Señor veo, pero no de todo.

Evangelio según S. Marcos 8,22-26.

Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara.
El tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: «¿Ves algo?».
El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: «Veo hombres, como si fueran árboles que caminan».
Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».

Comentario: nosotros, como este ciego, nos hemos acercado a Jesús unas veces llevados de la mano de otras personas, y otras debido a circunstancias personales diversas; en cualquier caso Dios Padre se ha valido de unas y otras para devolvernos la visión de los misterios encerrados en Él, que también comprenden a los de vida terrenal.

Dios sabe cómo actúa y no todos estamos preparados para ver a Dios, cara a cara, desde el primer instante. La experiencia la podemos asemejar a la de la persona que por semanas o meses está encerrada en una habitación a oscuras, la cual debe ir adaptándose poco a poco a la luz, para poder, finalmente, disfrutar a pleno día de una mañana despejada y radiante de sol.

En esa visión progresiva, de luces y sombras, no tenemos que impacientarnos, Dios tiene que sanar nuestra heridas y nuestro corazón, primero, para que podamos ver; sino todo de golpe, si lo suficiente hasta llegar a comprender que sólo en Él está nuestra salvación.

Para poder ver a Dios con los ojos del espíritu tenemos, como dice hoy la primera lectura, no solo que contentarnos con escuchar la Palabra (que ya en sí es un gran paso, pues no se puede amar lo que no se conoce) sino que también, llevar la misma a la práctica. Es así como el Padre va tocando y purificando nuestro corazón. Y son, precisamente, los limpios de corazón los que dice Jesús que verán a Dios.

Oración: buenos días mi amado Jesús, hoy necesito que me toques de nuevo, que me hagas entender y aceptar que eres tú el Señor del tiempo, y que aún te queda mucho que purificar en mí para verte y conocer como tú conoces lo que me pasa y lo que sucede a mi alrededor. Sé que poco a poco tú me vas devolviendo la visión, pero aún, el enemigo, a través de mi cuerpo, de mis sentidos y de las contrariedades de la vida , me arrastra a su territorio, a las tinieblas.
Señor tócame como lo vienes haciendo hasta ahora con la luz del Espíritu Santo, purifica mi corazón para que yo pueda verte, gracias. Señor yo a mi vez, hoy, me comprometo a no ser solo un oyente pasivo de tu Palabra, sino a llevarla a la práctica.

Te doy gracias, de nuevo, Espíritu Divino, por entrar en mi corazón, y té pido que hoy también seas mi compañía y el aliento que me impulse a amar con el mismo amor que Jesús, ¡sólo tú, Espíritu de amor y sabiduría, sabes cuánto te necesito…! ¡Bendito y Alabado seas por siempre! ¡Aleluya!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-16

Nada es valadí, tanto el bien como el mal son expansivos.

«Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes».

En el evangelio de hoy vemos que mientras los discípulos anda sumamente envebidos por las minucias y ocupaciones del sustento material del día a día, Jesús por el contrario anda enfocado en lo espiritual ya que sabe que esta dimensión trascendente del hombre es a la postre la que domina y gobierna todas las demás áreas del ser humano. De esta manera Jesús advierte a sus discípulos de que no se contaminen con la religiosidad de fariseos y con las teorías herodianas ávidas de poder y dominio, ya que sabe que ambas corrompen al hombre y son para el alma como la levadura lo es al pan, en apariencia algo insignificante pero que poco después es la que controla y se impone a toda la masa, en el hombre a todo su ser quedando sometido a ese dominio de maldad y falsedad que cierra las puertas a Dios y, por consiguiente, al bien y al amor en el hombre.

Enseñanza: Hoy el Señor viene a decirme que esté muy atento a esa levadura que está por doquier, es decir de aquellas personas cuya mirada está enfocada en influir en las mentes y voluntades de los otros para su propio beneficio, del mismo como también lo debo estar de esa otra levadura “clasista» que se siente superior a los demás porque todo, a su parecer, lo hacen perfecto, olvidando de este modo, que todos somos pecadores y reprochables, por tanto, a los ojos de Dios; que es en definitiva su gracia y su misericordia la que nos sostiene.

Oración: Buenos días Señor mío y Dios mío, ante ti comparezco pobre y arrepentido, sabiendo que muchas veces las preocupaciones de este mundo me envuelven de tal manera, que pierdo el enfoque principal y primero de mi vida que eres tú.
Te pido Padre de bondad y sabiduría que el Espíritu Santo me guarde de esa levadura de maldad sembrada por el príncipe de este mundo en los corazones de los hombres, para que no fermente también en el mío, para que la saqué a tiempo de mi mente y mi corazón.
Gracias amado Jesús por tu enseñanza, un abrazo, acompañame en este día, que nadie ni nada me separé de tu amor. ¡Que todas las criaturas te alaben hoy y siempre, aleluya…!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-15

Sin milagro ni pan ni agua.

Y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
En el evangelio de hoy vemos como los fariseos, acomodados en sus tradiciones y en sus trampas para saltarse la verdadera ley dada por Dios, intentan poner a prueba a Jesús para demostrar que era un falso profeta y, de este modo, dejarlo en evidencia ante el pueblo. Jesús conociendo la falsedad de su corazón, y sin caer en la provocación, no les da ese signo puesto que Dios no está sometido a la voluntad del hombre, sino todo lo contrario: Él es libre para actuar cuando, donde y como lo desee, pero sobre todo lo hace, como viene demostrando en evangelios anteriores, en aquellas personas que, sin ideas preconcebidas, creen en Él, o en aquellas otras que, incluso sin pedirle nada, por sus enfermedades y dolencias se compadece de ellas.

Nuestra época materialista también se caracteriza por querer tener todo controlado y sometido bajo sus pies; en lugar de buscar la verdad, lo que busca es el beneficio, y si es inmediato mejor.

Como la de los fariseos esta es una generación que quiere someter a Dios a sus razonamientos, he incluso a sus mentiras; una generación que cargada de perjuicios, orgullo y hedonismo, no tiene el más mínimo interés en abrirse a la Palabra de Dios y dejarse modelar por ella, y esto, en muchos casos, aún a sabiendas que es vida para el mundo, que es verdadera y eficaz.

Como reflexión hoy tendríamos que preguntarnos ¿con qué actitud me acerco a Jesús? como discípulo o como maestro, como oyente o como mitinero, como necesitado o como juez, como señor o como siervo.

