Habla, pueblo habla

Nos jugamos mucho en estas elecciones y no solo en lo económico que, como vemos, mes a mes, la economía se contrae, el paro va en aumento y todas las previsiones de los expertos reducen el crecimiento de nuestro PIB con respecto a años anteriores. Sin embargo, sigue el derroche de dinero para aumentar el clientelismo de diversos colectivos, entre ellos el feminista y LGTB; y, además  amordazándose a los sindicatos afines a la ideología de Pedro Sánchez, regándolos con subvenciones millonarias procedente de los impuestos de todos los españoles. Por otro lado, se sigue subvencionando a los partidos políticos, algunos de los cuales se dedican a abrir heridas del pasado, para dividir a los españoles y mantenerlos entretenidos con mitos o leyendas ocultando los hechos reales del pasado.   

Pero como decía, anteriormente, nos jugamos mucho más que lo económico, están en juego nuestras libertades, y la defensa de la vida, el cerco cada día es más fuerte contra todos aquellos que se salgan del Pensamiento Único, es decir de las leyes que establecen ciertos gobiernos, presionados por organismos internacionales, por lobbies de poder y medios de comunicación que viven de explotar el morbo, para hacer aflorar, con ello, los instintos más primarios y bajos del ser humano. De igual modo, la libertad de conciencia y deontológica cada día está más amenazada para profesionales no solo con el aborto, sino con la introducción, ahora, en el programa electoral del PSOE, de una ley para legalizar la eutanasia: no solo representa una amenaza para los profesionales sino para todas aquellas personas que se les convenza de que son un estorbo, por su edad o su enfermedad para la sociedad (en algunos países, ni siquiera forma parte ya de una decisión del paciente o de sus familiares, sino de un Juez o un tribunal, que al más puro estilo nazi decide, motu proprio, quien es acto para vivir y quien no). La amenaza para la libertad de expresión viene igualmente con el nuevo delito de odio, una caza de brujas, que se ha introducido ya en muchas autonomías, para que nadie pueda opinar, ni siquiera con argumentos científicos, en contra de la Ideología de Género. Delito sin embargo que no puede servir cuando se trata de atacar al varón, blanco, hetero-patriarcal, bla, bla…, incluso suprimir este delito para cuando el ataque sea contra la iglesia o contra algún miembro de la misma, como también propone algún partido de la izquierda; es decir la ley del embudo. Ahora bien, yo me pregunto: cuando no existe incitación al odio, cuando no existe agresión física, ni insulto, contra una persona o un determinado colectivo, supongamos el feminista, sino que se trata de contrastar evidencias, argumentos científicos y de sentido común, contra una determinada proposición ideología ¿cuál es la vara de medir, entonces, del odio, si este, como el amor, es una cualidad interna del alma, invisible a los “rayos x”; a los ojos del hombre?. Por cierto, yo he conocido a algunos adúlteros, que eran super cariñosos y amabilísimos con sus mujeres, y nadie podría sospechar, ni siquiera sus propias mujeres, su doble juego ¿Como se puede medir, vuelvo a repetir, el odio o el amor, dónde está el baremo, quien fue el mesías que lo inventó? ¿Se puede decir que usted odia a su padre, a su madre, o a su hijo, porque no le concede, o no está de acuerdo con él en todo lo que propone? ¿de igual manera se puede decir que usted odia a un colectivo, minoritario, porque no está de acuerdo en todo lo que este le proponga no solo para él sino para toda la sociedad y en su modo de contradecir la pura realidad empírica?

Pues sí, estas son las propuestas de la mayoría del arco de partidos políticos en España, que nos proponen leyes restrictivas contra la libertad de expresión -con multas y con cárcel- contra aquellos que se manifiestan pacíficamente ante una clínica abortiva, por ejemplo; o contra aquellos, otros, que opinan y argumentan contra leyes que atentan contra la integridad moral de sus hijos en los colegios, por la introducción de la Ideología de Género, por ejemplo; o por la discriminación del hombre frente a la mujer -la presunción de inocencia- ante cualquier acusación sin pruebas de un delito de violencia de “genero”. Y la última que viene, si gana la Izquierda, en la que solo se podrán contar del Franquismo, lo malo, obviando la propia historia, y hecha a la medida de personas que ni siquiera vivieron en ese periodo histórico porque aún no habían nacido.  Así, pues, si no estamos asistiendo a una dictadura, en cubierta, que alguien me lo explique. Y podría seguir hablando de los medios de comunicación, subvencionados directa e indirectamente por los gobiernos autonómicos, o de las últimas declaraciones de Pedro Sánchez, donde el subconsciente le jugó una mala pasada y puso contra las cuerdas al poder judicial, diciendo que dependía del gobierno, etc, etc, etc. El problema es que esto no tiene visos de solución, porque la mayoría de partidos están conformes y satisfechos con esta dictadura, real y mediática, con apariencia de democracia, porque piensan que es suficiente con pedir nuestro voto cada cuatro años (últimamente cada 6 meses) sin contar luego con la ciudadanía entre elección y elección.

Esto es lo que tenemos, el peligro está ahí y esconder la cabeza como el avestruz, no quita para que te pase por encima la apisonadora.

Lo ideal seria no votar, hasta que nos dotásemos de una democracia, donde el pueblo eligiese directamente a sus representantes y, por otra parte, fuese el mismo pueblo el que propusiese las leyes de las que desea dotarse. Pero, no obstante, considero que no votar o dar tu voto a aquellos que, claramente, quieren coartar y restringir tus libertades, es contribuir a un panorama muy poco halagüeño, sobre todo, por lo que estamos viendo en Latinoamérica; es decir, que el gobierno de izquierda que va entrando últimamente en esos países, no sale, luego, ni a tiros, por más que lleve al país a la miseria. Y dice el refrán que «Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar»

https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Ciudadano_hacia_la_Rep%C3%BAblica_Constitucional

 

¿Miedo a la vejez de tus padres?

Para los que apoyan directamente o indirectamente la eutanasia. Para aquellos que un día sustituirán el deber y el amor por un rato de placer, de ocio, o para heredar -convenciendo a sus padres, dependientes, que pidan la eutanasia- les recomiendo que lean estas palabras surgidas de un corazón agradecido:

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”.

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo.
Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.

Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana -todo corredor ahora está lejos.
Es cuando uno de los padres, antes dispuesto y trabajador, fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos.

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo.
Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en el baño.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.
No podemos dejarlos ningún momento.

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación.

Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.
Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.

En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho.

Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

– ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

Carlos Fuentes.

