No vayamos más allá de lo que está escrito.

La primera lectura de hoy y el comentario al evangelio. Desde los apóstoles hasta ahora el corazón del hombre no ha cambiado mucho y pocos son o somos nacidos de nuevo en el Espíritu. Hoy como ayer seguimos haciendo bandera de los sucesores de los apóstoles o de otros hombres y fomentando la discordia dentro de la misma Iglesia (signo de contradicción para los no creyentes y freno a la conversión para los llamados). Todo lo que hemos recibido es gratis y nadie puede vanagloriarse en ello. La humildad, no murmurar, el silencio y no especular con las Escrituras, Palabra de Dios (no ir más allá de lo que está escrito, como dice S. Pablo en la primera lectura) es el principio de la verdadera sabiduría, ya que estamos llamados a reproducir la imagen de Cristo, el único que nos ha comprado a precio de sangre. Por tanto, no debemos nada a nadie, solo a Cristo que nos ha liberado del yugo de nuestro pecado y del poder de Satanás en nuestra vida. No es la Palabra la que está al servicio nuestro y de nuestras categorías mentales, sino al contrario, nosotros al servicio de Ella. Si alguien busca comparaciones, que sea su propia vida la que de testimonio de Cristo con obediencia y con los frutos del Espíritu Santo.

Carta I de San Pablo a los Corintios 4,6b-15.

Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: «No vayamos más allá de lo que está escrito«, y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro.

En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres.
Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados.
Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes.
Nos agotamos, trabajando con nuestras manos.
Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos.
Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

Salmo 145(144),17-18.19-20.21.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;

El Señor está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad;
cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y los salva;

el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre.

Evangelio según San Lucas 6,1-5.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?».
Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?».
Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

No hay asidero




Estamos en un tiempo que todo es confuso, parece que nos movemos sobre una tela de araña mal tejida donde nadie puede sostenerse. Tal vez los poderes públicos son los únicos que se mantienen en su línea, la de todos los tiempos y todos los siglos. Ya lo dijo Jesucristo a sus discípulos (Mateo 20:25): «Saben que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen». Lo que sucede en estos tiempos es que la información no solo nos llega desde esos poderes tiránicos, sino que la información viene de otras muchas fuentes, con lo cual no sabemos a qué atenernos. Yo diría que ahora el único asidero seguro es el sentido común si es que este sigue funcionando en nosotros, porque parece que ya poca gente apela a él, y muchas de ellas incluso lo han perdido al haber sido educadas en la fe ciega del voluntarismo, el positivismo y el sentimentalismo personal e inmanente del yoísmo, claudicando de las fuentes clásicas del conocimiento, a saber: la revelación, el conocimiento empírico (la ciencia, la medicina, la biología, etc) y la razón. Dichos canales de comunicación, no gubernamentales, a los que me refería anteriormente, no pocas veces, al igual que los poderes públicos no están libres de intereses, de ideología, de vanidad, y, sobre todo, de un sentimiento de revancha hacía unos poderes públicos tiránicos que no cuentan con la sociedad civil para nada. Todo lo anterior es caldo de cultivo, para que la verdad y las buenas intenciones que tienen en principio estos adalides de las redes sociales, los lleve a una posición tan extrema, que lo único que consiguen es desacreditarse a sí mismos opacando la parte verdad que realmente poseen en principio. No quiero ser uno más de ellos y siendo ecuánime, tengo que decir que siempre se encuentran, en esas mismas redes de comunicación (ya no tan libres como meses antes de la Covd 19) personas sensatas, bien informadas, independientes, libres de vanagloria e ideas preconcebidas y totalitarias (terreno de las ideologías), que no han perdido ese sentido común del que hablábamos (el seny, como le llaman los catalanoparlantes) avalado principalmente por el conocimiento empírico y las leyes naturales; confirmadas las mismas -para los que somos creyentes- por verdades universales reveladas por Dios al pueblo judío, y esclarecidas finalmente por Jesucristo en la historia (Dios mismo hecho hombre).

Considero que mucha veces ese caos informativo al que asistimos, aparte del gubernamental que a nadie se le oculta se mueve por el interés de mantenerse en el poder, el de muchos youtubers, bloggers, y demás influencers en redes sociales, viene propiciado, sobre todo, por tres motivos, uno porque se sitúan en el terreno de la especulación a partir de ciertos hechos reales (entre ellos hay personas incluso con preparación académica); otro porque confunden verdad con ideología y repiten con fe ciega lo que han oído de otros sin cuestionar nada, y el tercero por vanidad; es decir, una especie de rivalidad que se crea entre influencers con temáticas coincidentes, por mantener al alza el número de sus fans, y una imagen que luego tienen que mantener, a toda costa, aunque les lleve a claudicar de la moral y de la ética. Ni que decir, que entre ellos también se encuentran algunos que se sitúan en el campo de la pseudociencia y el esoterismo, terreno muy resbaladizo donde el sectarismo y la manipulación mental, son caldo de cultivo para muchos incautos, ávidos de remedios milagrosos que no conlleven sacrificio ni renuncia, y en los que las reglas las pone el mismo individuo al que se le eleva a la categoría de Dios.

Es el momento de discernir con que fuentes quedarse, yo principalmente me quedo con la Palabra de Dios, cuanto más la leo, más me percato de que toda la sabiduría que necesita el hombre para alcanzar la paz interior y la vida eterna está contenida en ella. No hay nada que haya pasado en mi vida, de lo que Dios no me estuviera avisando con su Palabra en las Escrituras. Del mismo modo que no hay nada que esté por venir, que, de igual modo, esté ya plasmado por escrito (por lo cual nada debe cogernos por sorpresa), Dios no miente y nos da el conocimiento y la sabiduría necesaria para navegar en este mundo con todo tipo de viento, a favor, en contra y huracanado. Las mejores rutas a tomar: la fe, la humildad, la mansedumbre y benignidad.

EN EL JUEGO DE LA VIDA…

A continuación del vídeo dejo varías reflexiones que me han surgido a raíz del mismo.

