Buscar para encontrar, pedir para recibir, llamar para entrar

«Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos»

Jesús al final de este evangelio nos dice que toda la ley y las enseñanzas de los profetas consiste en hacer por los demás lo que nosotros de seríamos que hiciesen por nosotros.
De esta manera, esos mandamientos que Dios da a través de Moisés, es el diseño perfecto -aunque se nos hagan a veces cuesta arriba- para recibir de los hermanos el tratamiento y el amor que en muchas ocasiones, como mendigos, buscamos.
Así, pués, que lo mejor es lanzarnos primero nosotros a amar, como nos propone la lectura de hoy, y como Dios mismo lo ha hecho, cuando sin ningún merecimiento de nuestra parte, envió a su hijo a dar la vida por nosotros, y como aún, en el presente lo sigue haciendo, invitándonos cada día a participar en el trono de su gloria. Es más hoy nos invita también a pedirle con toda confianza como si de nuestro padre natural se tratase, es decir, sin miedo, abundantemente y con insistencia; porque si un padre siendo malo sabe dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más nos dará Él que es suma bondad.

El profeta Isaías compara ese amor de Dios también, con la ternura de una madre hacía su bebé, y nos lo muestra con estas palabras: Sión decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Conmueven estás palabras, pero más aún si volvemos atrás en la lectura del profeta y sustituimos el nombre de Sión por el nuestro propio.

No nos cansemos pués de amar, ni de pedir, como Dios tampoco se cansa de buscarnos y de amarnos. Hagámoslo así hermanos mientras estemos a tiempo, el amor echa fuera el miedo, y no esperemos, como se desprende de la lectura, que sean los otros los que den el primer paso.

Oración: Gracias Padre amado, por un día más de vida, por ese amor que no se gasta y no se cansa de amar y que espera con infinita paciencia, casi con fe ciega -al igual que una madre- esa misma fidelidad y respuesta de amor por nuestra parte en algún momento. Gracias Padre, hoy te pido por el cese de todas las guerras, también las que libramos con nosotros mismos y el entorno más cercano, que la compasión y tú amor sean nuestra guía y nuestro aliento, pero sobre todo te pido porque nos aumentes la fe, y busquemos la santidad como tu deseas para nuestro propio bien.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-10

Busco signos, cuando ya lo tengo, él es una persona

En el evangelio de hoy Jesús se muestra airado, contra la multitud (nunca mejor dicho) que se apretujaba entorno a él buscando los signos de un
prestidigitador pero que, sin embargo, hacia oídos sordos a sus palabras, a pesar de que las mismas fuesen palabras de Vida, porque venían de Dios.
Todo cambio implica, incluso en lo material, un sacrificio. Así lo vemos cuando cambiamos de piso, ciudad o hábitos de alimentación, por poner algunos ejemplos, lo mismo sucede en el aspecto espiritual, el único cambio que no implica renuncia y sacrificio es dejarse arrastrar por la corriente de las pasiones, los deseos, del mundo y la comodidad.
Las palabras de Jesús al contrario de la de los hombres no cambian de un día para otro, él mismo lo dice: cielo y tierra pasarán más mis palabras no pasaran. De esta manera, al igual que a sus coetáneos, hoy nos está pidiendo que abramos nuestro corazón a la verdad: sus palabras son verdad porque son válidas en todo tiempo y para cualquier generación; son vida, porque el espíritu reconoce que alientan el corazón en cualquier circunstancia y momento, y porque no hay engaño en ellas.
Hoy Jesús, al contrario que los falsos profetas de este tiempo, no edulcora sus palabras, nos dice que no busquemos signos en Él, si antes no tenemos el corazón abierto a sus enseñanzas, las cuales implican a su vez, un cambio de vida. Y que, de no ser así (el que avisa no es traidor, dice el refrán) nos aguarda un juicio de condena.

Oración: Señor aquí estoy ante tú presencia un día más, reconozco que renunciar al pecado y a Satanás, no es fácil, que la tentación nos acecha en cada esquina e incluso sin salir de casa, yo sé que tú tienes palabras de Vida y que si todos te aceptamos de corazón el mundo no estaría condenado a muerte, y las guerras, por consiguiente, tampoco tendrían lugar.
El mundo se muere y nosotros con él, solo tú Señor eres la esperanza y mientras que no estemos dispuestos a reconocerlo y a cambiar no se detendrá el dolor y el sufrimiento de todos.
Hoy mi Dios y Señor te prometo renunciar al pecado y a todo lo que no sea conforme a tu voluntad, sólo te pido lucidez en esos momentos de debilidad y fortaleza para vencer la tentación, porque ya renuncie a todo lo que no viene de ti.

¡Gracias un día más por la vida y por tus enseñanzas y por tu amor! ¡Glorificado sea tú nombre, con paz y bien para todos los hombres y mujeres de buena voluntad!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-09

Padre Nuestro…

En el evangelio de hoy Jesús enseña a sus discípulos como deben rezar, y lo hace con la oración del Padre Nuestro, no sin advertirles antes, que son necesarias pocas palabras para comunicarnos con Dios, ya que Él conoce todas nuestras necesidades de antemano. Es más, en ocasiones puede que esa oración la empleemos, en nuestra forma de conocer limitada (limitada por el espacio, el tiempo, la materia, y nuestros propios sentimientos y emociones), en cosas que no nos conviene pedir o que, incluso, la utilicemos como una manera de lavar nuestra conciencia para justificarnos ante Dios.