Donde está mi tesoro, allí está mi corazón

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En la primera lectura y en el salmo, se nos habla de asegurar la Vida Eterna, y no la terrena, con las ganancias materiales, porque esta es la raíz de todos los males: incluso de la pérdida de la fe. Nos habla también de armonizar la piedad con la sana doctrina traída por Jesucristo. Como dice en otra parte del Evangelio: no podemos servir a Dios y al dinero. Servir al dinero es someterse en muchos casos a la inmoralidad del que te paga (bien al político que encumbras, bien al empresario privado que te contrata). Servir al dinero, por otra parte, nos recuerda la lectura, que nos acarrea grandes males ya en esta vida (lo vemos, especialmente, en la división que trae a las familias, en los negocios y a la hora de heredar), pero también nos condena para siempre, en la eternidad, a permanecer en oscuridad, lejos del Amado, según la Palabra de Dios. Por último, el Evangelio y una hermosa catequesis de S. Juan Pablo II como comentario, nos recuerda la dignidad de la mujer y su colaboración con el hombre, para la introducción y posterior evangelización del mundo. Esta lectura me traslada a mi, personalmente, a la armonía de la familia de Nazaret donde todos (Jesús, José y María, con su fe, su amor y voluntad) en estrecha unidad, alumbraron al nuevo hombre que quedaría, posteriormente, redimido por la Sangre de Cristo en la cruz, para vivir en el amor y de la Gracia. ¡Alabado sea Dios por siempre que nos da su gozosa serenidad!
Seguir las lecturas en el siguiente enlace: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

No eres ni un número, ni una etiqueta.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Comentario a las lecturas de hoy:
En la primera lectura el apóstol pone en alza el ser Joven (la juventud es una etapa de la vida en la que se puede amar y servir a Dios, con tanta entrega o más que cualquier otra), invita igualmente el apóstol al discípulo joven a vivir en valores morales, aquellos que emanan del evangelio, y a vivir coherentemente la Fe, porque es el único modo de que otros se conviertan y se salven. En el salmo, que va en consonancia con la 1 lectura, el salmista nos recuerda, que los preceptos de Dios son Eternos y Perfectos, y el hombre o mujer que los acoge en su corazón para hacerlos suyos, es una persona que se hace sabía (sabía porque Dios es Conocimiento Perfecto que es el que los proclama y, por tanto, conoce lo que nos conviene) termina el salmista diciendo que el que teme al Señor (es decir el que le da crédito a sus palabras y vive conforme a su voluntad) ese es un hombre prudente: esta persona es, por tanto, lo contrario a una persona temeraria (imprudente) que vive según sus propios criterios o bajo los criterios de otro humano semejante a el. El evangelio me habla, te habla, del amor que Dios nos tiene. No eres un número más para Dios, entre muchas otras personas, no le importa la etiqueta con que te haya bautizado el mundo, él sabe de tus luchas, soledades, anhelos. También conoce tus miserias, tus limitaciones, tus tropiezos, y a pesar de todo ello, te levanta, te valora, no mira la etiqueta para tirarte a la basura o darte de lado. El rompe moldes, rompe esa etiqueta y te dice al corazón, te amo hijito mio, hijita mía, el mundo no te conoce yo sí, porque te cree de la nada, te di un pedacito de mi corazón, estás diseñado para amar y para amarte (así que perdónate como yo te perdono) y comienza a andar de nuevo, que yo estaré a tu lado todos los días de tu vida, dándote mi Gracia, para que alcances, con ella y con tu entrega, el ideal conque yo te diseñé: alcanzar la vida eterna y ser la imagen visible de mi mismo, del AMOR; de Dios Padre, Hijo y E. Santiago.
Sigue el enlace arriba en azul para ver las lecturas.

Pd. Que Dios te bendiga y que tengas un día en paz.

Solo Tú tienes palabras de Vida

Señor hoy muchos hombres quieren poner tus mandamientos a precio de saldo, sin embargo, en la primera lectura Tú nos recuerdas que tus mandamientos no son superiorres a nuestras fuerzas y que están al alcance nuestro: en mi boca y en mi corazón. Te pido Señor que nunca, nuca, yo engañe a mi corazón y que mi boca no sirva de instrumento para predicar palabras de hombres o sugerencias del Diablo. Los hombres son como veletas, ninguno más grande a otro, porque todos participan de la misma naturaleza y, por cuánto, todos, también, pecaron y no están exentos de error. Señor tú Palabra es mi pilar y mi fundamento, la roca y el, único, refugio donde estoy a salvo (así, lo he experimentado en mi vida). Qué yo te siga conociendo y amando más cada día, para no defraudar las expectativas que tú pusiste en mi, dando tu sangre y tu vida a cambio de la mía.

¡Aún, Señor, me siento débil y temeroso como un niño, pero seguiré asido de tu mano confiando en tí…! ¡Bendito seas Señor por enamorarme tanto! A ti la honra y la gloria por siempre! Amén.

A la memoria de mi Padre

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Para mí, papá, fuiste un gran hombre, un hombre bueno, y por eso no me hubiera atrevido a exigirte más de lo que a cualquier otro señor eminente de tu tiempo. Naciste ocho años después de que comenzase a rodar el siglo XX. Yo vine al mundo cuando tú tenías cincuenta y tres años cumplidos. No obstante, a pesar de tu edad avanzada, nunca eché de menos un padre joven. A esa edad trabajabas como uno de treinta, me dabas tu protección y, aunque no fuiste especialmente afectuoso, jamás pusiste tu mano sobre mí para castigarme. Tampoco es que te hiciese falta, ya que tu modo de imponer respeto consistía en saber estar en tu lugar en todo momento.

Por aquellas fechas muchos trabajos del campo se hacían a mano, así, pues, papá, a pesar de que tenías las tuyas bien curtidas, se te agrietaban con surcos semejantes a los que hacían las rejas de tu arado, en tierra firme, con el rigor de las temperaturas invernales. Aquellas manos, padre, solamente me las mostraste en una ocasión; no para buscar mi compasión, sino para que supiese la dureza que comportaba el trabajo a la intemperie. Ese era tu habitual modo de proceder, ya que raramente nos hablabas de tus preocupaciones, de tus luchas y fatigas. Sí, padre, déjame que lo cuente: yo te observaba y, en tu determinación recia, descubrí que tenías corazón de niño, un corazón sensible que hizo que aflorasen, en más de una ocasión, lágrimas a tu rostro; especialmente en las bodas de mis hermanos. Ni que decir tiene que respetabas a mi madre y que de tu boca raramente salió un improperio que te afeara. Recuerdo con nostalgia mis vacaciones, porque aprovechabas ese periodo de mi vida para llevarme contigo al trabajo. Me despertabas de madrugada para salir de casa, montados a lomo de mula, antes de que apuntase el alba: yo iba sentado a horcajadas delante de ti y, en el trayecto que había hasta llegar a la finca, aprovechabas para cantarme, al oído, uno de los milagros que Dios tuvo a bien concederle a San Antonio de Padua siendo aún niño.