1- Pensamos que somos libres cuando en realidad estamos siendo dirigidos, por los que poseen el poder y el “conocimiento”, con señuelos que nos distraen de la intención real que esconden tras los mismos. Lo más bochornoso es que cuanto más libre te crees más esclavo eres, porque ni siquiera te planteas que te pueden estar manipulando.
2- Hay frases hechas incrustadas en el pensamiento colectivo, que en lugar de hacernos avanzar como personas y como sociedad nos llevan al individualismo (a la sociedad del descarte; a tratar las personas como objetos) Hay juegos en los que, si ganamos todos, todos saldremos beneficiados, como el “juego de la vida”.
3- El orgullo, la soberbia y el resentimiento, son sentimientos, que nos llevan al desencuentro intergeneracional y en ocasiones incluso son espoleado, a propósito, por los gobernantes como arma de manipulación de masas. De esta manera, mientras los de abajo estén enfrentados todo el tiempo, los unos contra los otros, se olvidan de quienes realmente los están controlando, oprimiendo y manipulando para mantener sus privilegios elitistas.
4- Mejor es mirar a la gente de frente y con las cartas bocarriba, ya que, por lo general, todo lo que se hace por la espalda se vuelve en contra de uno mismo. Siempre hay alguien que te observa y te pagará con la misma moneda. Por otro lado, hay gente más experimentada que tú y es capaz de leer rápidamente tus movimientos soterrados para neutralizarte.
5- Nada bueno es fácil, o casi todo lo bueno conlleva un gran esfuerzo. No parece ser la máxima de nuestra época, donde todo lo queremos en el momento y sin esfuerzo. Muchos venden su alma y su cuerpo para conseguir el triunfo fácil. La pena es que esto trae siempre daños colaterales, el pecado no solo se queda en el que lo comete, sino que toca de una forma u otra a todos los que están alrededor.
6- Nunca se cierran de todos los caminos: Este adagio sí que me lo apropio. Aún cuando se cierren los caminos, siempre te quedará la libertad individual de revelarte contra ello, o por el contrario aceptar y asumir, de buen grado, los hechos consumados. No obstante, la última palabra la tiene siempre Dios.
7- Al final tampoco ganó la partida el viejo, como parece. No la ganó el viejo, porque cosechó lo que antes sembró con señuelos: renunció a los verdaderos valores que había recibido, es decir, a la bondad, la belleza, la lealtad, la trascendencia, la compasión, etc., por el valor que enseñó a sus hijos, lo bueno es lo útil, el único valor por el que se rige la sociedad actual. Y de ahí, que, si ya no eres útil a mis intereses, te aborto, te excluyo de mi círculo, me divorcio, te ignoro, te envío al geriátrico, o simplemente te pongo una inyección y te mato.
8- Claro que la joven tampoco gana, porque en cien años, como dice el refrán, todos calvos jjjjj.
9- ¿Moraleja, no será también la Covid 19, fruto de una sociedad que solo se rige por intereses de poder y económicos?
10- De todos modos, hay que ser positivo y pensar que mientras hay vida hay esperanza, nunca es tarde para rectificar y volver a la verdadera fuente de la Sabiduría y de la Paz, que a estas alturas todos tenemos claro donde está aunque no todos estén dispuestos a aceptar por temor a perder su batallita personal.
11- Y hablando de partidas, la gran santa española y Doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, decía: que al final de la jornada -es decir, de la vida- AQUEL QUE SE SALVA SABE Y EL QUE NO, NO SABE NADA.

María Modelo de fe

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No a los sabios, ni a los iluminados.

ConocimientoNo, no es a los sabios (filósofos, políticos, teólogos, alquimistas, iluminados, científicos), ni a los prudentes (aquellos que anteponen en bienestar personal; la crítica, el no molestar, etc., a la verdad) a los que Dios revela su Ser, sino precisamente a aquellos que no cuentan para el mundo, a los pequeños (humildes, dóciles, confiados, vacíos de sí), aquellos que no se pueden jactar de sus estudios, porque apenas si alcanzaron a sacarse la primaria, aquellos que no tienen que guardar ningún prestigio, porque ya lo perdieron por su condición sociedad y personal, o porque su identidad la pusieron en Dios y no en la escala que Él les permitió conquistar.
Parece contradictorio que Dios oculte su Ser a aquellos que le están dando vueltas todo el día, a la ciencia, a los números, a lo oculto, o a las escrituras y se lo revele a aquellos que no entiende de astros, física, nanopartículas, historia, hebreo, latín o griego. Pero no, no es contradictorio, porque la palabra de Dios -las Escrituras- no es un libro de cábalas, un manual de buenas costumbres, un libro de historia, ni un jeroglífico impresionante que descifrar, ni tan siquiera un libro donde cultivar la inteligencia o adquirir conocimientos, entre otras cuestiones, porque este libro científicamente “desafía” las leyes de la naturaleza e incluso los hechos estrictamente históricos, ya que la mismas Escrituras remite a otros libros históricos de su época -denominados Anales- para completar todos los acontecimientos que acaecieron en determinada época o reinado del pueblo judío cf: (1 Reyes 15, 23). Ni tan siquiera es un instrumento del que uno se sirve para cambiar el modelo de sociedad, como está de moda entre algunos teólogos desde hace cincuenta años atrás (Su Palabra no es un instrumento en manos de ningún grupo de presión, ni de nadie para imponer algo, entre otras cosas porque Dios respeta la libertad del hombre, aunque su Iglesia la conduzca Él por medio del Espíritu Santo). Por el contrario, la Palabra de Dios -como las mismas Escrituras nos pone de manifiesto- es viva y eficaz; es decir, es actualmente viva (no se mueve en un plano teórico e ideológico desconectado de la realidad personal), el hombre no solo conoce intuitivamente que esa Palabra es Única y Verdadera, sino que es eficaz para su vida: lo hace Libre y eficiente para vivir en plenitud esa realidad -que es él mismo- creada para reproducir la imagen de Dios en él; una palabra tan eficaz, que como onda expansiva toca e impacta a todos aquellos que conviven con un cristiano lavado y purificado en la sangre del Cordero, que es Jesucristo.
Tampoco el Ser de Dios es revelado a aquellos que hagan más méritos ante Dios, porque si todos somos vasijas de barro ¿qué mérito podemos tener ante Él, que no sea otro, que un corazón disponible, para servirle?
Finalmente, Jesús, en el evangelio de hoy, nos propone encontrarnos con Él, que, a diferencia del mundo, del Demonio y de nuestra propia concupiscencia, nos trae también un yugo, pero no uno limitante ni gravoso de llevar como el de los anteriores, sino liviano y suave; el yugo de la humildad y la paciencia que apacigua todos los corazones, y que redunda en nuestro beneficio porque nos deja paz y nos conduce a la fraternidad. Jesús por otra parte, no habla con palabras huecas, el mismo se presenta como modelo de humildad y paciencia. Así fue, sin ningún tipo de enfrentamiento, ni revolución, partió la historia de la humanidad en dos mitades, y el corazón del hombre, también en un antes y un después: de la esclavitud del pecado, a la libertad de los hijos de Dios; de las tinieblas y oscuridad del mundo, a la luz de la Verdad y a la transparencia de vida; de la depresión y la incertidumbre, a la ilusión y a la esperanza; de la muerte a la resurrección

Evangelio según San Mateo 11,25-30.

Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»

Proselitismo ¿sí o no?

Hoy parece que, desde ciertos púlpitos, incluso desde el más alto de nuestra esfera católica, se nos dan mensajes parciales de la Palabra de Dios, y en ocasiones incluso algunos que nos hacen dudar de si no entran en contradicción con esta misma Palabra. Hace ya unas décadas se nos viene diciendo que la evangelización ha de ser por atracción y no por proselitismo. Estoy de acuerdo, en esta afirmación, siempre que todos tengamos un mismo concepto de la palabra proselitismo. Si entendemos por proselitismo, usar cualquier método de persuasión para que una persona se adhiera a nuestra fe católica, como puede ser la mentira, el chantaje con préstamos a personas económicamente necesitadas, o el más frecuente de todos, el chantaje emocional, como suelen utilizar muchas sectas protestantes, con el miedo al infierno o el miedo al fin del mundo, pues estoy de acuerdo, con esa afirmación. Pero no parece que todos entiendan así la palabra proselitismo. Meses atrás, leí la noticia de que un alto cargo de nuestra Iglesia Católica, no voy a dar nombre pues seguramente lo hizo por convicción, no me cabe la menor duda (convicción que raya más el hecho cultural, que de credo) reprendió a una señora tachándola de proselitista, la cual le acababa de decir, que dos personas conocidas suyas, de diferentes credos, las había logrado convencer para que se pasasen al catolicismo. Yo -claro está- me quedé estupefacto por esta reprimenda (de la que además alardeaba el personaje al que me refiero), porque si uno está convencido de la verdad que encierra su credo y no lo proclama, es como si se avergonzase del mismo y prefiriese que las demás personas permaneciesen el error. Por otro lado, soy consciente, que si la evangelización no va acompañada del ejemplo de la persona que proclama su fe, no tiene la misma eficacia que si esta persona la vive desde la coherencia, en ocasiones, incluso puede ser hasta contraproducente para su interlocutor. De cualquier modo, no hay que olvidar que ningún creyente alcanza, de todo, la meta del cristianismo, que consiste en ser la imagen fiel de Jesucristo. La fe es un camino que hay que recorrer unos van por delante y otros más atrás (todos somos pecadores) y por lo mismo no se nos puede exigir la perfección absoluta para dar testimonio de nuestra esperanza; es decir, de nuestra fe.  

