Jesús luz del mundo disipa nuestras tinieblas

Hoy en lugar de hacer yo el comentario al Evangelio del Día lo he tomado de Juan Lozano

Hay que estar un poco trastornado para anunciar en una sinagoga judía que Jesús ha resucitado; es lo que hacen Bernabé y Saulo en la primera lectura de hoy. ¿De dónde les viene esa alegría? En una ciudad de costumbres judías donde nunca habían oído hablar de Jesucristo, ellos dan testimonio de Él. ¿Son bien recibidos? No creo que les resultara fácil esta misión. ¿Se arrepintieron de su osadía evangelizadora? No, porque fueron enviados por el Espíritu Santo, leemos en el texto. Me detengo en este hecho porque es una muestra muy evidente de que el Espíritu de Jesús Resucitado estaba moviendo con mucha fuerza el corazón de estos hombres y cuando esto sucede, la acción evangelizadora es imparable.

A menudo topamos con dificultades en nuestro caminar diario: no salen los planes tal y cómo habíamos previsto, no encontramos la comprensión merecida entre los que nos rodean, tenemos la sensación de que al otro lado del túnel no hay ninguna luz porque no vemos un futuro esperanzador… En momentos así por los que todos atravesamos de vez en cuando, no podemos olvidar lo que el Espíritu Santo, el “Defensor”, es capaz de hacer si lo dejamos habitar en nosotros. Fuerte como un movimiento de tierra que hace temblar los cimientos, capaz de romper las cadenas más robustas. Miremos a aquellos que, como Bernabé y Saulo, han confiado, en medio de las adversidades, en la promesa que Jesús nos recuerda hoy en el Evangelio: “el que cree en mí no quedará en tinieblas”.

Oír la Palabra y cumplirla para obtener esa confianza y paz interior nos permiten mirar la realidad de otra manera. Claro que tenemos derecho a protestar y a desahogarnos, pero un creyente no puede derrumbarse porque no está solo. Tenemos que creer siempre en la asistencia amorosa de Dios a través de su Espíritu, porque incluso en medio de las oscuridades y cárceles de nuestra vida, aunque no la veamos, la acción del Defensor está actuado, no se detiene.

Jesús ha venido al mundo como luz, leemos en el Evangelio de hoy. Dejemos que esta claridad ilumine nuestras sombras, disipe nuestras tinieblas y nos permita fijar el rumbo en Jesús Resucitado, guía de nuestro caminar.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-05-11

Nada nos separará del amor de Dios

«Nadie puede arrebatar nada de las manos de mi padre, porque mi padre es superior a todos».

Estas palabras del Evangelio de hoy nos dan a conocer de quién nos hemos fiado, en manos de quién hemos puesto nuestra vida: de modo que podemos de decir, a boca llena, que en manos de aquél que no nos dejará caer y nos dará la fortaleza para enfrentar cualquier tipo de adversidad, porque aunque por momentos parezca que nos hundimos en el fango o en el abismo, de todo ello saldremos más fuertes si perseveramos en el amor y por el Amor de aquel que por bien nuestro y para nuestra salvación no escatimó ni tan siquiera la vida de su hijo.

De este modo hoy, también, se hacen más actuales que nunca aquellas preguntas que se hacía el apóstol Pablo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?» preguntas cuya respuesta él ya conoce desde el fondo de su alma y a las que responde seguidamente con esta respuesta: «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó». Palabras que no eran una ilusión o un señuelo para atraer a posibles conversos, sino que fueron el pan suyo de cada día. Y ello por la cantidad de persecuciones que tuvo que enfrentar hasta el punto de que finalmente le fue arrebatada la vida como al Maestro, saliendo de todo ello más que vencedor; sin dejar de enfrentar por otro lado la tentación, por ese aguijón que el mismo decía tener que soportar sobre su carne.

Hoy también San Agustín reflexionando sobre el evangelio nos recuerda que serán los limpios de corazón (los que han confiado sin doblez en Vervo de Dios) los que, como el mismo Jesús nos dice en el Sermón de la Montaña, verán a Dios…

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-05-10

Feliz martes, un abrazo en Cristo que no deja de llamarnos y, por tanto, de amarnos.

Yo soy la puerta de entrada y salida

Jesús en el evangelio de hoy se nos presenta de nuevo como un pastor entregado a sus ovejas a las cuales protege en su redil y a las cuales apacienta fuera de él, siendo él mismo la puerta de entrada que cobija y la puerta de salida hacia la abundancia que abre. Sus ovejas le conocen porque reconocen su voz, la cual les acompaña cada día y saben que esa voz siempre anda pendiente de ellas. Una voz que las protege, las guía y las aparta de precipicios de difícil retorno. Una voz que le pone guardianes e hitos de noche y día, sus ángeles, Santos, y sus Sacramentos contra los asaltantes y atracadores, los cuales solo buscan destruir y matar. Los mismos que entran en el redil sin pasar por la puerta (la puerta estrecha) para conducir a las ovejas con señuelos que imitan la voz del pastor, pero cambiando sus caminos. Este ladrón, al contrario que el Buen Pastor se pone detrás de ellas para evitar los peligros y cuando más distraídas están las deja al borde del acantilado para que caigan. Jesús, como nos dice hoy el Evangelio, es la puerta de entrada y salida, mientras que el ladrón busca otros accesos ideando planes y estrategias para seducir a las ovejas. Sin embargo, las ovejas que ya conocen al Buen Pastor no son fáciles de engañar y se apartan de esa voz, que como canto de sirena, pretende hipnotizarlas, para que en lugar de vida solo encuentren la misma muerte que el asaltante carga escondida en su mochila a las espaldas.