Oración. Buenos días Jesús amigo y hermano, un día más para agradecer esta oportunidad que nos brindas de escuchar tu palabra y, al mismo tiempo, para abrirte el corazón.
Tú me conoces y, sabes más de mí que yo mismo, te agradezco por todo lo que me das y por lo que no, sé que todo lo haces por mí bien incluso lo que no llego a entender. No obstante, te pido que me des paciencia y sabiduría para afrontar y llevar todos los retos y cruces, que, sin entender porqué, se me presenten. Aunque en este momento se me pone en el corazón que, solo tengo que mirarte en la cruz -cruz de salvación- para que se aligere la mía. Todo un misterio que acepto, porque en tí confío. Señor gracias por tanta bendición, gracias por tanto amor, gracias por tanta belleza y sabiduría. Amén.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-

Deseo que el amor de Dios anide en tí y te llene de paz y amor. Feliz día.

Cuanto menos para el mundo más para Dios

¿Señor, a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Jn 6, 68

6⁰ Domingo del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 6,17.20-26.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

Carta 102 al padre Cristóbal.

Alégrense y perseveren hasta el fin. Regocíjense y estén en la alegría, perseveren hasta el fin y prefieran más bien morir que dejar el lugar al que Dios los llamó.

Abracen la Cruz con la paciencia y escóndanse con sus penas en el seno de Dios. Fijen los ojos en el Cordero inmolado por ustedes y estén siempre contentos de lo que Dios les da y les destina.

Debemos hacer así porque tenemos la certeza que Dios nos llama y elige lo que nos hace agradable a sus ojos. Irán así de luz en luz y las penas sufridas por Jesús crucificado les serán deliciosas, mientras que los goces y las consolaciones del mundo les resultarán amargos. Comenzarán a gustar, desde esta vida, un anticipo de la vida eterna. La principal beatitud del alma en el cielo es afirmarse para siempre en la voluntad del Padre y gustar así la ternura divina. Pero no la gusta en el cielo si no la revistió en la tierra, donde somos peregrinos y viajantes. Cuando se revistió de la ternura divina, hasta en sus penas gusta a Dios por gracia. Su memoria se llena del recuerdo de la sangre del Cordero sin mancha, su inteligencia se abre y contempla el amor inefable que Dios manifestó en la sabiduría del Hijo. Entonces, el amor que encuentra en la bondad del Espíritu Santo expulsa al amor propio y al amor de las cosas creadas, para amar sólo a Dios.

Te deseo un feliz Domingo, Un día muy propicio para ponerse a los pies del Señor, reconociendo ante Él nuestras debilidades y para redirigir nuestros pasos hacia la meta de la salvación. La tarea y el esfuerzo que le pongamos -siempre que sea en el camino trazado por Dios- está muy por encima de los resultados. La vara de medir de Dios es la del amor, la de los hombres es la de amontonar sin saber muy bien si atesora para él o para Dios.

Tienes lo suficiente y te sobra ¿Lo sabías?

Hoy se nos relata en el Evangelio la multiplicación de los panes y los peces, en él observamos como Jesús, una vez más, se muestra atento a las necesidades de las lo personas que lo siguen para despedirlos saciados, y de este modo, sin dejar atrás lo más importante -de nutrirlos espiritualmente con su Palabra- también se preocupa de sus necesidades físicas. Así, pues, con siete panes que tenían los discípulos los bendice y multiplica, después de dar gracias, hasta saciar a una multitud. Resaltando a demás el evangelista que sobrando aún siete canastas.

La enseñanza que nos deja este evangelio, es que debemos, como Jesús, dar gracias por lo que tenemos, porque eso poco que tenemos, cada uno, es lo necesario (siete es un número de perfección) que Dios ha puesto en nosotros, para saciarnos a nosotros mismos y a los demás, incluso has que sobre.

Enseñanza: Dios, por muy pobre que nos veamos, ha puesto en ti y en mí, las virtudes suficientes para no añorar nada de nadie.
De esta manera, Jesús se encarga, que ese poquito crezca, cuando nosotros agradecidos por lo que nos ha dado, nos ponemos a repartirlo aún a sabiendas que tenemos muy poco que ofrecer.

Oración: buenos días Padre celestial, sublime y perfecto, hoy como tu hijo Jesús, quiero agradecerte todo lo que has puesto en mis manos y en mí corazón para saciarme y para repartir, se que te pertenece y que por eso mismo es lo suficiente para que se lleve acabó tu obra en mí y en mis hermanos. ¡Gracias Papá por lo que hoy me has enseñado! a partir de ahora no voy a andar añorando lo que no tengo, sino que trabajaré con más entusiasmo en todo lo que tú me diste desde mi concepción y, también, en aquello que cada día pones a mi alcance para mí plena satisfacción y mayor gloria tuya. Un abrazo Papá, hoy me siento muy, muy agradecido, que nunca las tinieblas del camino me hagan perder la perspectiva de su transitoriedad y de la belleza que ya me has mostrado, ¡Gracias nuevamente Papá, también a tí mi querido Jesús!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-12

¡Todo lo ha hecho bien!

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

En el evangelio de hoy vemos como Jesús devuelve la palabra y la audición a un sordomudo haciéndose acompañar de gestos con los cuales involucra todo su ser, de este modo, nos da a entender el evangelio que Jesús al mirar al cielo se pone en comunión con el Padre y el Espíritu Santo, después se sirve de sus manos y su saliva para, por medio de ellas, comunicar su propio ser y es finalmente con la palabra que es vida, es espíritu, con la que hace abrir lo que está cerrado, es decir, aquello que se reveló o fue anulado contra el mismo destino para el que fue creado.
Sabemos que toda lectura de del Evangelio nos lleva también a una enseñanza espiritual y de esta podemos aprender que nuestra alma por diferentes circunstancias en muchas ocasiones ha quedado cerrada para recibir todo lo que viene de Dios, que no puede ser otra cosa que a Él mismo, con todo lo que esto implica.