Incluso la máxima del principio -evangelizar por atracción- tendría sentido en una sociedad, donde las personas no estuviesen replegadas sobre sí mismas; donde la comunicación sobre el credo de las personas, no se hubiese limitado o intentado restringir para el ámbito de la privacidad de cada quien (como sucede en la cultura occidental de los países más “desarrollados”) y las personas con las que interactuamos no sintiesen pudor de preguntarnos qué es lo que nos motiva a llevar una vida diferente al común de los mortales.

Por otro lado, tengo que decir, que hay personas muy entrañables y cariñosas, que cultivan cierto don para la comunicación, y que además son generosas, amables y serviciales, pero que, sin embargo, en muchos aspectos morales, bien por la cultura del momento, bien por flojera o bien por ignorancia, dejan mucho que desear con respecto a otros valores morales que estamos llamados a vivir desde el cristianismo. No obstante, parece que estas personas no dudan, en cambio, en proclamar sus ideologías mundanas o incluso sus apegos y apetitos carnales, sin ningún tipo de pudor, para atraernos hacia sus postulados o modo de vida. Ahora bien, yo me pregunto: ¿no es esto proselitismo? Si ellos no se esconden ¿por qué nosotros, estando convencidos de que andamos en el camino correcto para nuestra salvación presente y futura, habríamos de tapar nuestra luz -la lámpara de la que habla el evangelio- para que alumbre a todos los de la casa?  

En la lectura del Evangelio de hoy queda bien claro que Jesús no solo quería que sus discípulos hiciesen más discípulos (valga la redundancia) por atracción -de ahí que los envié con el poder para hacer milagros y sin provisiones (sin ostentación de bienes materiales) siendo la Providencia Divina su único apoyo, sino que además los envía a predicar de palabra: a proclamar que el Reino de Dios está cerca. Curioso que Jesús les diga, que está cerca, y no que les dijese ya está entre ustedes. Señal de que este Reino, solo llegaría plenamente, con su resurrección, una vez concluida la misión encomendada por el Padre.

Concluyo con unas palabras de la Venerable Madeleine Delbrêl:  ¿Cómo no evangelizar si el Evangelio está en nuestra piel, manos, corazón, cabeza? Debemos decir por qué tratamos de ser lo que queremos ser y tratamos de no ser lo que no queremos ser. Debemos predicar, porque predicar es decir públicamente algo sobre Jesucristo, Dios y Señor. No se puede amar y callar.

Evangelio según San Mateo 10,7-13.

Jesús dijo a sus apóstoles:
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.»
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Palabra + fe = Vida

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Interesante las enseñanzas que da San Pablo a su discípulo Timoteo, en la primera lectura de hoy.

La primera de ellas, es que la persecución contra el creyente es inherente a la vida del cristiano y prueba de su fidelidad, aunque a pesar de esa persecución (como las que había padecido Pablo) por el Nombre de Jesús, nuestra vida está en sus manos y no seremos abatidos por el enemigo, a no ser que Dios, por el motivo que sea -indudablemente siempre será para un mayor bien- lo consienta.

La segunda consideración a tener en cuenta, es que nos insta a ser fieles a las enseñanzas recibidas: Timoteo la recibió directamente de Pablo, y nosotros las hemos recibido, esa misma enseñanza, por las Escrituras y, también, por la Iglesia depositaria de la fe del Evangelio y de esas mismas enseñanzas de los apóstoles transmitidas de generación en generación, a través de los muchos siglos de existencia de la Iglesia.

La tercera enseñanza que nos muestra San Pablo, es que no se jacta de sí mismo, o de otros maestros, sino que vuelve a remitir a la enseñanza de las Escritura, y a la fe en Jesucristo. Es en la unión inseparable de estas dos fuentes, donde encontramos la sabiduría necesaria para nuestra salvación. Y esto, termina concluyendo Pablo, porque toda escritura está inspirada por Dios, y es útil para nuestro camino de perfección y de aquel al que se lo señalemos.

Oración: Señor Jesús, dame un corazón puro y desinteresado, para discernir tu Palabra tal y como Tú deseas mostrármela, para que no me busque a mi mismo en ella, sino sólo tu voluntad. Haz que tu Santo Espíritu penetre en mi corazón, como espada afilada, cuando esté meditando las Escrituras, para que esta se haga vida en mí y no quede yo confundido ante lo que no proviene de ti.

Propósito: me propongo desde ahora, que no pase un solo día sin escuchar e integrar tu Palabra en mi vida con toda mi fuerza, así como pedirte, por otro lado, que, en todo momento, agrandes mi fe en Ti, porque como dice en otra parte de las escrituras: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Él es el que prende a los sabios en su propia astucia.

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 3,10-17.

Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia,

así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor.
Por lo demás, los que quieren ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución.
Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos.
Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido.
Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.

Salmo 119(118),157.160.161.165.166.168.

Son muchos los que me persiguen y oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.

Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre. Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar.
Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.

Evangelio según San Marcos 12,35-37.

Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: «¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?

El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿Cómo puede ser hijo suyo?». La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Itinerario de Vida

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Interesante la primera lectura de hoy, que parece ir en contra de la última corriente de pensamiento. En primer lugar, se nos recuerda que, en el camino de la vida y la piedad, o santificación, no hay imposibles por muy inclinada que esté nuestra carne al pecado. Y el modo de lograrlo es acercándonos a la fuente del conocimiento ¿cuál el humano? no, el Divino manifestado en Dios y en Cristo Jesús. ¿Y donde podemos conocer a Dios y a Jesús? pues en las fuentes de la revelación que como bien sabemos o deberíamos saber se encuentran en La Palabra de Dios (la Biblia), la Tradición de la Iglesia y, por último, en el Magisterio de la Iglesia; el cual, en ningún momento, puede ir en contra de los dos anteriores sino esclarecerlos a la luz del don del Espíritu Santo operante de modo particular a partir de Pentecostés. Por lo tanto, acercándonos al conocimiento imprescindible de esas tres fuentes, también encontraremos la Gracia del Espíritu Santo -necesaria- por medio de la fe, para entrar en ese camino de perfección y santidad, que en muchas ocasiones rechazamos porque nos resulta infranqueable o inasumible por nuestros deseos concupiscentes o por nuestro corto razonamiento humano.

Por otra parte, para alcanzar esa unión con Dios, en los últimos tiempos, parece que se nos está trazando un camino a la inversa de lo que nos pone de manifiesto esta primera lectura del apóstol Pedro (de ahí la necesidad de conocer las Escrituras y meditarlas en profundidad). Así es, mucho se nos ha insistido en las últimas décadas tanto dentro de la Iglesia, como incluso en el mundo, con la corriente que trajo el movimiento hippie, acerca del amor. Claro que, para entender este concepto, deberíamos de nuevo adentrarnos en los evangelios, porque para Jesús amar va mucho más allá de un sentimiento (que es lo que nos presenta el mundo), sino que implica también una tarea, un empeño, un esfuerzo, una ascética o renuncia, lo que se ha dado en llamar amor oblativo, y en muchas ocasiones, también, la corrección fraterna y la verdad -para que nadie se pierda por falta de conocimiento- aunque eso me reste popularidad o conlleve, por otro lado persecución. Pero no es del significado de la palabra amor, tal y como se entiende desde el Evangelio de lo que quería hablar, sino de ese camino inverso por el que se nos lleva hoy; de este modo, parece que para el apóstol Pedro, el amor, es el colofón final (posiblemente también la consecuencia) de todo un itinerario que viene antes, y del cual hoy casi no se habla o se prescinde, bien por miedo a ser rechazado o porque yo mismo soy más del mundo que del Espíritu. Y el camino que nos presenta Pedro, antes de llegar al amor, es, a saber: el de la fe (examinemonos como estamos de Fe), seguido de la virtud (o moral), el conocimiento (del que ya hemos hablado), la templanza, la perseverancia, la piedad, la confraternización, y por último, el amor.