Oración. Buenos días Señor, hoy, de nuevo, escuchamos tu voz tratando de ponernos a salvo de asaltantes y ladrones que quieren confundirnos y dividirnos, para tener más fácil, con sus engañosas y seductoras palabras, sacarnos de tú redil: redil en el que estamos a salvo, porque tus palabras son Vida y en ellas no hay engaño. Señor tú eres el Buen Pastor que has dado la vida por mí, me has rescatado del precipicio de la muerte y, por eso mismo, no me apartaré de tu palabra y de tu ejemplo, que serán para mi, el cayado que me seguirá conduciendo por praderas de abundancia.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-05-09

Corre por «cañadas oscuras» hasta llegar al lugar donde se encuentra la oveja perdida…

*4º Domingo de Pascua»*
Evangelio según San Juan 10,27-30.

*Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.*
*Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.*
*Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.*
*El Padre y yo somos una sola cosa»*

Comentario: Basilio de Seleucia (¿-c. 468)
obispo

“Yo soy el buen pastor, el verdadero pastor.” (Jn 10,11)
Abel, el primer pastor, fue la admiración del Señor que gustoso acogió su sacrificio y prefirió mucho más al dador que al don que éste le ofrecía (Gn 4,4). La Escritura elogia también a Jacob, pastor del rebaño de Labán, haciendo notar los desvelos que tenía para con sus ovejas: «Estaba yo que de día me devoraba el resistero, y de noche la helada» (Gn 31,40); y Dios recompensó a ese hombre su trabajo. También Moisés fue pastor en los montes de Madián, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a los goces [en el palacio del Faraón]. Dios, admirando su elección, le recompensó dejándose ver por Moisés (Ex 3,2). Y después de la visión, Moisés no abandono su oficio de pastor, sino que con su cayado mandó a los elementos (Ex 14,16) y pastoreó al pueblo de Israel. También David fue pastor pero su cayado de pastor fue cambiado en cetro real y recibió la corona. No te sorprenda que todos estos pastores sean cercanos a Dios. El mismo Señor no se sonrojó por ser llamado «pastor» (Sls 22; 79). Dios no se sonroja de pastorear a los hombres, igual que no se sonroja por haberlos creado.

Pero fijémonos ahora en nuestro pastor, Cristo; contemplemos su amor por los hombres y su suavidad para conducirlos a las praderas. Se alegra de las ovejas que lo rodean igual que busca a las que se extravían. No son para él obstáculo alguno ni los montes ni los bosques; corre por «cañadas oscuras» (Sl 22/23, 4) hasta llegar al lugar donde se encuentra la oveja perdida… Le vemos en los abismos; da orden de salir de allí; es así como busca el amor de sus ovejas. El que ama a Cristo es el que sabe oír su voz.

Y muchos creyeron en el Señor.

Hoy nos detenemos en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 9,31-42.

La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.
Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida.
Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años.
Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama». El se levantó en seguida,
y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor.
Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir «gacela». Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas.
Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba.
Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle que acudiera cuanto antes.
Pedro salió en seguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas.
Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: «Tabitá, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó.
El la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se la devolvió con vida.
La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.

Comentario: En está primera lectura de hoy, vemos como la Palabra de Jesús es veraz y se cumple. Los discípulos de Jesús, comienzan a obrar los mismos milagro que el Maestro cuando estaba entre ellos y de este modo dan cumplimiento al anuncio que Jesús les hizo de que harían los mismos milagros y signos que él cuando, después de su partida de este mundo, les enviara el Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, el mismo Espíritu que hemos recibido todos y cada uno de los cristianos en el momento de ser bautismo y por el cual podemos alcanzar también sus dones, entre ellos el SABIDURÍA
ENTENDIMIENTO,
CONSEJO, FORTALEZA
CIENCIA, PIEDAD
TEMOR DE DIOS.
El espíritu que acompaña a los apóstoles es, por tanto, el mismo que nos asiste y acompaña a nosotros. Y como Dios que es, no se muda, ni cambia, porque está completo en sí mismo, y no está sometido a las leyes de la física. Lo cual quiere decir que nostros podemos hacer las mismas obras que los discípulos de Jesús, no por mérito propio sino por la promesa de Jesús y porque el Espíritu Santo es el que realiza la obra en nosotros, especialmente si tenemos fe. De esto saben algo el movimiento de la Renovación Carismático dentro de la Iglesia Católica, en el cual en sus asambleas hablan en lenguas, se interpretan y por la oración de intercesión de todos los hermanos el Espíritu Santo ha obrado milagros.
De todo esta enseñanza podemos deducir que solo la falta de fe y el abandonarse a la voluntad de Dios, nos puede separar de los mismos signos y milagros que hacían los apóstoles para que el mundo crea y se convierta.

¡Dios se da, loco de amor!

Evangelio según San Juan 6,52-59.

Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».
Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.



Comentario: Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

¡Dios se da, loco de amor!