Jesús les enseña una oración sencilla, que hasta un niño de corta edad puede aprender, pero que a su vez es perfecta, porque viene de Dios y, si se hace con fervor, toca el corazón de Dios.

Desmenuzándola un poco, Jesús nos acerca a Dios tratándolo y nombrándolo como Padre (algo que hasta entonces ni siquiera el pueblo Israelita se había atrevido). Seguidamente Jesús nos pide que Santifiquemos su Nombre, y sabemos por la palabra de Dios que la mejor manera de santificarlo es con adoración, alabanzas, himnos, acción de gracias, y con las buenas obras que él nos pide. Después Jesús se dirige al Padre diciendo que venga sobre nosotros su Reino, y lo hace en plural porque todos, en Jesucristo, formamos una familia cuya cabeza es él mismo; de esta manera con un solo corazón le invocamos que venga sobre nosotros el Reino de paz, amor y Justicia que el quiere para nosotros, un amor, una paz y una Justicia diferente, como nos dice en otra parte, a la que enseña el mundo. Sigue Jesús pidiendo al Padre que se haga su voluntad, porque Él sí que conoce, por ser Dios y porque no tiene limitaciones, que es aquello que nos conviene; y que se cumpla ésta tanto en la tierra como en el cielo, lo cual desmiente a todos aquellos que dicen que el cielo y la tierra están aquí. El pan nuestro de cada día danos hoy, prosigue, sólo tenemos este día, porque sólo Dios sabe si vamos a vivir mañana, por eso debemos estar preparados y pedir el pan de hoy, tan necesario para llevar acabo nuestra actividad cotidiana. Ya casi concluyendo la oración Jesús dice: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido, y aunque no hay comparación entre ofender a Dios y ofender a un hermano porque la criatura no está en el mismo rango -digamos de «honorabilidad» por emplear alguna palabra- que su creador; aún así Jesús nos invita a pedir al Padre que tenga en consideración todas esas veces que enterramos nuestro orgullo y pedimos perdón a un hermano cuando lo ofendemos. Finalmente Jesús finaliza la oración, pidiendo al Padre que no nos deje caer en la tentación y que nos libre del mal, que importante es que Jesús concluya con esta petición ¿Por qué cuantas veces al día, estamos expuestos, y más hoy con los medios de comunicación, a caer en la tentación y dejarnos arrastrar por nuestros instintos y deseos, así como también, por las instigaciones del enemigo del alma? ¿Y cuantas otras veces expuestos, igualmente, al mal por el infortunio de los elementos, o por malas decisiones propias y ajenas?

Tan importante es para Dios que vivamos reconciliados, que Jesús nos advierte, concluyendo este Evangelio, de que si no perdonamos a los demás, en otra parte dice que también a los enemigos, tampoco el Padre que está en el Cielo nos perdonará

Oración:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-08

Hasta que me duela el corazón…

«Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo»

En el evangelio de hoy
podemos observar tres enseñanzas interesantes: la primera de ellas es que Dios nos ha elevado a la categoría de hijos suyos puesto que Jesús nos trata como hermanos. De esta manera, pués, estamos llamados ha interesarnos por todos los hermanos en Jesucristo, como él mismo nos manda y lo ha hecho antes con nosotros.

En segundo lugar, Jesús nos dice que seremos Juzgados, no sólo por nuestro comportamiento moral, como queda de manifiesto en otros evangelios o incluso con los Díez Mandamientos, sino que del mismo modo e inexcusablemente, también por nuestras obras con el hermano necesitado.

Y en tercer lugar nos advierte de que habrá un juicio con recompensa de Vida Eterna, para los que practiquen la caridad, y un castigo eterno para aquellos que no lo hagan.

Oración: te doy gracias Padre Eterno por tu gran bondad, porque en este evangelio nos descubres que desde el principio de la creación tenias preparada tu heredad, tu Reino de Gloria, para todos tus hijos. Tú eres fiel Padre y, no obstante, pese al pecado de nuestros padres y los nuestros propios, mediante el sacrificio de la cruz de tu amadísimo hijo Jesús, has vuelto a abrirnos ese trono de Vida Eterna. Te pido Padre que llegué el día, que sienta tanto las necesidades de los hermanos como tú hijo Jesús, el cual hoy nos recuerda que la indiferencia y la inacción para con los más necesitados, es como si fuese dirigida contra Él mismo.
Gracias Padre por este nuevo día y por esta nueva oportunidad de obrar en tu voluntad.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-07

Feliz el hombre que soporta la prueba…

Evangelio según San Lucas 4,1-13.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El demonio le dijo entonces: «Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan».
Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan».
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
y le dijo: «Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá».
Pero Jesús le respondió: «Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto».
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra».
Pero Jesús le respondió: «Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios».
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad

La compunción del corazón (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936),
* Feliz el hombre que soporta la prueba” (Sant 1,12)*

¿La tentación es un peligro para el alma? ¿No sería preferible nunca ser tentado? Somos espontáneamente llevados a envidiar el que no prueba jamás una tentación: “Feliz el hombre, diríamos con gusto, quien no tiene sus asaltos”.

