Comentario al evangelio de hoy

La resurrección de Lázaro:“Resurrección-de-Lázaro”-por-Giotto-di-Bondone
Jesús en el evangelio de hoy aprovecha para darle una catequesis a Marta, a la que se le había muerto su hermano. Ella le está hablando a Jesús de la resurrección de la carne, del cuerpo de su hermano que acaba de morir hace unos días; le pide que lo devuelva de nuevo a la vida de los mortales. Sigue leyendo

No patalear ¿cuestión de adultos?

Mateo 20, 27-28 “El queimages quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo, así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.
No sé si hemos entendido, bien, estas palabras del evangelio: pienso, más bien, que no, por la actitud que observo en muchos cristianos de estar dando quejas continuamente de los otros. Jesucristo no solo habla de servir, sino que da ejemplo con sus obras, su primer acto de servicio fue hacerse hombre acatando la voluntad del Padre.

Sigue leyendo

El aborto ¿un derecho o una aberración?

la mente puede justificarlo todo, cuidaos de vuestra mente

Hola mamá, soy aquí en tu vientre una semillita, como tú misma lo fuiste, hace ya muchos años, dentro del seno de la tuya. Desde aquí, en tu regazo, me siento todo y nada, estoy totalmente a merced de tu voluntad, tan vulnerable. Así de indefenso me encuentro, porque ya nadie cree en lo que no ve, solo cree en lo que le sirve a su provecho, es decir, a su ego. ¡Cuánto poder tienes sobre mí! puedes reducirme a algo, aún, más deleznable que lo que nunca existió: a cualquier producto para cosmética, edulcorante para refresco o, incluso, para trasplante; que sería lo mismo a vivir sin vivir en mí. Sigue leyendo

Cantaré Señor tu fidelidad en la mañana.

httpswww.renaceralaluz.com

Aunque una madre se olvide de su criatura. Yo, tu Señor, nunca te olvidaré

Si Señor, yo te alabo, te bendigo, te doy gracias porque tu amor me sostiene y me ha sostenido siempre. Bendito seas, el que eras desde siempre, el que puso sus ojos en mi, insignificante criatura; el que tantas y tantas veces me salvó la vida; el que sudó gotas de sangre por su terror a la pasión y sin embargo siguió adelante por amor al Padre; bendito seas por darme a tu padre querido, por hacerme tu hermano en el espíritu, el mismo espíritu que nos une a todos los hombres. Sigue leyendo

El libre albedrío: actuar conforme a lo que somos, a pesar de los demás y de la huella que sus palabras dejen en nosotros.

La fe, no es un subterfugio como creen algunos para descargar el peso de la vida. Que si, bien, lo fuese, no solamente la contemplamos en tal manera los creyentes, sino que, también, se manifiesta como una gran tarea, un gran reto y una gran responsabilidad. Ya es un hecho demostrado, incluso empíricamente, que somos seres influenciables y que, por ello mismo, unos pagamos por los infortunios y el mal hacer de otros, sean éstos causados libremente o inconscientemente, pero así como nosotros pagamos por el pecado o la inconsciencia de los demás, también nosotros, a su vez, somos sujetos que podemos causar influjo para bien o para mal, en las personas de nuestro entorno. Sigue leyendo

No aceptes el pensamiento único, sé tú mismo.

La dignidad del hombre no depende, tanto, de sus circunstancias; como del hecho, en sí mismo, de ser hijo de Dios.

La dignidad del hombre no depende, tanto, de sus circunstancias; como del hecho, en sí, de ser hijo de Dios.

Todos sabemos y reconocemos por propia experiencia que el trabajo dignifica a la persona, lo malo del tiempo presente, es que se confunde trabajo con empleo. Y hay una diferencia notable entre trabajar y tener un empleo con alta en la seguridad social. Ya decía la misma S. Teresa de Jesús, mujer avispada donde las haya habido, que Dios también anda entre los pucheros.