¡Trinidad eterna, Trinidad eterna! ¡Oh fuego! ¡Oh abismo de caridad! ¡Loco de amor por tu creatura! ¡Verdad eterna, fuego eterno! ¡Eterna sabiduría! ¿Sólo la sabiduría vino a este mundo? No. Ya que la sabiduría no fue separada de la potencia, ni la potencia separada de la clemencia. Oh sabiduría, no viniste sola sino escoltada por la entera Divinidad. ¡Trinidad eterna! ¡Locura de amor! ¿Qué beneficio sacas de nuestra redención? Ninguno, ya que no tienes necesidad de nosotros, tú, nuestro Dios. El beneficio es solamente para el hombre. ¡Oh preciosa caridad!

La primera vez nos diste tu divinidad y toda tu humanidad. Luego te ofreciste entero en alimento y previenes nuestros desfallecimientos, fortificándonos en el curso de nuestra peregrinación aquí abajo. Hombre, ¿qué te ha legado tu Dios? Él mismo, en su totalidad, su divinidad y entera humanidad veladas bajo la apariencia de pan. ¡Oh fuego de amor! Después de habernos creado a tu imagen y semejanza, ¿no te alcanzaba habernos recreados sobrenaturalmente en la Sangre de tu Hijo, que tuviste que darnos además tu divina esencia en alimento? ¡Así lo quiso tu caridad, en una locura de amor! Has dado tu Verbo en la redención y la Eucaristía y le diste tu entera esencia, loco de amor por tu creatura.

Oración:Oración: buenos días hoy en el mes de María, a ejemplo suyo, te pedimos Padre, que en nombre Jesús, ninguna circunstancia por difícil y dolorosa que sea, nos lleve a claudicar y a la desesperación, tomando el mismo ejemplo de la Virgen María ante la cruz de su hijo, porque no hay resurrección y vida sin renuncia, sin aceptar la voluntad de Dios y el mundo con sus contrariedades. Este también fue el camino de Jesús (y nosotros ahora somos caminantes en el desierto de la vida) que, sometiendo su carne a las necesidades como en las tentaciones del desierto, debido al hambre, sin usar su condición divina, no claudicó ante las mismas. Negar la cruz es negar la realidad de la vida, y como decía Ortega y Gasset: toda realidad que se niega depara su venganza. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,23-24).

Yo lo resucitaré en el último día

Evangelio según San Juan 6,44-51.

Jesús dijo a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».

Comentario:
Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022)
monje
¡Se celeste como tu Maestro!
Tal como es el primer hombre, terrestre, así son los que nacen de él. Tal como es Cristo, nuestro Maestro celeste, celestes (transparentes, santos…) también son los que han creído en él, renacidos de lo Alto y bautizados en el Santo Espíritu (cf.1Cor 15,48; Jn 3,3; Hech 1,5). Tal como el Espíritu que los hace nacer, Dios verdadero, así son los que nacen de él, dioses por adopción de Dios e hijos del Altísimo, como dicen los labios divinos. (…)

No vaciles. Si eres cristiano, debes ser como Cristo: celeste. Si tú no lo eres, ¿Cómo llamarte cristiano? Como el Maestro es celeste, así son celestes los que han creído en él. Todos los que piensan según el mundo, viven según la carne, no pertenecen al Dios Verbo que vino de lo Alto, sino al que fue moldeado de tierra, al hombre terrestre.

Así debes pensar, juzgar, creer, buscando devenir celeste, según la palabra del que vino desde los cielos y dio la vida al mundo (cf. Jn 6,33). Es él el Pan que desciende de lo Alto y los que lo comen no verán la muerte (cf. Jn 6,50 s). Siendo celestes, serán para siempre libres de la corrupción y revestidos de la incorruptibilidad; separados de la muerte y estrechamente unidos a la vida, ya que devienen inmortales e incorruptibles. Por eso son llamados celestes.

Yo soy el pan de la vida

En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda que él bajo del Cielo para cumplir con la voluntad del Padre, cuya voluntad es que todos nos salvemos. Por tanto, como nos dice Jesús también en (Juan 12, 47) Él no ha venido a Juzgar a nadie sino para que todos se salven. Jesús añade a continuación: son mis palabras las que les juzgan, palabras que me ha revelado el Padre. Y estás palabras juzgan, sigue diciendo Jesús, porque yo conozco que son Palabras de Vida Eterna y, por consiguiente, quién las rechaza, él mismo está rechazando la Inmortalidad, entendiendo está en el sentido espiritual de la felicidad total junto a Dios más allá de esta vida, aunque ya en esta, Dios le da a muchos de los que en Jesús han creído un anticipo de lo que alcanzarán después. Sin olvidar por otro lado, la promesa de que tendrán sus necesidades perentorias resueltas, eso sí, sin estar uno exento de persecución, porque el que se hace justo por Jesucristo, es rechazado también como Jesucristo, para que sus pecados no queden -por contraste- al descubierto.

Oración: te agradezco Padre por este nuevo día, porque tú mayor felicidad consiste en que todos nos salvemos acogiendo las palabras de tu amado hijo Jesús en el corazón, pues para eso lo enviaste al mundo. Palabras no de hombres, sino de Dios, palabras de Vida Eterna que nos dan vida abundante ya, aquí y ahora. Te agradezco Padre por tu generosidad, al habernos entregado a Jesús, tu hijo ¡y a que precio…! para salvación del mundo.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-05-04

¿Aún no me conoces?

