La gravedad de mentir.

mentira

Apoyándome en las Escrituras, retoco unas de las entradas que ya tenía escritas en mi blog, motivado por el engaño que han sufrido los españoles (al menos los que le votaron) a manos del presidente de España y del conjunto de diputados del PSOE que, con su apoyo o con su silencio, han contribuido al fraude de las promesas electorales más importantes de Pedro Sánchez tan sólo tres días después de concluir el proceso electoral.

Ex 23, 7: Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable.
Proverbios 12, 22: Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero los que practican la verdad gozan de su favor.
1 Juan 2:3-4; Si alguien dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

Mentir es uno de los pecados más graves, a los ojos de Dios. Sabemos por propia experiencia, el dolor que causa el sabernos engañados o traicionados, de igual modo lo inferimos por los pasajes bíblicos que he mostrado anteriormente (de facto, no mentirás, forma parte de uno de los diez mandamientos dados por Dios a Moisés). Y debe ser así porque a diferencia de otros pecados, que se quedan en uno mismo -aunque todos afectan al cuerpo místico de Cristo- este, en concreto, no solo afecta a la persona que miente al perder su credibilidad, sino que atenta también, de lleno, contra la buena fe de la persona engañada y, por consiguiente, a la inocencia de esta. En ocasiones la persona mentirosa daña no solo a un individuo (que no es poco, ya que por mentir a alguien se ha llegado a acabar con el equilibrio emocional de esta persona) sino que puede afectar a multitudes.

Así sucede, cuanto el mentiroso es un político, un eclesiástico, un profesor, un futbolista, un pastor, etc., al que siguen multitudes (especialmente ahora con las redes sociales) ya que no solo queda afectada la credibilidad del mentiroso -en quien sus seguidores habían depositado su confianza- sino que, al mismo tiempo, queda gravemente dañado el grupo al que pertenece y representa. De hecho, no pocas personas abandonan las instituciones cuando algunos de sus cargos más relevantes mienten reiteradamente, o sus soflamas no están en consonancia con su estilo de vida. Y no solo eso, sino lo que arrastra parejo a dicha incoherencia, pues la persona defraudada, si carece de fuertes convicciones (las cuales solo pueden sostenerse en el tiempo cuando tenemos un sentido trascendente de la vida, especialmente si creemos en el Dios de la Revelación), termina imitando la conducta del mentiroso y, por ende, afectando este ciudadano de a pie, del mismo modo que su líder, al conjunto de personas con las que interactúa en su cotidianidad; es decir, al final la mentira termina siendo un virus social que va colonizando a toda la población sembrando la desconfianza de todos contra todos. Esto se observa, especialmente, en los países desarrollados donde los valores morales, se han ido sustituyendo (a traves de los medios de comunicación) por los materiales, principalmente el dinero y el afán de poder a toda costa. Y una de sus armas más letales para alcanzar dichos objetivos -como venimos comentando- es la mentira. 

La desconfianza que crea la mentira es letal, por que se extiende como pólvora al conjunto de la población. Si eres un poco observador, se puede advertir en el rostro tenso y la mirada rígida -en ocasiones casi desafiante- que muestran muchas personas con las que a diario nos cruzamos por la calle. Hoy no solo se miente, sino que hemos llegado a una degradación moral tal, que se aplaude incluso la mentira y al mentiroso con un eufemismo que tiene el nombre de post verdad. De este modo, ya no interesa para nada la coherencia y la verdad (sustituida, en el presente, por el interés personal o corporativista).

De esta manera, la verdad que nos edifica como personas y como sociedad se niega, cuando no interesa a los poderes públicos o a determinados lobbies, rechazando los datos que aporta la ciencia, la tradición, la ley natural, el sentido común, e incluso la historia, la cual ha quedado relegada como un instrumento más de la política ya que se reinterpreta, de un tiempo a esta parte, en clave ideológica.

Si nos interesamos por algo, como ya mencioné, es por el bienestar económico, en una huida constante -en el fragor de esa búsqueda de riqueza- de nuestro vacío interior existencial. Ya lo dice la Biblia: «No solo de pan vive el hombre» y muchos experimentan o hemos experimentado, mejor dicho,  en nuestra vida cotidiana este gran axioma como infalible; económicamente hemos estado bien pero por dentro estábamos rotos o viviendo una vida de conflictos interminables. 

En conclusión, deberíamos plantearnos seriamente, como individuos, como padres, como educadores y, más aún, como creyentes: si realmente merece la pena tener cinco o diez euros más en la cartera a primeros de mes, que es lo que nos prometen los políticos (que al final también es un engaño porque nos lo sacan por otro lado: las cuentas son las cuentas), o aspirar y luchar por una sociedad sana, impregnada de valores, que aspire a algo más que a tener resueltas todas sus funciones vegetativas.

Pero este verdadero nuevo orden de valores, solo lo puede dar la esperanza, la creencia en un Dios que se sitúa más allá de este mundo y que nos promete entrar en su gozo, siempre y cuando nos empeñamos, en el presente (en la vida terrenal), en construir -con su ayuda y sus enseñanzas- las realidades de lo que tendremos definitivamente y en abundancia después de la muerte: un Reino de paz, justicia, amor, caridad, comunidad, y gozo. No es imposible y está a nuestro alcance, lo conocemos por el ejemplo y vida de los santos, (no eran superhombres, sino personas de carne y hueso, como los demás, qué, en su empeño de seguir el evangelio, a Jesús, transformaron su entorno y, en ocasiones, hasta el rumbo de la historia). 

Por eso me dirijo, ahora, especialmente a mis hermanos de credo: la pérdida de la fe en las promesas que nos comunica la Palabra de Dios, y en aceptar sus enseñanzas tal cual, ha llevado a muchos a una doctrina lait, acomodaticia, de moral de situación, relativista, y a un buenismo paternalista (de superioridad moral), de connivencia con los pecados sociales e individuales, que me ha planteado, en más de una ocasión, varios interrogantes y dudas, llegando a la conclusión de que este grado de corrupción e inmoralidad al que asistimos, no  sólo se debe a los Poderes públicos, sino también, aunque en menor medida, a las instituciones y las personas que, por varias décadas, tal vez generaciones, han estado al cargo de la educación de niños, jóvenes y personas adultas.

Si mi reflexión no está desenfocada, creo que nos hemos quedado en la superficie del Evangelio, sin plantar cara a esos poderes públicos (incluidos los medios de comunicación de masas), antes bien, nos hemos impregnado de los mismos en el cumplimiento de unas normas doctrinales, no por el espíritu que esas normas encierran, sino para tranquilizar nuestras conciencias, como si pudiésemos comprar a Dios. No obstante, hay que decir, en honor a la verdad, que en países que no hay libertad y en los que el estado lo impregna todo, las sociedades están aún mucho peor; viviendo si horizonte, sin futuro, sin moral, y sin resolver tan siquiera las necesidades básicas, que era el motivo por el cual ellos enarbolaban la bandera del poder único y totalitario.