Es, de esta manera, que Jesús viene a tocarnos para devolvernos a la vida, al amor, a la esperanza, a la justicia y nos abre el entendimiento de lo que antes no tenía vida en nosotros y estaba en oscuridad y sombra de muerte, sin que, tan siquiera, fuésemos consciente de ello.
Jesús pone sus manos sobre nuestras heridas, haciéndose cercano, y tangible y se sirve, ahora, de la oración del Espíritu Santo al que Él envía en su ausencia para interceder por nosotros ante el padre; pero también lo hace por medio de su cuerpo, que es la Iglesia, es decir de cada uno de nosotros, y sobre todo de su Palabra, que es Vida porque es espíritu y no una vida cualquiera, sino la única vida que es por si misma, las demás vidas lo son en cuanto que Dios las crea y les permite vivir y tienen su espíritu, pues el mismo Jesús nos descubre, que, *ni un solo pajarillo caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre, así como tampoco cae una sola hoja de un árbol al suelo.*

Oración: buenas días mi amado Espíritu Santo, hoy vengo a tí, a implorar tu intercesión, para que Jesús, con sus manos llagadas por amor, toque todo lo que hay muerto y sin vida en mí: que toque todas mis enfermedades, las del cuerpo y las del alma, las que conozco y las que no; que sienta su cercanía, su vida en mí, y que recuerde cuando transite por valles de oscuridad y muerte, su promesa: *Y sabed que yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos*.

Gracias Espíritu Santo por tanto amor, no te apartes de mi a pesar de mi fragilidad, y ayúdame, como hasta ahora, a seguir creciendo un poquito más cada día en tu amor y sabiduría y misericordia.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-11

También los perros se sacian con las migajas.

En el evangelio de hoy da la impresión de que Jesús se dirige a la mujer Sirio Fenicia con dureza, cachorro o perro era la expresión conque los judíos calificaban a los paganos no pertenecientes a este pueblo, no tanto en el aspecto despreciativo que conocemos ahora, sino en cuanto al religioso, ya que para la cultura Judía de ese tiempo el perro era considerado un animal impuro. En cualquier caso aquí vemos en sumo grado las dos naturalezas de Jesús la humana y la divina, en cuanto a la humana se expresa en los mismos términos culturales que la del pueblo al que pertenece poniendo a prueba a aquella mujer, en cuanto a la divina termina obrando el milagro que esta buscaba de Jesús; y en cuanto a ambas, finalmente, se enternece y se compadece ante la esperanza que dicha mujer había depositado en Él.

Oración: Buenos días mi querido Jesús, un día más te agradezco la oportunidad que me brindas para gozar de ti, y de todo aquello que tú has creado para mí bien y deleite. En este nuevo amanecer, te pido Señor que me concedas esas mismas migajas, que, con asombrosa humildad y confianza, esperaba de tí la mujer Sirio Fenicia; sé que una sola de ellas me puede hacer sentir el hombre más afortunado del mundo: Señor tus migajas son trozos de cielo, y eso es a lo que aspiro en este mundo, a poder sentarme a tus pies, algún día, en tu trono de gloría y triunfo.
Gracias Papá, por atraerme un día más hacia tu hijo, gracias igualmente, por el don del Espíritu Santo, gracias porque en tu amor has lavado mi impureza, y en tu mirada has puesto un horizonte despejado por el que acercarme a tí sin miedos; gracias Señor porque como dijera el Padre Ignacio Larrañaga: tú misericordia es una cordillera más elevada y grande que todas las montañas de mis pecados.
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-10

Limpiar por dentro

«Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro»

El evangelio de hoy vuelve de nuevo a separar, diferenciando, lo que nos hace puro, de lo que no, es decir lo que hace que el hombre se aproxime a esa perfección, imagen de Dios, para la que fue creado.

Se podría igualmente decir, que ser puros es vivir en la libertad de los hijos de Dios, vivir del Espíritu y sin apegos.

De este modo vemos que también en nuestra época se le da más importancia a los aspectos externos que nos hacen ser admirados por la gente de nuestro entorno que a apagar ese fuego que, partiendo del interior, nos disminuye como personas, nos mancha y en la mayoría de los casos termina por afectar la convivencia y la paz de nuestro entorno. Y es que cuando uno no trabaja para plasmar en él esa imagen de Dios para la que fue creado, (haciéndose uno con Él, que no el mismo), seria semejante a aquel animal silvestre que en lugar de seguir su instinto, adoptase otras pautas de comportamiento, rompiendo así el equilibrio ecológico.
El mundo, pues, se ha convertido en un gran selfie, esclavo de guardar las apariencias, aparentando (valga la redundancia) ser feliz cuando debería domesticar todos esos caballos desbocados que desde su interior lo arrastran a lo más abyecto de sí mismo y, por consiguiente, a lo más alejado de Dios.

Oración: buenos días Padre amado, hoy tú hijo, un día más, nos muestra con este Evangelio, lo que nos edifica de lo que nos envilece. De este modo, te pido perdón y al mismo tiempo fortaleza para que, de ahora en adelante, anteponga mi conciencia y tú Palabra, por delante del temor a ser juzgado, criticado y rechazado.
Te doy gracias Señor, y no me cansaré nunca de hacerlo, porque tú das sin medida todo aquello que por otro lado en ocasiones tememos perder. ¡A tí sea dada toda gloria y la alabanza! ¡Bendito seas Espíritu Santo por derramar todos tus dones en estas vasijas de barros quebradizas que somos nosotros! ¡Quién como tú Señor…! ¡Acompañame espíritu divino a lo largo de esta jornada; líbrame de todo aquello que quiera colarse en mí mente y en mí alma que no proceda de tí! ¡Un fuerte abrazo Papá!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-09

Evangelio de Hoy

Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
En el evangelio de hoy vemos, como una vez más, fariseos y escribas buscan un pretexto para ir contra el Justo, contra el Santo de Israel, es decir, contra Jesús; y esto porque su prestigio y su fama entre el pueblo llano no dejaban de crecer.

Cómo vemos la envidia les roba la paz y para tener un motivo con el cual acusarlo lo hacen con la tradición a la que tan aferrados están sus padres y antepasados. Tradición que, por otro lado, con el ejemplo que Jesús les pone ante sus ojos, solo es una artimaña para incumplir una norma que está muy por encima, ya que la misma, en lugar de ser prescrita por conveniencias sociales, les ha sido dada directamente por Dios.

Con este ejemplo podemos observar, que por mucho que el hombre intente engañarse a si mismo y a los demás, para no acatar la voluntad de Dios, nuca logra escapar de la mirada del Señor que penetra los corazones y conoce sus verdaderas intenciones.