Evangelio según San Juan 14,6-14.

Jesús dijo a Tomás: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerántambién a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: ‘Muéstranos al Padre’?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.»
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»

Comentario de San Bruno de Segni (c. 1045-1123) obispo

«Creed lo que os digo: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí»
«Yo soy el camino.» ¿Por qué? Porque «nadie va al Padre sino es por mí». » Yo soy la verdad.»¿Cómo es esto? Porque nadie conoce al Padre, si no por mí: «nadie conoce al Padre, si no el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11,27)… «Yo soy la vida «, porque nadie tiene la vida, si no por mí. «Si me conocéis, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora usted lo conocéis y lo habéis visto.»
Jesús nos dice: «¿Queréis venir al Padre? ¿Queréis conocerlo? Conocedme primero, a mi al que veis, y así conoceréis después al que todavía no veis. Ya lo habéis visto, pero no a él mismo; lo habéis visto en mí. Lo habéis visto, pero en espíritu y por la fe. Es él quien habla en mí, porque no hablo de mismo. Cuando me escucháis, lo véis; porque, cuando se trata de realidades espirituales, no hay diferencia entre ver y oír: el que oye, ve lo que oye. Así, véis al Padre cuando lo escucháis hablar

¿Porqué me buscás?

«Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello».

Con estas palabras que aparecen en el Evangelio de hoy, Jesús nos está señalando que estamos de paso en la tierra, y que antes de vivir despreocupados en ella es sin embargo el trampolín para ganarse la vida Eterna; es decir, pasaporte para gozar de la presencia de Dios y del paraíso, ya sin los padecimientos y sufrimientos del presente.
Por otra parte, Jesús nos señala en el mismo evangelio el camino para alcanzar esa gloria en la Vida Eterna, que es priorizar sobre lo que muere y es perecedero.
Ese alimento inmortal, como ya sabemos, es Jesús mismo que clavado en una cruz nos recuerda que no hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos: atendiendo, claro está, a la voluntad del Padre. Y la voluntad del Padre es que creamos en el hijo, en Jesús, para transformar realmente en vida su Palabra y su cuerpo en nosotros. De tal modo que se diga, este es diferente, tiene algo especial, pero no para gloria nuestra, sino para gloria de Dios y vida de los demás.

Oración: buenas Días Señor por este nuevo amanecer. Hoy debería preguntarme a fondo por qué te busco, si para hacer tú voluntad o como salvaguarda de esta vida que se acabará antes o después. ¿Porque te busco Señor, realmente retengo tus enseñanzas y me entrego noche y día a meditar en ellas, para llévalas luego a la vida?

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-05-02

Yo soy, no temas

Evangelio según San Juan 6,16-21.

Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.
El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.
El les dijo: «Soy yo, no teman».
Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.

Más que un comentario está lectura es propicia para lanzar a Dios una llamada de socorro, una oración, cuando parece que estamos siendo devorados por las circunstancias o por nuestra propia mente.

Suplica en el temor

Señor, hay nubes en el horizonte.
El mar está agitado,
tengo miedo.

El recelo me paraliza la sangre. Manos invisibles me tiran hacia atrás.
No me atrevo.

Una bandada de oscura aves está cruzando el firmamento.
¿que será?

Dios mío, di a mi alma:
Yo soy tu Victoria.

Repite a mis entrañas no temas yo estoy contigo.

Azte de nuevo presente.
Pon calma en el viento que agita mi barca.
Y vuelve a susurrar a mi oído,
como hoy haces con los apóstoles: Soy yo, no temas

Gracias Señor, porque mirando a la cruz se que el Padre me sostiene aunque yo no lo vea. Gracias porque la obra fue consumada y el galardón fue tu victoria

No se puede ocultar la luz, aunque haya quien prefiera vivir tropezando

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,34-42.

De este modo les hablaba, el fariseo y doctor de la ley Gamaliel, a los que perseguían a los apóstoles y a los primeros cristianos en la 1 lectura de hoy: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo.

Comentario: Vemos cómo estás palabras proféticas de Gamaliel pronunciadas poco después de que Jesús ascendió al cielo junto al Padre están más vigentes que nunca luego de XXI siglos de cristianismo. Ellas mismas testifican la procedencia divina de Jesucristo cuando comprobamos que el cristianismo impulsado por la guia del Espíritu Santo y el poder de la Eucaristía no ha sido vencido en ningún momento de la historia de la humanidad incluso en regímenes totalitarios donde ha sido prohibido; incluso allí siempre ha habido un grupo fiel que ha permanecido firme en la fe a costa de perder su propia vida caso de ser descubiertos. La persecución no ha cesado, aunque a los medios de comunicación occidentales no les interese destapar mucho este asunto e incluso haya algunos que se burlen a diario en sus mismos programas de los que practican la fe cristiana ridiculizándolos. Algo que se enmarca dentro de una lógica, pues tienen que obedecer y servir a la mano que les da de comer, es decir, a sus patrocinadores multimillonarios con sus agencias de noticias, y sus objetivos, entre ellos acabar con el cristianismo única fuerza real opositora a su ideología delirante de crear un gobierno global (agenda 2030), con una religión relativista, donde él hedonismo, el servilismo, y la ideología de la muerte, junto a la desaparición de la propiedad privada sean el pan suyo de cada día.