El canto relataba un hecho insólito, sucedió mientras el padre de Antoñito asistía a la misa dominical matutina en su ciudad. Antes de dirigirse a la celebración su padre le encargó que protegiese el huerto familiar del ataque de las aves. Antoñito, obediente a su padre, en lugar de espantar a los pajarillos, se puso a hablar con ellos, invitándolos a recogerse en una nave que había, en el mismo huerto, hasta que finalizase la misa. Así lo hicieron las aves que, escuchando atentamente sus indicaciones, le obedecieron. Cuando llegó el padre de la celebración dominical, sin dar crédito a lo que veían sus ojos, rápidamente se dirigió al pueblo para dar cuenta al obispo; el cual, a su vez, animó al resto de paisanos para ir a presenciar tan insólito suceso. Los lugareños al oír la noticia -aunque quedaron un tanto perplejos- siguieron al padre y al obispo para verificar lo que había pasado in situ, donde contemplaron, efectivamente, a los pajarillos que aún estaban parados en la nave, inquietos, esperando a que Antoñito les diese la orden de batir sus alas para reemprender el vuelo. Sí, papá, acuérdate, me gustaba de tal manera aquella canción que te la hacía repetir, una y mil veces, hasta que llegábamos a la finca, si es que íbamos de camino, o hasta entrar en casa en el trayecto de vuelta.

Para terminar con la evocación de lo que fue la personalidad de mi padre quiero hacer mención, entre otras virtudes, al buen humor que destilaba: siempre que salía de casa para el trabajo iba canturreando y, no solo eso, ya que una de sus aficiones preferidas consistía en alegrar la vida de las personas con sus ocurrencias y sus chistes. De este modo sacaba punta a cualquier acontecimiento cotidiano que se prestase para ello: se trataba, por lo general, de un chascarrillo sano, con el cual arrancaba la sonrisa a todos los amigos que pasaban por casa. Por lo ya comentado sobre él, por su estoicismo, por su paciencia y por otras cualidades que le hacían brillar con luz propia, tengo que concluir diciendo que, por encima de todo, fue un hombre bueno y sencillo, que pasó por la vida haciendo favores sin desear mal a nadie: un señor que respetaba y se hacía respetar, un hombre que se conformó con lo que le ofrecía su entorno y que, por lo mismo, necesitó tan pocos accesorios y bienes para vivir, que los únicos objetos personales que le encontré en su mesilla de noche cuando falleció fueron, a saber, un reloj de cubierta de plástico, una petaca en la que guardaba algunos documentos sin importancia y el equivalente, dentro de la misma, de lo que vendrían a ser hoy unos doce euros; monedas que iba juntando, poco a poco, no para sus gastos sino para convidar a los nietos por su cumpleaños. Con esas pequeñeces, con su buen talante, con ver a sus hijos felices, con llevar el sustento diario a casa y poco más, se daba por satisfecho.

De tal modo su aquiescencia constituyó uno de los principales motores de su vida, que nunca le vi lamentarse por no haber alcanzado una posición social relevante en su entorno; aunque no le faltase inteligencia para ello. Es más, en muchas ocasiones, me relataba la historia de un hijo que, a modo de cuento de la lechera (especulando en su imaginación), iba exponiendo ante su papá, uno por uno, los logros que alcanzaría a medida que se hiciese mayor. Al glosario del mozalbete el padre contestaba a cada uno de los logros que el hijo le mostraba: ¿y después qué más conseguirás hijo mío? así una y otra vez ¿y después qué otro logro más, hijo mío? hasta conducir al hijo a sus últimos días, frete a la vejez, en el precipicio de la muerte. Entonces mi padre, al llegar a ese punto del relato, callaba con la intención de hacerme meditar sobre la ambición desmedida. Ahora se lo agradezco, porque no he llegado a tener éxito en la vida, ni a triunfar tal y como lo entiende el mundo actual; sin embargo, no me he frustrado por ello y he podido saborear el éxito que para Dios y para mi padre eran suficientes: dormir en el lecho, al caer la noche, con la certidumbre de estar en paz conmigo mismo y de no haber pisoteado a nadie por el camino; al menos, no, conscientemente.

La Esperanza (hermosa compañera)

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Gracias Señor porque en la segunda lectura de este Domingo -festividad de la Santísima Trinidad- una vez más, Tú nos das la promesa en la esperanza. Y de este modo conocemos que nuestra lucha, nuestro esfuerzo, nuestra fidelidad, en tu amor, será recompensado. Así es, pues ya, de un modo u otro, Tú nos haces experimentar las primicias de ese Amor=Gozo. Gracias Señor, porque la Esperanza permanece firme, en todo lo alto, sabiendo además, como nos reveló San Pablo en otra de sus Cartas, que las tribulaciones de este mundo no son nada en comparación con la retribución que espera a los que te aman, a los que te amamos, una vez hayamos partido de este destierro. que es, como sabemos, el mundo material. ¡Bendito seas Señor por confirmarnos, un día más, en la fe; por henchir nuestro corazón de tu amor -de tu amor inconmensurable de Padre- ante la insignificancia de nuestras pobrezas y limitaciones! ¡A tí y solo a tí sea la gloria!

 

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Milagro Eucarístico

MILAGRO o, al menos, hecho sin posible explicación humana.
Enviado por el Padre Justo Lofeudo, Misionero de la Sagrada Eucaristía. Como se puede ver el video es real. Lo envió después de verificarlo. Fue el sábado pasado 8 de junio en la Catedral de Resistencia (Chaco. Argentina) en la capilla de adoración perpetua. Los fogonazos de luz intermitentes son parecidos a los del milagro del sol en Fatima y en otros lugares con apariciones Marianas. Muchas señales nos está enviando el Señor en los úlmos años. Es posible que su venida cada vez esté más cerca y nos esté llamando, con ello, la atención de que se nos acababa el tiempo para el arrepentimiento y la conversión.  El video habla por si solo de la presencia de Jesús vivo en el Eucaristia.

LA PEDAGOGÍA DE DIOS

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No decaigas ante la opresión y las pruebas, no desandes el camino ya recorrido. Dios tiene su pedagogía y ésta, como Él mismo, es perfecta. También a ti te invita, en este pasaje bíblico, a pasar de la angustia a un lugar espacioso y sin estrechez, donde tu mesa, bien servida, estará llena de manjares (de las delicias de Dios). Siguel el enlace:

http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PLC.HTM?fbclid=IwAR0lvQ7VhhZny7KkmNgjxULMV1B0a8PdBP5kHRlxd4Xc7c1KnJQMtdJ6CHI

Dando vida a los pensamientos

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Difícil es vivir sin autoengañarse; mecanismo de autodefensa que nos hace la vida más cómoda, pero, a la vez, menos comprometida y genuina.

Cuanto más descubro el mundo y sus mecanismos más pequeño me reconozco en él. Como dice el Padre Ignacio Larrañaga: Todo seguirá igual después de mi muerte.

No hay nada que haga madurar más deprisa que el dolor y nada menos inmovilista que nadar contra corriente. Hoy la corriente de la cultura global es torrencial y muy pocos se deciden a cuestionarla y mucho menos a combatirla.