Oración: Gracias Señor por tu Palabra, ella me lleva, una vez más, a la verdad, a la identificación y unión contigo, a renovar mis fuerzas y seguir apostando por Ti. Gracias por tus promesas, porque efectivamente, he conocido que solo en Ti, está la vida y hay vida. ¡Alabado y bendecido seas por siempre mi Señor y Salvador Jesús!

Epístola II Carta de San Pedro 1,2-7.

Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.
Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria.
Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.
Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento;
al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad;
a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.

No he venido a Juzgar al mundo, sino a salvarlo.

camino iluminado por rayos de solJesús se presenta como la luz del mundo. Él es la luz porque no procede de este mundo, está en un nivel superior, el de la Eternidad, que es la Dimensión de la inmortalidad, la dimensión única y exclusiva de Dios. Estaba junto al Padre y una de las pruebas que nos da de ser la Luz que viene a iluminar a los hombres, es que no ha venido al mundo en nombre propio, es decir a representarse a si mismo, porque si así fuese, podría hacerlo buscando algún tipo de interés personal. Otro dato que nos revela para decir que es la Luz que viene a iluminar las tinieblas que cubren al hombre es, que, por proceder del Padre, por conocerlo -por experiencia propia y no de oídas- puede testificar que sus mandatos, los del Padre (no es una opción aunque a pesar de todo Dios nos ha dado libre albedrío y de ahí se deriva el que el hombre tenga que afrontar un juicio después de esta vida), son vida para el hombre, y no una vida cualquiera sino una Vida ya en la Eternidad de Dios (fuera de todo límite). Los limites los pone el hombre cuando en lugar de acoger la Luz -a Jesús que viene a mostrarnos la Voluntad y las Palabras que el Padre le ha revelado para la salvación del hombre- este permanece indiferente o contrario a estas Palabras de Vida. Algo también a resaltar de este evangelio de hoy, quizás lo más llamativo y tranquilizante, es que Jesús, no ha sido enviado, para Juzgar a nadie, no está observándonos por una mirilla, para ver donde caemos e ir anotando con una x, como en la escuela, nuestros fallos, sino muy al contrario, ha venido para salvarnos. Como dice en otra parte del evangelio (en 1 juan 2,1): Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Podemos estar entonces tranquilos, de que Jesús no está ahí, señalando con el dedo nuestras faltas, nuestros fallos, nuestro pecado, no viene a hurgar en tu herida, sino a sanarla, a borrarla, a darte, en definitiva, una vida nueva, un comenzar cada día desde cero sin dedo acusador, cuando tú reconoces tus fallos ante Él y tu deseo de entrar en su voluntad, viviendo de su Palabra. Mas que nuestras faltas (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) lo que nos mantendrá en las tinieblas y en la oscuridad de este mundo y en la eternidad, es nuestra incredulidad o el rechazo a conocer y vivir la Palabra de Jesús, lo que es lo mismo que rechazar a Jesús, porque en Él ambas cosas se identifican, su Palabra con su Persona.

Oración: Te doy gracias Jesús, por haberme hecho experimentar en primera persona, que tu Palabra es Luz para mi caminar por este mundo, una luz que me ha alumbrado en los momentos más difíciles de mi vida por medio de tu Palabra en los Evangelios. Palabra que se convierte en el bálsamo que cicatriza mis heridas y que me pone al descubierto las trampas de este mundo y como salvarlas. Gracias Jesús, porque me has comprado con el precio de tu sangre, para que viva en la alegría y en el gozo de los redimidos, de los que andan en la luz: en tu Luz que es Vida y salvación Eterna.

Evangelio según San Juan 12,44-50.

Jesús exclamó: «El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó».

¿Soy luz o tinieblas?

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Jesús, según la primera lectura, nos trae una nueva vida, y en el evangelio nos revela que serán nuestras obras las que nos juzguen. Sabremos que no seremos juzgado por nuestras obras, cuando estás -todas- podamos sacarlas a la vista de todos sin avergonzarnos. Ellas serán luz y guía para el resto de los hombres, como Jesús lo es para nosotros. Ante estas dos enseñanzas de hoy cabría preguntarse. ¿El hecho de haberme acercado a Jesús, ha inaugurado una nueva vida en mi, o por el contrario estoy igual que antes de conocerlo anhelando las mismas cosas y aferrándome  a las mismas seguridades que nos da el mundo? ¿Alguien que no me conozca podría deducir por mis palabra, obras y conducta, ante otra persona atea o agnóstica, que soy un hijo de la luz y, por ende, hijo de Dios? ¿Ante cualquier adversidad reacciono con paz, fe, esperanza, en la confianza de que Dios está conmigo, o cualquier cosa me desborda, como aquellos que solo creen en las seguridades que les dan las personas o las cosas terrenales?
Nacer de nuevo es cambiar el, yo soy como soy, por el yo soy otro Cristo. Así como decía Jesús el que me ve a mí a visto al padre, que la gente pueda decir el que ve a fulanito, está viendo a otro Jesús.
Oración: te pedimos Jesús que nos ayudes a cambiar los deseos y las obras de las tinieblas que están en nuestro corazón y en nuestras manos, por deseos y obras según tu corazón libre, consumido en las llamas del amor. Que el que me vea te vea, y que el incrédulo se acerque a mi, para conocer la fuente de donde emana mi gozo, mi paz y mi sabiduría. Dame Señor, la fe suficiente, para vivir en tu voluntad, y la sabiduría necesaria, para ver que es posible, como ha sido posible a lo largo de la historia en muchos otros hombres, los superhéroes, solo son un invento de la imaginación y de la industria del entretenimiento, los demás somos falibles y débiles que con nuestra determinación y la ayuda del Espíritu Santo -con tu gracia- les podremos alcanzar. Amén.