Como decía, la persecución contra el cristiano no ha cesado nunca y, cada vez, se acerca más a occidente, aunque de manera menos visible y sangrienta que en la India, Pakistán, algunos países árabes y africanos, o regímenes comunistas. En occidente y de modo particular en España, la represión la ejerce, la censura en redes sociales y el gobierno promulgando leyes que suprimen la libertad de conciencia para los profesionales de la medicina y la libertad de expresión para el conjunto de la sociedad, con multas y pena de cárcel, para aquellos que, públicamente, muestren su disconformidad con los dogmas del modernismo, incluso aunque estos, los disidentes, se sirvan de la ciencia, de la evidencia y del sentido común.
Sentido común que, por cierto, parece hemos perdido, como el mismo Juez de Menores Emilio Calatayud pone tantas veces de relieve en sus escritos, charlas y entrevistas.

Estamos en un momento crítico para la libertad de expresión y no podemos permanecer callados, como tampoco lo estuvieron los primeros cristianos, porque la verdad, como dice la misma Palabra, no se puede ocultar como la luz bajo la cama, sino que debe estar en lo más alto, para alumbrar y dar vida a todos los de la casa, en este caso, el pueblo de Dios.
Las palabras de Gamaliel concluyeron así ante sus correligionarios los fariseos, en la lectura que hoy seguimos: pero si verdaderamente viene de Dios, (la evangelización de los apóstoles) ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios».

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-29

El amor echa fuera el miedo

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,27-33.

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo:
«Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!».
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo.
A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen».
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Comentario: hoy tomando como referencia la primera lectura, ya que el evangelio es muy parecido al de ayer, podemos observar como el número de los primeros cristianos crecía gracias al testimonio valiente de los apóstoles, que antes de temer las consecuencias de predicar la verdad de Jesús; de lo que habían vivido junto a él, de lo que habían visto y oído durante su vida pública y después con su resurrección, eran consciente que el bien que Jesús trae al hombre, con su mandato de proclamar el evangelio y la conversión de los pecados, debe estar muy por encima del temor humano a la fuerza represora de las autoridades, cuyo leitmotiv, por lo general, es operar al servicio de la oscuridad para su propio beneficio.

De esta manera, los discípulos motivados por el impulso del Espíritu Santo, conocedores de que nuestra vida no se detiene aquí con la muerte, ya no solo en teoría, sino ahora por el mismo testimonio de su antecesor y maestro, Jesucristo al que acaban de ver resucitado, prefieren, como dice la lectura de hoy, obedecer a Dios antes que a los hombres, cegados estos por el orgullo y la concupiscencia de su carne.

Enseñanza: hoy tendríamos que preguntarnos si prima sobre mí el temor al que dirán o, por el contrario, antepongo a este, practicar la voluntad de Dios y su Justicia; es decir, dar testimonio de mi fe y de la esperanza que nos trae Jesús en el Evangelio.

Oración: gracias Jesús mío y Dios mío por un día más de vida. Y no un día cualquiera, sino un día radiante de luz y vida por esta estación primaveral donde todo se renueva. Hoy vengo a tu presencia a pedirte que también me renueves a mí, que me llenes de tú gozo y de tu amor, como otras tantas veces lo has hecho, pero sobre todo te pido que como a los apóstoles me quites el temor humano, los miedos a ser juzgado; perseguido; estigmatizado; los miedos al fracaso; los miedos a no estar a la altura, es decir los complejos; los miedos incluso de ir a la cárcel por defender la Verdad y la Vida.
Señor, hoy más que nunca necesitamos de tu entrega, de tu valor y de tu fuerza, valor que solo nos puede venir del Espíritu Santo. Es por ello que te pedimos encarecidamente, una vez más, que, como en Pentecostés, lo hagas descender sobre nosotros, tus hijos.
Un abrazo Jesús, ya me despido, no sin antes pedirte que no nos desampares, muy a pesar de nuestras infidelidades.
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-28

“Mi delicia era estar con los hijos de los hombres”

El evangelio de hoy es muy trasparente, nos habla de la gran misericordia de Dios, que en ningún momento piensa en nuestra condenación, sino que esta es una consecuencia del rechazo que el mismo hombre pone con su libertad a esa misericordia, a reconocer que la salvación viene de aquel que ha dado la vida por nosotros siendo Dios y completamente Justo. De esta manera pues, os invito con el comentario que hace San Alfonso María de Ligorio a este evangelio, a la oración, a pasar tiempo con Dios, pues su mayor deleite, como él pone de manifiesto, es estar con nosotros. (1696-1787).

Evangelio según San Juan 3,16-21.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Comentario de San Alfonso María de Ligorio:

Las misericordias de las que fue objeto, son testigos segurísimos de su amor por usted. Cuando Dios ama un alma y es sinceramente amado, le desagrada encontrar en ella la desconfianza. Si desea alegrar su Corazón tan amante, vaya desde hoy a él, con la más sincera confianza y la más libre ternura que pueda alcanzar.