Quizás esa sea la opinión de nuestra sabiduría humana. Pero Dios, que es la verdad infalible, fuente de nuestra santidad y felicidad, nos dice lo contrario: “Feliz el hombre que soporta la prueba” (Sant 1,12)… ¿Por qué el Espíritu Santo proclama a este hombre “feliz” y nosotros nos inclinamos a pensar diferente? (…) ¿Es a causa de la misma tentación? Evidentemente no, porque Dios se sirve de ella como prueba de nuestra fidelidad. Nuestra fidelidad, sostenida por la gracia, se fortifica y manifiesta en la lucha y la corona de vida es acordada a su victoria (cf. Sant 1,12).

La tentación que el alma soporta pacientemente es para ella fuente de méritos y para Dios, gloria. Por su constancia en la prueba, el alma es un vivo testigo de la fuerza de la gracia: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad” (2 Cor 12,9). Dios espera de nosotros que le demos este homenaje y gloria. (…) Cristo Jesús está con nosotros, en nosotros. ¡Nadie más fuerte que él!

El amor que no se contiene

«Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan».

En el evangelio de hoy Jesús nos deja claro tres cosas, primero, que el Justo, o más bien el que se cree Justo, porque nadie lo es en sí mismo, ya ha recibido su recompensa, que es nada, porque solo de Dios procede el bien y la satisfacción verdadera.
Lo segundo que Jesús nos da a entender con este evangelio, es que busca con especial interés a los enfermos del alma, a aquellos que por muy diferentes motivos han caído en oscuridad de muerte (que es el pecado) y necesitan restaurar sus vidas.
Jesús, como creador sabe que una cosa es la persona hecha a imagen de Dios; nacida para amar y gozar de su presencia, y otra su conducta, está última, siempre rescatable, especialmente cuando sus hijos se sienten amados de Dios y se dejan iluminar y guiar por el Espíritu Santo.

Y tercero, que Jesús viene, no ha dejarnos unas enseñanzas para que llenemos nuestro intelecto de conocimiento, sino que viene para que esa Palabra de Vida que él nos muestra, nos lleve a un cambio; a un cambio de mentalidad que conlleva, parejo, un cambio de conducta que se traduce en amar a Dios y al prójimo.
Amor con amor se paga, Dios nos ha dado la primera lección en esto del amor, primero haciéndonos a su imagen y luego dando su vida por nosotros para hacernos dignos de Él y merecedores de su Reino.

*Oración:* buenos días Padre te doy gracias por esta enseñanza de amor que nos deja tu hijo hoy y que muchos ya hemos experimentado, sé que nunca podré recompensar tanto
amor, pero deseo con todo mi corazón -en cualquier caso- que no se pase un sólo día de mi vida sin agradecerte esta oportunidad que me diste de conversión, de cambio. ¡Bendito y alabado seas Padre eternamente, porque tú haces bien todas las cosas y tú amor siempre se desborda!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-05

Tendiendo puentes

«¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?

Jesús no quita la vigencia del ayuno sino que desea que sus amigos, aquellos que lo han dejado todo por él, obtengan, a su vez, una justa compensación haciendo que no les falte de nada: especialmente la dicha del corazón que nace de la cercanía, de la admiración y del aprecio mutuo, más sabiendo Jesús como sabía -por la muerte temprana que le esperaba- que pronto los tendría que dejar.

Es por este conocimiento que Jesús tiene, por el cual compara la relación con sus discípulos como la de un esposo en su banquete de boda, que trata de agradar lo máximo posible a sus amigos, ya que a partir de entonces -por su nuevo estado de vida- su cercanía física, que no la sentimental, ya no será la misma.

El ayuno por tanto, en ausencia de Jesús, se convierte en un puente, que predispone al alma a la cercanía que tanto necesitamos de Dios, y que por otro lado nos fortalece en el combate frente a las tentaciones de la carne y del enemigo.

Oración: buenos días mi querido Espíritu Santo, te doy gracias porque en ausencia de Jesús, tú eres ahora mi guía, mi esperanza y, junto al ayuno y la oración, también mi fortaleza. Te pido en el día de hoy, pero especialmente en este tiempo de tanta incertidumbre, individualismo y división, que no pierda nunca de vista que Jesús ya ha vencido toda contrariedad y que, finalmente, el bien se impondrá en la forma, tiempo y manera que tú dispongas frente al mal, esa es tú promesa y así lo creo. Amén.

Un abrazo a todos mis hermanos en Cristo, sabiendo qué, si resistimos en el combate espiritual, el triunfo lo tenemos garantizado.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-04

Y al final de la jornada aquel que se salva sabe y el que no no sabe nada

«El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga«.

Este es uno de los mensajes centrales de hoy del Evangelio, muy opuesto como podemos observar a todas las propuestas que el mundo nos lanza a través de los medios de comunicación, recuerdo ahora el encabezado de un programa de radio que se presenta con el título de «a vivir que son dos días»

Dios es un Dios de bondad y en la mayoría de los casos las cruces son el resultado de nuestros pecados o simplemente la toma de decisiones que para nada tuvieron en cuenta las enseñanzas de la Palabra de Dios.

La cruz es también un medio de redención como en el caso de Jesucristo, anunque él, como Justo, no la necesitaba sino que cargo con ella para cumplir con la voluntad del Padre, respetando así la misma libertad que anteriormente le había dado al ser humano.
Nosotros, en cambio, no solo nos aislamos egoístamente para no tener que sostener las cruces de los demás, sino que buscamos la evasión constante para eludir la nuestra propia hasta que la misma nos aplasta por ignorarla.