Puedo proponer un modelo de sociedad, pero teniendo siempre presente (por aquello de la imposición en que incurren todos los gobiernos sin contar con el pueblo) que la persona no es una rata de laboratorio con la que se deba experimentar. El hombre se cimenta en cinco pilares básicos: la familia, la moral, la tradición, la libertad y la historia. Cuando se prescinde o anula uno de ellos la sociedad se desmorona por vivir ajena a la realidad de sí misma: algo en lo que incurren todas las ideologías.

Las personas cambian los sistemas de gobierno, por el contrario, se perpetúan. Por tanto, si me dan la posibilidad de elegir prefiero hacerlo entre personas, que no entre sistemas; esto siempre y cuando ¡claro está! que yo tenga la posibilidad de elegir personalmente a quien desee que me represente, y no a quien me impongan unas listas cerradas.

No al paternalismo y a la compasión para con los desheredados, no sea que vayamos a fomentar la mendicidad y el pesebrismo. Démosle, por el contrario -si realmente es cierto que creemos en la igualdad entre personas- lo que les pertenece por justicia y derecho. Estamos en campaña y no hace mucho se presentó por estos lares un gobernante a prometernos más subsidios, en lugar de prometer fomentar el empleo. Mientras tanto, la región se despuebla, por falta de oportunidades, de su valor más preciado; a saber, la juventud.

No te prometo nada, Señor, solo autenticidad a cada paso del camino recorrido, porque como dijo el Gran Poeta «Caminante no hay camino, se hace camino al andar» y mi única pretensión seria, que al final del recorrido del mío, encuentre tu mano extendida para salvar el precipicio del absurdo aparente de la vida.

Hoy he contemplado un paisaje que cualquier pintor lo hubiese querido retener en su memoria plástica, para inmortalizarse en él. En aquel éxtasis de placer y gratitud, escuche una voz interior que me decía: no te diluyas en mí, tu misión consiste en ser testigo del Sueño de su Creador, para que tanta belleza y tanto amor no se precipiten en el vertedero del olvido de las prisas de los hombres y mujeres de este siglo.

Un psiquiatra, no recuerdo ahora quien, sentenció: “buscamos lo auténtico, pero cuando lo encontramos lo rechazamos por su envoltorio” ¿Es posible que esto mismo nos haya pasado con Jesús? Él entró en la historia de la humanidad como uno más entre los pobres, entre los humildes; sin obstentación y sin ambiciones personales de poder.

Prefiero asirme a Dios antes que a la nada y al sentido común antes que a la tiranía alienante de la moda y del sistema cerrado de las Ideologías.

Etiquetar a una persona o a un grupo de personas es destruirlo, al final las palabras son espíritu y el espíritu es vida. Uno termina por creerse lo que dicen de él y con eso lo cercenan e incluso lo matan. Si Jesús hubiese mirado la etiqueta que arrastraba la mujer adúltera, y no a su corazón, esta nunca habría cambiado de vida. Y ello, simplemente, porque los “buenos” hubiesen terminado con su vida.

No te etiquetes a ti mismo como bueno o de estar en el grupo de los buenos, porque como dice Jesús: Uno solo es bueno, Dios. Y si Uno solo es bueno… solo éste, también, conoce que es lo que conviene y lo que no conviene. Cuando uno se cree bueno, también se cree con derecho a decidir sobre la vida y a la muerte de los demás. Los políticos deben creerse, en su inmensa mayoría, estar en el grupo de los buenos, ellos han decidido ya por Dios, quien debe vivir y quien no.

El amor da vida, el egoísmo asesina.

Sigue el enlace: El amor que se escribe con mayúscula, el amor verdadero no busca su propio interés.

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Una tarde melancólica y reflexiva.

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1. ¡Qué grande es la fuerza del amor¡ ¡Dios mío, gracias!
2. El sectario sigue a su dirigente(es) como oveja mansa y no como hombre libre capaz de razonar por si mismo y de tomar sus propias decisiones. ¡Ojo! los hay en todos los colectivos humanos ya sean de carácter ideológico, profesional o religioso.
3. ¿hay mayor cordura que ser consciente de la manipulación y el adoctrinamiento de los gobiernos y los medios de comunicación?
4. Siempre que el materialismo gana posiciones el hombre las pierde. El mayor de los materialismo radica en las ideologías que explican al hombre y a la historia en clave economía.
5. Si no atisbo la brisa en la superficie de mi epidermis, despiértame no sea que mi ausencia pueda herirte.
6. Te quiero es fácil decir desde la lejanía o cuando todo funciona, no pasa lo mismo en la proximidad y en los malos tiempos, el orgullo nos cierra las puertas como el Covid 19, nos aísla y hasta puede matarnos.
7. Cuando retorne a ti no sé que pasará, aunque me invade la certeza que no me rechazarás por haber sido yo.
8. Nunca estuviste a mi alcance para abrasarme en ti, pero cuando llegues a mi lado no te aprisionaré, dejaré volar tus alas al impulso de tu corazón para que, cuando sientas desaliento, pueda insuflar de renovada esperanza tu amor.
9. ¡Cuánto por conocer y cuan poco el tiempo de la prueba y del aprendizaje¡ ¡Tantas las ganas de Ser y tantos los sentimientos de rechazo…! Que cuando busco siempre encuentro una voz musitando en lo más profundo de mi corazón: no te detengas, el camino no se anda mirando lo perdido si no atendiendo a lo ganado.
10. La discriminación llega más veces por el corporativismo (militante o no) que intenta conservar sus privilegios, que por el choque en la convivencia real y diaria con el diferente. El corporativismo militante y ciego en diferentes ideologías no es más que un subterfugio donde muchos enmascaran su inseguridad e insustancialidad; también un modo de marcar diferencia para sentirse mejor que el resto. Aunque ya sabemos que uno solo es bueno: escrito está.
11. Cansada y apesadumbrada mi alma se desgasta, al querer discernir lo humano y lo divino, viendo que el alcance es ínfimo; pero no importa puesto que una sonrisa cómplice tuya me envuelve en esta hora.
12. Reclamos de pájaros inundan la alcoba sombría de mi corazón, la vida fluye a cada suspiro pujando por abrirse camino con voracidad de felino hambriento. No importa lo aprisa que corran las primaveras y los otoños porque yo sé que llegará tu respuesta; ya está llegando, ya llegó. Gracias ¿Quién como tú Señor?
13. Prefiero correr el riesgo a equivocarme y tener malos gobernantes, malos escritores e ineptos zapateros cada uno de ellos con sus propios principios y servidumbres; a tener gobernantes, escritores y zapateros superdotados comiendo todos ellos de un mismo pesebre y siervos de una misma moneda, sea esta del signo que sea. La política se corrompe, en primer lugar, cuando se subencionan los medios de comunicación directa o indirectamente.
14. La libertad es un derecho que corresponde a todos por igual; no a aquellos iluminados paternalistas que solo creen en la infancia eterna del pueblo. Muchas veces he intentado explicarme ese afán de dominio que unos hombres quieren ejercer sobre otros, pero nunca encuentro la respuesta: para mí simplemente es inconcebible. Según algunos psicólogos corresponde a complejos de inferioridad e inseguridad. De ahí se deriva que intenten dominar y controlar al resto de congéneres, para que nadie pueda refutar o poner en evidencia, sus argumentos.