Así es, tanto hoy como ayer, al hombre le cuesta renunciar a sus bajas inclinaciones, y busca, por lo mismo, autoengaños y salidas con las que poder justificarse; y lo hace por medio de un chivo expiatorio o un grupo que haga de tal. De este modo, mientras está señalando al otro: lo malo que es o lo mal que vive su fe, no se está examinado a si mismo o, en el peor de los casos, hace como los políticos, mostrar los defectos del oponente para solapar los suyos propios y no corregirlos.

Así nos pasa, este es el pan nuestro de cada día, los tradicionalistas se aferran a la prescripción en su aspecto externo para no bucear en las aguas turbulentas de sus verdaderos intereses y los “libertarios”, en el fondo y por iguales motivos, señalan a los otros para decir que todo o casi todo vale porque el hombre no tiene remedio. A estos últimos no les falta razón, el problema es que se olvidan de que quien da la fuerza para cumplir los diez mandamientos, así como el último, prescripto por Jesús (hitos y guías para estar en la voluntad de Dios), es el Espíritu Santo. Y esto sucede cuando, de verdad, nosotros estamos dispuestos a renunciar a nosotros mismos, como el grano de trigo enterrado en tierra, para renacer después a la vida en abundancia que Dios nos ha prometido.

Oración: Buenos días Padre Eterno, ya veo que difícilmente (imposible) se puede escapar de tu mirada… y no es que vengas para acusarnos, porque Jesús no reprocha nada a los fariseos hasta que estos mismos, en lugar de reconocer sus desvíos y mentirás, van a la caza de tu enviado, de tu hijo Jesús. De esta manera, por la enseñanza que me dejas hoy, te pido la luz del Espíritu Santo, por un lado, para reconocer qué me detiene en el camino hacia tí, y por otro, la fortaleza suficiente, para renunciar a mi mismo; sin dejar de tener siempre presente, que la cruz que tú nos mandas a cargar, es más suave y llevadera que las cruces, que yo mismo, por mi obstinación, decidido cargar a iniciativa propia. ¡Muchas gracias Papá por tú amor, hoy nuevamente me traes palabras de Vida Eterna, para la vida presente!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-08

¿Que sanación busco?

«Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús,
y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.
En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.»

En el Evangelio de hoy vemos como la “la fama de Jesús no dejaba de crecer” lo buscaban especialmente para que los sanara de sus enfermedades y, desde luego, por la palabra que utiliza el evangelio nos damos cuenta que no se trataba de un hombre más, ya que lo, reconocían, según dice, allí donde él estuviese.

Tratándose del mismo Dios así debía ser, porque Jesús a diferencia de otros charlatanes o curanderos, no buscaba prestigio personal, ni enriquecimiento, sino que por el contrario, y ante todo, predicaba con su coherencia de vida (su palabra y su vida no ponían en entredicho la una a la otra); buscaba la sanación integral del hombre, y a diferencia de otros maestros y guías, nos deja bien claro, que su Reino no está centrado en las cosas materiales y pasajeras de este mundo, sino que, por el contrario, lo que viene a traernos es un Reino de paz, de amor y de justicia, que solo puede ser alcanzado, mediante el cambio de mentalidad y de corazón, buscando lo que solamente Él puede darnos, a saber: hacernos hijos de Dios por el bautismo, el perdón de los pecados,
y la vida abundante, por el don del E. Santo que él derramará en su Iglesia.

Además Jesús de traernos esta Nueva Alianza, en la que él se entrega como víctima para que nuestros pecados puedan ser perdonados y así hacernos hijos y también herederos de la Vida Eterna, nos da a conocer como es, en realidad, el corazón del Padre y su propio corazón, el de un Dios que no es vengativo, que solo busca el bien de sus hijos, y que a diferencia de otras culturas y religiones, nos pide que amemos y perdonemos -y aquí está la parte de la diferencia- no solo a los que nos aman, sino a aquellos que nos quieren mal, a los que nos odian.

Sí, de este modo ha procedido el mismo Jesús, puesto que vino y vine a dar su vida por nosotros aún cuando eramos todavía pecadores.

Oración: buenos Días mi Señor Jesús, hijo amadísimo del padre, gracias por este nuevo día y por todas las bendiciones que me traes con él, se que no siempre he sido así y que como ese pueblo que te seguía por tierras de Galilea solo eras para mí una salida, un asidero donde aferrarme en tiempos de dificultad o para pedirte cosas materiales, te doy gracias Señor porque me has hecho entender, que lo primero y primordial, es buscar el Reino de Dios, la santidad que se encuentra en tí y que nos puede hacer también semejantes a tí, ya que igualmente solo en tí, podemos hallar
las gracias y fuerzas necesarias para conseguirlo y hacer, de este modo, ese Reino factible aquí también en la tierra. ¡Gracias mi amado Jesús ahora y siempre! ¡Que te alaben y bendigan todas las criaturas de la tierra y que tú gozo sea nuestro gozo y alegría!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-07

Como oveja sin pastor

En el evangelio de hoy vemos como los discípulos después de que Jesús les diese su espíritu de dominio sobre los espíritus impuros; de sanación y de palabra para anunciar la venida del Reino de Dios, vuelven al Maestro y entusiasmados le cuentan todo lo que habían hecho. Entonces, el corazón compasivo de Jesús, se percata de que necesitan descansar y se los lleva a otro lugar lejos de la vista de la gente; algo que no logran porque entre la gran muchedumbre de personas que acudían a Jesús algunos se dan cuenta del lugar hacia donde se dirigen.
Relata el evangelista que Jesús al ver de nuevo a esa multitud de personas que les seguían y que ni siquiera les dejaba tiempo para comer, se compadeció de nuevo de ellos porque estaban, dice literalmente: como ovejas sin pastor; es decir desorientados, perdidos.