A demás como decía antes, la cruz es redentora porque nos sitúa frente a nuestra debilidad, haciéndonos más humildes y comprensivos, al mismo tiempo, con las cruces de los otros.

El ser humano es así de hostigado y rebelde, necesita caer para poder encontrar, luego, la vida en Cristo, que es la única que da sentido y valor a la suya propia.

Finalmente Jesús nos lanza esta pregunta:
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?
Esta es la realidad, y del mismo modo también podríamos lanzarnos esta otra pregunta hoy: ¿Cuántas estrellas fugaces (personajes famosos, aunque también gente de a pie) hemos visto desfilar ante nuestros ojos -sobre todo los que tenemos cierta edad- que se suicidaron o cayeron en vicios por no aceptar sus cruces, arruinando así no solo esta vida presente sino, probablemente la eterna?

Oración: buenos días mi querido Jesús, tú con tu palabra y con tu ejemplo nos enseñas a cargar con la cruz, esa cruz que lleva a la vida y a la resurrección. Te pido en el día de hoy que me ayudes a cargar con la cruz que llevo y a sostener también la cruces ajenas cuando sea necesario. Al mismo tiempo te pido perdón y reparación por todo el daño que causé en el mundo y en mis hermanos cuando, en el ejercicio de mi libertad, me separé de tus preceptos.
¡Alabado seas Señor Jesucristo porque con tu cruz redimiste al mundo y a mí pecador! Gracias, gracias, por tu perdón y por la oportunidad que me das cada día de ser segur tu ejemplo.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-03

Convertíos y creed…

Empezamos la cuaresma, con este Miércoles de Ceniza, que como sabemos es un tiempo litúrgico dentro de la Iglesia Católica en el cual nos preparamos para celebrar la Pascua del Señor; es decir, su paso de la muerte a la resurrección a través de su pasión, mediante la cual Jesús se entrega como víctima propiciatoria y suficiente al Padre, en lugar nuestro, pagando así la deuda contraída ante Dios por nuestros pecados y abriéndonos de este modo, por medio de este rescate conciliador, de nuevo las puertas del cielo.

Dos aspectos importantes para prepararnos para la Pascua, son la conversión y la penitencia, mediante los cuales se nos invita, también a nosotros, a pasar de la muerte -que es el pecado- a la vida de la gracia, que es vivir reconciliados en comunión con Cristo y su Iglesia.

El Evangelio de hoy, profundiza en uno de estos dos aspectos que nos ayudan en ese camino de conversión, a saber, la penitencia; es decir, el ayuno, la oración y la limosna.

Para que la penitencia realmente cumpla su función y sea agradable a Dios, hoy Jesús nos recuerda que la misma debe ser enfocada con un verdadero espíritu interior de cambio, y no como un añadido más de tantas cosas que hacemos por rutina -para cumplir con la normativa- y mucho menos si la misma penitencia se hace con un deseo de notoriedad ante los demás.

Oración: buenos días mi querido Jesús, gracias por este nuevo día y por esta nueva oportunidad para buscar ese cambio de corazón sincero que tú nos pide y por él cual, para que pudiese ser efectivo, entregaste tu vida por mí.
Sólo tú Señor nos conoces y nos sondeas, sabes cuáles son nuestras motivaciones más profundas y por eso mismo te pedimos que purifiques nuestro corazón y nuestras intenciones. También queremos pedirte en este día que nos otorgues la luz del Espíritu Santo, para que nos revelé todo lo que hay muerto en nosotros, todo aquello que no tiene espíritu -tu espíritu- y que está penitencia sea alegre, generosa, y realmente nos lleve un paso más adelante en nuestro camino de conversión y santidad.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-02

Buenos días que el Señor te otorgue su paz y su vida en el día de hoy. Dios te bendiga.

Cuando perder es ganar

Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros

En demasiadas ocasiones las exigencias del Evangelio nos frenan y hacen que desistamos en el seguimiento a Jesús o que nos entreguemos a medias. Sin embargo no debería ser así, porque tanto la lectura de ayer como la de hoy nos llaman a la esperanza y a una recompensa abundante, ya incluso en esta vida, para aquellos que anteponen cualquier cosa a la Palabra de Dios o a su llamado para una misión específica.

De esta manera Jesús ayer nos decía que él hace posible en nosotros, lo que a nuestra voluntad y entendimiento -en principio- nos puede resultar imposible. Y hoy, nuevamente vemos como también, nos alienta a dejar el miedo y los prejuicios de lado, ya que él no quita nada, sino que, por el contrario, da copiosamente -ya en este mundo- todo aquello que en principio tememos perder; es decir, amigos, familia, bienes, etc., sin hablar de la recompensa mayor, aquella que no tiene fin, que es la recompensa del Paraíso Eterno en la visión constante de Dios que es el gozo permanente junto con todos los elegidos.

Pero como sabemos el Reino de Dios tiene sus detractores y enemigos, y como Dios hizo al hombre a su semejanza, es decir libre, también Jesús nos advierte de que sufriremos ataques, e incluso en algunos casos persecución, a causa de este mismo seguimiento. En cualquier caso la recompensa siempre es mucho mayor, como se puede esperar de un Dios infinitamente bueno, y de esta manera, los que ahora parecen triunfar sin dueño y señor, sin Dios, luego serán los últimos, y ahora, los humildes, sencillos, los pacíficos, los compasivos, los que no están atados por el reloj, los disponibles a trabajar por el Reino de los Cielos, serán los primeros.