A -L -B -O -R -A -D -A

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Hace unos años atrás -bastantes- escribí estas líneas que me brotaban del corazón, para una revista. Hoy, por casualidad, he tropezado con ellas y os las muestro de nuevo un tanto retocadas. La decisión que tomé por entonces fue la correcta y ya está dando sus frutos, no los voy a describir porque los frutos caen por su propio peso y, en el suelo, hablan por sí mismos: llegó la hora de la cosecha, el hortelano hizo su cometido y el árbol le fue agradecido. ¡A Dios sea la gloria!

La noche va extendiendo su amplia sombra, sobre la superficie del globo translúcido de nuestro planeta Tierra, atrapando a muchos de sus inquilinos en un sueño atormentado de pasiones insatisfechas y dudas que les paralizan como en una película de terror. Sin embargo, la noche es finita como todo lo demás, y el día la va destronando de su asiento para que en una inspiración y henchir de alvéolos pulmonares nos percatemos que, con el alba, el mundo se renueva o muere, al igual que nosotros mismos nos abrimos a la vida o nos entregamos a la muerte bajando los brazos en el abandono. ¡No, no hay que resignarse al fatalismo, aunque exista en todo hombre una cierta atracción hacia la decadencia: es decir hacia el abismo y la oscuridad, en otros tiempos se decía hacía el pecado, aunque todos estos vocablos son necesarios por complementarse.

En ese vértigo estaba cuando una esperanza, una luz, brilló y sigue alumbrando mí horizonte. Le hablé siendo niño, en el momento que, derramando lágrimas amargas de dolor, imploré ayuda a esa luz -que era Jesús- y me escuchó. Sin embargo yo por aquellas fechas, aún, no lo conocía.

¡Sí, me acercaré de nuevo a Él, como antaño, al igual que lo hizo el hijo pródigo. Mientras tanto reflexionaba de esta manera: el hombre es el único animal capaz de cambiar su historia, y por eso mismo, voy a ser parte activa de este mundo; quiero implicarme en él para no sentir la noche desgarrando -con su pesadez aplastante- mi alma en jirones de soledad, miedos y recuerdos inconfesables.

¡No, no puedo esperar que el mundo cambie para entregarme al Amor y a la Vida, porque yo también soy mundo! Por ende, voy a ser transparente, regaré de vida y fecundidad una tierra prestada que otro ocupará cuando la Eternidad forme parte de mi definitiva existencia. Al mismo tiempo voy a huir de toda comparación, porque la comparación traumatiza y asfixia: cada cual tiene su propio ritmo y, por cierto, yo tengo el mío; lento pero ascendente.

Para finalizar, mi último propósito para esta nueva e inédita etapa la centraré en la búsqueda de mi libertad, la libertad que Dios me dio entre seguir mi propio parecer, o elegir mi verdadera y genuina identidad; la de aceptar que soy su hijo y, como tal, conocerle y amarle como Él me conoce y me ama. Creo que no hay otro camino más eficaz, para que se plasme en mí su propio sello (el sello del Espíritu Santo), que el de buscar la intimidad con Dios a través de la oración y el consejo de la Palabra en mi corazón. Ese fue el camino que el mismo Jesús nos mostró, cuando se apartaba en solitario a orar, buscando la intimidad con el Padre, para conocer su voluntad y, por otro lado, se dirigía a las sinagogas, a escuchar la Tanaj de manos de los maestros de la ley.

Sí, Jesús mío y Dios mío ¿para que me voy a engañar? yo sé que solo Tú tienes palabras de Vida; palabras Eternas.

 

¡Que no te lo cuenten! no es lo mismo saber que conocer

mini_tren-300x238No es lo mismo saber que conocer, aunque en español esta palabra en muchas ocasiones la utilicemos indistintamente.

Saber se refiere principalmente al almacenamiento de datos en la memoria del celebro que se aprende conceptualmente al leer algo, al escuchar algo, al ver algo, sin necesidad que ello implique a la persona por completo. La RAE lo define en primer lugar como tener noticia del algo o conocimiento de algo, también como estar instruido en algo.

Por conocer, en cambio, se entiende a un saber que además de ser conceptual comprende una relación más estrecha con el objeto o la persona materia de mi estudio o conocimiento, de ahí que la RAE lo define de este otro modo. Conocer: Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.

Hablando en el plano material yo puedo saber que existe Honolulu, pero no conocer dicho lugar por no haber estado allí, puedo saber que tengo unos parientes en México, incluso sus nombres, porque me lo dijeron mis abuelos, pero no conocerlos, etc.

La biblia también nos viene a decir que hay un tipo mas completo y genuino que el simple saber de la existencia de algo o de alguien, un conocimiento que implica relación, intimidad y plenitud. (Génesis 4, 1): Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido varón con la ayuda del SEÑOR. Por contraposición podemos ver este otro pasaje (1 Reyes 1, 4): Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al Rey, y le servia, pero el rey nunca la conoció.

Pasando del plano material, al espiritual y siguiendo con esta disertación entre saber y conocer, podríamos decir que los católicos, en su gran mayoría (no voy a entrar a valorar otras religiones porque no las conozco, algunas incluso, no tienen nada que ver con el Dios de la Revelación) nos hemos quedado en el aprendizaje de un Dios conceptual o teórico, por medio de la catequesis, de los sermones, de prácticas religiosas rutinarias, recibidas de los antepasados; lo cual nunca está demás, para saber que la fe, no es un puro fideísmo; es decir creer por creer, sino que tiene un fundamento y una base sólida. Pero, en cambio, tal vez por ignorancia, por confundir saber con conocer, hemos prescindido de una relación intima con Dios, que es a fin de cuentas el conocimiento más perfecto de Dios, de las personas y de las cosas, entendiendo por íntimo, un comunicarse de persona a persona, de tú a tú, y si se trata de objeto, como ya se dijo de atrapar o aprehender sus cualidades.