Seguramente sí viniese hoy Jesús el relato sería idéntico porque, hoy más que nunca, el hombre está perdido, todas aquellas seguridades humanas donde había depositado su confianza han caído, como baraja de naipe, o están a punto de hacerlo. Así vemos como los políticos no los representan, han renunciado a todos los valores por ganar un puñado de votos a costa de que el mismo barco se hunda; la inflación crece a pasos agigantados, al mismo ritmo que la desigualdad entre pobres y ricos; por todos lados suenan tambores de guerra; los jóvenes desnutridos al igual que sus padres por carecer de sentido de trascendencia (de Dios, de Plenitud), de valores imperecederos que llevan a puerto seguro -pase lo que pase- caen en multitud de vicios: hay que ser casi un héroe en esta época para ser Joven y no caer en alguno de ellos, los tienen tan cerca de la mano, como dista su dedo del celular donde están, prácticamente, todas las puertas para acceder a ellos.

Para no alargar el comentario y seguir con la decadencia a la que nos vemos abocados y que parece no tocar límite en esta sociedad del «bienestar», solo comentar que el suicidio es la primera causa de muerte no natural en España y los ansiolíticos y antidepresivos los fármacos más demandados en España, por detrás de los antipiréticos y antiinflamatorios que son de uso común para toda la población: busquen y vean en internet, está información la encontrarán recogida en diarios nacionales y de provincias.

Pues sí, hoy también Jesús se compadece de nosotros, está ahí invitándonos como entonces a seguirle, a nutrirnos de su palabra porque ella nos orienta, nos da perspectivas y por lo mismo nos llena de paz. Con ella también podemos redimirnos en la presente vida, no hay ningún descartado por muy famélica que se encuentre su alma, con Jesús no estamos sometidos a ningún karma que nos impida cambiar de situación; Jesús ya pagó la deuda de nuestros pecados y aberraciones ante el Padre a cambio de su vida, y para eso nos dejó la confesión donde él nos limpia y nos sana por el arrepentimiento. En fin… que como ya sabéis la mayoría de vosotros, aunque algunos aún les cueste reconocerlo públicamente, Jesús es la solución al vacío existencial, a la desorientación y perplejidad que tenemos ante este mundo inconsistente que se desmorona por momentos.

Oración: Señor Jesús, hermano y amigo, mi buen pastor compasivo, hoy reboso de alegría, al acordarme de tus palabras: porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse… Más que en ningún otro sitio lo celebraron en el Cielo. ¡Gracias, un abrazo mi amado Jesús…!
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

¿Sin mochila para el camino?

Evangelio según San Marcos 6,7-13.
Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

Comentario: Vemos en este Evangelio como Jesús en vía a sus discípulos a predicar a los pueblos para que exhorten a la conversión dándoles poder, a demás, para sanar y expulsar demonios. Y los envía sin provisiones para que se den cuenta, que Dios es providente y que el trabajador del Reino, como cualquier otro trabajador merece su recompensa, también es un modo de que la gente se acerque a ellos, no por las riquezas materiales que porten o por su apariencia exterior, sino por el poder de la Palabra, que junto a los signos que la acompañan, los milagros, den a conocer al pueblo que ese mensaje realmente viene de Dios y no de los hombres; en otro pasaje nos dice también que les ordena, que no se distraigan por el camino con nadie. De lo cual se desprende que apartar la vista del camino trazado por Dios y distraerse en otros asuntos, nos saca de lo que realmente importa, atrasando o impidiendo la llegada del Reino de Dios en nosotros y en nuestros hermanos (es como la semilla que cae en el camino, vienen los pájaros y se la comen). Finalmente vemos, que Jesús no solo desea nuestra conversión, sino que también otorga
de poder a sus discípulos, para que estos lleven a las personas una sanación integral; es decir la curación psíquica y física de los enfermos.
Hoy Jesús es el mismo que ayer, las enseñanzas siguen siendo igualmente válidas (cielo y tierra pasarán, más mis palabras no pasaran) y el sigue otorgando su espíritu, el Espíritu Santo, para predicar y sanar, solo que a veces muchos de estos dones no se activan en nosotros, por falta de fe, o porque estamos demasiado distraídos con las cosas de este mundo como para que nos demos cuenta, que en Dios tenemos todo lo que buscamos en otros sitios, que, por su raíz contaminada, no pueden darnos.
Oración: buenos Días Jesús, hoy una vez más me pones de manifiesto, que en tu palabra y en tu persona, tengo todo lo suficiente para encontrar esa realización personal de la que habla el mundo tanto y que para nosotros los que esperamos y confiamos en ti, sabemos que no es otra que la Vida de abundancia que hallamos cuando en obediencia seguimos el camino que nos señalas, entre otros, amar al prójimo como tú mismo nos has amado: para esto nos creaste y para esto, también nos redimiste, pero sabemos que llevarlo a término sin la gracias que tú has conferido a tu Iglesia, es una misión imposible. ¡Gracias Padre, una vez más, por todo lo que nos has revelado por tu hijo, y por habernos atraído hasta Él! ¡Gracias…!

Manteniendo viva la llama del Espíritu.

Hoy se repite unos de los evangelios de la navidad, la presentación del Niño Jesús en el templo, una prescripción con la que tenían que cumplir todos los padres Israelitas consagrando su hijo primogénito a Dios. Vemos así el grado de religiosidad de este pueblo que entrega a Dios el más preciso regalo que pueden poseer, su primer hijo varón. María y José, como unos padres más, hacen lo suyo y allí en el templo vuelven a certificar por las palabras de Simeón y De Ana, que ese niño era el Mesías que tanto esperaba el Pueblo de Israel.

Hoy nosotros, en buena parte, hemos heredado la fe de nuestros padres pero una gran mayoría ha perdido esa fe y vive como si Dios no existiese, y sin embargo hoy también, según la promesa de Jesús, aguardamos su segunda venida al mundo para la cual deberíamos preguntarnos si como Simón y Ana estamos preparados; si tenemos tan vivo el espíritu de Dios en nosotros, como pasa con Simeón en este Evangelio, para no ser engañados de falsos profetas que usan el nombre de Jesús en vano, presentando a un Jesús tan diferente al Jesús de Nazaret que, cuando esté venga, nos resulte imposible reconocerlo como el hijo de Dios, el que ha de venir a juzgarnos y a poner el orden y la paz al mundo que, finalmente, por nuestra resistencia a la conversión, hemos mal logrado.
Hoy Jesús, como ya en su día, seguramente volvería a lanzarnos la misma pregunta que ya hiciera a los suyos: cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?