Lecturas de hoy https://evangeliodeldia.org/SP/gospel

Urgente Covd 19, todos implicados.

coronavirus

Hace unos días enviaba unas sugerencias, vía wassap, para tratar de que se tomaran en consideración algunas medidas más, frente al coronavirus, con tal de contener su expansión, pero parece que no le ha llegado a la gente, puesto que no dejo de observar el mismo comportamiento, también es posible que yo no me haya sabido explicar bien. Ahora quiero rectificar, sustituyendo la palabra terraza por balcón, y hacer que circule de nuevo.
Hay algo que no entiendo, y en lo cual nadie ha caído. Y es en lo siguiente: el porqué no se recomienda o incluso se prohíbe cantar y charlar desde los balcones de bloques de pisos. Lo digo no por lo molesto del canto, sino porque al hablar y cantar se esparce la saliva, cayendo la misma a los vecinos de más abajo, incluso he visto muchos de ellos, con la cabeza vuelta hablando con los de pisos superiores. «Hasta cierto punto puede que sea necesario un poco de distracción y que se toquen las palmas e incluso que se ponga música» (aunque tal vez no le parezca tan saludable a los familiares de los difuntos por Covd 19) con no demasiado volumen para no molestar a los profesionales de la sanidad que les toque descansar a esa hora en sus casas; pero no así, que la gente aproveche para hacer tertulia por el motivo ya expresado. Lo mismo pasaría con el vecino del balcón contiguo, si no hay una separación de más de metro y medio como recomiendan las autoridades. De no llevarse a cabo estas medidas, que alguien me explique de qué sirve el confinamiento si tenemos el mismo peligro dentro de casa que fuera, cual es la diferencia entre hablar con alguien en la calle sin mascarilla, a corta distancia, o en charlar con el vecino de balcón inferior o del costado, también sin protección. Otro detalle a tener en cuenta, para las personas que sacan a pasear el perro sería, si no es urgente, no contestar o hacer llamadas de móvil en la calle, ya que es otra vía para esparcir nuestra saliva y, por ende, el coronavirus en el aire y por el suelo, lo que hace que posteriormente otros viandantes se lo lleven pegado en la suela de sus zapatos o que los niños, si da permiso el gobierno para que salgan unas horas a la calle dentro de unos días, la toquen con sus manos al arrastrarse por el suelo.
Esto lo escribí hace unos días, el motivo de retomarlo es que ya se ha consumado el levantamiento de restricciones que había para mantener aislados a los niños en casa; tal vez porque el gobierno ha sucumbido a la presión de algunos medios de comunicación de masas, y no tanto, así, porque los expertos hayan dado el visto bueno. Lo que recomiendan la mayoría de expertos es que mientras no se hagan tests a la población en su conjunto lo mejor es la cuarentena. Algo que es de sentido común porque es casi imposible contener a un niño de tirarse al suelo, o de tenerlo controlado durante todo el tiempo para que no se vaya donde están otros niños o los padres de estos, y que, al mismo tiempo, se lleve sus manos a la boca, nariz, o a los ojos. Ni siquiera desinfectando las calles todos los días, las mismas quedarían libres del virus ya que, como he expresado anteriormente, la gente de camino al comercio, o paseando el perro, se tiran horas hablando por el teléfono y expulsando, por ende, la saliva al suelo. ¿Cuántas de estas personas saben si han pasado el coronavirus, cuántas si lo están pasando y cuántas son ya «inmunes»? yo diría que el 99% de la población lo ignora, por las mismas
quejas de los sanitarios en redes sociales y por la prensa, que nos comunican que apenas si están llegando estos tests al personal sanitario y a las personas de riesgo. Por lo dicho, si la gente desconoce si es portadora, si no hay tests, y por las medidas de desconfinamiento sin garantía, al paso que vamos, la encerrona, para la mayoría de ciudadanos, puede llegar hasta finales de años o hasta que no haya una vacuna en el mercado, máxime viendo la fotografía que estamos viendo desde el domingo por las calles y plazas, niños jugando al fútbol, sin guantes ni mascarilla y padres agrupados haciendo tertulia, es posible que guardando un poco de distancia, pero los niños yendo de unos a otros sin control alguno (España es diferente, ya lo sabíamos y así nos va). Esperemos que Europa no se canse de conceder créditos para salvar nuestra economía, a causa de nuestra cultura de procrastinar los deberes, porque de lo contrario, algunos van o vamos a pasar más necesidad que en el año del hambre, cuando salgamos de esta: los que salven ¡claro está!P. S. Esta mañana al hilo de lo que vengo diciendo, comentaba un policía en Canal Extremadura Radio, el cual ya ha pasado el coronavirus junto con su familia, que él no sacaría a su hija menor a la calle, hasta más adelante, cuando los niños y los padres no salgan en tropel y la situación esté más controlada. Habría que preguntarse pues, cuál no habrá sido la experiencia vivida, a demás de la información que posea, que ni siquiera habiendo pasado todos la enfermedad, se atreva a sacar a su hija a la calle.

P. S. Esta mañana al hilo de lo que vengo diciendo, comentaba un policía en Canal Extremadura Radio, el cual ya ha pasado el coronavirus junto con su familia, que él no sacaría a su hija menor a la calle, hasta más adelante, cuando los niños y los padres no salgan en tropel y la situación esté más controlada. Habría que preguntarse pues, cuál no habrá sido la experiencia vivida, a demás de la información que posea, que ni siquiera habiendo pasado todos la enfermedad, se atreva a sacar a su hija a la calle.

Pido por el bien de todos, más responsabilidad a los padres, y que hagas correr está información, al menos que se sepa, para que no actuemos desde la ignorancia. Gracias.

Indiferencia

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Hoy me he dado cuenta

de cuán ligero pasa la vida.

No va más allá de un suspiro,

no más lejos de una mirada.

Mirada de suplica, de amor, tal vez de recelo.

Puedes ser feliz y no saberlo,

estar triste y no notarlo,

sentir y no querer,

o querer sentir y no poder.

Y si no lloramos, no afirmamos, si vivimos recelando

¿para que me quieres a tu lado?

mejor me voy a los montes,

a las riberas de los ríos, y a los prados.

mejor escuchar la melodía de los pájaros.

mejor dejarse abrazar por el viento.

sin suspiros del compañero de viaje,

sin palmada en el hombro,

ni siquiera un reproche.

sin palabras dulces y sinceras

sin tan siquiera un quebranto

¿Cómo puedo alcanzarte?

hay diosas de metal

pero prefiero las de barro

al menos estas lloran

y en su llanto deshacernos y transformarnos.

¿Qué es tu vida, pues?

¿Una mentira al descubierto?

¿Un sueño que termina?

Y si es sueño… nada es.

                             Prefiero las de barros que un selfi para el recuerdo.

banco

Mujer, ¿porqué lloras?

2

Del evangelio de hoy me sorprenden dos hechos significativos, en primer lugar, la pregunta que el Resucitado hace a María Magdalena: ¿que buscas? Jesús ya había hablado con anterioridad a sus discípulos de que resucitaría y, seguramente, a demás de ellos a las mujeres que le seguían. Sin embargo, sus ojos aún estaban enceguecidos -como los nuestros- por los contratiempos de esta vida terrenal, sin poder elevarse por encima de ellos y contemplar que en medio de la tragedia Dios sigue llevando su plan adelante para con nosotros, un plan que trasciende nuestro dolor, nuestras dudas, nuestros miedos y el rechazo de nosotros mismos y nuestra historia de dolor. ¿Que buscas Mujer…? Jesús también nos pregunta ¿Que buscas, Pedro, José, Elena, Víctor, Encarna, Diego, Piedad ¿Qué buscas hombre…? ¿Porqué desesperas…? ¿No te avisé en mi evangelio que todo esto por lo que atraviesas hoy tendría que pasar, pero que yo estaría siempre contigo? ¿No te advertí que en este mundo tendrías que pasar por tribulación pero que la muerte no es el final? De muchas cosas os he hablado, pero seguís mirando hacia el suelo, y no os eleváis para contemplar al Resucitado, a aquel que tiene y posee la Vida, la única necesaria, como le dijo un día Jesús a Marta.