Hagamos, pues, un mea culpa, empecemos de nuevo (con lo poco que nos queda) y démosle la importancia y el valor que tiene, en sí mismo, a lo sagrado. Y,  después, en manos de quién lo ponemos para transmitirlo. Aunque por otra parte, yo me pregunto: ¿Cómo le vamos a dar ese valor si no conocemos las Escrituras, y cómo influenciará un cambio en mi vida y, por extensión, en la sociedad, si no la medito, y cómo la voy a meditar, si no le dedico tiempo y me recojo en oración como Jesús y María?

Para concluir vuelvo a la Palabra de Dios (Mateo 4,4) Jesús le respondió: —Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. 

 

Metanoia

 Que, jamás se transformen en rutinarios tus amaneceres y la suave caricia de los rayos de sol en un atardecer de invierno; ni el canto de los pajaritos, ni el juego de los niños, ni el abrazo de un anciano, ni la caricia de un padre, ni la ternura de una madre: cada uno de ellos regalos de Dios, el creador de todas las cosas.

Que tengas por tarea rescatar lo positivo de cada persona que se cruce en tu camino; especialmente apoyando y reconociendo sus virtudes. En la Biblia se nos dice que ellas fueron hechas a Imagen de Dios y, siempre, tendrán la oportunidad de rechazar la oscuridad, para que vuelva a brillar el rostro de Dios en ellas. Como sabemos los Dones de Dios son irrevocables: grandes pecadores se convirtieron y otros incluso llegaron a la santidad

No te olvides, así mismo, de saborear la comida detenidamente, aunque «solo» se trate de pan y agua. Compórtate con generosidad, siempre, porque el vínculo de hermandad que Jesús, nos regaló (haciéndonos a cada uno hijos predilectos del Padre Eterno) es más fuerte que los vínculos de sangre: <<Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre>> (Lc 8,21).

Para seguir ensanchando el corazón, te pediría, encarecidamente, que encuentres algún momento durante la jornada, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo alto y agradecer a Dios, por el milagro de la vida, el amor, la familia, la amistad; y tantos y tantos otros como la belleza, la poesía, la inocencia de un niño, la generosidad y el afecto de los humildes, de los limpios de corazón. Y por encima de todo, el amor con que nuestro Padre celestial, nos ha atraído hacia su hijo, dándonos a conocer y saborear el misterio de su Salvación.

También, para con tus hermanos, los hombres, no te avergüences de expresar el amor que sientes por ellos (no hay mayor regalo). No esperes que se mueran para resaltar sus virtudes, reconocer la ayuda que te prestaron y decirles que les quieres.

No alimentes tu rencor de conjeturas y malos pensamientos (la vida ya te ha demostrado en más de una ocasión, que estabas equivocado) de cualquier modo las personas pueden cambiar, las piedras, no. En cambio cuando te asalten las dudas, cuando las tinieblas pueblen tu mente y el recelo no te deje vivir, sal a pasear y, sin engañarte, mira en el fondo de tu corazón y descubrirás que no eres tan diferente a ellos <<El que esté libre de pecado que tire la primera piedra>>. Ya, disipados los rencores mira de nuevo fuera de ti: descubrirás que hay un bello atardecer donde extasiarse y que tú conciencia, ahora,  respira libre.

Que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea realizada, que no siempre sale bien, y hay que aceptarlo (soy limitado). Y que tu sueño lo entregues  en manos de Dios, porque solamente el Omnipotente, puede convertir tu debilidad en fortaleza en el nuevo amanecer. Ya nos lo dice en Joel 3,10: <<diga el débil: Fuerte soy. Y en Salmos 9,12 << Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío. …>>. O en Proverbios 29:25  <<El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.>>

Pon tu vida en el trabajo, pero no confundas tu trabajo con tu vida (un día te puede faltar tu trabajo o tu salud y de no haber puesto en práctica este consejo serás víctima de la depresión y la ansiedad) porque además se te han encomendado otras tareas: ejercer de padre, esposa, hijo, compañera, hermano, amigo, guia, educador, etc. Ni tampoco confundas el valor de las personas con su dinero y sus conocimientos, porque de ser así las conviertes en trastos de usar y tirar (y, como bien sabes, las heridas del alma son más difíciles de cicatrizar que las del corazón: en ocasiones llevan a algunas personas a la muerte).

Otro consejo -si me lo aceptas- querido amigo, es que no te creas más que nadie, porque, todos fuimos creados del mismo lodo. Y solamente, como se nos recuerda en las Escrituras, uno solo hay bueno y sabio, a saber, Dios mismo.

Además, no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio de nuestro Padre Eterno, que puede suspenderse en un abrir y cerrar de ojos. Si fuésemos realmente consciente de esto, bailaríamos y cantaríamos de alegría, sin dar importancia a cosas pasajeras que hoy son pero que mañana ni siquiera permanecen en el recuerdo. Tenemos que entrar en el misterio de Dios, con un sí confiado, (el mismo Fiat de la Virgen María) como un pequeñísimo homenaje a su Amor que nos acoge, nos abraza y nos bendice, gratuitamente.

Feliz aquel que tiene como propósito de vida amar como Jesús nos amo y nos ama; dando la vida por salvar la de todos.

Dios pasa, ahí va.

Buenos días. Feliz Navidad. Dios viene al mundo para traernos una esperanza realizable. Una esperanza de amor, paz, convivencia y Eternidad. Con sólo nuestras fuerzas es imposible. Pero lo que para nosotros es imposible, Jesús nos dice que Él lo hace factible por nuestra conversión: deseo sincero y empeño de renunciar al pecado y a la vida anterior dirigida por el ego. Dios nace, camina entre nosotros y se ofrece así mismo te para hacer el camino junto a ti, un año más, hasta que alcances la Meta. No dejes pasar esta oportunidad porque puede ser la última (no sabemos el Día ni la hora y los tiempos no son los más propicios). Lo que sí sabemos, de todos los que se han convertido a Dios en Espíritu y Verdad -y han renovado sus vidas en Cristo- es que ninguno de ellos se ha arrepentido. Por tanto no tengas miedo y suelta tus apegos y esclavitudes terrenales. Haz un examen sincero, de conciencia, de todos esos apegos: a las personas, al victimismo, al dinero, a la mentira, a la comodidad, a la propia imagen, al afan de protagonismo, al vicio… etc. Como dice el cardenal Sarah: cierra todas las puertas para dejar solo abierta la puerta de Dios. Un beso en Cristo 😘. Dios te bendiga. Nos vemos pronto, por aquí o en el cielo.