“Yo te llevo grabada en las palmas de mis manos, tus muros están siempre ante mi” (Is 49,16), decía el Señor a Jerusalén. Así le habla también a usted: “Alma querida, ¿qué temes? ¿Por qué esta desconfianza? Tu nombre lo llevo escrito en mis manos: no pierdo jamás de vista el hacerte el bien. ¿Tus enemigos te hacen temblar? Debes saber que la preocupación de tu defensa está tan presente en mi pensamiento que no me puedo distraer”. (…)

Sobre todo reanime su confianza con el pensamiento del don que Dios nos hizo en Jesucristo: “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo Único” (Jn 3,16). Por eso, el Apóstol pregunta de dónde viene el temor que Dios reusaría algún bien, luego que nos dio a su Hijo: “El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?” (Rom 8,32).

“Mi delicia era estar con los hijos de los hombres” (Prov 8,31). Podemos decir que el paraíso de Dios es el corazón del hombre. ¿Dios lo ama? Ámele. ¿Su delicia es estar con usted? Ponga su delicia en permanecer con él, en pasar su vida entera en tan amable compañía. Como usted espera, ella será el encanto de su eternidad.

«Ustedes tienen que renacer de lo Alto».

En el evangelio de hoy Jesús nos pide nacer de lo Alto que es lo mismo que nacer nuevo, o nacer del Espíritu.
El Espíritu de Dios es libre, no sabemos cuándo se va a mover en nosotros y por donde nos va a llevar, porque Dios es libre, sondea nuestro corazón hasta lo más recóndito, intercede por nosotros al padre con gemidos inenarrables y nos va modelando y cristificando hasta hacernos uno con Dios. Pero hay que nacer de nuevo para que el Espíritu de Dios actúe en nosotros, y de esta manera poder nacer de lo Alto, porque de lo alto fuimos engendrados con un soplo divino en nuestra arcilla de barro, y a lo Alto estamos llamados a volver para mayor gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y todo lo que glorifica a Dios en nosotros, también redunda en beneficio nuestro, porque Él nos ha amado tanto que incluso ha tenido a bien entregar la vida de su hijo por nosotros.

Pero si el Espíritu de Dios es libre como el viento; es decir el Espíritu Santo, nosotros también hemos de ser libres para que él haga su misión y nos eleve a las alturas hasta que alcancemos la Vida Eterna. Jesús fue enteramente libre para actuar en la voluntad del Padre, que para eso vino; él no necesitaba nacer de nuevo, porque desde el principio el Espíritu de Dios actuaba libremente en él, nosotros por el contrario hemos de nacer de nuevo, porque el sopló de Dios en nosotros, no se puede unir al Espíritu Santo, sin dicha libertad. De esta manera, no podemos aferranos a nuestras cadenas; es decir, a nuestro pasado, a nuestros miedos, a lo correctamente político (al que dirán, que se decía antes) a nuestras elucubraciones mentales intentando negar lo indescifrable de Dios; tampoco podemos estar atados a vicios y pecados, siempre los mismos, lo cual no quiere decir que caigamos, pues como decía S. Juan Evangelista: hijitos míos no pequéis, pero si alguno pecara abogado tiene (Jesús mismo) ante el Padre.

Por lo comentado, si no nacemos de nuevo, de la libertad de los hijos de Dios, tampoco el Espíritu de Dios nos puede llevar a lo Alto, y lo más alto en ocasiones está en la cruz, en dejar atrás como Jesús, todo lo que nos ata al mundo y a nosotros mismos, pero como Jesús también salimos vencedores en la cruz; en lo que dejamos atrás, en nuestros despojos de muerte y miseria, porque donde está el cadáver allí se reúnen los buitres. Ahora en Dios, somos el pan de ángeles del desierto, el pan de la eucaristía; alimento de vida que no sirve a la carroña: (Santiago 4:7)
Así que, entréguense a Dios, resistan al diablo y el diablo huirá de ustedes.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-26

El que crea y se bautice se salvará.

Evangelio según San Marcos 16,15-20.

Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.»
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Comentario: muchas veces hemos pensado que lo de sanar, expulsar demonios, incluso ha habido quien ha devuelto a la vida a alguna persona recién fallecida en el Nombre de Jesús, es cosa para santos; entendiendo que estos son como superhombres -casi alejados del resto de mortales y tocados por una varita mágica- pero no es así, fueron personas normales, con sus afanes, miserias, y mermas físicas e incluso intelectuales, refiriéndome en este último caso a su poca instrucción bíblica y académica. Además todos ellos acompañados de sus tendencias innatas; de su carácter fuerte o dócil como la de cualquier otro ser humano. Cuentan de un Santo, cuyo nombre no recuerdo ahora, al que le encontraron sus uñas clavadas en el reverso de la mesa de su escritorio, para contener su carácter explosivo ante las personas que le sacaban de quicio.

Con todo lo que he comentado hasta ahora, lo único que quiero decir, que, si bien es cierto que todo los bautizados estamos llamados a la santidad, y es nuestra tarea primordial, no es menos cierto, que todos igualmente sin excepción, estamos destinados, por mandato de Jesús, a evangelizar de palabras y con obras -sin miedos- porque no actuamos en nombre propio, sino en el de nuestro Señor y Maestro, para el que nada es imposible; y al mismo tiempo, también, para que el mundo crea a realizar los mismos signos y milagros que Él hacia con el poder del Espíritu Santo, mediante la fe que en Él profesamos.