Oración: buenos días Padre amado, gracias por éste nuevo día, en el cual renuevas gozosamente nuestras esperanzas por medio de las palabras de tú hijo. Hoy Señor quiero testificar que tus palabras son ciertas y verdaderas porque muchas de las cosas que yo veía imposible y temía perder antes de entregarme a ti, ahora se han convertido en minucias. De esta manera, por lo que acabo de comentar, os invito a perder los miedos porque la recompensa, sobre todo la vida de la gracia, siempre es mayor y, finalmente, merece el esfuerzo.

Gracias Señor por esta cena copiosa y abundante que preparas y pones frente a nuestros enemigos. ¡Te amo Señor, pero aún no lo suficiente, sígueme enamorando…!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-03-01

Buenos días hermanos, que los afanes de la vida, no nos impidan mirar al cielo, porque del cielo nos llega la abundancia.

Sólo uno es bueno, a saber…

Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.

Estas palabras no dejan de ser sorprendentes para muchos en boca de Jesús, pero en realidad no lo son tanto, sabiendo que la gran mayoría de coetáneos suyos eran incapaz de identificarlo como el Mesías, y que Jesús mismo, en diversas ocasiones prefiere pasar desapercibido ocultando su identidad, para no ser interrumpido en su misión salvífica y redentora.
Por otro lado, estás mismas palabras, nos ponen de relieve, que, salvo Dios, nadie es bueno, y si alguno cree que es bueno, difícilmente la Gracia de Dios puede actuar en él, porque como el Joven Rico del Evangelio de hoy, ya encontró su tesoro en su propia vasija de barro, frágil y perecedera.
Es por esto, que, si nadie es bueno y yo deseo participar de la Vida Eterna junto a Dios, como el Joven Rico, tengo que seguir a aquel modelo que sí es bueno, y las enseñanzas que él me propone; ese modelo como sabemos es Jesús por ser él mismo, Dios (Yo Soy, el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre -a Dios- sino por mí).
Hoy Jesús a través de los mandamientos de la ley de Dios, una buena guía para examinarnos si es que nos creemos buenos, nos dice que no debemos poner nuestra salvación, en este caso, en las riquezas, lo que equivale al primer mandamiento: amarás a Dios por encima de todas las cosas.

Enseñanza: hoy Jesús nos invita a examinarnos, a ver qué tan bueno que soy, cuanto confío en él, y cuánto en mis asideros: llámense estos dinero, riquezas, personas, trabajo, familia, etcétera.

Oración: buenos días mi querido Jesús, maestro bueno, mi refugio, mi tabla de salvación, modelo de paz, de vida, de amor, de caridad. Hoy mi querido Jesús he de reconocer que aún tambaleó y me descompongo a veces cuando me fallan algunos de esos compañeros de camino que, como decía S. Pablo, pueden salvar el cuerpo pero no el alma, que en definitiva es de lo que se trata.
Señor, como pecador te pido que me ayudes a ver por encima de las apariencias y la temporalidad de las cosas. Te pido que aumentes mi fe, y que a diferencia del Joven Rico, tenga mi corazón libre para seguirte.
Señor creo, pero aumenta mi fe, y que yo recuerde siempre en la prueba que nunca me abandonaste.
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-28

Vosotros Valéis infinitamente más

Nota aclaratoria. Los Domingos, como ya es habitual el comentario al Evangelio lo dejo para una persona santa o de reconocido prestigio dentro de la Iglesia.

8º Domingo del Tiempo Ordinario. Evangelio según San Mateo 6,24-34.

Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: ‘¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?’.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Comentado por
Santa Catalina de Siena (1347-1380)
Doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

Carta a la reina de Nápoles, 316 (Lettres, Téqui, 1976),

“¿Un ciego puede guiar a otro ciego?”
El que estará fundado sobre el conocimiento de la Verdad, Cristo, el dulce Jesús, recibirá y gustará el reposo de su alma con el amor de la caridad. El alma recibe esta caridad por el conocimiento. Hay dos medios principales para conocer esta verdad.
Tenemos que reconocer que todo lo que tiene existencia debe ser amado en Dios y por Dios, que es la Verdad y sin él nada existe. El que se separe de la verdad, caminará en la vía de la mentira siguiendo al demonio, padre de ella. Existen dos medios para conocer la verdad. El primero es conocer la verdad de Dios, que nos ama de un amor inefable. Nos ha amado antes que fuéramos, nos ha creado por amor para que tengamos la vida eterna y gustemos para siempre la felicidad perfecta. Esta es la verdad. ¿La prueba que así es? La sangre derramada por nosotros, con un tan gran amor. (…)

Debemos conocer y ver la verdad en nuestro prójimo, grande o pequeño, servidor o amo. Cuando lo vemos realizar algo e invitarnos a hacer lo mismo, debemos examinar si lo hecho es fundado o no sobre la verdad y por qué motivo se ha emprendido. El que no lo examina así, actúa como un insensato, como un ciego que sigue a otro ciego guiado por la mentira. Muestra que no está en la verdad ni la busca. A veces, son tan insensatos que pueden perder la vida del alma y del cuerpo con sus bienes temporales. No se inquietan porque son ciegos y no conocen lo que deberían conocer, caminan en las tinieblas.