Lo que equivaldría a pensar, que, antes que el trabajo dignifique a la persona, es la persona, con su actitud ante el trabajo, la que se hace digna ante Dios y ante los hombres. Dejando, aparte, este comentario de la Santa de Ávila, he de decir, que no debemos caer en la trampa, consciente o inconsciente, que nos tiende el mundo, de pensar, que por no tener un empleo, remunerado, dejamos por ello de lado nuestra dignidad de hijos de Dios; que, al fin y a la postre, es la única que nos hace personas como tales. La mentira de la ideología dominante es de tal calibre, que, en nuestro tiempo, existen muchas amas de casa frustradas por no tener un trabajo fuera del hogar. Ya que entienden es, ésta, la única manera posible de autorrealización personal; por el poder que les otorgaría de independencia económica. Yo entiendo, tanto para mujeres como para hombres, que uno de los, primeros, elementos para la autorrealización de la persona -muy al contrario de lo que se nos está vendiendo en los últimos tiempos- es aceptar la dependencia que tenemos los seres humanos unos de otros. No hay otro ser en la creación, que dependa más de los de su especie que el ser humano, esto se puede deducir, incluso, en los primeros momentos del nacimiento ya que su cuerpo es uno de los menos adaptado al medio, tanto en esa etapa como en las sucesivas, de su azarosa, vida. El hombre sin contar con los de su especie, aislado y, especialmente, a medida que se ha ido alejando de su instinto, de la naturaleza y el mundo rural, es el que más necesita del concurso del resto de personas, para su supervivencia y para activar sus dones e inclinaciones artísticas o manuales. Los que hemos nacidos en el medio rural sabemos muy bien, que ante una crisis, una guerra, o un desastre natural, las personas que viven en los pueblos, conocen más recursos para la supervivencia que los que viven en grandes ciudades. Esta es, solo, una pequeña muestra para constatar lo dependientes que somos unos de otros y que la autorrealización no está en función del empleo o la autosuficiencia del individuo, sino más bien de su poder creativo y su actitud de servicio; para poner tus aptitudes, tus ideas, tus dones naturales al servicio de la comunidad, y no dejar que se anquilosen, sin provecho, aguardando, el día, que te llegue un empleo. A su vez, sería deseable que la sociedad se solidarizara con estas personas: sino por convicciones morales, que sea, al menos, por pura ética racional, hoy soy yo, mañana tú o, tal vez, alguien de tu familia. Para este proceder, mientras no encontremos otras fórmulas posibles de relaciones humanas y laborales; ya que es, prácticamente, imposible que el hombre renuncie al progreso y a la tecnología para sustituirlo, de nuevo, por mano de obra. Seria, muy aconsejable, que nos planteásemos seriamente, ser menos consumistas, compartir más, no tener más de un empleo, que las empresas tengan a todos sus empleados dados de alta en la seguridad social o que nadie cobre paro indebidamente. De no proceder así, se habrá acabado en breve con la sociedad del bienestar, porque si en menos de 40 años, debido a la mecanización del campo, se ha reducido, en este sector económico, a un ochenta por ciento la contratación de obreros, cuando apenas, si, se conocían los programas informáticos… ¿que sucederá de ahora en adelante, con la incorporación de tamaña herramienta de desarrollo para la tecnificación del resto de la industria? Por tanto, de todo lo dicho anteriormente, se puede inferir que la dignidad de la persona reside en su estabilidad emocional ante la adversidad y en su capacidad de buscar alternativas en momentos difíciles, porque de lo contrario estaríamos abocados a la depresión y al suicidio, un hombre indigno no es un hombre. Llegado a este punto de la reflexión, me viene a la memoria, las palabras que pronunció en la jura de su cargo en 1961, el electo presidente de EE.UU.  John F. Kennedy; «Ciudadanos de América, no preguntéis qué puede hacer vuestro país por vosotros, sino qué podéis hacer vosotros por él. Mis conciudadanos del mundo, no os preguntéis lo que América puede hacer por vosotros, sino lo que todos juntos podemos hacer por la libertad».

El pensamiento único viene dado por el hecho cultural del momento. Su proceso es el siguiente: Alguien lanza una idea, con influencia mediática que cae bien (constructiva o no, da igual), para ello no es necesario que sea catedrático pude ser un zote. Si la idea o pensamiento sirve a los intereses de un lobby, grupo de presión o político; de inmediato, se pone en circulación por la cercanía o connivencia que tienen, éstos, con los poderes de facto. Y el resultado es que en pocos días, el pensamiento por el soporte en el que circula -los medios globales de comunicación- deja de ser una opinión personal para convertirse en pensamiento único, en un hecho cultural que nadie cuestiona.

