especie.

Por la respuesta de la antropóloga vemos que el ser humano está involucionando porque ni siquiera le queda un mínimo de compasión para proteger a los propios hijos que engendra, algo que ni siquiera sucede en el reino animal que trata de protegerlos y sacarlos adelante incluso en su estado embrionario como sucede con los huevos de las aves.