¡Que vacío tan grande vivir sin Esperanza, aferrado solamente a las realidades terrenales pasajeras…!

Pd. Gran lección para los que rigen los destinos de la tierra y para nosotros mismos la que nos muestra el vídeo de la entrada.

El Amor es la locura de Dios.

Buen dia Jesús mío y Dios mío. Ayúdame en este día, y siempre, a aceptar la contradicción: la limitación propia y ajena. Ayúdame a amar a los que no te aman; a los que han levantado un muro ante ti y ante tus profetas, ya que tú -en tu infinito amor- los hicistes libres y no esclavos: semejantes a tí. Abre los ojos de mi entendimiento y mi corazón, para depositar mi anhelo de conversión y cambio en la acción del E. Santo y no en la lógica de mi razón oscurecida por el pecado y por mi ego. Ante la presunción, Señor, hazme recordar, siempre, el abismo de donde me rescataste; y ante la tentación de bajar los brazos y los imposibles, creer en tu palabra (para Dios todo es posible). Por esto, para no desmayar y ser grato a tus ojos, te pido que aumentes mi fe y mi esperanza, aquella que no pueden dar los hombres, por su propia inconsistencia y condición limitada.

¡Alabado seas Padre por tu amor! ¡Gracias a tu amor soy libre y por tanto persona; responsable de mi voluntad y de mis actos! ¡Bendito seas Dios mio, por despojarte de tu condición para hacerte siervo: obediente al Padre y esclavo de la voluntad de los hombres; aquellos que te asesinaron porque tus palabras, les devolvía la imagen, como un espejo, de su propia iniquidad. Sin embargo, el hombre, no aprendió la lección, se repite en la historia con los mismos actos. Pasó, también, con el protomártir Esteban, cuyos asesinos se tapaban los oídos para no escucharle, y sigue pasando hoy cuando la gran mayoría de los hombres no quieren saber de moral y ascesis, y otros tantos de los que te siguen, acomodan tu Palabra a sus miedos, o a la tiranía de su lógica personal y de su concupiscencia.

Un abrazo Señor ¡Que tu nacimiento, niño Jesús llene nuesta vida de renovada esperanza! Porque sé que para muchos hombres y mujeres de buena voluntad; esta venida al mundo, no ha sido en vano. ¡Ven con poder Espíritu Santo e introdúcenos en la Verdad, en el  Misterio de lo que aún no entendemos, con un nuevo Pentecostés que nos saque de la comodidad y de los miedos!

Lectura del día.  Hechos de los apóstoles (6,8-10;7,54-60):

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y, con estas palabras, expiró.

Sal 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17

R/.A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirigeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R/.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R/.

No es ciencia ficción

Pongo este título -No es ciencia ficción- al comentario de la primera lectura de hoy, porque es realmente lo que pienso acerca de lo que se describe en la misma. El Reino de paz, amor, justicia y vida, que Jesús vino a traernos no es sólo para después de la muerte, en la Eternidad. Ese Reino lo tenemos ya, y no se ha hecho efectivo porque el hombre mayoritariamente, de nuevo, como en el paraíso, no ha tenido en cuenta la palabra de Dios; en nuestro caso la palabra de Jesús y su poder. ¡Ni ha tenido en cuenta su Palabra, ni las consecuencias que se derivan de la desobediencia (temor de Dios), a pesar de que tenemos el precedente de Adán y Eva; del pueblo Israelita, en su travesía por el desierto; e incluso en la primera comunidad cristiana, en el matrimonio Ananías y Safira cuando murieron, repentinamente, después de que fuese puesta al descubierto la doblez de su corazón!. En los hechos de los apóstoles descubrimos también que la profecía de Isaías se cumple (primera lectura de hoy) cuando el apóstol Pablo, después de un naufragio del que salió ileso, es mordido por una víbora sin que el efecto del veneno le causase daño alguno (lo que nos recuerda al niño de pecho retozando junto al escondrijo de la serpiente) o las sanaciones que se daban, solamente con que la sombra del apóstol Pedro pasase sobre los enfermos; de igual modo vemos, en el momento presente, por el testimonio de muchas personas, la libertad y la paz que ha traído a sus vidas el abrazar la fe en Jesucristo y vivir en obediencia: sin doblez de corazón. Pero si interesante y esperanzadora es la segunda parte de esta lectura, más incluso, para mí, es la primera, donde se nos dice que no Juzgará por las apariencias, ya lo sabemos por el encuentro de Jesús con la mujer adúltera, la samaritana, etc. ¿Qué pasaría si no juzgásemos a las personas, como Jesús, por las apariencias, por las etiquetas, o por su historia pasada? ¿o si hiciésemos justicia a los sencillos y humildes, como el mismo Jesús hizo ante la humillación del Centurión que le pedía sanidad para su criado?

Pues aquí está, ante nosotros, esta lectura tan esclarecedora de lo que nos estamos perdiendo (lo que se está perdiendo la humanidad), por rechazar de nuevo, la Palabra de Dios, Jesús, y todo aquello que vino a inaugurar, con su evangelio; con su muerte y resurrección (un Reino que nunca tendrá fin, de Amor, Paz, Vida y Justicia.

Sí, efectivamente, haríamos mucho bien: se iría materializando ese Reinado de Dios en la Tierra, de paz, vida y justicia, si no hiciésemos el vacío al humilde, al sencillo, al indefenso, mirándolo desde nuestra “altura”, o desde la cultura del descarte (aborto, eutanasia, etc) que tanto nos recuerda, ahora, el Papa Francisco. Del igual modo, pasaría con el pobre, nadie tendría que pasar necesidad, si no estuviésemos tan apegados, a los bienes que Dios pone en nuestras manos y desde los cuales un día seremos, también, juzgados.

Que Dios te bendiga hoy y siempre, un abrazo desde el corazón de hermano en Jesucristo

Lectura del libro de Isaías (11,1-10):

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y entendimiento,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor.
Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias
ni sentenciará de oídas;
juzgará a los pobres con justicia,
sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra;
pero golpeará al violento con la vara de su boca,
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura,
y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero,
el leopardo se tumbará con el cabrito,
el ternero y el león pacerán juntos:
un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente,
y el recién destetado extiende la mano
hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago
por todo mi monte santo:
porque está lleno el país del conocimiento del Señor,
como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
será elevada como enseña de los pueblos:
se volverán hacia ella las naciones
y será gloriosa su morada.

¡Oh Cruz Gloriosa!