Oración: buenos días mi querido Jesús, amigo y compañero, guía y maestro, hermano del alma y Señor al mismo tiempo, hoy quiero darte gracias porque veo tus palabras reales y factibles en mí, cuando hubo un tiempo que las veía imposible. Hoy te siento vivo en mí corazón y puedo certificar que para tí nada hay imposible y que tus palabras son verdaderas y realizables, solo que el hombre, a pesar de que el mundo se desmorona a sus pies, está tan ensimismado en sus cosas y con unos medios de comunicación tan encontrá a tú evangelio, que le resulta inalcanzable e incluso detestable la vida que tú le ofreces.
Te pido Señor que me conserves la fe que tengo hasta que tú vengas, o bien hasta que yo tenga que partir para el encuentro contigo. Sé que los tiempos están mal pero que eso no me paralice para seguir confiando en tí, ni para ser engañado de otros que puedan presentarse en tu nombre. Que el Espíritu Santo esté vivo en mí para poder reconocerte, como Simeón, en todo lo que procede de tí y en lo que no; en lo que es un engaño del diablo, tanto en el mundo, como en mí mente.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-02

Tu fe te ha sanado, vete en paz.

El evangelio de hoy nos relata dos milagros espectaculares de Jesús, uno de ellos la resurrección de una joven y otro la sanación de una mujer con flujo de sangre a la que nunca antes, y por muchos años, habían podido curar los médicos. También vemos en el relato de estos dos hechos, como en otros tantos que aparecen a lo larco de los evangelios, la importancia de la fe para que Dios actúe. En cualquier caso hay que señalar también, que Dios es libre para obrar y sanar sin fe por parte del hombre acusa de su compasión y bondad sin límites.
Aún así el mayor milagro que le podemos pedir a Dios es el de nuestra conversión, porque esta es un pasaje para la vida eterna y para encontrar, a su vez, la paz que tanto deseamos en la tierra.
Pero en ocasiones nos preguntamos qué sucede para que mi cambio sea tan pequeñito, para que sean finalmente mis impulsos y mi pecado el que me arrastre a lo que no quiero hacer, como ya dijera S. Pablo. Y una de la respuesta es, al igual que en este pasaje de la biblia, la fe, en el caso que ocupa la falta de ella, y la otra nuestra pereza o flojedad para enterrar al hombre viejo, al hombre que solo vive para sí mismo.
La fe es un don de Dios, pero también una semilla que nosotros podemos y debemos cultivar, para que ese regalo de Dios que nos acompañó en cualquier momento de la vida no se muera por falta de cuidado.
La pregunta que sigue a estas dos afirmaciones es la siguiente ¿Que hacer para que mi voluntad y mi fe aumenten?
La primera es muy sencilla, para poner algo en marcha, solo es necesario ponerlo en marcha; es decir, no dejar para otro día lo que tengo que hacer ya. Y si para ello tengo que imponerme una disciplina y trazar un itinerario por escrito lo hago para comenzar cada día de nuevo hasta lograr que cambien mis malos hábitos.
La otra es la fe, que también requiere de una disponibilidad nuestra, no podemos creer y esperar en aquel que no conocemos. Y para esto es necesario que yo busqué a esa persona, me haga el encontradizo con ella, indague sobre su vida, sus hechos, sus pensamientos, y lo haga personalmente para verificar por mi mismo que es cierto todo lo que me han comentado a favor o en contra de esta persona.
Lo que acabo de describir, bien podrían parecerse las actitudes que presenta un fan de un artista o de un deportista. Pero así sucede también con Jesucristo, que es Dios, pero al mismo también persona, y persona además cercana que ha dado la vida por cada uno de nosotros y por eso mismo quiere y desea que no se pierda lo que con tanto sacrificio ofreció al Padre, a tí y a mí.
Salgamos, pues, al encuentro con Jesús, no se puede amar lo que no se conoce, y a Jesús lo conocemos a través de su palabra, en la biblia, la palabra de Dios no solo son los evangelios, también Jesús se sirve del antiguo testamento, para háblanos de él, o como en el caso del Joven Rico, para mostrarle el camino de la perfección, de los mandamientos, cuya culminación era entregar el corazón -amar a Dios sobre todas las cosas- algo para lo que el joven, enamorado de sus riquezas, no estaba disponible. También la revelación sigue con los hechos de los apóstoles y sus cartas, con el apocalipsis, y con la Iglesia, fundada por Jesús, cuya cabeza es el mismo Jesucristo y cuya misión, es precisamente la de acompañarnos en esa búsqueda de Jesús, sin adulterar y cambiar su mensaje.

*Oración:* buenos días mi amado Jesús, un día más te busco porque necesito de tu cercana compañía, quiero compartir contigo todos los anhelos de mi corazón, tú ya sabes cuáles son, amarte cada día más y purificar mis intenciones y mi espíritu en tu nombre y en tu sangre preciosa, mediante la comunión, en el sacrificio eucarístico.
Padre tú ya sabes que en mis solas fuerzas nada puedo, y por eso me pongo a tus pies, para que tú me ilumines, me acompañes y por tu amado hijo Jesucristo, aumentes mi fe, mi voluntad y mi caridad para con mis hermanos. Padre muy amado, gracias por todo, aquí estoy a tus pies, para recibir tu Santo Espíritu. ¡Te amo!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-02-01

¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!

Tiene sarcasmo que un demonio jure por Dios, ante Dios, pero el miedo es cobarde e incongruente.

En el evangelio de hoy se nos relata la liberación por parte de Jesús de un hombre poseído por una legión de demonios, y de, como estos, reconociendo que estaban ante el Altísimo el hijo de Dios con su poder ilimitado, le suplican que sea benevolente con ellos.
En nuestros días no es frecuente ver este grado de posesión demoníaca, al menos a simple vista, ya que ante el hijo de Dios, los mismos demonios, temerosos, se ponían al descubierto a sabiendas que antes Jesús no se podían ocultar y los podía enviar de nuevo a su lugar de procedencia.
Hay dos manera de abrir puertas al demonio en nuestra vida, y dejar que domine nuestro pensamiento y nuestro cuerpo, sino completamente como en el caso que ocupa, si temporalmente. Una de ellas es ponerse en peligro acercándonos a la tentación y consintiendo la misma. De esta manera una vez que le hemos dado entrada, toma dominio nuestro, dejándonos prácticamente sin fuerzas hasta que el pecado ha sido consumado en plenitud.