Me diréis y cómo se puede además de saber de Dios, conocer a Dios, pues es muy fácil y, de algún modo, se ha dicho muchas veces, pero parece que miles de años de tradición no son fáciles de cambiar en un espacio de corto de tiempo. Tan fácil… que es una práctica que llevamos a cabo, casi a diario, con las personas, o con algunas muy concretas; a saber, con la mujer, con los hijos, con los amigos, con los compañeros de trabajo. Para conocer a alguien, hay que tratarlo, escucharlo, ponerse en su lugar, empatizar con él: llorar y reír con él si es necesario, bailar con él, etc.  Para tratar de conocer a Dios, intimar con Él, pasa un tanto de lo mismo. No se puede conocer a Dios, solamente por lo que otros te hayan hablado de Dios, que siempre será un conocimiento limitado por sus propias carencias humanas, o su cosmovisión del mundo, y que igualmente, pueda tratarse de un saber intelectual acerca de Dios. Para conocer a Dios, por tanto, hay que conocerlo no sólo por intermediarios, sino personalmente. Y que debo hacer para conocerlos personalmente, pues bastante simple, hay que ir donde Él se encuentra personalmente. A Dios lo encontramos de “rodillas” en el sagrario, Él está allí en persona, tan real como el Dios que anduvo en palestina y que se dejó clavar en la cruz, para rescatarnos a ti y a mí de la misera de nuestro pecado; está deseando recibirnos en su casa, como tú a tu mejor amigo en la tuya, para un intercambio de interioridades, de afectos, de emociones, de sentimientos, de corazones. A Dios también se le encuentra personalmente, en la eucaristía, nos lo dice el mismo Jesús: (Juan 6, 56) quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. A Dios se le encuentra en su Palabra, en la meditación y en el estudio de biblia, no como el que oye llover un domingo en misa en medio de toses para cumplir con un precepto, porque al amigo se le conoce escuchándolo, dedicándole tiempo, y abriéndole las puertas de tu corazón, y el corazón de Jesús está en su Palabra: Jesús mismo nos dice que de la abundancia del corazón habla la boca. Y donde encontrar un corazón más abundante que el suyo; en la meditación de su Palabra, en el silencio e intimidad de nuestra casa; con tiempo y dedicación. Mi Palabra no vuelve a mí de vacío, eso se nos dice en (Isaías 55, 10-11); Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié. A Dios se le encuentra en el sacramento de confesión, como el amigo que le pides perdón por tus faltas para con él, así el mismo Jesús te perdona, por medio del sacerdote, de ese pecado al cual has renunciado de por vida y al que no quieres volver nunca más. Búscalo en el confesionario, y si no lo encuentras, búscalo en la sacristía (no te avergüences) porque como dice la Palabra (la palabra de Dios permanece por la Eternidad, aunque el sacerdote no se ponga a confesar sigue en vigor) no sea que vayas a comer tu propia condenación (1 Corintios 11, 27): Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del Señor de manera indigna será culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor.

Por estas vías llegarás al conocimiento de Dios y por añadidura al mandamiento del amor. El prescindir de una de ellas, te apartará del conocimiento de Dios y no se puede amar, lo que no se conoce. La desidia y la omisión es otra forma de pecado, quizás de las mayores porque te incapacita para obrar correctamente en la voluntad de Dios.

Resumiendo: 1. Estudiar e interiorizar la Palabra  2. buscar el trato intimo con Dios en la oración fundamentalmente en el sagrario  3. frecuentar la eucaristía y el sacramento de la reconciliación.  4 Si aún quieres llegar más lejos, ayunar y estar vigilante, para que no te den gato por libre.

¡Que no te lo cuenten, mantén una relación íntima con el Dios revelado en las Sagradas Escrituras y participa de su gracia, especialmente, en la eucaristía!  

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Vida o Muerte: no es cuestión menor

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La segunda lectura y el evangelio de hoy, son muy exigentes; tanto, como para pensar, bien, que nos traemos entre manos aquellos que nos decimos seguidores de Jesús y, al mismo tiempo, hacer una parada -en seco- para cambiar el rumbo de nuestra historia en el camino de la fe. Sería muy importante hacer esa parada, porque nos suele suceder, que, no pocas veces, a la vuelta de la esquina, otras incluso antes, estamos olvidando todos los buenos deseos e intenciones de amar con que se nos arengó en la homilía dominical.

La segunda lectura nos recuerda que la mayoría de los que salieron de Egipto, gracias a la protección de Dios, no entrarían en la tierra prometida pese a que estaba destinada por el mismo Dios para ellos. Y esto porque siguieron, antes, los deseos de su corazón que el compromiso de obediencia que habían adquirido ante Moisés con Dios. Pero, es más, en esta lectura, S. Pablo nos advierte, que aquello que le sucedió al pueblo hebreo es un ejemplo de lo que nos va a pasar a nosotros si, al igual que el pueblo del antiguo testamento, seguimos en desobediencia dejándonos arrastrar por los malos deseos del corazón: Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

El evangelio es más de lo mismo, habla metafóricamente de arrancar de raíz la higuera que no de frutos. habría que preguntarse, entonces, si yo estoy dando frutos; frutos de amor, de comprensión, de paciencia, de perdón, de justificar y no criticar, de humildad, de no imponer mi criterio, de no sobresalir, etc. A pesar de estas lecturas tan exigente, que nos hablan de cambio y las consecuencias de no decidirse a trabajar en ello, no hay que desanimarse, sino más bien todo lo contrario, porque en otra parte de los evangelios, los discípulos le preguntan a Jesús: si estas son las exigencias de seguir a Dios, ¿Quién podrá salvarse? A lo que Jesús añade: Lo que para el hombre es imposible para Dios es posible. Y así es, Dios por medio de los sacramentos, es decir la vida de gracia santificante; y, también, por su Palabra y por la oración, nos va a ayudar a hacer posible esa determinación que hemos de tener para obedecer sus mandamientos y atender las obras de misericordia. Del mismo modo, Jesús, en el Evangelio de hoy, mediante una parábola, nos ofrece una nueva oportunidad: demos un año más a la higuera, a ver si, labrándola, sus raíces acogen ese abono de estiércol y agua, que, simbólicamente, representa la Palabra de Dios y la Eucaristía. Que así sea hermanos, atrapemos esa oportunidad, porque el tiempo se acorta y no sabemos ni el día ni a la hora que nos puede llamar el Señor.

Pd. Clika en el enlace que aparece a continuación, sobre los libros pequeñitos que aparecen en la margen izquierda; cada uno de ellos nos llevaran a una de las lecturas del dia: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/

¿Te apuntas a la vida?

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La lectura y el evangelio, nos traen hoy una gran lección, en primer lugar, que nuestra vida, si nos hemos doblegado a la voluntad de Dios, no está en manos de los que nos quieren anular o aniquilar, sino en las mismas manos de Dios; que, por lo general, siempre tiene un destino más alto sobre sus hijos que aquel que nosotros mismos hubiésemos podido imaginar en principio. En segundo lugar, nos invita a echar una mirada en nuestro interior; a salir de nuestra miopía, para no dejarnos conducir por los sentimientos de contrariedad, envidia o venganza, y a abrazar el consejo, por otra parte, de la persona enviada de Dios, en este caso a Jesús, el enviado del Padre, que antes de ser un impedimento u amenaza para nuestras vidas, es todo lo contrario, nuestra tabla de salvación. Así vemos que tanto José como Jesucristo, no mueren, ni se desesperan en la adversidad, cuando sus enemigos planean acabar con sus vidas (con Jesús lo intentaron en varias ocasiones y no lo consiguieron hasta que llegó la hora destinada por el Padre; y con José, pasa igualmente).