La otra cosa que me llama la atención es que Jesús Resucitado, ahora más que nunca estaba llevando el plan de redención encomendado por el Padre, es decir: liberarnos de la muerte que lleva consigo el pecado, para hacernos criaturas nuevas; puras como el niño que acaba de dar a luz la madre embarazada. No hay reproches para los discípulos, los ha lavado en su sangre de la negación de días antes, del abandono sufrido por ellos cuando más necesitaba oír: contigo hasta la muerte Raboní, aquí estoy a tu lado. Es impresionante las palabras con que se dirige a los apóstoles cuando le habla a María: Jesús sigue pobre y humilde aún en su nueva condición de resucitado y a pesar de haber llevado esta obra impagable de redención por cada uno de nosotros que le costó su propia vida. Jesús no retiene para si el título de Mesías o de Raboní, sino que eleva a sus discípulos -lavados en su sangre- a la condición de hermanos, a su misma condición (María: ve a decir a mis hermanos) y le recalca -para que no tengan ninguna duda- que el Padre suyo no es distinto al nuestro, y que el Dios suyo es nuestro Dios. Es decir: que el mismo Dios y Padre que le ha dado vida y fuerza para llegar a la meta -y que acaba de resucitarlo- es el mismo Dios que nos guiará y nos dará fuerza y vida a nosotros para llegar a su misma meta, la meta de la Resurrección Eterna junto al Padre en el Cielo.

Evangelio según San Juan 20,11-18.

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo».
Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!».
Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes»
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Un poco de muchos es mucho para pocos

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Pensando en que más se puede hacer frente al coronavirus, en este caso sobre sus consecuencias, quiero plantear una iniciativa para que la tengáis en cuenta y, a su vez, la paséis a todos vuestros contactos en las redes sociales.

El enunciado, que bien parece un trabalenguas, encierra una gran verdad, que un poco que donen muchas personas, supone un gran beneficio para una parte necesitada de la población.

Como todos sabemos esta pandemia traerá penuria económica para muchas familias, si es que no la están sufriendo ya algunas personas. Frente a este lastre, se me ha ocurrido lo siguiente: consiste en que hagamos un cálculo de lo que hayamos ahorrado los fines de semana al estar confinados en casa y lo guardemos en una hucha. Para nadie es desconocido que el fin de semana se gasta un buen montante de dinero, en peluquería, cosmética, restaurantes, cines, cubatas, salidas a casas de campo o a la playa, apuestas deportivas, conciertos, teatros o cualquier otro tipo de ocio.

La idea consiste en que todo ese ahorro lo destinemos a Cáritas, para que palie las necesidades de las personas que se pueden ver abocadas al paro o se queden sin recursos. Sabemos que a muchas personas nos les afectará esta situación laboralmente y es a ellas a las que va destinado esta buena y loable iniciativa, ya que ellas, a fin de cuentas, se quedarán o nos quedaremos como si hubiésemos salido ese fin de semana y, a cambio, estaremos haciendo una gran obra de caridad.

A continuación, os dejo un link con la página web de Cáritas, para hacer dicho donativo, también lo podéis llevar directamente a vuestra parroquia cuando todo esto pase. Si observas bien, en la página, hay una pestaña que se despliega para ingresar el donativo en la diócesis eclesiástica a la que pertenezcas.

No lo olvides, un poco de muchos, es un mucho (o un mundo) para pocos. Que Dios te proteja y te defienda a ti y a toda tu familia de esta pandemia.

Para los creyentes, también, es una oportunidad de poner en práctica una de las recomendaciones de la Iglesia para este tiempo de Cuaresma, como es la limosna.

Sitio web de Cáritas Diocesana España

Comienza la fiesta, seáis todos bienvenidos

hijo pródigo

La lectura del evangelio de hoy nos lleva a la parábola del hijo pródigo de la cual podemos extraer muchas lecciones, porque todos en alguna ocasión hemos sido hijos pródigos, o hermanos envidiosos; aunque a lo largo de nuestra vida hayamos ocupado uno de esos dos roles por más tiempo. Analicemos algunas de esas lecciones ¿experimenté en mi propia carne una vida similar a la del hijo pródigo? Puedo decir que sí, de modo que he de confesar que, como el hijo pródigo (despilfarrador), derroché durante un buen periodo de mi vida la herencia que recibí de Dios, apartándome de las enseñanzas de Jesús por medio del evangelio, y a través de la iglesia y de mis padres. Como hijo pródigo quise ser independiente y me dejé llevar por los cantos de sirena que el mundo me lanzaba prometiéndome una felicidad que se tornó, como todo lo que ofrece el mundo, frívola, efímera y esclavizante; porque todo lo que no proviene de Dios, te encadena a tus pasiones, a tus miedos, a los engaños de Satanás y, también, de los que manejan los destinos del planeta por medio de la política y los medios de comunicación. Como hijo pródigo me sentí desposeído de la herencia: solo, trabajando para mis pasiones y vicios (estos eran mis cerdos), y mi comida -el mismo pecado- que me hundía cada día más en mi propia miseria, hasta que mi alma quedó como un harapo -como un desecho- incapaz de reconocer, como indigente, su olor a cloaca.

Como hijo pródigo miré hacia la casa de mi padre -hacia el cielo- más por necesidad que por verdadero arrepentimiento (en tanta oscuridad andaba mi alma que era incapaz aún de reconocer el amor y la verdad del Padre). Sin embargo, para mi sorpresa, esa nieblas que cubrían mi alma, se fueron despejando cuando vislumbré que mi papa en la entrada de su casa -el umbral del Amor- me estaba esperando apoyado en una columna, y sin ningún reproche a causa de mi ceguera espiritual, me atraía hacia él con voz dulce y delicada, abrazándome entre su pecho, para mostrarme los latidos de gozo inefable que emitía su corazón (mi papá sabía que bajo su protección ya estaba a salvo). Por un instante volví mi mirada a la columna, en la que pude observar este grabado: veinticinco años, dos meses y tres días, por debajo de esta cifra multitud de rayas, una tras otras, hendidas en el pedernal del granito.

Mi hermano ¡pobre hermano mayor…! yo también fui como él. Por largos años no entendí ese amor incondicional de mi Padre, ese amor que no juzga, que no ve a través de etiquetas, ese amor que no lleva en cuenta el mal y que por tanto no guarda rencor. En muchas ocasiones, fui incapaz de ver en mi hermano arrepentido y vuelto a casa, su alma nueva, limpia, renovada por el corazón del Padre. Siempre se me escapaba una sospecha ¿y será de verdad que vuelve para quedarse? ¿porque una fiesta tan grande para mi hermano y un abrazo tan prolongado? ¿por qué mi hermano se ha sentado en la mesa junto a mi Padre, el lugar que deberia ocupar yo? Ignorante de mí, al final me di cuenta, de que tal vez no actué como el pequeño (pidiendo la herencia), más que por amor, respeto, fidelidad y confianza en mi Padre, por miedo a dejar muchos de los privilegios que junto a Él tenía. Había estado tan ciego, que fui incapaz de conocer a mi Padre en su interioridad; de bucear en sus entrañas insondables; de saber que a su lado gozaba prácticamente de los numerosos privilegios que Él tenía por derecho propio. Demasiados años perdidos en un mar de miedos paralizantes; de dudas y preguntas inquisidoras que nunca confié a mi Padre porque lo veía desde un pedestal, inalcanzable.

Y ahora prepárate porque la Fiesta ha comenzado: yo el hijo pequeño a gozar de la libertad de estar bajo el techo de mi Padre (paz, gozo, amor, provisión, conocimiento, voluntad, gracia) y no bajo el paraguas de mis pasiones, y conocimiento limitado sin respuestas . Yo el hijo mayor porque al final he conocido la intimidad de mi padre, también a mí me ama con amor exclusivo y predilecto, por lo que he dejado de arroparme también con mi paraguas; el paraguas del temor (hijo todo lo mío es tuyo). ¡Celebremos cantos de alabanza y de victoria al Padre Eterno, porque la Fiesta acaba de comenzar para todos¡¡Aleluya porque el hijo que estaba perdido ha sido recuperado y sanado! ¡Alegría en la casa del Señor, porque el amor del Padre que estaba oculto a la vista del hijo mayor ha sido desvelado y su temor a quedado derrotado! ¡Bendito sea el Padre que lo ha hecho, ha sido un milagro patente, a Él la gloria y la honra por toda la Eternidad, junto a Jesús y al Espíritu Santo! ¡Amén!