Interesante el comentario de Benedicto XVI a la memoria del apóstol Andrés. La cruz que es rechazada por el mundo, es precisamente la que nos acerca a Cristo y desde la cual expandimos su misma Luz. Cuando aceptamos las consecuencias de nuestros pecados o la de los hermanos, abrazamos nuestra condición limitada y la justicia que se deriva de nuestra desobediencia. En la cruz Jesús borró nuestros pecados, pero pagó un gran precio por ello con su propia vida. Con la aceptación de nuestras cruces, fruto del propio pecado, y del ajeno, asumimos nuestros errores y apagamos la honda expansiva del de los hermanos. Esta es la única manera de parar el mal que hay en el mundo,  entonando el mea culpa, el Yo Pecador… desde un corazón sincero y, realmente, arrepentido que asume su historia con sus consecuencias: la Cruz que detiene y vence el mal. Cuando nos venga la tentación y la desolación, acordemonos de Jesús lacerado en esa cruz aceptando y asumiendo (deteniendo) en sí, la sinrazón del género humano atentando contra la vida de un inocente. Hay tantos inocentes hoy, crucificados, por los que dar la vida y no relajarse ante las tentaciones, y las contrariedades de la vida… ¡Cuantas injusticia Padre…! Cuánta víctimas de aborto, de divorcio, de abusos, de malos tratos, de falsas denuncias, de políticos que facilitan la propagación del vicio entre la juventud, llámese casas de apuestas; de medios de comunicación sin escrúpulos, manipuladores de la verdad y agentes del mal para subvertir los auténticos valores de la sociedad, etc, etc.

¡Espíritu Santo, haz que que venga pronto tu Reino de Paz, Amor y justicia, para que sean liberados todos los inocentes que seguimos crucificando cada día con nuestro egoísmo!

Busca en el calendario de la página las lecturas del día 30 de Noviembre, sábado. https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Habla, pueblo habla

Nos jugamos mucho en estas elecciones y no solo en lo económico que, como vemos, mes a mes, la economía se contrae, el paro va en aumento y todas las previsiones de los expertos reducen el crecimiento de nuestro PIB con respecto a años anteriores. Sin embargo, sigue el derroche de dinero para aumentar el clientelismo de diversos colectivos, entre ellos el feminista y LGTB; y, además  amordazándose a los sindicatos afines a la ideología de Pedro Sánchez, regándolos con subvenciones millonarias procedente de los impuestos de todos los españoles. Por otro lado, se sigue subvencionando a los partidos políticos, algunos de los cuales se dedican a abrir heridas del pasado, para dividir a los españoles y mantenerlos entretenidos con mitos o leyendas ocultando los hechos reales del pasado.   

Pero como decía, anteriormente, nos jugamos mucho más que lo económico, están en juego nuestras libertades, y la defensa de la vida, el cerco cada día es más fuerte contra todos aquellos que se salgan del Pensamiento Único, es decir de las leyes que establecen ciertos gobiernos, presionados por organismos internacionales, por lobbies de poder y medios de comunicación que viven de explotar el morbo, para hacer aflorar, con ello, los instintos más primarios y bajos del ser humano. De igual modo, la libertad de conciencia y deontológica cada día está más amenazada para profesionales no solo con el aborto, sino con la introducción, ahora, en el programa electoral del PSOE, de una ley para legalizar la eutanasia: no solo representa una amenaza para los profesionales sino para todas aquellas personas que se les convenza de que son un estorbo, por su edad o su enfermedad para la sociedad (en algunos países, ni siquiera forma parte ya de una decisión del paciente o de sus familiares, sino de un Juez o un tribunal, que al más puro estilo nazi decide, motu proprio, quien es acto para vivir y quien no). La amenaza para la libertad de expresión viene igualmente con el nuevo delito de odio, una caza de brujas, que se ha introducido ya en muchas autonomías, para que nadie pueda opinar, ni siquiera con argumentos científicos, en contra de la Ideología de Género. Delito sin embargo que no puede servir cuando se trata de atacar al varón, blanco, hetero-patriarcal, bla, bla…, incluso suprimir este delito para cuando el ataque sea contra la iglesia o contra algún miembro de la misma, como también propone algún partido de la izquierda; es decir la ley del embudo. Ahora bien, yo me pregunto: cuando no existe incitación al odio, cuando no existe agresión física, ni insulto, contra una persona o un determinado colectivo, supongamos el feminista, sino que se trata de contrastar evidencias, argumentos científicos y de sentido común, contra una determinada proposición ideología ¿cuál es la vara de medir, entonces, del odio, si este, como el amor, es una cualidad interna del alma, invisible a los “rayos x”; a los ojos del hombre?. Por cierto, yo he conocido a algunos adúlteros, que eran super cariñosos y amabilísimos con sus mujeres, y nadie podría sospechar, ni siquiera sus propias mujeres, su doble juego ¿Como se puede medir, vuelvo a repetir, el odio o el amor, dónde está el baremo, quien fue el mesías que lo inventó? ¿Se puede decir que usted odia a su padre, a su madre, o a su hijo, porque no le concede, o no está de acuerdo con él en todo lo que propone? ¿de igual manera se puede decir que usted odia a un colectivo, minoritario, porque no está de acuerdo en todo lo que este le proponga no solo para él sino para toda la sociedad y en su modo de contradecir la pura realidad empírica?

Pues sí, estas son las propuestas de la mayoría del arco de partidos políticos en España, que nos proponen leyes restrictivas contra la libertad de expresión -con multas y con cárcel- contra aquellos que se manifiestan pacíficamente ante una clínica abortiva, por ejemplo; o contra aquellos, otros, que opinan y argumentan contra leyes que atentan contra la integridad moral de sus hijos en los colegios, por la introducción de la Ideología de Género, por ejemplo; o por la discriminación del hombre frente a la mujer -la presunción de inocencia- ante cualquier acusación sin pruebas de un delito de violencia de “genero”. Y la última que viene, si gana la Izquierda, en la que solo se podrán contar del Franquismo, lo malo, obviando la propia historia, y hecha a la medida de personas que ni siquiera vivieron en ese periodo histórico porque aún no habían nacido.  Así, pues, si no estamos asistiendo a una dictadura, en cubierta, que alguien me lo explique. Y podría seguir hablando de los medios de comunicación, subvencionados directa e indirectamente por los gobiernos autonómicos, o de las últimas declaraciones de Pedro Sánchez, donde el subconsciente le jugó una mala pasada y puso contra las cuerdas al poder judicial, diciendo que dependía del gobierno, etc, etc, etc. El problema es que esto no tiene visos de solución, porque la mayoría de partidos están conformes y satisfechos con esta dictadura, real y mediática, con apariencia de democracia, porque piensan que es suficiente con pedir nuestro voto cada cuatro años (últimamente cada 6 meses) sin contar luego con la ciudadanía entre elección y elección.