 

 

 

 

La razón la tenia la Iglesia.

ab4fc-castidad1ABSTENERSE DE RELACIONES SEXUALES ANTES DE CASARSE LOGRA UN MATRIMONIO CON MAYOR ESTABILIDAD Y COMUNICACIÓN: INVESTIGADORES DE BRIGHAM YOUNG UNIVERSITY .Estabilidad 22% superior Autor: Patrick B. Craine PROVO, Utah, (Notifam) – Las parejas que reservan las relaciones sexuales para el matrimonio disfrutan una mayor estabilidad y comunicación en sus relaciones, dicen investigadores de la Brigham Young University. Un nuevo estudio de esta Universidad mormona descubrió que las parejas que esperaron hasta llegar al matrimonio obtuvieron en la estabilidad de su relación un puntaje un 22% superior al de las parejas que comenzaron teniendo relaciones sexuales a comienzos de su relación. La satisfacción en la relación fue un 20% superior para las que esperaron, la calidad sexual de la Sigue leyendo

No es lo mismo, escuchar que oír, observar que ver

Ni una tilde

Uno de los males de nuestra época es el ruido. Estamos envueltos de ruidos por todos lados, y sino tenemos ruidos salimos rápidamente al encuentro de otros que nos distraigan del vacío en que se halla nuestra vida. He conocido personas que, incluso, para no escuchar los clamores de su alma o su soledad existencial necesitan dormirse oyendo un partido de fútbol o el serial que pasen en televisión en ese momento.

Lo anteriormente comentado lo traigo a colación para explicar que no es lo mismo escuchar que oír: al cabo del día podemos oír cientos de sonidos de todo tipo, lluvia, viento, maquinaria diversa, radio, televisión, teléfono, pájaros, hojas, personas hablando o vociferando por doquier, etc. De todos estos sonidos muy pocos recordamos al anochecer; ya que la mayoría de ellos pasaron por un oído y salieron por el otro, como se suele decir, sin que le prestásemos atención. Fueron oídos, porque nuestro aparato auditivo estaba sano y libre de obstáculos, pero no los escuchamos.

De igual modo, sucede, con nuestro sentido de la vista, ya que hay una diferencia notable entre ver y observar: a lo largo del día estamos en contacto con una ingente cantidad de información visual, y en la actualidad aún más debido a Internet. Gran parte de esta información, pasa, rápidamente, delante de nuestros ojos sin que la retengamos; otras veces llega y nos la apropiamos sin más, como el que come sin degustar y sin preguntarse que le han puesto en el plato, y en otras, las menos, observamos analíticamente para captar la realidad que encierran o esconden. Esto pasa en cuanto a la percepción que tenemos de los objetos, pero sucede de igual modo, con la información que nos llega por el intercambio de palabras de unas personas a otras, a través del dialogo. Da la casualidad, más que casualidad se trata de causalidad, que soy una persona muy analítica, y a las deducciones que llegan algunos por intuición o con el paso del tiempo; yo llego, sin demora, por el análisis que hago, psicológico, de las personas que se mueven en mi circulo. De esas observaciones, hace mucho, llegué a la siguiente conclusión: si hombres y mujeres, escuchásemos en lugar de oír, come el que oye llover, muchos problemas se hubiesen evitado, posiblemente, hasta alguna guerra.

Esto que acabo de comentar lo percibo, muy a menudo, en reuniones a las que asisto, puesto que en la mayoría de ellas la gente no se escucha, sino que se interrumpen las unas a las otras, o, bien, hablan con la que está a su lado sin prestar atención al que tiene el turno de palabra en ese momento. Cuando alguien interrumpe a otro en medio de su exposición, sucede que la respuesta que se da al interlocutor se sustenta sobre suposiciones: lo que supongo que quiere decirme.

Y dicha suposición viene precedida, por lo general, por los prejuicios que tengo hacia esa persona, por su carácter, modo de actuar o por la ideología que sostiene: algo que no debería suceder, puesto que nadie es quién, para entrar en el cofre sagrado de las intenciones del otro, más teniendo en consideración, que todo el mundo (tú y yo también) en un momento dado de su vida, a diferencia de los animales, podemos cambiar de vida y de opinión.

El no escuchar, viene sobre todo del ego, entendido este por egocentrismo: una de sus manifestaciones es el orgullo (no dar mi brazo a torcer). Otra, la comodidad, si escucho y me convencen, lo más probable que para adecuarme a la verdad que me han mostrado, tenga que cambiar de vida; y todo cambio entraña resistencia, incomodidad (al menos en principio) y desinstalación de las coordenadas mentales y acomodaticias por las que se regia mi vida anterior. Y otras tantas, casi las más, de mi propio endiosamiento o falta de humildad, es decir, creerme en posesión de la verdad, y por consiguiente, debo imponérsela a todo aquel que se resista.