El Reino es de los que son como niños

Hoy vemos en el evangelio como Jesús reprende a sus discípulos que impedían que unos niños corriesen hacia él. De este modo observamos la ternura de Jesús que no los reusa y aprovecha la situación para bendecirlos y abrazarlos. También podemos intuir con esta lectura su peculiar forma de ser y de estar -su santidad- que hacía que incluso los niños se acercasen a él sin ningún temor.

Finalmente, el Mesías aprovecha esta situación para darnos una enseñanza y decirnos, que para recibir el Reino de los Cielos nos tenemos que hacer pequeñitos, como niños; es decir, sin dobleces, sencillos, de corazón abierto para recibir, alegres, sin urgencias, confiados y disponibles.

Oración: buenos días mi querido Jesús, gracias por este día más de vida, y por esta Palabra. Hoy te pedimos que nuestra vulnerabilidad de niños, no nos lleve a exhibir lo que no somos, a hacernos duros e intocables a los demás y especialmente a tus enseñanzas. Hoy, igualmente, te pido sencillez y sensibilidad para acercarme a tí y a mis hermanos: para librarme de todo prejuicio y etiqueta, que hace que funcione más como un robot, que como persona libre y reflexiva.

Un fuerte abrazo mi querido Jesús, hoy pido tu bendición para recordar y tener siempre presente ese corazón de niño que tú me pides. ¡Hoy también queremos pedirte de manera especial por el fin de la guerra y por todos los niños, víctimas de la misma!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-26

Autoafirmación o tinieblas, el rostro de una misma moneda.

«Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes».

Jesús, con este evangelio, proclama hoy la indisolubilidad del matrimonio, por tanto, a que varón y hembra formen una sola carne como ya lo fuesen en Adán, antes que Dios le buscase una compañera. Un matrimonio hecho a imagen misma de la Trinidad que, siendo tres personas distintas, laten con un mismo querer y una misma voluntad, en un solo Dios.

De esta, manera, sólo la dureza de corazón, como dice hoy Jesús, lleva a hombres y mujeres a despojarse del otro que es una parte de sí mismo. Y esto, porque así funciona desde su raíz, desde su nacimiento, por voluntad de Dios que hace bien todas las cosas.

Se puede afirmar que el divorcio invita por, atracción, a la unión libre y a olvidar el principio con el cual Dios lo instituyó: la expansión de esa comunidad de amor en la prole que son los hijos y que a su vez hace que todo funcione dentro y fuera de él (también en la sociedad como núcleo vital de la misma), ya que el matrimonio como nido de amor, a diferencia del individualismo, es «procreativo”, cubre todas las necesidades y restañe todas las heridas.

El divorcio es la autoafirmación de uno mismo, pero resulta que el hombre y la mujer no son en sí mismo, solo Dios es en sí mismo, por eso le dice Dios desde la zarza ardiendo a Moisés que su nombre era Yahveh, que significa: Yo soy. Y si Dios Es, es porque nosotros solo somos en relación a él y funcionamos y podemos amar verdaderamente cuando nos conformamos a Él, es decir a su voluntad -como Jesús mismo hizo desde su humanidad en relación al Padre-.
Por tanto, la única autoafirmación posible del hombre es afirmarse en Cristo que es sí mismo, por quién fuimos creados. Salirnos de ahí es romper el molde y la armonía de la creación. Por eso vemos que cuando un matrimonio se rompe, incluso guardando las apariencias, siempre hay alguien de esa unidad familiar que pierde, y eso que ni siquiera llegamos a percibir lo que el hombre queda de disminuido en el plano espiritual, que es la vida de la luz y de Dios en él.

Oración: buenos días Espíritu Santo, hoy me presento ante ti, dolido, en el fondo de mi corazón, por cuántas veces en mi vanidad y autosuficiencia me busqué a mi mismo en lugar de afirmarme en tí.

Hoy reconozco que estaba confundido por los postulados del mundo y por mi hedonismo, hoy reconozco al mismo tiempo y confirmo, que solo en tí he encontrado la vida verdadera y abundante que tú prometes y das, porque solo tú la posees en tí y desde tí, mientras que yo, en cambio, siempre que tú me la otorgas. Gracias Espíritu Santo por todo cuanto me concedes, haz que yo nunca sea confundido en mi vanagloria, ni arrastrado, igualmente por el miedo, a vivir en el autoengaño permanente.
¡Feliz tú, Santo Espíritu que habitas en el conocimiento y el amor pleno de la Trinidad!

La sal es purificada en el fuego

El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar

Hoy Jesús nos presenta una enseñanza de suma exigencia y radicalidad: nos advierte de las consecuencias de ser motivo de escándalo para aquellos que de corazón humilde y confiado, sin una gran preparación, han confiado en Dios. Escándalo que puede ser provocado desde una enseñanza contraria a la voluntad de Dios y de la enseñanza de la Iglesia, hasta un abuso a un crío, pasando por cualquier gesto o palabra grotesca en disonancia con lo que se supone debe ser una persona que habla como representante de Cristo o de su Iglesia.