Evangelio según San Lucas 15,1-3.11-32.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola:
Jesús dijo también: «Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'».
Salmo 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.
El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;

rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;

no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.

Solo el amor engendra amor

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En alguna ocasión algunos de mis conocidos me habrán oído decir que, si las mujeres amasen a sus maridos y al resto de la humanidad de igual modo que aman, perdonan, esperan, confían, toleran, cuidan, miman, protegen, comprenden y median, como lo hacen con sus hijos, al mundo no lo conocería ni su padre, ni Dios (dicha expresión -ni Dios- siempre me ha chirriado, pero aquí parece que cuadra a la perfección). Pues sí, ¡se imaginan lo que sería, media población del planeta amando de modo incondicional a la otra media…! Solo el amor engendra amor, al igual que el odio engendra odio. No es precisamente amor lo que enseñan en la sociedad actual los promotores de la Ideología de género y del feminismo, manipulando la realidad y la conciencia de las mujeres -también de ciertas minorías- para sus propios fines hegemónicos y económicos. Sin embargo, no quiero en este momento entrar en más detalle sobre la ideología de género, porque no era este el tema que en principio me ha llevado a escribir este post, sino un cuento que el Cardenal Sarah, introduce en su libro La Fuerza del Silencio, atribuido a un místico musulmán o escuela musulmana, cuya conclusión coincide con el pensamiento que yo también había tenido años atrás, y que he dejado expuesto al principio de este artículo.

A continuación os dejo el cuento y la introducción del Cardenal Sarah ya que merece la pena hacernos consciente de que nuestra felicidad está muy relacionada con la manera en que nuestra mente enfoca el mundo exterior y muy poco con ese mismo mundo externo a nosotros mismos.

En la Cruz, Jesús nos reconcilió con Dios: destruyó la barrera que nos separaba a unos de otros, venció los obstáculos que estorbaban el camino hacia la bienaventuranza eterna. Cristo sufrió por nosotros: nos deja su ejemplo para que sigamos sus pasos. Contemplando la Cruz y haciendo nuestra esta oración, seremos capaces de cualquier diálogo, de cualquier perdón, de cualquier reconciliación. La tradición del islam místico comparte esta misma convicción. Me gustaría relatarle algo tomado de la leyenda dorada de los santos musulmanes:

Un día, Suturá, una buena mujer, fue a visitar a Tierno Bokar, el sabio de Bandiagara: esta aldea de Mali está situada en la meseta del mismo nombre, rodeada de altos acantilados al pie de los cuales viven los dogon, pueblo famoso por su arte austero, su compleja cosmogonía y su hondo sentido de la trascendencia. «Tierno –le dijo Suturá–, estoy muy irritable. Me molesta hasta lo más insignificante. Querría recibir de ti una bendición o una oración que me haga dulce, amable y paciente». No había acabado de hablar cuando su hijo, un niño de tres años que estaba esperándola en el patio, agarró una tabla y le dio un golpe en la espalda. Ella miró al niño, sonrió y, atrayéndolo hacia ella, dijo dándole un cachete cariñoso: «¡Qué niño más malo! Mira cómo trata a su madre…». «Si tan irritable estás, ¿por qué no te enfadas con tu hijo?», le preguntó Tierno Bokar. «Si no es más que un niño –contestó Suturá–. No sabe lo que hace. Con un niño de esta edad no hay quien se enfade». «Vete a casa, querida Suturá –le dijo Tierno– y, cuando alguien te irrite, acuérdate de la tabla y piensa: “Tenga los años que tenga, esta persona está actuando como un niño de tres años”. Sé indulgente: puedes hacerlo, ya que acabas de serlo con tu hijo cuando te ha dado ese golpe. Obra así y no volverás a enfadarte. Vivirás feliz y te sentirás mejor. Las bendiciones que desciendan sobre ti serán mucho mayores que las que puedas recibir de mí: serán las bendiciones de Dios y del propio Profeta. Quien soporta y perdona una ofensa –continuó– se parece a una de esas grandes ceibas que ensucian los buitres al posarse en sus ramas. El aspecto repugnante del árbol solo dura una parte del año. Todos los inviernos Dios envía unos cuantos chaparrones que lo limpian de la copa a las raíces y lo revisten de un nuevo follaje. Procura prodigar el amor que sientes por tu hijo a todas las criaturas de Dios. Porque Dios quiere a sus criaturas como un padre a sus hijos. Entonces llegarás a lo más alto de la escala, allí donde, gracias al amor y la caridad, el alma solo ve y valora la ofensa para perdonarla mejor». Las palabras de Tierno supusieron tanto para Suturá que, a partir de ese día, consideró hijos suyos a todos los que la ofendían y no les respondió más que con dulzura, amor y una paciencia silenciosa y sonriente. Tanto cambió que, al final de su vida, la gente decía: «Paciente como Suturá». Nunca más hubo nada capaz de enfadarla. Cuando murió, se la consideraba prácticamente una santa.

¡Maldito el hombre que confía en el hombre!

Teamwork Join Hands Support Together Concept. Sports People Joining Hands.

Muchas frustraciones, demasiadas depresiones, muchas búsquedas infructuosas en pos del amor, mucho tiempo perdido esperando cambios ajenos, muchas disputas y enfados en el seno de las familias se hubiesen evitado; muchas personas idealizadas no nos habrían herido, muchos amigos y políticos no nos habrían decepcionado, etc., si con anterioridad hubiésemos conocido las Escrituras, la hubiésemos memorizado e interiorizado y además hubiésemos creído en ella. ¿Por qué digo esto? pues por la enseñanza que nos deja la primera lectura de hoy y del evangelio, que, como es habitual en cuaresma nos invitan a la conversión. La primera lectura nos dice, aunque parezca fuerte, que maldito el hombre que confía en el hombremientras su corazón se aparta del Señor. Por otra parte, la misma lectura nos muestra las consecuencias funestas de obrar así y, por el contrario, los beneficios de poner toda nuestra confianza en Dios; en su palabra. Solo basta echar una mirada al exterior para ver cómo está el mundo; como están aquellas personas que pusieron su confianza en la palabra de los hombres y sus promesas de realización y felicidad ( confieso que yo también caí en la trampa). Cuantos hogares rotos tenemos hoy en día, porque la pareja la o lo decepcionó; cuantas personas (eso lo saben bien los médicos y los farmacéuticos) sostenidas a base de antidepresivos porque se fiaron de los cantos de sirena de novelistas, filántropos, guionistas de series y conductores de programas de televisión. Por otro lado, es alarmante como aumenta cada año el número de suicidios, y el motivo el mismo, se sintieron traicionados y sin salida porque no conocían a Dios y pusieron su esperanza y su corazón en las personas. El Padre Ignacio larrañaga dice algo parecido con otras palabras: no esperes nada de nadie, pero espera todo de ti mismo. Y tiene mucha razón, cuando uno no espera nada de nadie, sólo de Dios y de su propia entrega, no hay criatura humana que te pueda defraudar.