El que conoce la historia completa de José, sabe el paralelismo que su vida, en el plano terrenal, guarda con la vida de Jesús, en el espiritual. José termino convirtiéndose en la segunda personalidad más importante del Imperio Egipcio y antes de vengarse de la traición de sus hermanos, terminó siendo su tabla de salvación cuando, a causa de una gran sequía que asoló Israel y no tenían recursos con que alimentarse, recurrieron a las provisiones de Egipto,; por consiguiente a José. Jesús, sometiendo su voluntad a la del Padre, de igual modo, no tomó venganza sobre los que acabaron con su vida (Padre perdónalos porque no saben lo que hacen) y finalmente se convirtió en tabla de salvación para la eternidad, para todo aquel que quiera subirse a ella.

Esto -como toda palabra de Dios- nos trae una enseñanza y un modelo al que seguir e imitar: 1. confiar en los planes de Dios sobre mi vida, aunque los desconozca (fe) sin temer las acechanzas y zancadillas de las personas y sin desesperarme ante las adversidades del camino 2. Aceptar al enviado de Dios aunque su mensaje me incomode (a José no solo lo rechazaron por ser el preferido de su padre, sino porque era especial y Dios se manifestaba en él a través de sueños) 3. Al desamor y a la traición responder con amor, tal y como hizo José con sus hermanos y Jesús -que es nuestro modelo por antonomasia- con aquellos que, incluso, estaban acabando con su vida.

Estas tres actitudes ante los acontecimientos nos traen paz, gozo y salvación ¿Te apuntas a la Vida?

Te dejo un enlace para que puedas ir a las lecturas de hoy. Cuando abras el enlace, en su margen izquierda verás la imagen de tres libros en pequeño para que clikes encima. Cada uno de ellos corresponde a una lectura:
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2019-03-22

Acallar al profeta no te librará del juicio.

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Cuando alguien hablando de Dios te incomode con sus palabras, has de tener en cuenta que tal vez no sean sus palabras las que te molesten, sino la luz de tu conciencia. Entonces, con humildad, reconoce tu pobreza ante el Señor y pídele fuerzas para seguir en obediencia por el camino trazado por él; y éste, el Señor, que te ama hasta el punto de haber entregado su vida para que tú salves la tuya; es decir, con locura, atenderá tu petición. El juicio de cualquier manera ha de venir, más pronto que tarde, mates al profeta o lo pongas contra las cuerdas desprestigiando su integridad y enseñanza. Y no sólo el juicio, sino tu propia decadencia y la de la comunidad si no atiendes al grito de alarma del enviado de Dios.

Primera lectura de hoy del Libro de Jeremías (18,18-20):
Ellos dijeron: «¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras».
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan!
¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Para orar con el salmo 31 (30)

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.

Anoche no tuve un sueño, tuve un regaló, la Palabra.

Este es mi hijo amado

Anoche, leyendo en el libro Conversión Permanente, del Padre Ignacio Larrañaga, editado para los guías de Talleres de Oración y Vida, se me invitaba al examen de conciencia y a la autocrítica. Creo que el evangelio de hoy invita a lo mismo, a revisar nuestra conciencia y a ver donde estamos parado -sin avanzar- a causa del autoengaño o las justificaciones, que, a fin de cuentas, es lo mismo.

Así es, muchas veces intento sustituir la voluntad de Dios, por mi propia voluntad; muchas veces caigo en la tiranía de mis pasiones y pereza espiritual, para sustituirla por ritos, rezos, misas, confesiones, rosarios, ayunos, hiperactividad, etc. Y no es que todo esto sea malo, al contrario, por medio de los sacramentos hallamos el camino de la gracia …y si no fuese por ellos, seguramente, hace ya mucho tiempo que hubiese desistido del Camino de la Salvación, del camino de la Vida.

El problema estriba cuando convertimos todas estas prácticas en rutinarias, en prácticas farisaicas sin buscar la santificación personal por medio de ellas. No se trata, como ya he dicho en otras ocasiones, de estar a buenas con Dios: como si a Dios se le pudiese comprar, al estilo humano, con dádivas externas vacías de contenido; en este caso de corazón, de alma. Pobres de nosotros… la medida de Dios es infinita y su voluntad perfecta, ni por mil vidas que viviésemos se puede comprar o sustituir su voluntad sobre nosotros, con una vida de prácticas religiosas o buenas acciones si, anteriormente, no buscamos la santificación personal, profundizando en el contenido de esas mismas prácticas y tratando, por otro lado, de establecer un trato intimo con Dios –un trato, profundo, pausado, dialogado, reflexivo, interiorizado, entregado, rendido, confiado a su voluntad– a través de su Palabra y de la oración.

De cualquier modo, hemos de tener en cuenta, que una cosa es estar de acuerdo con lo anteriormente expuesto -inteligible, pienso, para casi todo el mundo- y otra, como solemos decir popularmente, ponerse manos a la obra. No podemos conocer a Dios, si anteriormente no nos detenemos, en seco y con tiempo, a meditar cada día en las Escrituras (no vale el que otro lo haga por ti, ya que la palabra toca el corazón de cada persona de un modo diferente, pues como sabemos, por propia experiencia, la misma es viva y eficaz), y no podemos, por lo mismo, amar a Aquel que no conocemos.

Lo ya comentado, llevarlo a término, no es difícil ni imposible si comparamos el tiempo que dedicamos al móvil o al ocio, con el tiempo que dedicamos a nuestra salvación; es decir, a lo más grande y definitivo que nos puede suceder en esta vida terrenal, y en la futura junto a Dios. Si fuésemos lo suficientemente conscientes de esto, haríamos de nuestras vidas una oración constante, una búsqueda permanente de la presencia de Dios.

Oración: Hoy Señor siento un gozo inefable, me gustaría traspasar el corazón de cada ser humano para que entendiese el amor con que tú nos miras (del polvo y la nada me hiciste; del polvo y la nada viniste, y vienes a rescatarnos, con nuestro permiso), la esperanza que has puesto en cada uno de nosotros, la estela que vas marcando para que, ninguno se pierda ¿Cómo vas a olvidarnos, como no vas a intentar rescatarnos, una y mil veces, si nos has comprado a precio de sangre, de la Tuya: a precio de herida, de humillación, de desprecio?