Cómo sabemos su mayor deseo es oponerse a la voluntad de Dios, que es el bien sumo, y de paso presentar nuestros pecados el día del juicio como trofeo de su poder sobre nosotros ante Jesús.

La segunda puerta de entrada al demonio, muy peligrosa por cierto, es por medio de las prácticas esotéricas condenadas muchas veces en tú palabra. El hombre no se conforma con lo que Dios le ha revelado en las escrituras y por medio de la Iglesia; de esta manera, como en el paraíso, quiere saber tanto como Dios, y en esa soberbia se adentra en un terreno que es dominio del Diablo, que, como sabemos, es espíritu inteligente y como tal y por medio de estás prácticas usa el engaño, para que creamos que tenemos conocimiento y poder, cuando en realidad es él mismo el que dirige nuestra mente.

Por último, el Evangelio muestra, que una vez curado el poseído, Jesús, al que quería seguir ahora como discípulo, le dice que mejor regrese a casa, a los suyos, y les hable de lo que Dios a obrado en él, para dar testimonio. De esta manera, observamos, que no siempre Dios llama para una misión especial y heroica o a la vida consagrada, sino que en ocasiones, el mejor fermento para el Reino, es la levadura dentro de la masa, dentro del pueblo y el ambiente al que uno pertenece. Como dice la escritura en (Lucas 15, 7): Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Dios nos ama como Padre y cada uno tiene un valor infinito y exclusivo para Él.

Oración: Padre, buenos días, gracias por este nuevo amanecer, y por llamarme un día más a estar en tu presencia. Muchas cosas nos enseñas cada día si te buscamos de sincero corazón y sin ideas preconcebidas. Te pido suplicante y de rodillas, que nunca sea engañado por el enemigo del hombre que quiere separarme de tí para que tú plan de redención quede estéril en mí y mis hermanos. Señor trae un nuevo Pentecostés para el hombre en estos momentos de tanta confusión y división, porque sabemos que este dominio no viene de ti, sino del enemigo.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-31

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Evangelio de hoy

«¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?»

Si nos ponemos a pensar en la pregunta parece un poco absurda, en primer lugar porque Jesús iba dormido sin poder percatarse de lo que sucedía y en segundo lugar porque si Jesús en presencia de ellos se había compadecido de personas que no conocía y los había curado ¿cuanto más no lo iba hacer ante sus discípulos a los que amaba?
Así nos pasa también a nosotros que, ante las vicisitudes de la vida, nos ponemos nerviosos, violentos, airados, pesimistas y depresivos llegando a perder los papeles y generando un caos aún mayor a nuestro alrededor para mayor desgracia de nosotros mismos y de los que están alrededor nuestro.
He de confesar que en muchas ocasiones yo he reaccionado como los apóstoles ante las dificultades: como ellos me ha faltado la fe para actuar ante dichas situación con calma y con poder; confiando que Dios me ama y que con su ayuda saldré adelante y que si, en todo caso, permite algo es para mayor beneficio nuestro.

Oración: Buenos días Señor mío y Dios mío, aquí vengo ante tú presencia y en tú presencia también quiero caminar durante todo este día. Te pido que me hagas consciente para no perder la calma nunca, y así poder actuar guiado bajo la luz del Espíritu Santo para mayor gloria tuya, bien mío y también de los que me rodean.
Que ante la dificultad yo miré hacia atrás y recuerde, cuántas veces me sacaste de situaciones difíciles, te de las gracias y piense que algo bueno tú deseas que yo saqué de ahí por qué me amas: puede ser que quieras fortalecer mi carácter; que deje algún vicio o amistad que me dificulta como cristiano y como persona; quizás estés poniendo a prueba mí fe, para que confíe más en tí y no me deje llevar por el miedo que me tiene parado en una situación que en mí solas fuerzas no encuentro salida.
Señor llévame un paso más adelante, hasta el día que pueda hacer y actuar en ti y desde ti, que yo recuerde hacerme la siguiente pregunta siempre, ¿que harías tú en mi lugar?: en este día, ante está dificultad, con este amigo, con este familiar, con este vecino, con este compañero de trabajo ¿cómo le hablarías, cómo lo mirarías, que no le dirías? Señor te amo y sé que has estado grande conmigo, pero reconozco al mismo tiempo que sin tu luz, el camino se me hace más dificultoso y pesado! ¡Señor en tí he puesto mi confianza, pero aumenta mi fe y hazme caminar en tu presencia, porque aún reacciono y actuó como si nunca te hubiera conocido! Señor perdóname.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-29

¿Con qué comparar el Reino de Dios?

Hoy Jesús, de nuevo nos habla con parábolas, para que, como dice al final de la lectura, se haga más comprensible lo que desea transmitir al pueblo llano, ya que el Reino de Dios, a diferencia de las sectas crípticas (ocultas, de iniciación, esotéricas), no es para una élite que tiene el privilegio de acceder al “conocimiento”, sino para todos y de esta manera también pueda ser contrastada y sometida a juicio y debate. Así, pues, Jesús nos compara el Reino de Dios con las semilla, ese insignificante grano, que una vez que se siembra y después de largo tiempo, teniendo que soportar agua torrenciales, viento e incluso nieve y heladas, da su fruto multiplicado a la enésima potencia. Es entonces cuando, el sembrador pasa la hoz para recoger lo que ha sembrado.
Hoy nos tenemos que preguntar cual es esa semilla y como se cultiva para que finalmente de frutos en nosotros: la semilla es Jesús, la Palabra encarnada y definitiva del Padre, que ha llegado hasta nuestros días mediante el Evangelio y la Iglesia. Una Palabra que en principio encuentra hostilidad, pero que lleva encerrada en sí misma todo lo necesario, para que en su debido momento de fruto y fruto en abundancia. Es necesario por tanto empaparse de la Palabra de Dios, meditarla en nuestro corazón y cultivarla en la oración porque la misma, como ya dijimos anteriormente es accesible y asequible a todos, quitando las profecías, que como nos señala el apóstol Pedro no son de interpretación personal, Cof: 2 Pedro 1:20 (ya explicaremos más adelante porque).