Esto es lo que tenemos, el peligro está ahí y esconder la cabeza como el avestruz, no quita para que te pase por encima la apisonadora.

Lo ideal seria no votar, hasta que nos dotásemos de una democracia, donde el pueblo eligiese directamente a sus representantes y, por otra parte, fuese el mismo pueblo el que propusiese las leyes de las que desea dotarse. Pero, no obstante, considero que no votar o dar tu voto a aquellos que, claramente, quieren coartar y restringir tus libertades, es contribuir a un panorama muy poco halagüeño, sobre todo, por lo que estamos viendo en Latinoamérica; es decir, que el gobierno de izquierda que va entrando últimamente en esos países, no sale, luego, ni a tiros, por más que lleve al país a la miseria. Y dice el refrán que «Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar»

https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Ciudadano_hacia_la_Rep%C3%BAblica_Constitucional

 

¿Miedo a la vejez de tus padres?

Para los que apoyan directamente o indirectamente la eutanasia. Para aquellos que un día sustituirán el deber y el amor por un rato de placer, de ocio, o para heredar -convenciendo a sus padres, dependientes, que pidan la eutanasia- les recomiendo que lean estas palabras surgidas de un corazón agradecido:

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”.

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo.
Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.

Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana -todo corredor ahora está lejos.
Es cuando uno de los padres, antes dispuesto y trabajador, fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos.

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo.
Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en el baño.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.
No podemos dejarlos ningún momento.

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación.

Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.
Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.

En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho.

Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

– ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

Carlos Fuentes.

Donde está mi tesoro, allí está mi corazón

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En la primera lectura y en el salmo, se nos habla de asegurar la Vida Eterna, y no la terrena, con las ganancias materiales, porque esta es la raíz de todos los males: incluso de la pérdida de la fe. Nos habla también de armonizar la piedad con la sana doctrina traída por Jesucristo. Como dice en otra parte del Evangelio: no podemos servir a Dios y al dinero. Servir al dinero es someterse en muchos casos a la inmoralidad del que te paga (bien al político que encumbras, bien al empresario privado que te contrata). Servir al dinero, por otra parte, nos recuerda la lectura, que nos acarrea grandes males ya en esta vida (lo vemos, especialmente, en la división que trae a las familias, en los negocios y a la hora de heredar), pero también nos condena para siempre, en la eternidad, a permanecer en oscuridad, lejos del Amado, según la Palabra de Dios. Por último, el Evangelio y una hermosa catequesis de S. Juan Pablo II como comentario, nos recuerda la dignidad de la mujer y su colaboración con el hombre, para la introducción y posterior evangelización del mundo. Esta lectura me traslada a mi, personalmente, a la armonía de la familia de Nazaret donde todos (Jesús, José y María, con su fe, su amor y voluntad) en estrecha unidad, alumbraron al nuevo hombre que quedaría, posteriormente, redimido por la Sangre de Cristo en la cruz, para vivir en el amor y de la Gracia. ¡Alabado sea Dios por siempre que nos da su gozosa serenidad!
Seguir las lecturas en el siguiente enlace: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

No eres ni un número, ni una etiqueta.

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Comentario a las lecturas de hoy:
En la primera lectura el apóstol pone en alza el ser Joven (la juventud es una etapa de la vida en la que se puede amar y servir a Dios, con tanta entrega o más que cualquier otra), invita igualmente el apóstol al discípulo joven a vivir en valores morales, aquellos que emanan del evangelio, y a vivir coherentemente la Fe, porque es el único modo de que otros se conviertan y se salven. En el salmo, que va en consonancia con la 1 lectura, el salmista nos recuerda, que los preceptos de Dios son Eternos y Perfectos, y el hombre o mujer que los acoge en su corazón para hacerlos suyos, es una persona que se hace sabía (sabía porque Dios es Conocimiento Perfecto que es el que los proclama y, por tanto, conoce lo que nos conviene) termina el salmista diciendo que el que teme al Señor (es decir el que le da crédito a sus palabras y vive conforme a su voluntad) ese es un hombre prudente: esta persona es, por tanto, lo contrario a una persona temeraria (imprudente) que vive según sus propios criterios o bajo los criterios de otro humano semejante a el. El evangelio me habla, te habla, del amor que Dios nos tiene. No eres un número más para Dios, entre muchas otras personas, no le importa la etiqueta con que te haya bautizado el mundo, él sabe de tus luchas, soledades, anhelos. También conoce tus miserias, tus limitaciones, tus tropiezos, y a pesar de todo ello, te levanta, te valora, no mira la etiqueta para tirarte a la basura o darte de lado. El rompe moldes, rompe esa etiqueta y te dice al corazón, te amo hijito mio, hijita mía, el mundo no te conoce yo sí, porque te cree de la nada, te di un pedacito de mi corazón, estás diseñado para amar y para amarte (así que perdónate como yo te perdono) y comienza a andar de nuevo, que yo estaré a tu lado todos los días de tu vida, dándote mi Gracia, para que alcances, con ella y con tu entrega, el ideal conque yo te diseñé: alcanzar la vida eterna y ser la imagen visible de mi mismo, del AMOR; de Dios Padre, Hijo y E. Santiago.
Sigue el enlace arriba en azul para ver las lecturas.

Pd. Que Dios te bendiga y que tengas un día en paz.

Solo Tú tienes palabras de Vida

Señor hoy muchos hombres quieren poner tus mandamientos a precio de saldo, sin embargo, en la primera lectura Tú nos recuerdas que tus mandamientos no son superiorres a nuestras fuerzas y que están al alcance nuestro: en mi boca y en mi corazón. Te pido Señor que nunca, nuca, yo engañe a mi corazón y que mi boca no sirva de instrumento para predicar palabras de hombres o sugerencias del Diablo. Los hombres son como veletas, ninguno más grande a otro, porque todos participan de la misma naturaleza y, por cuánto, todos, también, pecaron y no están exentos de error. Señor tú Palabra es mi pilar y mi fundamento, la roca y el, único, refugio donde estoy a salvo (así, lo he experimentado en mi vida). Qué yo te siga conociendo y amando más cada día, para no defraudar las expectativas que tú pusiste en mi, dando tu sangre y tu vida a cambio de la mía.

¡Aún, Señor, me siento débil y temeroso como un niño, pero seguiré asido de tu mano confiando en tí…! ¡Bendito seas Señor por enamorarme tanto! A ti la honra y la gloria por siempre! Amén.