Seguidamente Jesús con palabras también muy contundentes y llamativas nos muestra la dificultad que entrañará alcanzar el cielo para todos aquellos que antes no hayan o hayamos luchado por salir de esas tendencias o vicios que nos llevan a caer en el mismo pecado una y mil veces.
Con los ejemplos que Jesús nos pone de sacarse el ojo o cortarse la mano, nos está señalando que no podemos ser condescendiente con nosotros mismos, que debemos luchar con radicalidad frente a dichas tendencias, vicios o pecados. Así, pues, se trata de cortar de raíz y sin contemplaciones con todas aquellas situaciones, personas, lugares y medios que nos pongan en peligro de pecar.

Para finalizar decir, que el fuego que mantiene el sabor de la sal, que somos los cristianos, es el fuego de la prueba, mantenerse firme en la fe presentando batalla a las tentaciones y a las contrariedades de la vida, hace que no caigamos en la indiferencia y en la acidia del derrotismo.

Oración: buenos días mi querido Jesús, mi amor y mi vida. Tú eres bueno Señor, conoces lo que yo solo se de oídas y no he experimentado aún, sabes que el pecado nos separa de tí y nos aleja del gozo de la vida eterna. Si nos hablas con palabras y ejemplos tan extremos es, precisamente, porque me amas y procuras mi salvación, mi alegría, mi paz y mi libertad, la libertad de los hijos de Dios para dejarse llevar como la brisa, mansa y suave, de tu amor.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-24

Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.

Evangelio según San Marcos 9,38-40.

*Juan le dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros».*
*Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.*
*Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.*

*Comentario:* En este evangelio vemos el corazón expansivo y amoroso de Jesús, que abarca a todo aquel (como proclamaban estos días atrás las lecturas) que le reconoce como hijo de Dios y Mesías y, como añade este Evangelio hoy, también a aquellas personas que actúan -no en su nombre propio o bajo el poder de otras fuerzas- sino en el nombre de Jesús; es decir, bajo el poder omnipotente del único que puede someter demonios y hacer auténticos milagros.

Por otro lado, hay que tener en cuenta algo que en ocasiones se nos escapa de esta lectura y que Jesús puntualiza para hacer la diferencia y tener un verdadero discernimiento entre personas y denominaciones; es decir que Jesús se está refiriendo también a aquellas personas que no están encontrá de él, pero incorporando, a demás, a aquellos que él a elegido, pues dice así: Y el que no está *contra nosotros*, está con nosotros; con aquellos que luego constituirán su Iglesia y sus sucesores a lo largo de los siglos.

La lección, pues, que podemos extraer de esta lectura es, en primer lugar, que el amor de Dios no es exclusivo o privativo de nadie si no rechaza a Jesús y actúa plenamente convencido de que lo hace, como dice en otra parte del Evangelio: en espíritu y verdad. ¿Porque de que le vale decir a uno, soy de Cristo, tengo fe, en su nombre actuo, si luego lleva una doble vida, o es una raíz de amargura, que se expande dentro de su comunidad, dando muerte al espíritu de Dios en él y en la misma?

*Oración:* buenos días mi querido Jesús, hoy como siempre, dandonos una nueva lección de amor y caridad. Como de costumbre te deslizas por encima de las apariencias y de los perjuicios; nos llamas a desapropiarnos de tí, pues en ocasiones perdemos la perspectiva, para olvidar que es todo lo contrario; es decir, que somos nosotros de tu propiedad, y, no solo eso, sino que además nos has hecho el regalo de elevarnos a tu misma dignidad, pagando un precio muy alto por nosotros. ¡Gracias mi amado Jesús un día más por llamarnos a vivir en tu amor y a expandirlo!

Por lo aprendido, hoy me comprometo, en tu Nombre Santo, a mirar por encima de las apariencias y las etiquetas a cada persona en particular y sin olvidar, por otro lado, que también es un hijo tuyo y por tanto un hermano mio.

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

En el Evangelio de hoy vemos como Simón afirma que Jesús es el hijo de Dios. Palabras que el mismo Jesús ratifica al decir que sin la inspiración del Espíritu Santo es imposible hacer esta declaración. De esta manera vemos la rotunda separación de la fe que guía al cristiano -que viene del mismo Dios- de las creencias en otras religiones que nacen de la necesidad del hombre donde poder mitigar sus limitaciones e inseguridades.

También en este pasaje bíblico observamos -con el cambio de nombre que Jesús hace a Simón por Pedro y el poder que en Él delega para atar y desatar en cielo y tierra- la fundación de la Iglesia de Jesús y el anticipo, en parte, del nuevo pacto de Dios con el hombre, ya que sobre esta Iglesia que acaba de fundar -según sus mismas palabras- nunca prevalecerá el poder de la Muerte; es decir, que por más que algunos se empeñen en destruirla nunca lo conseguirán, debido a su propio origen divino.

Enseñanza: hoy está Palabra nos debe llenar de paz y alegría, en ella descubrimos que si creemos en Jesús como Dios, es porque hemos recibido su Espíritu y le hemos dado acogida en nosotros, y lo hemos de estar, igualmente, a pesar de todo el rechazo y oposición que encontremos al confesar nuestra fe en Jesús como Señor y Creador de todo cuanto existe, como hijo de Dios; porque esta, su Iglesia fundada sobre Pedro, nunca será derrotada ni sometida. Una Iglesia que está viva y que trasciende la materia, el espacio y el tiempo, porque es, a su vez, un edificio espiritual conducido por el Espíritu Santo.