También se interrumpe la palabra, para tratar de justificar las carencias propias o para ocultarlas; cuando no, para justificar los prejuicios que uno ha ido adquiriendo a lo largo de la vida sobre su propia persona. Y, por último, para hacerse notar, que suele darse, con mucha frecuencia, en personas resentidas que consideran no haber alcanzado el lugar que se merecían en la vida. Lugar desde el cual se les podría haber dado el reconocimiento y prestigio que ellas creen tener. Todas las personas descritas en este último apartado intentan demostrar su valía, mediante un subterfugio (que ellas mismas suelen desconocer) de compensación para su autoestima, muy peligroso, por cierto, para las relaciones interpersonales y para la supervivencia de grupos u asociaciones de toda índole, que trata de menoscabar el prestigio y la imagen de los otros, para que se reconozca y se de valor a su persona (la misma que en su fuero interno no creen poseer) ; y lo hacen a cada instante, poniendo en duda o rebatiendo todos los argumentos, cuando no la conducta, de la persona a la que desean humillar por su brillantez; la que no ven en ellos mismos. Todo lo expuesto hasta el momento, me lleva a la conclusión siguiente: a que nos llenamos de ruidos, para no escuchar a nuestros interlocutores o, lo que es peor, para silenciar el propio ruido interior que reclama una vida con fundamento y con sentido. Y que, en lo personal, también pueda comprenderse a si misma y perdonarse en todo aquello que por las circunstancias (algo que está en el pasado, por ejemplo) no este ya en sus manos cambiar.

Pd. Algunos ya hemos encontrado ese fundamento en dos pilares: en lo inmutable, en Dios, por un lado, y en la aceptación de nuestra persona con todos su limites, pero también de su pasado; de lo mejor para ir a más y lo peor para aprender y perdonarme como ya lo hizo Jesús dando su vida por mí.

La autocrítica es la salida y no la sepultura

No debemos torturarnos con nuestra manera de ser, o con el peso de nuestros pecados. Autoflajelarnos, entristecernos, no aceptar nuestra limitación o los defectos de nuestro propio cuerpo, es ir en contra de la obra por excelencia del Padre, el ser humano; el cual ya pensaba en nosotros antes incluso de ser concebidos (según reza en las Sagradas Escrituras) en el seno de nuestra madre. Es más, no dejó ahí su tarea, sino que durante el resto de nuestras vidas, nos sigue modelando, como el mejor de los escultores, para quitar o limar muchas de esas imperfecciones congénitas o adquiridas, hasta lograr casi una copia de Él en nosotros.

Por otro lado, también, nos posicionamos, de algún modo, en contra de Jesús, cuando pensamos que la salvación depende únicamente de nuestras buenas obras y no de Jesucristo, que aceptando la voluntad del Padre Eterno, se dio a sí mismo como único sacrificio propicio y suficiente, para unir la brecha ilimitada que se habia abierto entre Dios y el hombre, por la desobediencia, de este último, en aceptar el plan trazado por Dios para su plena realización desde que lo concibió en el Edén. Por tanto, nuestro esfuerzo cuenta, pero sin el Sacrificio de Jesús, que nos hace justos ante Papá Dios, por la reconciliación que Él propició mediante el sacrificio en la cruz y el perdón de los pecados, ese esfuerzo nuestro, sería en vano.

No es de extrañar que hayamos entendido mal, por momentos la historia del cristianismo, la obra redentora de Jesús. Tal vez porque se predicó, en muchas ocasiones, un Dios más que justo, Justiciero, olvidándose por el contrario que así como el perdón y la misericordia proceden de Él, también, la sanación de nuestras heridas y la fuerza para dar a luz un nuevo hijo que con el poder de su gracia pueda vivir el mismo modelo de Jesús, su salvador.

Como ya diría alguien: Dios lo pone casi todo, y el hombre casi nada, aunque sin ese casi nada del hombre, Dios no puede hacer su casi todo.

Por tanto, no estemos tristes, y que la autocrítica no sea para alimentar el resentimiento contra nosotros mismos, sino el punto de partida para el cambio. Así que ha llegado la hora de levantarse y hacer fiesta por todos las oportunidades que nos brinda con cada amanecer Papá Dios. Toquemos palmas, cantemos exultantes, bailemos, levantemos nuestras cabezas, alegremos nuestros corazones, vitoreemos a Jesucristo, en cuyo poder está nuestra liberación. ¿Acaso vamos a ser, nosotros, menos indulgentes con nuestras debilidades que Jesucristo, que ya las conocía antes de invitarnos a seguirle?

Carta a los hebreos 10, 6-10:
6. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
7. Entonces dije: ¡He aquí que vengo – pues de mí está escrito en el rollo del libro – a hacer, oh Dios, tu voluntad!
8. Dice primero: Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron – cosas todas ofrecidas conforme a la Ley –
9. entonces – añade -: He aquí que vengo a hacer tu voluntad. Suprime lo primero para establecer el segundo.
10. Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced al sacrificio hecho de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.

¿El progreso mata?