A la memoria de mi Padre

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Para mí, papá, fuiste un gran hombre, un hombre bueno, y por eso no me hubiera atrevido a exigirte más de lo que a cualquier otro señor eminente de tu tiempo. Naciste ocho años después de que comenzase a rodar el siglo XX. Yo vine al mundo cuando tú tenías cincuenta y tres años cumplidos. No obstante, a pesar de tu edad avanzada, nunca eché de menos un padre joven. A esa edad trabajabas como uno de treinta, me dabas tu protección y, aunque no fuiste especialmente afectuoso, jamás pusiste tu mano sobre mí para castigarme. Tampoco es que te hiciese falta, ya que tu modo de imponer respeto consistía en saber estar en tu lugar en todo momento.

Por aquellas fechas muchos trabajos del campo se hacían a mano, así, pues, papá, a pesar de que tenías las tuyas bien curtidas, se te agrietaban con surcos semejantes a los que hacían las rejas de tu arado, en tierra firme, con el rigor de las temperaturas invernales. Aquellas manos, padre, solamente me las mostraste en una ocasión; no para buscar mi compasión, sino para que supiese la dureza que comportaba el trabajo a la intemperie. Ese era tu habitual modo de proceder, ya que raramente nos hablabas de tus preocupaciones, de tus luchas y fatigas. Sí, padre, déjame que lo cuente: yo te observaba y, en tu determinación recia, descubrí que tenías corazón de niño, un corazón sensible que hizo que aflorasen, en más de una ocasión, lágrimas a tu rostro; especialmente en las bodas de mis hermanos. Ni que decir tiene que respetabas a mi madre y que de tu boca raramente salió un improperio que te afeara. Recuerdo con nostalgia mis vacaciones, porque aprovechabas ese periodo de mi vida para llevarme contigo al trabajo. Me despertabas de madrugada para salir de casa, montados a lomo de mula, antes de que apuntase el alba: yo iba sentado a horcajadas delante de ti y, en el trayecto que había hasta llegar a la finca, aprovechabas para cantarme, al oído, uno de los milagros que Dios tuvo a bien concederle a San Antonio de Padua siendo aún niño.

El canto relataba un hecho insólito, sucedió mientras el padre de Antoñito asistía a la misa dominical matutina en su ciudad. Antes de dirigirse a la celebración su padre le encargó que protegiese el huerto familiar del ataque de las aves. Antoñito, obediente a su padre, en lugar de espantar a los pajarillos, se puso a hablar con ellos, invitándolos a recogerse en una nave que había, en el mismo huerto, hasta que finalizase la misa. Así lo hicieron las aves que, escuchando atentamente sus indicaciones, le obedecieron. Cuando llegó el padre de la celebración dominical, sin dar crédito a lo que veían sus ojos, rápidamente se dirigió al pueblo para dar cuenta al obispo; el cual, a su vez, animó al resto de paisanos para ir a presenciar tan insólito suceso. Los lugareños al oír la noticia -aunque quedaron un tanto perplejos- siguieron al padre y al obispo para verificar lo que había pasado in situ, donde contemplaron, efectivamente, a los pajarillos que aún estaban parados en la nave, inquietos, esperando a que Antoñito les diese la orden de batir sus alas para reemprender el vuelo. Sí, papá, acuérdate, me gustaba de tal manera aquella canción que te la hacía repetir, una y mil veces, hasta que llegábamos a la finca, si es que íbamos de camino, o hasta entrar en casa en el trayecto de vuelta.

Para terminar con la evocación de lo que fue la personalidad de mi padre quiero hacer mención, entre otras virtudes, al buen humor que destilaba: siempre que salía de casa para el trabajo iba canturreando y, no solo eso, ya que una de sus aficiones preferidas consistía en alegrar la vida de las personas con sus ocurrencias y sus chistes. De este modo sacaba punta a cualquier acontecimiento cotidiano que se prestase para ello: se trataba, por lo general, de un chascarrillo sano, con el cual arrancaba la sonrisa a todos los amigos que pasaban por casa. Por lo ya comentado sobre él, por su estoicismo, por su paciencia y por otras cualidades que le hacían brillar con luz propia, tengo que concluir diciendo que, por encima de todo, fue un hombre bueno y sencillo, que pasó por la vida haciendo favores sin desear mal a nadie: un señor que respetaba y se hacía respetar, un hombre que se conformó con lo que le ofrecía su entorno y que, por lo mismo, necesitó tan pocos accesorios y bienes para vivir, que los únicos objetos personales que le encontré en su mesilla de noche cuando falleció fueron, a saber, un reloj de cubierta de plástico, una petaca en la que guardaba algunos documentos sin importancia y el equivalente, dentro de la misma, de lo que vendrían a ser hoy unos doce euros; monedas que iba juntando, poco a poco, no para sus gastos sino para convidar a los nietos por su cumpleaños. Con esas pequeñeces, con su buen talante, con ver a sus hijos felices, con llevar el sustento diario a casa y poco más, se daba por satisfecho.

De tal modo su aquiescencia constituyó uno de los principales motores de su vida, que nunca le vi lamentarse por no haber alcanzado una posición social relevante en su entorno; aunque no le faltase inteligencia para ello. Es más, en muchas ocasiones, me relataba la historia de un hijo que, a modo de cuento de la lechera (especulando en su imaginación), iba exponiendo ante su papá, uno por uno, los logros que alcanzaría a medida que se hiciese mayor. Al glosario del mozalbete el padre contestaba a cada uno de los logros que el hijo le mostraba: ¿y después qué más conseguirás hijo mío? así una y otra vez ¿y después qué otro logro más, hijo mío? hasta conducir al hijo a sus últimos días, frete a la vejez, en el precipicio de la muerte. Entonces mi padre, al llegar a ese punto del relato, callaba con la intención de hacerme meditar sobre la ambición desmedida. Ahora se lo agradezco, porque no he llegado a tener éxito en la vida, ni a triunfar tal y como lo entiende el mundo actual; sin embargo, no me he frustrado por ello y he podido saborear el éxito que para Dios y para mi padre eran suficientes: dormir en el lecho, al caer la noche, con la certidumbre de estar en paz conmigo mismo y de no haber pisoteado a nadie por el camino; al menos, no, conscientemente.

La Esperanza (hermosa compañera)

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Gracias Señor porque en la segunda lectura de este Domingo -festividad de la Santísima Trinidad- una vez más, Tú nos das la promesa en la esperanza. Y de este modo conocemos que nuestra lucha, nuestro esfuerzo, nuestra fidelidad, en tu amor, será recompensado. Así es, pues ya, de un modo u otro, Tú nos haces experimentar las primicias de ese Amor=Gozo. Gracias Señor, porque la Esperanza permanece firme, en todo lo alto, sabiendo además, como nos reveló San Pablo en otra de sus Cartas, que las tribulaciones de este mundo no son nada en comparación con la retribución que espera a los que te aman, a los que te amamos, una vez hayamos partido de este destierro. que es, como sabemos, el mundo material. ¡Bendito seas Señor por confirmarnos, un día más, en la fe; por henchir nuestro corazón de tu amor -de tu amor inconmensurable de Padre- ante la insignificancia de nuestras pobrezas y limitaciones! ¡A tí y solo a tí sea la gloria!