Oración: Buenos Días mi querido Jesús, hoy de nuevo me sorprendes en tu cercanía: como lo inabarcable, lo incomprensible, lo que no tiene medida y es más grande que todo el universo, se ha querido introducir en lo más abyecto y limitado, que es el hombre, para elevarlo hasta tu misma dignidad haciéndolo libre del poder del mal y participe, por otro lado, de tu mismo cuerpo y tu mismo espíritu.
¡Qué más decir de tí, Jesús, no hay palabras para expresarte! ¡solo que mi corazón y mi amor se elevan cuando pienso en tus obras y me adentro en tus misterios! ¡Te amo mi Señor, mi Dios y mi todo! ¡Gracias!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-22

«Creo, ayúdame porque tengo poca fe».

Hoy Jesús reprocha a sus discípulos la falta de fe por su incapacidad para echar el demonio de un chico en su ausencia. Sólo con fe firme, y con oración añade Jesús al final de este Evangelio, es como obedecen los demonios.

También al padre del niño endemoniado le pregunta Jesús, que si cree, condición cuasi indispensable, como aparece en otras partes de la Palabra, para que la gracia de Dios se haga eficaz en aquellos que le piden algo. No obstante Jesús en su omnipotencía libera al niño aún a pesar de la poca fe del padre.

Tal vez hoy Jesús, ante nuestras dudas, podría hacernos el mismo reproche que a los discípulos a lo que añadiría igualmente lo que le dijo al padre del crío: «Todo es posible para el que cree».

La verdad es que hoy como ayer el hombre es bastante tozudo para confiar firmemente en Dios, muy tozudo pero también muy desmemoriado, de esta manera como a los discípulos se nos olvida, rápidamente, la cantidad de veces que Dios ha venido en nuestra ayuda, e incluso de los milagros que hemos visto de su mano fiel y poderosa.

No obstante no deberíamos estar contrariados por ese reproche, porque el mismo evangelio nos llena de esperanza al decirnos, que para el que cree todo le es posible, así como también el método para alcanzar el favor de Dios, que como podemos observar no es otro que la oración, en otras traducciones de este evangelio también añade el ayuno, pero la oración inequívocamente aparece en todas.

Enseñanza: Jesús nos invita con esta lectura, a pesar de nuestras dudas, a seguir confiando en su corazón generoso, nos invita igualmente a la oración, por lo que hoy deberíamos preguntarnos, qué tiempo dedico a cultivar la amistad con Dios, en relación, por ejemplo, con el tiempo que empleo en ocio o incluso en trabajar, que para muchos termina convirtiéndose en una forma más de evasión.

Oración: buenos días mi querido Jesús, mi amigo y maestro, mi Señor y Salvador. Hoy me presento ante tí un poco avergonzado, porque ante las dudas que en ocasiones me asaltan, no siempre miro hacia atrás para tener presente todos los males, dolencias y heridas de los que me has sacado y sanado: por todo ese bien que tú y tu mamá; nuestra mamita María habéis realizado en mí, le digo que me siento profundamente agradecido, también por todo lo que me has mostrado en tu presencia a lo largo de los años en la oración y otras, incluso, cuando yo estaba muy alejado de ti.Señor en este día voy ha hacerme un propósito, y es dedicar tanto tiempo a la oración -cuando menos- cómo le dedico al ocio.

Señor en este día voy ha hacerme un propósito, y es dedicar tanto tiempo a la oración -cuando menos- cómo le dedico al ocio.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-21

¿Al enemigo ni agua?

Jesús como hijo de Dios marca un antes y un después con respecto a otras religiones inventadas por el hombre, fruto de intrigas o cuando menos de especulaciones en busca de sentido. Una de dichas diferencias consiste en amar al enemigo, ya no se trata de despreciarlo, anularlo o combatirlo ni siquiera como proponen los más pacifistas ignorarlo o resistirlo sin más, algo que, en cualquier caso se convierte en un imposible sin la gracia de Dios.

De esta manera Jesús, pasa de la palabra a la vida y viceversa, siendo él, el primero, con su ejemplo, en vivir lo que nos propone, y de esta manera, de modo sublime e inaudito en la historia de la humanidad, entrega su vida al Padre pidiendo que perdonase a aquellos que le estaban asesinando mientras lo crucificaban.

7º Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Lucas 6,27-38.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Comentario de
Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

¡Por amor de su misericordia!

¡Oh eterna misericordia que cubre las faltas de sus criaturas! No me asombra que diga, de los que salen del pecado mortal para volver a usted: “¡No recuerdo que alguna vez me haya ofendido!” Oh misericordia inefable, no me asombra que diga eso a los que salen del pecado, cuando escucho decir de los que lo persiguen: “Quiero que recen por ellos para que les haga misericordia”.

Su misericordia da la vida y la luz que nos hace conocer su clemencia por toda criatura, por justos y pecadores. En lo más alto del cielo, su misericordia brilla en los santos. Si miro la tierra, su misericordia abunda. En las tinieblas del infierno, su misericordia también brilla (…). Su misericordia hace más suave su justicia. Por misericordia nos lavó en la sangre, por misericordia ha querido conversar con sus criaturas. (…)

¡Oh Misericordia!¡Mi corazón es un fuego cuando pienso en usted! ¡En cualquier lugar que mi espíritu de vueltas, sólo encuentro misericordia! ¡Oh Padre eterno, perdone mi ignorancia y que yo sea tan presuntuosa para hablar delante de usted! El amor de su misericordia será una excusa frente a su Bondad.