Por tanto, aquí en este Evangelio de hoy, Jesús no se está refiriendo a los consagrados, ni al Papa, ni a los teólogos, ni a esos Santos de altar, etc., sino que, por el contrario, su acción redentora, salvadora y sanadora en el hombre, ha de llevarse a cabo por intercesión de todo aquel que ha creído en su Nombre, que es como decir: el que ha creído en su Evangelio (en todo), no como algo que ya pasó, sino como una Palabra Verdadera, Viva y Salvadora, atemporal, que se actualiza y es eficaz en cada uno de los que en el hemos creído.

Oración: Te doy gracias Señor en el día de hoy por todas tus enseñanzas, por este nuevo día radiante de luz y esperanza. Y por todo el amor que me das cada día, por tú entrañas de misericordia que no juzga mi pasado y que ve mi persona sin etiquetas, tal y a la hora que me concibió mi madre, para el fin que tú tenías para trazado para mí. ¡Un abrazo mi querido Jesús!

Sólo el libre puede liberar.

Evangelio según San Marcos 16,9-15.

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.
Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.
Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.
Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.»

Comentario: «Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído»

El anuncio del Reino y la conversión, como estamos viendo en las lecturas de esta semana son inherentes para aquellos que han experimentado en sus vidas que Jesús es Dios y que su Palabra es la única Verdad que merece la pena ser vivida, la única que da sentido a su vida particular y al conjunto de la humanidad porque es una Palabra coherente no solo desde la razón, aunque guarde sus misterios, sino que la misma se encarna en la persona transformándola en una criatura renovada desde el espíritu donde la libertad, el gozo, la caridad, la paz y la esperanza se superponen a la desesperanza, la esclavitud, la tristeza, el individualismo y la falta sentido. De esta manera vemos como los seguidores de Jesús, como miles de mártires y santos viven en la libertad del Espíritu Santo (el viento sopla donde quiere…) sin temor a la muerte, porque está en realidad lo que les acelera por el contrario es el paso, como a su maestro, a la verdadera vida de los hijos de Dios, a la Resurrección para la Vida Eterna en la Gloria del Padre, a los que han sido hechos salvos por aceptar al Hijo y su mensaje.

En contraposición a los libres, a los discípulos de Jesús, que solo obedecen el clamor del espíritu en ellos, al gozo de su esperanza, están los que no han aceptado la Verdad -a Jesús- que, como veletas, solo obedecen intereses personales e inmediatos, y así como venimos observando en las últimas lecturas, un día sacrifican al Santo y otro liberan a sus mismos discípulos a tendiendo exclusivamente, como ya dijimos, no a la verdad (como vemos con los poderes terrenales de nuestro tiempo) sino única y exclusivamente a sus temores humanos -a perder el poder- olvidando que ese mismo poder que tienen en sus manos, es porque Dios en última instancia lo permite.

Oración. Buenos Días mi Señor y mi Dios, la fuerza y el poder que me salva, te agradezco por un día más de vida, por la esperanza y la alegría que brota de mi corazón, porque veo como todas tus promesas se van cumpliendo en mí y como al mismo tiempo, y como ya mencionó anteriormente en el comentario, todo adquiere sentido en tí: el hombre, el mundo, la vida y la muerte. Sí, mi Señor y mi Dios, tú todo lo haces bien, aunque no siempre lo advertimos a tiempo, sino cuando miramos para atrás en nuestra historia ya pasada. Te pido Padre que tú Espíritu nos siga renovando por dentro, puesto que aún hay mucho que sanar y mucho que pulir para que tú imagen sea más viva, nítida y eficaz en cada uno de nosotros. Te pedimos igualmente para el día de hoy, que es lo que tenemos por delante, protección para nosotros y nuestras familias; que nos libres del mal, del mundo con sus falsas verdades y falsas amistades; también del maligno. Manda Jesús tú Santo Espíritu para que te podamos conocer en profundidad como tú nos conoces a nosotros y podamos discernir tú voluntad, Amén.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-23. Recomiendo leer también la primera lectura desde este enlace.

Porque no existe bajo el cielo otro Nombre por el cual podamos salvarnos.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,1-12.

Mientras los Apóstoles hablaban al pueblo, se presentaron ante ellos los sacerdotes, el jefe de los guardias del Templo y los saduceos,
irritados de que predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertos cumplida en la persona de Jesús.
Estos detuvieron a los Apóstoles y los encarcelaron hasta el día siguiente, porque ya era tarde.
Muchos de los que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe, y así el número de creyentes, contando sólo los hombres, se elevó a unos cinco mil.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas,
con Anás, el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes.
Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: «¿Con qué poder o en nombre de quién ustedes hicieron eso?».
Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos,
ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado,
sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos.
El es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular.
Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos.