 

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Milagro Eucarístico

MILAGRO o, al menos, hecho sin posible explicación humana.
Enviado por el Padre Justo Lofeudo, Misionero de la Sagrada Eucaristía. Como se puede ver el video es real. Lo envió después de verificarlo. Fue el sábado pasado 8 de junio en la Catedral de Resistencia (Chaco. Argentina) en la capilla de adoración perpetua. Los fogonazos de luz intermitentes son parecidos a los del milagro del sol en Fatima y en otros lugares con apariciones Marianas. Muchas señales nos está enviando el Señor en los úlmos años. Es posible que su venida cada vez esté más cerca y nos esté llamando, con ello, la atención de que se nos acababa el tiempo para el arrepentimiento y la conversión.  El video habla por si solo de la presencia de Jesús vivo en el Eucaristia.

LA PEDAGOGÍA DE DIOS

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No decaigas ante la opresión y las pruebas, no desandes el camino ya recorrido. Dios tiene su pedagogía y ésta, como Él mismo, es perfecta. También a ti te invita, en este pasaje bíblico, a pasar de la angustia a un lugar espacioso y sin estrechez, donde tu mesa, bien servida, estará llena de manjares (de las delicias de Dios). Siguel el enlace:

http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PLC.HTM?fbclid=IwAR0lvQ7VhhZny7KkmNgjxULMV1B0a8PdBP5kHRlxd4Xc7c1KnJQMtdJ6CHI

Dando vida a los pensamientos

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Difícil es vivir sin autoengañarse; mecanismo de autodefensa que nos hace la vida más cómoda, pero, a la vez, menos comprometida y genuina.

Cuanto más descubro el mundo y sus mecanismos más pequeño me reconozco en él. Como dice el Padre Ignacio Larrañaga: Todo seguirá igual después de mi muerte.

No hay nada que haga madurar más deprisa que el dolor y nada menos inmovilista que nadar contra corriente. Hoy la corriente de la cultura global es torrencial y muy pocos se deciden a cuestionarla y mucho menos a combatirla.

Puedo proponer un modelo de sociedad, pero teniendo siempre presente (por aquello de la imposición en que incurren todos los gobiernos sin contar con el pueblo) que la persona no es una rata de laboratorio con la que se deba experimentar. El hombre se cimenta en cinco pilares básicos: la familia, la moral, la tradición, la libertad y la historia. Cuando se prescinde o anula uno de ellos la sociedad se desmorona por vivir ajena a la realidad de sí misma: algo en lo que incurren todas las ideologías.

Las personas cambian los sistemas de gobierno, por el contrario, se perpetúan. Por tanto, si me dan la posibilidad de elegir prefiero hacerlo entre personas, que no entre sistemas; esto siempre y cuando ¡claro está! que yo tenga la posibilidad de elegir personalmente a quien desee que me represente, y no a quien me impongan unas listas cerradas.

No al paternalismo y a la compasión para con los desheredados, no sea que vayamos a fomentar la mendicidad y el pesebrismo. Démosle, por el contrario -si realmente es cierto que creemos en la igualdad entre personas- lo que les pertenece por justicia y derecho. Estamos en campaña y no hace mucho se presentó por estos lares un gobernante a prometernos más subsidios, en lugar de prometer fomentar el empleo. Mientras tanto, la región se despuebla, por falta de oportunidades, de su valor más preciado; a saber, la juventud.

No te prometo nada, Señor, solo autenticidad a cada paso del camino recorrido, porque como dijo el Gran Poeta «Caminante no hay camino, se hace camino al andar» y mi única pretensión seria, que al final del recorrido del mío, encuentre tu mano extendida para salvar el precipicio del absurdo aparente de la vida.

Hoy he contemplado un paisaje que cualquier pintor lo hubiese querido retener en su memoria plástica, para inmortalizarse en él. En aquel éxtasis de placer y gratitud, escuche una voz interior que me decía: no te diluyas en mí, tu misión consiste en ser testigo del Sueño de su Creador, para que tanta belleza y tanto amor no se precipiten en el vertedero del olvido de las prisas de los hombres y mujeres de este siglo.

Un psiquiatra, no recuerdo ahora quien, sentenció: “buscamos lo auténtico, pero cuando lo encontramos lo rechazamos por su envoltorio” ¿Es posible que esto mismo nos haya pasado con Jesús? Él entró en la historia de la humanidad como uno más entre los pobres, entre los humildes; sin obstentación y sin ambiciones personales de poder.

Prefiero asirme a Dios antes que a la nada y al sentido común antes que a la tiranía alienante de la moda y del sistema cerrado de las Ideologías.

Etiquetar a una persona o a un grupo de personas es destruirlo, al final las palabras son espíritu y el espíritu es vida. Uno termina por creerse lo que dicen de él y con eso lo cercenan e incluso lo matan. Si Jesús hubiese mirado la etiqueta que arrastraba la mujer adúltera, y no a su corazón, esta nunca habría cambiado de vida. Y ello, simplemente, porque los “buenos” hubiesen terminado con su vida.

No te etiquetes a ti mismo como bueno o de estar en el grupo de los buenos, porque como dice Jesús: Uno solo es bueno, Dios. Y si Uno solo es bueno… solo éste, también, conoce que es lo que conviene y lo que no conviene. Cuando uno se cree bueno, también se cree con derecho a decidir sobre la vida y a la muerte de los demás. Los políticos deben creerse, en su inmensa mayoría, estar en el grupo de los buenos, ellos han decidido ya por Dios, quien debe vivir y quien no.

El amor da vida, el egoísmo asesina.

Sigue el enlace: El amor que se escribe con mayúscula, el amor verdadero no busca su propio interés.

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Una tarde melancólica y reflexiva.