¡Despierta hermano…! el mundo nos tiene sumido en una quimera; engañados con deseos imprescindibles, con vienes igualmente irrenunciables, con ideales inviables porque no tienen en cuenta la naturaleza caída del hombre y a Aquel que lo puede liberar de su propia naturaleza; en definitiva, con cadenas y Dioses falsos que coartan nuestra libertad, para ser la mejor versión que Dios ideó para cada uno de nosotros. Hombres que viven para amar y dan la vida por el amor primero, único y verdadero que es Jesucristo. Hombres que, por la acción del Espíritu Santo en sus vidas, llegan ellos mismos a transformarse en amor, en pan, a semejanza de su maestro, el Mesías, el Salvador.

Enlace al Evangelio de hoy  12-02-2019

 

JESÚS SÍ, IGLESIA NO

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¿Porqué decimos Cristo Iglesia no o, por otro lado, es más importante obedecer a Jesús que a la Iglesia, si ambos no se contraponen, ni están en litigio, sino que buscan y persiguen el mismo fin y les asiste el mismo Espíritu? Hay varias razones que motivan a tomar esta posición: en lo que se refiere a Cristo, porque hemos fabricado en el pensamiento un Dios que se acomoda a mi ideología y a mis intereses personales, un Cristo subordinado a mi concepción de Dios, del mundo o a mi forma de vivir. En cuanto al rechazo hacia la Iglesia se debe unas veces a los escándalos que provocan algunos de sus miembros, otras porque estorba a los intereses de poder de los políticos (la iglesia en su labor profética incomoda); y por último a la mala imagen que de ella presentan novelistas y periodistas con diversos fines, normalmente ideológicos y económicos: el morbo vende. En cuanto a los escándalos habría que decir que algunas personas se han infiltrado en la Iglesia para tener una tapadera, debido a su buena imagen, donde encubrir sus debilidades, y otros en cambio, no siendo malo esto que voy a subrayar, un lugar donde buscar refugio para aliviar su soledad, su angustia, o el milagro para sanar de su enfermedad. En definitiva, muchos nos hemos aproximado a Jesús y a su Iglesia de forma interesada, algo que forma parte de la condición humana, lo malo es cuando nos quedamos estancados ahí, y después de conocer a Jesús, por medio de la Iglesia, no optamos por el cambio y renovación de vida que nos pide y nos ofrece Jesucristo a través de su palabra y de su esposa, que es la Iglesia.

Ahora bien, yo me pregunto ¿porque decimos Jesús sí iglesia no, cuando el mensaje de Jesús y de la Palabra Revela por Dios en la Biblia es, si cabe, aún más radical que el de la misma Iglesia, la cual como bien sabemos su única misión es ayudar a vivir el evangelio de Cristo en comunidad, a conservar la tradición de los apóstoles y de la iglesia a través de los siglos y, por último, fijar la doctrina aclarando las Escrituras cuando estas se mal interpreten intencionadamente o no?
Con un poco de lógica, no es difícil de adivinar la antedicha consigna: Jesús no está ahora entre nosotros, se ha ido junto al Padre Eterno para que la Salvación y el Reino que él nos trajo (paz, amor, justicia, verdad y vida), mediante su Palabra y su sacrificio en la cruz, sea parte también del proyecto del hombre, no como una imposición de Dios, sino como una tarea a realizar y una conquista de cada individuo (asistido por el Espíritu Santo) que se adhiere, libremente, al proyecto de Dios que culminará en la Eternidad en toda su plenitud. Como decía san Agustín: Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti; es decir, en contra de tu voluntad. Pero como Jesús se ha ido y hace las cosas, por lo general, de modo natural -contando con el hombre y respetando su libre albedrío (no a lo Harry Potter)- va a respetar esa libertad que nos ha dado, para que hagamos incluso, muy a su pesar, un uso sesgado, partidista e interesado (muchas veces mediante el auto-engaño) de su Palabra. Muy al contrario, de lo comentado, es lo que sucede con la Iglesia, que al acompañarnos en nuestro devenir cotidiano a lo largo de los siglos, puede por cercanía -porque así se le ha conferido- sentar doctrina y llamarnos a obediencia. Por tanto, Dios se vale del mismo orden natural del mundo y de las reglas de los hombres, para que no erramos en el camino que nos conduce a la Plenitud de Vida que nos propone. De este modo queda explicado, porqué muchos dicen Iglesia no o la Iglesia en parte, mientras que aprobamos a Jesús «siempre». A Jesucristo “lo puedo manejar a mi antojo” interpretando las escrituras a conveniencia. Lo que yo veo aquí es falta de fe o ignorancia; puesto que si bien Jesús no va a aparecer para amonestarte en persona, si que habrá un Juicio particular y con consecuencias, atendiendo a la misma palabra de Dios, después de la muerte.

Pero este poder que tiene la iglesia de discernir, corregir, rectificar, fundamentar, disciplinar y apartar, estaría fuera de lugar si se lo hubiese dado ella así misma, que no es el caso. Es un poder que le ha dado Jesucristo a Pedro como fundamento y a sus apóstoles; el cual, además se ha ido transfiriendo de generación en generación, en la historia de la iglesia, hasta nuestros días a sus sucesores. En las escrituras se pone de manifiesto en varias ocasiones lo ya comentado: en una de ellas Jesús delega en Pedro su misma autoridad diciéndole: (Mateo 16, 18-19) Ahora yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo». Jesús no delega condicionalmente, y además lo hace con solemnidad y énfasis, colocándose a sí mismo en primera persona (Ahora yo te digo).

Por otro lado, sabemos, también por las Escrituras, que la Iglesia es presentada en varios pasajes como la Esposa del Cordero, es decir la Esposa de Jesús, ¿y que nos dice S. Pablo de esta esposa en Efesios (5, 31-32) comparándola a un matrimonio? «Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia». Si forman un solo cuerpo ¿cómo podemos nosotros, pobres mortales, dividir ese cuerpo y otorgar más crédito a uno que a otro, si es el mismo Jesús, quien la guía, la purifica, la alimenta, y ha delegado en ella su misma autoridad?

Para hacer más énfasis en lo que acabo de decir y con mucha más documentación les dejo a continuación el siguiente enlace, donde se pone de relieve el celo de la Iglesia por el rebaño de Cristo, personificado en la persona del padre Luis Toro, nombrado por el Papa Francisco Apóstol de la Misericordia. El celo no solo por el rebaño en general, sino por cada persona en particular, como aquí manifiesta el padre ante un joven mormón, con mucho dolor de su parte, para que no se pierda en el engaño de una secta sin fundamento y en la trampa de la individualidad de los sentimientos personales (el suicidio también es un sentimiento). El video no tiene desperdicio de principio a fin, dura tres horas, por eso te recomiendo, o bien que te tomes tu tiempo, o que lo veas por etapas. En él se ve una demostración, más, de como las puertas del Infierno no prevalecerán sobre la Iglesia, la iglesia católica, la única fundada por Cristo.

La Iglesia Catolica recoje de algún modo este mandato de Jesús en los numeros 112 y 113 del Catecismo, confirmar en el siguient enlace cf: https://w2.vatican.va/content/dam/wss/archive/catechism_sp/p1s1c2a3_sp.html