En la primera lectura de hoy, así como en la de días anteriores se nos relata los primeros milagros de los apóstoles y la llamada a la conversión del pueblo por parte de estos, condición sin la cual difícilmente puede el hombre salvarse actuando la gracia de Dios en él, porque como bien sabemos Dios respeta la libertad del hombre, sin dejar por ello de darle oportunidades. seguramente que hasta el último aliento de vida todos, en un segundo, tengamos esa oportunidad, porque, como sabemos, la misericordia de Dios es infinita.
En cualquier caso, los que ya hemos conocido a Jesús, no podemos guardarnos ese as en la manga para el final de la vida -al menos conscientemente- porque Dios conoce hasta lo más recóndito de nuestro pensamiento y por lo mismo no se le puede engañar.
La puerta para nuestra salvación y entrada al cielo, tanto para los que han conocido el evangelio como para los que no, como dice el Apóstol Pedro, en su predicación al pueblo Judío, es Jesús. Él como verdadero Dios y hombre, por su sacrificio en la cruz ha cargado con la condena que merecíamos por nuestros pecados y así el Padre lo ha glorificado con la Resurrección constituyéndolo en único mediador entre Él (el Padre) y cualquier otro ser viviente por el cual el hombre pueda salvarse.
Jesús por tanto es la única puerta para nuestra salvación, puerta que requiere, a su vez, de nuestra libertad y renuncia al pecado para que la misma sea eficaz y pueda llevarse a término en nosotros.
De este modo pues, volvámonos a Él, a Jesucristo y a su Evangelio, porque no hay otro Nombre en el cielo y en la tierra por el que nos llegue la salvación, dejemos las doctrinas, ideologías y religiones inventadas por hombres, que, bajo apariencia de bien, no nos pueden salvar; ya que como dice en otro pasaje del Evangelio (Mateo 6, 24): Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se entregará a uno y despreciará al otro.

*Oración:* buenos días mi Señor y mi todo. Te doy gracias Padre de bondad por la oportunidad que me das un día más para amarte y servirte. Gracias porque Siendo Dios has entregado la propia vida por mí y por mis hermanos en la persona de tú único y amado hijo Jesús, para hacernos hijos también a nosotros y participes de tu misma gloria. Hoy con renovada fuerza y esperanza en tí me entrego al amor y a la renuncia de mi mismo, para darme sin medida como lo has hecho tú por nosotros, insignificantes pecadores.

¡Señor haz que yo sienta tú amor, para que llenándome de él pueda al mismo tiempo entregalo a los hombres mis hermanos sin medida…!

¡A quien iré Señor, que no seas tú, si tú sostienes con misericordia mi nada…!

«Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto.«

De esta manera concluye el evangelio de hoy, donde en esta ocasión Jesús se aparece al conjunto de los apóstoles, remarcado de nuevo cual era su misión, para que ya resucitado, en su nombre, se predicase la conversión de los pecados. Así pues, Jesús con su actitud ante el dominio del Imperio Romano sobre el pueblo Judío y sus palabras, nos muestra una vez más, que su Reino no es de este mundo o como los hombres del mundo proponen, si bien es cierto que este último con propuestas en los últimos milenios similares a la de Cristo, en buena parte copiadas del mismo evangelio por la cultura cristiana occidental de la que procede, nos ha mostrado ya, también, su historial de fracaso, muy a pesar de esas mismas teorías brillantes, de paz concordia, solidaridad y soluciones para todos los males del hombre.

De esta manera comprobamos en el mismo devenir de la historia de la humanidad, que no se puede hacer un mundo mejor al margen de Dios, al margen de la Palabra de Jesús, único Camino, Verdad y Vida para el hombre. Nos guste o no el corazón del hombre está contaminado (“sólo uno es bueno…» nos dice Jesús encontrá de la teoría de Rousseau) y si partimos de un análisis falseado de la realidad, pero fundamentalmente del Evangelio, enmendando la plana al mismo Jesús, difícilmente vamos a lograr que el Reino de Dios llegué a habitar en el corazón humano y por extensión en el resto de la humanidad. De este modo, pues, seguiremos de fracaso en fracaso -muy a pesar de la agenda globalista 2030- si olvidamos lo primordial, que es esta conversión personal que Jesús nos pide renunciando al pecado (de verdad, de todo corazón) y teniendo en cuenta lo ya comentado, que no hay alternativas humanas al Evangelio de Jesús del cual procede -nos guste o no- el conocimiento sin error.

El hombre ha avanzado mucho en tecnología, pero en lo demás, especialmente en su interior (en su alma) es el mismo de todos los tiempos por su delirio de erigirse a sí mismo en Dios y en conocedor del bien y del mal (guerras y miserias por doquier). Así vemos que no es suficiente la educación para que el hombre mejore, sino a las pruebas me remito, cada vez son más los ladrones de guante blanco, aunque también proliferan últimamente entre los que los usan de diferentes colores y texturas en sus trabajos.

Oración: Jesús mío, te doy gracias por este nuevo día y por esta nueva oportunidad que me das de hacer la mejor versión de mi mismo. Hoy de nuevo y con mayor entusiasmo que nunca renuncio a mis pecados de todo corazón, porque sé que con tu Gracia, mi Señor, lograré este cambio que tú pides en mi vida y por ello te doy gracias. Señor tú ya has trazado el Camino y el camino eres tú mismo, no hay nada más a izquierda ni a derecha, ni fuera de él; tú eres el que sostienes el mundo y el dueño de la historia.
Señor tu tienes palabras de Vida Eterna, Señor tuya es la última palabra porque todos compareceremos ante tú trono de Gracia y Gloria. ¡A quien iré pués Señor, que no seas tú, si tú sostienes con misericordia mi nada…!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-04-21