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1. ¡Qué grande es la fuerza del amor¡ ¡Dios mío, gracias!
2. El sectario sigue a su dirigente(es) como oveja mansa y no como hombre libre capaz de razonar por si mismo y de tomar sus propias decisiones. ¡Ojo! los hay en todos los colectivos humanos ya sean de carácter ideológico, profesional o religioso.
3. ¿hay mayor cordura que ser consciente de la manipulación y el adoctrinamiento de los gobiernos y los medios de comunicación?
4. Siempre que el materialismo gana posiciones el hombre las pierde. El mayor de los materialismo radica en las ideologías que explican al hombre y a la historia en clave economía.
5. Si no atisbo la brisa en la superficie de mi epidermis, despiértame no sea que mi ausencia pueda herirte.
6. Te quiero es fácil decir desde la lejanía o cuando todo funciona, no pasa lo mismo en la proximidad y en los malos tiempos, el orgullo nos cierra las puertas como el Covid 19, nos aísla y hasta puede matarnos.
7. Cuando retorne a ti no sé que pasará, aunque me invade la certeza que no me rechazarás por haber sido yo.
8. Nunca estuviste a mi alcance para abrasarme en ti, pero cuando llegues a mi lado no te aprisionaré, dejaré volar tus alas al impulso de tu corazón para que, cuando sientas desaliento, pueda insuflar de renovada esperanza tu amor.
9. ¡Cuánto por conocer y cuan poco el tiempo de la prueba y del aprendizaje¡ ¡Tantas las ganas de Ser y tantos los sentimientos de rechazo…! Que cuando busco siempre encuentro una voz musitando en lo más profundo de mi corazón: no te detengas, el camino no se anda mirando lo perdido si no atendiendo a lo ganado.
10. La discriminación llega más veces por el corporativismo (militante o no) que intenta conservar sus privilegios, que por el choque en la convivencia real y diaria con el diferente. El corporativismo militante y ciego en diferentes ideologías no es más que un subterfugio donde muchos enmascaran su inseguridad e insustancialidad; también un modo de marcar diferencia para sentirse mejor que el resto. Aunque ya sabemos que uno solo es bueno: escrito está.
11. Cansada y apesadumbrada mi alma se desgasta, al querer discernir lo humano y lo divino, viendo que el alcance es ínfimo; pero no importa puesto que una sonrisa cómplice tuya me envuelve en esta hora.
12. Reclamos de pájaros inundan la alcoba sombría de mi corazón, la vida fluye a cada suspiro pujando por abrirse camino con voracidad de felino hambriento. No importa lo aprisa que corran las primaveras y los otoños porque yo sé que llegará tu respuesta; ya está llegando, ya llegó. Gracias ¿Quién como tú Señor?
13. Prefiero correr el riesgo a equivocarme y tener malos gobernantes, malos escritores e ineptos zapateros cada uno de ellos con sus propios principios y servidumbres; a tener gobernantes, escritores y zapateros superdotados comiendo todos ellos de un mismo pesebre y siervos de una misma moneda, sea esta del signo que sea. La política se corrompe, en primer lugar, cuando se subencionan los medios de comunicación directa o indirectamente.
14. La libertad es un derecho que corresponde a todos por igual; no a aquellos iluminados paternalistas que solo creen en la infancia eterna del pueblo. Muchas veces he intentado explicarme ese afán de dominio que unos hombres quieren ejercer sobre otros, pero nunca encuentro la respuesta: para mí simplemente es inconcebible. Según algunos psicólogos corresponde a complejos de inferioridad e inseguridad. De ahí se deriva que intenten dominar y controlar al resto de congéneres, para que nadie pueda refutar o poner en evidencia, sus argumentos.

A -L -B -O -R -A -D -A

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Hace unos años atrás -bastantes- escribí estas líneas que me brotaban del corazón, para una revista. Hoy, por casualidad, he tropezado con ellas y os las muestro de nuevo un tanto retocadas. La decisión que tomé por entonces fue la correcta y ya está dando sus frutos, no los voy a describir porque los frutos caen por su propio peso y, en el suelo, hablan por sí mismos: llegó la hora de la cosecha, el hortelano hizo su cometido y el árbol le fue agradecido. ¡A Dios sea la gloria!

La noche va extendiendo su amplia sombra, sobre la superficie del globo translúcido de nuestro planeta Tierra, atrapando a muchos de sus inquilinos en un sueño atormentado de pasiones insatisfechas y dudas que les paralizan como en una película de terror. Sin embargo, la noche es finita como todo lo demás, y el día la va destronando de su asiento para que en una inspiración y henchir de alvéolos pulmonares nos percatemos que, con el alba, el mundo se renueva o muere, al igual que nosotros mismos nos abrimos a la vida o nos entregamos a la muerte bajando los brazos en el abandono. ¡No, no hay que resignarse al fatalismo, aunque exista en todo hombre una cierta atracción hacia la decadencia: es decir hacia el abismo y la oscuridad, en otros tiempos se decía hacía el pecado, aunque todos estos vocablos son necesarios por complementarse.

En ese vértigo estaba cuando una esperanza, una luz, brilló y sigue alumbrando mí horizonte. Le hablé siendo niño, en el momento que, derramando lágrimas amargas de dolor, imploré ayuda a esa luz -que era Jesús- y me escuchó. Sin embargo yo por aquellas fechas, aún, no lo conocía.

¡Sí, me acercaré de nuevo a Él, como antaño, al igual que lo hizo el hijo pródigo. Mientras tanto reflexionaba de esta manera: el hombre es el único animal capaz de cambiar su historia, y por eso mismo, voy a ser parte activa de este mundo; quiero implicarme en él para no sentir la noche desgarrando -con su pesadez aplastante- mi alma en jirones de soledad, miedos y recuerdos inconfesables.

¡No, no puedo esperar que el mundo cambie para entregarme al Amor y a la Vida, porque yo también soy mundo! Por ende, voy a ser transparente, regaré de vida y fecundidad una tierra prestada que otro ocupará cuando la Eternidad forme parte de mi definitiva existencia. Al mismo tiempo voy a huir de toda comparación, porque la comparación traumatiza y asfixia: cada cual tiene su propio ritmo y, por cierto, yo tengo el mío; lento pero ascendente.

Para finalizar, mi último propósito para esta nueva e inédita etapa la centraré en la búsqueda de mi libertad, la libertad que Dios me dio entre seguir mi propio parecer, o elegir mi verdadera y genuina identidad; la de aceptar que soy su hijo y, como tal, conocerle y amarle como Él me conoce y me ama. Creo que no hay otro camino más eficaz, para que se plasme en mí su propio sello (el sello del Espíritu Santo), que el de buscar la intimidad con Dios a través de la oración y el consejo de la Palabra en mi corazón. Ese fue el camino que el mismo Jesús nos mostró, cuando se apartaba en solitario a orar, buscando la intimidad con el Padre, para conocer su voluntad y, por otro lado, se dirigía a las sinagogas, a escuchar la Tanaj de manos de los maestros de la ley.

Sí, Jesús mío y Dios mío ¿para que me voy a engañar? yo sé que solo Tú tienes palabras de Vida; palabras Eternas.