El evangelio redunda más en lo mismo, en esta ocasión haciendo hincapié, en aquellos que no se fiaron de Dios y sus profetas y se entregaron a acumular bienes materiales y el goce de la vida sin tener en cuenta las necesidades de los que sufren. Nos advierte que esto tiene consecuencias en la otra vida, y que después que hayamos sido juzgados por nuestras obras (lo dice Jesús utilizando una parábola) el que esté en el infierno no podrá atravesar sus puertas para reunirse a los redimidos y salvados. A demás nos advierte que el hombre duro de corazón, incluso los tenemos hoy dentro de la iglesia, aunque se les aparezca un muerto, no creerán en la condenación.

Textos bíblicos de las lecturas de hoy 21/03/19:

Libro de Jeremías 17,5-10.

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Evangelio según San Lucas 16,19-31.

Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan.
Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento.
Abraham respondió: Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen.
No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán.

Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.

¿Soy yo el fariseo?

trajeemperadorWEB (2)

La lectura del Evangelio de hoy, la veo más actual que nunca, no creo que haya habido otro siglo, si acaso igual o parecido, en el que más se haya vivido de la apariencia y la buena imagen que en el actual. La gente por aparentar tener, llega hasta endeudarse; de igual manera sucede que, para no ser discriminado y apartado del grupo en el que me relaciono, donde debería demostrar desacuerdo, muestro conformidad, aunque mi conciencia, y el sentido común me dictamine el precipicio por donde se desliza la sociedad. En una época como la actual en que los vínculos familiares, por otro lado, casi han desaparecido, tampoco es de extrañar que esa carencia afectiva se trate de suplir con un afán desmesurado de protagonismo y charlatanería hueca que aturde y en ocasiones también confunde y escandaliza a los más inocentes. Un tanto parecido pasa con respecto a Dios: si nuestra fe es débil y no tenemos claro que la Palabra de Dios es infalible y se cumple -en ella se nos repite de forma diferente y en multitud de ocasiones, que Dios suple todas nuestras necesidades tanto físicas como espirituales. Cf (Filipenses 4:19), (San Mateo 6:25, 32–33), (Jeremías 31:3)- resulta que buscaremos ponernos a salvo -en lugar de abandonándonos a Dios- sometiéndonos a los postulados de aquellas personas que quieran jugar con nuestros miedos e inseguridades para hacernos reos de su tiranía. Los santos siempre dan en la diana, por eso Santa Teresa de Calcuta, nos muestra en la reflexión al evangelio de hoy, el lugar o medio donde ahogar todos esos reclamos de protagonismo que hacemos cara a los demás, en el silencio de la oración, allí ante la cruz descubrimos nuestra insignificancia ante un Dios torturado que a diferencia nuestra no tiene miedo a dar la vida por mí sanación y salvación.

Seguir el vinculo para meditar en el evangelio de hoy, con el comentario de Santa Teresa de calcuta: https://evangeliodeldia.org/SP/gospel/2020-03-10

Fiel y agradecido como perro

el perro capitan

Sin confundir en el orden natural y en el de la creación el valor supremo que el hombre tiene frente al resto de animales (años atrás lo teníamos muy claro, sobre todos los que nos hemos criado en el mundo rural) me ha surgido una reflexión observando las características del perro. De todos son conocidas muchas de las cualidades que tiene; entre otras, sus ganas de jugar, por lo general despreocupado de lo que sucede en su entorno; su obediencia cuando se le enseña con tesón ciertas prácticas de higiene y convivencia con el hombre; la prontitud que muestra para defender a su amo y a su vivienda; su fidelidad incluso después de haber sido castigado; la inclinación a dar y recibir afecto, así como su disponibilidad para ayudar a las personas en diversos trabajos, recuérdese por ejemplo a bomberos, policías, invidentes, ancianos, etc.

Después de haber señalado todas estas características, haciendo una extrapolación de las mismas a las personas, en el caso que me voy a referir a las personas creyentes, me he dado cuenta que nuestra actitud con respecto a Dios, dista en gran medida de la que tiene el perro con respecto a su dueño, habiéndonos otorgado Dios, no obstante, algo inconmensurablemente mayor que no tiene el perro, como es la libertad y el poder de raciocinio; incluso, para más inri, su propia vida por la cual hemos pasado de ser esclavos a hijos predilectos.

Dios, no solo nos otorgó la vida, sino que, al hacernos semejantes a él, libres y con capacidad de raciocinio, puso bajo los pies del hombre la creación entera y, junto a ella, por el espíritu que habita en nosotros, posibilidades infinitas de alcanzar, como criaturas, sus más preciados dones, los dones de Dios; a saber, la paz, la justicia y el amor.

Con todas estas posibilidades del hombre, abiertas hasta el infinito (porque infinito es nuestro Padre Celestial) especialmente desde la muerte y resurrección de Jesús por nosotros; no es precisamente veneración, fidelidad, obediencia, reciprocidad, afecto y servicio lo que siempre, y con especial entusiasmo mostremos a Dios, al igual que el perrito hace con su dueño, al menos en mi caso, no quiero generalizar.

Dicho lo anterior y teniendo en consideración que el hombre está dotado de dones cualitativamente superiores a los de cualquier otro animal (sin ningún mérito por nuestra parte) nuestra actitud hacia Dios debería ser la de un agradecimiento inconmensurable y reverencial, sin olvidar de donde venimos y lo que somos. El hombre mismo en el orden de lo natural tiene un refrán que luego es incapaz de llevar a cabo con respecto a Dios en el orden de lo sobrenatural, que reza así: no muerdas la mano que te da de comer. Dicho de otro modo, con respecto a nuestro creador, podríamos decir: no dejes de alabar, bendecir y agradecer con tu boca y con tu vida, ni un instante, a aquel que te sostiene en medio del universo con su amor, poder y justicia infinita.

Y si aún esta reflexión no nos hace recapacitar de lo vulnerables y dependientes que somos; también de lo amados por Él -que se hizo hombre por nosotros para llevar acuesta nuestros pecados y miserias- debería hacernos pensar, ahora que está en todos los medios de comunicación la infección por el Coronavirus, de que le sirve a este hombre de la modernidad y el relativismo su vanidad y engreimiento, diciendo que reniega de Dios (como el hijo pródigo) o como diría Nietzsche por boca de un loco (no pudo elegir mejor personaje), «he matado a Dios» en su desesperación de no encontrar respuestas a los silencios que en ocasiones Dios quiere someter a sus hijos por su propio bien, si ni siquiera es capaz de poner freno con toda su ciencia a este minúsculo agente infeccioso imperceptible al ojo humano.

¡Pobre Superhombre…! échate a temblar, porque peores cosas están pasando y aún pueden sucedernos, si no nos convertirnos a Dios. Dios no miente y escrito está: en Mateo cap. 24, por boca del mismo Jesús; también en El Apocalipsis, he incluso en la Parábola de los Viñadores homicidas, que nos recuerda al mismo hijo de Dios. Si no queremos ver los Signos de los Tiempos, entre ellos la apostasía general, veamos entonces los signos que nos ofrece el devenir cotidiano: miles de refugiados, cientos de cristianos asesinados cada años, miles de niños abandonados en las calles, otros tantos, demasiados, abusados en su entorno familiar, sin olvidar a las personas secuestradas, a las mujeres violadas, a los hombres indefensos por leyes injustas o las guerras, todo esto sin mencionar las catástrofes “naturales”, terremotos, tsunamis, cambio climático, etc.

A continuación te dejo un enlace al cap 8 de la carta de S. Pablo a los Romanos, que nos llena de esperanza a pesar de los tiempos que estamos viendo: https://www.sanpablo.es/biblia-latinoamericana/la-biblia/nuevo-testamento/carta-a-los-romanos/8