Enseñanza: seamos pacientes con nosotros mismos y con los demás, no esperemos tener ya, en abundancia, lo que nos depara el Reino de Dios a su debido tiempo para más adelante. Sembremos en nosotros y en los demás la Palabra de Dios yendo a su fuente original (la biblia) para que la misma no nos llegue adulterada y tergiversada de modo interesado por otros. Cultivémosla en la oración, porque la oración es un diálogo de ida y vuelta, y la Palabra es, por antonomasia, el medio idóneo donde Dios más se hace entender.

Oración: buenos días Señor mío y Dios mío, hoy me presento ante tí, pobre y necesitado como siempre, pero al mismo tiempo agradecido porque tú Palabra para mí, en los días más aciagos, se convirtió en fuente de vida. Con ella me inspiraste a cambiar el rumbo de mi existencia, y en ella aún encuentro todas las respuestas que necesito en los días de oscuridad y tristezas, en los días en que se cierran todas las puertas. Te estoy muy agradecido Espíritu Santo, porque tú vienes una y otra vez a abrirme los ojos de mi corazón y mi entendimiento, solo deseo que ningún interés oculto o velado, me separé de ti. Es por esto que hoy vengo a suplicarte que me des la fuerza y el ardor que pusiste en los apóstoles, para seguirte como ellos, incondicionalmente. ¡Papá te amo, deseo honrarte, un fuerte abrazo, hasta ahora!

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-28

Buenos días nos de Dios ¡Viernes de nuevo! la historia sigue su curso pero el destino final es del dueño de la la tierra y de la semilla. ¡Un abrazo a todos!

La tentación, la telaraña de las tinieblas

En el evangelio de hoy

Jesús, con un utensilio muy típico de su época para alumbrar, está intentando desvelar algo obvio para elevarnos luego al terreno del espíritu. De esta manera nos dice, que ante la luz queda al descubierto todo lo que se esconde bajo la oscuridad, que por cierto, casi siempre, es suciedad y podredumbre. Ya sabemos que en varias ocasiones en la Palabra se nos habla de que Jesús es la luz del mundo que ha venido a los hombres para alumbrar lo que ha quedado sometido, a causa del pecado, bajo el dominio de las tinieblas, es decir del mal.
Por tanto, si nosotros creemos tener el trastero de nuestro corazón, limpio, ordenado, o si pensamos que no hay nada que se esconda en sus recovecos que huela a podredumbre, encendamos la linterna de Jesucristo, acerquémonos a su luz, a su manera de actuar, de pensar. Hagámoslo con insistencia, cuanto más nos acerquemos, cuanto más busquemos su amistad y meditemos en su palabra, más al descubierto quedará el dominio que las tinieblas ejercen sobre nosotros: la suciedad que habíamos adquirido alejados de su Luz.
Por otro lado, Jesús, en el Evangelio de hoy nos llama también a ser generosos, a darnos y entregarnos sin medida por su causa, ya que aquel que se ha llenado de Dios y de obras de misericordia, también está preparado para recibir, sin medida, todos sus bienes, aquellos que satisfacen totos los vacíos del alma humana con sus añoranzas de eternidad y plenitud.
Por tanto, este quitar es una consecuencia misma, de aquella persona que conscientemente no quiere someterse a la luz y se repliega sobre su propio caparazón de oscuridad, no queriendo reconocer el terreno donde está parado. A este se le quitará lo que tiene porque la oscuridad es el terreno de la muerte, del pecado, de Satanás, el único donde esté último puede acampar a sus anchas.

Oración. Buenos Días Señor, luz de mi alma y de mi vida, antorcha que guía mis pasos al encuentro con el huésped del alma, el Espíritu Santo. Aquí estoy en tu dulce compañía para que pongas al descubierto todo aquello que aún hay de tinieblas en mi alma y que queda oculto a mi vista. Te ruego padre en el Nombre de tu hijo amado Jesús que me des ese conocimiento y además el valor necesario para no justificarme, lavar mis manchas, y para, a partir de ahora, no acercarme más a la oscuridad, a la tentación, al territorio del enemigo, que es la oscuridad que lleva a la muerte.

https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2022-01-27

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

«por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».
Siempre me han sorprendido estas palabras de Jesús, hasta que entendí que Jesús desea, como cualquier otro padre, maestro e incluso amigo que se precie, que, por encima de las evidencias, creamos en él, porque de lo contrario no lo seguiríamos por convicción, la conversión del corazón sería casi imposible, ya que entraría en juego, sobre todo, el interés personal del regalo o milagro que Jesús lleva parejo a su omnipotencía divina. Ya lo dice en otro pasaje del Evangelio -cuando después de la multiplicación de los panes y peces- Jesús recrimina que muchos les siguen para saciar sus estómagos y no, en cambio, por él mismo.
Es por tanto la fe lo que agrada a Dios para que se pueda operar en nosotros un cambio en el espíritu por medio de un cambio de mentalidad, que lleva a su vez al cambio de corazón, es decir que ya no valoremos las cosas a través de los ojos del mundo o de nuestros antepasados, sino a través de los ojos de Dios por medio de su Palabra.
Por otro lado, para ser buena tierra y demos buenos frutos, que es lo que nos pide el Evangelio de hoy -según los dones recibido por cada uno- es necesario, como dice el evangelio al final de la lectura, que escuchemos la palabra y la aceptemos: no se trata, por tanto, de escuchar solamente, de decir que bonito, como si fuera un cuento o una historia más; sino de aceptarla para llevarla al corazón haciéndola vida en mí, como un miembro sano de ese Reino que se concreta en la Iglesia cuya cabeza es Cristo.

*Oración:* Te doy gracias Señor por este nuevo día, por el amor que me tienes, porque te siento vivo y real en mí corazón, aunque no siempre ha sido así. Te pido, que si de nuevo viniesen noches oscuras a mi vida, días de prueba, y no viese amor por ningún lado, sea la esperanza, la fe que he puesto en ti, en tu persona, el faro que me conduzca hacía un nuevo amanecer, porque ya que como dices en otra ocasión: *es en el crisol donde se purifica el oro, como el creyente en la prueba*. Señor quiero ser esa buena tierra que acoge tu palabra, la retiene, la abraza y la hace germinar dando frutos de amor y vida. ¡Señor en tí confío, solo tú tienes palabras de Vida!. ¡Señor tú ya has triunfado y nosotros contigo y en tí!

*Para la vida* hacer un examen de conciencia a la luz del Evangelio de que clase de tierra soy y que he de cambiar, para que el Reino de Dios sea una realidad en mi.

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/