¿Dónde está el progreso? El otro día analizando detalladamente la sociedad posmoderna, me costaba encontrar el progreso que, dicen, nos ha traído la misma. Nada más que estar atento a las noticias, para caer encuenta de que tenemos los índices más altos de delincuencia de la historia reciente.

Según los sociólogos los jóvenes se inician en el consumo de alcohol, droga y sexo aproximadamente entre los 13 y 15 años, una edad en la que su físico aún está en proceso de madurez sin haber alcanzado su pleno desarrollo y, por consiguiente, con consecuencias nefastas para que quede atrapado por una adicción, en el mejor de los casos y, en el peor, con problemas de índole psíquico, físico y morales.
Por otro lado, tenemos niños superprotegidos, a los que los padres y la sociedad, en general, les dan más credibilidad, sin llegar a contrastar los hechos, que a profesores, educadores o a otras autoridades. De tal manera, que, con este nuevo paradigma de modelo educativo, asistimos al cómputo más alto de absentismo laboral por depresión del profesorado. El acoso al que se ven sometidos los docentes por parte de sus alumnos y progenitores, ha alcanzando en algunas comunidades autónomas hasta un 40% del total del profesorado. Del mismo modo, jamás hubo en la historia de nuestro país el número de asesinatos por violencia de género que en la actualidad: un promedio anual de 65 mujeres asesinadas a manos de sus parejas, y por parte femenina, llama la atención igualmente, la cantidad de denuncias falsas por maltrato, hasta un montante de 350 al día, y un número también, nada desdeñable, de hombres muertos a manos de sus mujeres silenciado desde la gran mayoría de medios de comunicación: 30 hombres asesinado según recoge el diario ABC de Sevilla en el 2009. El problema no se queda aquí, sino en los efectos colaterales que tiene en los psiquis de los hijos y también en la colectiva, de que nadie puede estar ya seguro, un miedo que aprovechado interesadamente por ciertos colectivos quiere hacer creer a las mujeres, que el hombre es malo por naturaleza; es decir por el simple hecho de nacer varón, lo contrario que que la mujer.

Otra consecuencia de la sociedad del progreso tiene que ver con los suicidios: está prácticamente demostrado, que a más progreso mayor número de suicidios. Éstos han superado ya de largo a los fallecidos por accidentes de tráfico, y las estadísticas son tan abrumadoras que los propios Gobiernos se niegan a presentar datos de los fallecidos por esta causa.

Observamos, por otro lado, como la sociedad del progreso ha sustituido lo espiritual por lo material, convirtiendo el consumo y el dinero en el centro de su interés primordial; lo que ha llevado a muchos a un stress intenso -por el deseo de acaparar bienes de consumo- que las enfermedades cardiovasculares está entre las tres principales causa de muerte en España. Entre ellas, merece especial atención, el infarto agudo de miocardio que ha crecido entre jóvenes de 30 a 40 años.

Este mismo materialismo ha penetrado también en los medios de comunicación, de este modo tenemos a los periodistas más preocupados por conservar el sillón y su poder adquisitivo, que por informar verazmente. El dia que un gobierno retire las subvenciones a los medios de comunicación, a los sindicatos, y a grupos de presión, comenzaré a creer en Él.

Y como colofón a esta sociedad del progreso, las élites nos han colado una dictadura en cubierto que atenta contra la libertad de expresión en todo medio de comunicación que se salga del Establishment orquestado por esas mismas élites y sus gregarios los políticos, con la agenda globalista. Muchos de los que en el siglo pasado cantaban libertad libertad sin irá... Hoy gritan censura censura, multa y cárcel para todo el que disienta. Y para ello no dudan tan siquiera en levantar observatorios de vigilancia (la vieja tras el visillo) al más puro estilo macartiano. Como ya cita la Biblia nada nuevo hay bajo el sol, así pues el Nuevo Orden Mundial, no es otra cosa que una copia de los viejos regímenes totalitarios del siglo pasado, pero ahora a nivel mundial y bajo apariencia de democracia y «humanismo» para anestesiar a los ciudadanos.

Moraleja, el hombre en su afán de construirse así mismo, prescindiendo de la tradición y los valores heredados, se ha encontrado con la horma de su zapato; que no es otra que la de sus propios límites humanos, esto por un lado y, por otro, con la ley del más fuerte: particularmente visible en el modo despótico con que los gobiernos aprueban leyes de especial transcendencia para la ciudadanía sin consultar al pueblo en referéndum .

Si todo lo que acabo de describir es progreso o yo estoy fuera de lugar, o muchos tienen el cerebro solamente para la videoconsola y la huida de fin de semana.